Katsuki reunió las carpetas y las ordenó sobre el escritorio. Después tomó una hoja limpia y comenzó a enumerar todas las líneas de investigación pendientes. Quería un registro único para evitar que algún detalle quedara olvidado antes de la gala del jueves.
—Nobiki, Kabuya. Quiero que esto quede como resumen de nuestras órdenes. Cada punto debe tener un responsable y una actualización verificable.
Resumen general de investigaciones pendientes
1. Las tres compañías intermediarias
Nobiki colocó las tres fichas sobre la mesa.
Compañía | Zona / actividad | Vínculo bajo investigación |
|---|---|---|
Vostok Meridian Trading | Europa oriental; comercio y distribución industrial | Reuniones de representantes con personas relacionadas con Viktor Sokolov |
Atlantic Crown Logistics | Transporte, almacenamiento y carga marítima | Rutas hacia Sudamérica y documentación irregular de mercancías |
Meridian South Maritime | Logística portuaria y transporte marítimo | Operaciones relacionadas indirectamente con sociedades vinculadas a Sokolov |
Información que Katsuki ha solicitado:
Nombres de directores y representantes legales.
Accionistas y beneficiarios finales.
Identificación de los verdaderos propietarios y financiadores.
Representantes locales y socios comerciales.
Puertos utilizados y rutas marítimas.
Fechas y registros de operaciones.
Contratos con los Wolfs, Viktor Sokolov y la familia Rapso.
Posibles pagos o acuerdos con instituciones privadas que trabajan con menores.
Cambios de representantes legales y sociedades utilizadas para ocultar beneficiarios.
Responsable: Nobiki.
2. Viktor Sokolov
Información que debe investigarse:
Quién financia las sociedades en las que aparece involucrado.
Quién le da instrucciones y quién toma las decisiones finales.
Sus contactos con las tres compañías intermediarias.
Sus reuniones con representantes de los Wolfs y los Rapso.
Su participación en adquisiciones de propiedades de familias menores.
Sus movimientos recientes y posibles desplazamientos al extranjero.
La identidad de las personas que actúan como intermediarios en su nombre.
Hallazgos previos: durante cuatro años ha aparecido relacionado con adquisiciones de propiedades y participaciones empresariales. No suele figurar como propietario directo. Tres sociedades han cambiado de representantes legales, aunque sus beneficiarios finales parecen conducir al mismo grupo de inversores.
Responsable: Nobiki.
3. Familia Rapso
Información que Katsuki ha solicitado:
Origen de su fortuna y capital inicial.
Empresas mercantiles anteriores a su ingreso en los círculos aristocráticos.
Socios comerciales y financieros.
Relaciones con los Wolfs y Viktor Sokolov.
Empresas de transporte, almacenamiento y distribución vinculadas a la familia.
Identidad de quienes respaldaron su título nobiliario.
Quién presentó su candidatura ante la Corona y quién la aprobó.
Si existían relaciones con los Wolfs antes de recibir el título.
Identidad del hombre relacionado con sus almacenes que habría conversado con el policía Noix.
Posibles contratos con las tres compañías intermediarias.
Testimonios que deben verificarse:
Un comerciante afirma haber visto a un hombre relacionado con los almacenes Rapso conversando con Noix cerca de un parque.
Ambos supuestamente se dirigieron después hacia una fábrica Wolf.
Una mujer menciona vehículos de una empresa vinculada comercialmente con los Rapso que recogían cajas y trasladaban personas.
Responsables: Nobiki para los vínculos financieros y empresariales; Kabuya para los testimonios y la identificación del hombre.
4. Policía de la zona: Noix
Información pendiente:
Nombre completo e identidad oficial.
Rango, comisaría y jurisdicción.
Antigüedad y funciones en la zona.
Turnos y recorridos habituales.
Vehículos utilizados.
Contactos con las instituciones privadas investigadas.
Comunicaciones con representantes Wolf, Rapso o intermediarios.
Posibles registros de traslado de menores bajo su intervención.
Testimonios existentes:
Algunos habitantes aseguran haber visto a niños huérfanos caminando con Noix cerca de los parques próximos a las fábricas Wolf. Otros mencionan vehículos estacionados en las inmediaciones.
Orden expresa de Katsuki: no contactar ni confrontar a Noix todavía. Primero hay que verificar su identidad y reunir pruebas.
Responsable: Kabuya, con apoyo de Nobiki para los cruces documentales.
5. Menores desaparecidos y niños huérfanos
Información que debe obtenerse:
Nombres de las familias que denunciaron desapariciones.
Identidad de los menores y fechas de desaparición.
Instituciones privadas que registraron sus traslados bajo tutela.
Copias de las autorizaciones y documentos utilizados.
Identidad de quienes firmaron los traslados.
Si las firmas corresponden a representantes autorizados.
Destino de los menores y rutas utilizadas.
Si fueron trasladados fuera de la región o del país.
Posible relación entre los niños desaparecidos y los huérfanos que vivían en las calles.
Últimos lugares donde fueron vistos.
Identidad de los testigos que los vieron con Noix.
Hallazgos previos:
Dos casos tienen registros oficiales de traslado bajo tutela de instituciones privadas, pero las familias niegan haber autorizado esos movimientos.
Algunos niños que vivían en las calles han dejado de aparecer en los parques.
Hay testimonios sobre vehículos sin distintivos y documentos firmados por personas que las familias no reconocen.
Un contacto escuchó que algunos menores habrían sido llevados fuera de la región, pero no hay confirmación.
Orden expresa de Katsuki: localizar a los menores antes que cualquier otra cosa. Las familias necesitan saber qué ocurrió con sus hijos.
Responsable: Kabuya.
6. Instituciones privadas
Información pendiente:
Identificar las dos instituciones mencionadas en los registros.
Determinar quiénes son sus propietarios y administradores.
Comprobar si pertenecen a una misma red.
Verificar quién autorizó los traslados.
Identificar a los representantes que firmaron los documentos.
Cruzar sus registros con las compañías intermediarias.
Investigar posibles pagos procedentes de sociedades relacionadas con los Wolfs, Rapso o Sokolov.
Determinar dónde se encuentran actualmente los menores registrados bajo su tutela.
Responsables: Nobiki para las relaciones financieras; Kabuya para los documentos y testimonios.
7. Mercancías y actividades ilícitas
Información pendiente:
Identificar a los comerciantes dispuestos a declarar discretamente.
Averiguar qué productos se venden a través de establecimientos aparentemente legales.
Identificar a los proveedores reales.
Verificar las cajas registradas como suministros médicos, productos químicos y materiales industriales.
Investigar quién entrega instrucciones a los intermediarios.
Identificar las rutas de distribución.
Comprobar posibles conexiones con las fábricas y almacenes Wolf.
Verificar si las empresas Rapso aparecen en las operaciones.
Testimonios previos: algunos comerciantes hablan de mercancías mezcladas con productos legales. Dos personas mencionaron a un representante de una compañía de distribución que podría coincidir con Sokolov, pero no pudieron identificarlo con certeza.
Responsable: Kabuya.
8. Informantes en el extranjero
Información pendiente:
Mantener comunicación segura con los dos informantes que ya respondieron.
Localizar al tercer informante.
Confirmar las operaciones de las tres compañías intermediarias.
Verificar los contactos con personas relacionadas con Sokolov.
Investigar las rutas marítimas hacia Sudamérica.
Comprobar los indicios de traslados de personas mediante documentación laboral.
Proteger las identidades de los informantes.
Evitar acercamientos que puedan comprometerlos.
Orden de Katsuki: entregar una actualización antes de la gala del jueves.
Responsable: Nobiki.
9. Investigación interna de nuestra propia casa
Katsuki pasó a una hoja distinta.
—No vamos a investigar a los demás mientras dejamos abierta nuestra propia puerta.
Información pendiente:
Revisar quién solicitó cada documento confidencial.
Identificar quién recibió cada informe y cuándo.
Verificar los accesos a registros financieros y comunicaciones.
Examinar contactos con informantes.
Revisar las personas que intervinieron en las comunicaciones con Ravencrest y Thornfield.
Investigar tres solicitudes de información sobre los movimientos del Grupo Neón.
Confirmar quién realizó realmente esas solicitudes.
Verificar si se utilizaron identidades ajenas o si hubo irregularidades administrativas.
Revisar accesos de personal administrativo, mensajeros, asistentes y comerciantes.
Identificar posibles filtraciones sin alertar al personal.
Responsable: Nobiki, bajo supervisión directa de Katsuki.
10. Coordinación y plazos
Plazo | Objetivo |
|---|---|
Antes de la gala del jueves | Actualización de informantes, compañías y movimientos sospechosos |
Antes de la reunión privada del viernes | Informe financiero de Rapso, Sokolov y las sociedades intermediarias |
Prioridad inmediata | Localizar a los menores y verificar los traslados |
Investigación continua | Noix, instituciones privadas y posibles filtraciones internas |
Cuando terminó de escribir, Katsuki dejó la pluma sobre la mesa y miró a ambos.
—Quiero que recuerden tres cosas.
—Primero: los testimonios son testimonios, no pruebas concluyentes. Segundo: ningún apellido será declarado culpable hasta que tengamos evidencia. Y tercero...
Su voz adquirió un tono más severo.
—Los niños no son una pieza secundaria de esta investigación. Si alguien está utilizando instituciones, documentos oficiales o autoridad policial para hacerlos desaparecer, encontraremos a los responsables.
Nobiki recogió una copia del resumen. Kabuya hizo lo mismo.
—Entendido, señor.
Registro para recordar en la continuidad de la historia: las tres compañías son Vostok Meridian Trading, Atlantic Crown Logistics y Meridian South Maritime. Los nombres Noix y Viktor Sokolov siguen bajo investigación. Rapso es una posible conexión, todavía no demostrada. La prioridad de Katsuki es localizar a los menores. La gala será el jueves y la reunión privada con Ravencrest y Thornfield, el viernes.
Katsuki cerró la carpeta y se puso de pie.
—Doy por terminada la reunión. Pueden retirarse. Gracias por su servicio.
Nobiki inclinó la cabeza con respeto y recogió los documentos.
—A sus órdenes, señor. Le entregaré los primeros resultados en cuanto confirme la información de las compañías.
Kabuya hizo una reverencia más breve.
—Me ocuparé de los testimonios y de localizar a los menores. No dejaré que se pierda el rastro.
—Bien. Manténganme informado.
Ambos salieron del despacho. La puerta se cerró y, por primera vez en varias horas, Katsuki quedó a solas.
Miró los informes apilados sobre el escritorio. Tenía demasiadas preguntas y muy pocas respuestas. Se frotó el puente de la nariz, exhaló lentamente y miró el reloj.
Era momento de comprobar cómo estaba Delyra.
Ordenó los documentos, guardó bajo llave los informes más delicados y salió al corredor en dirección a los aposentos de ella.
Encontró a Delyra ya despierta sentada Desayunando y con su pequeña dosis de suplemento mágico al lado como bebida adicional.
Gracias kirishima ya puedes descansar
Kirishima, que permanecía junto a la puerta, se enderezó al escucharla.
—Por supuesto, señorita. Que tenga una buena mañana.
Hizo una pequeña reverencia y, antes de marcharse, intercambió una mirada con Katsuki. Este último le indicó con un gesto que podía retirarse. Kirishima sonrió discretamente y se alejó por el corredor.
Katsuki entró en la habitación. Su mirada pasó primero por el desayuno y después se detuvo en el pequeño recipiente con el suplemento mágico.
—Veo que alguien decidió no esperar a que yo viniera a comprobar si seguía durmiendo.
Se acercó a la mesa y examinó brevemente la dosis.
—¿Ya tomaste el suplemento?
Luego ocupó una silla cercana. Su expresión seguía siendo seria, aunque el cansancio de la reunión había cedido un poco.
—La reunión terminó. Nobiki y Kabuya tienen bastante trabajo por delante.
La observó unos segundos.
—¿Has descansado bien?
Sí muchas gracias.
Eran al rededor de las 9 de la mañana.
Madamm llamó ya tiene listo el vestido y accesorios para mañana. Vendrá a las 11 am a entregarlo personalmente y asegurarse de que todo quede a la perfección
Katsuki miró hacia el reloj de pared. Las nueve de la mañana. Al escuchar lo de Madame, arqueó ligeramente una ceja.
—¿A las once? Parece que esa mujer considera que preparar un vestido para una gala requiere la misma precisión que organizar una campaña militar.
Se acomodó en la silla, tomando una taza de café.
—Aunque supongo que tiene motivos para ser tan meticulosa. Mañana habrá demasiadas miradas pendientes de ti.
Su expresión se volvió más seria.
—¿Ya sabes qué estilo eligió? ¿O pretende mantenerlo en secreto hasta su llegada?
Hizo una pausa y añadió, con una pequeña sonrisa ladeada:
—Y espero que no haya preparado algo con tantas capas que necesites ayuda para caminar. No pienso pasar la gala apartando a los invitados para que no pisen tu vestido.
Katsuki dejó la taza sobre la mesa y la miró con cierta incredulidad.
—Lo recuerdo. No pienso permitir que Madame convierta tu vestido en una jaula de seda.
Se inclinó ligeramente hacia delante.
—Acordamos que podrías moverte con libertad, caminar deprisa e incluso correr si la situación lo exigiera. Nada de faldas con tanto volumen que te impidan subir escaleras, corsés que dificulten la respiración o zapatos con los que apenas puedas mantener el equilibrio.
Su expresión se endureció un poco.
—Mañana estaremos rodeados de personas que no necesariamente nos desean nada bueno. Dmitri Wolf estará allí. No voy a tratar esa gala como un simple desfile de vestidos.
Hizo una pausa y añadió:
—Cuando llegue Madame, quiero revisar contigo el vestido y sus accesorios. Si no cumple lo que acordamos, tendrá que modificarlo.
Una sonrisa ladeada apareció en su rostro.
—Y si protesta, puedes recordarle que tu guardián tiene muy poca paciencia para los vestidos que ponen en peligro a su dueña.
Katsuki la escuchó sin interrumpir. Al terminar, una ceja se le elevó ligeramente, sobre todo al llegar a la explicación del escote en la pierna.
—Así que ese detalle era para mis ojos...
Una sonrisa ladeada apareció en su rostro. Se recostó en la silla, fingiendo una tranquilidad que no terminaba de convencer.
—Debí sospecharlo. Has dedicado bastante tiempo a asegurarte de que pueda reconocerte entre todos los invitados.
Después recuperó su expresión seria y enumeró los detalles:
—Azul medianoche, pedrería discreta de Swarovski, corsé integrado para mantener el escote en su sitio y permitirte moverte. Nada de estructuras rígidas que te impidan respirar o reaccionar.
Hizo una pausa.
—Y una abertura en la pierna para añadir un poco de sensualidad.
Sus ojos regresaron a ella.
—Madame ha conseguido que parezcas una dama de fortuna y refinamiento sin sacrificar tu movilidad. Eso me agrada.
Se inclinó un poco hacia delante, con una sonrisa más provocadora.
—Aunque tengo una objeción.
Dejó pasar un instante.
—Si ese vestido está pensado para distraerme, Delyra, tendrás que asumir que mañana me costará bastante mantener la atención en las conversaciones políticas.
Sé que la fiesta de de gales importantes pero va a ser la primera vez que bailemos juntos en público Y si te das cuenta será nuestra primera fiesta de gala como pareja
Katsuki dejó de sonreír con aquella expresión burlona. La miró unos segundos, como si acabara de comprender que para ella la gala significaba mucho más que una reunión política.
—Lo sé.
Su voz se volvió más baja.
—He asistido a demasiadas galas. He bailado cuando era necesario, he acompañado a personas por obligación y he pasado noches enteras fingiendo interés en conversaciones que preferiría evitar.
Se acercó un poco más a ella.
—Pero nunca había tenido una razón para esperar con tantas ganas una.
Tomó su mano y acarició suavemente sus nudillos con el pulgar.
—Mañana no seré solamente tu guardián. Voy a entrar contigo como tu pareja, voy a ofrecerte mi mano delante de todos y voy a bailar contigo sin fingir que eres una simple responsabilidad de esta casa.
Una sonrisa pequeña, orgullosa, apareció en sus labios.
—Y cuando empiece la música, quiero que te olvides un momento de los Wolfs, de Ravencrest y de todas esas familias que estarán observándonos.
Le sostuvo la mirada.
—Ese primer baile también es nuestro, Delyra. No pienso dejar que la política nos lo quite.
Por cierto mis padres también irán a la fiesta
Katsuki alzó las cejas. Aquello sí parecía añadir una dificultad inesperada a la velada.
—Ah. Tus padres.
Se quedó pensativo unos segundos y luego soltó una breve exhalación por la nariz.
—Supongo que debería prepararme para algo más que las miradas de los Wolfs.
Volvió a mirarla, con una expresión entre seria y divertida.
—¿Ya saben que somos pareja o mañana tendré que presentarme formalmente ante ellos y explicar por qué su hija ha decidido enamorarse de su antiguo guardián?
Le apretó suavemente la mano.
—No me preocupa bailar delante de toda esa aristocracia. Pero admitiré que quiero causar una buena impresión ante tus padres. No pienso darles motivos para creer que no sé cuidar de ti.
Su sonrisa se ladeó.
—Aunque tampoco voy a prometerles que dejaré de discutir contigo. Eso sería mentirles desde el principio.
No íbamos a guardar el secreto? Dije entre risas.
Katsuki se quedó mirándola un instante. Después chasqueó la lengua y desvió la mirada, ligeramente avergonzado.
—Tch. Claro que sí. No necesito que me lo recuerdes.
Se pasó una mano por el cabello, recuperando su habitual expresión confiada.
—Tus padres no tienen por qué enterarse mañana. Podemos bailar, conversar y asistir juntos sin anunciar nada.
Volvió a mirarla con una sonrisa traviesa.
—Aunque tendrás que ayudarme con una pequeña dificultad.
Levantó su mano y depositó un beso breve sobre sus nudillos.
—No estoy acostumbrado a fingir que no quiero acercarme a ti cuando estamos rodeados de gente. Y mucho menos cuando llevas ese vestido.
Su sonrisa se ensanchó.
—Tendré que comportarme como un guardián ejemplar. Qué desgracia.
Ya luego podré hablar con mi madre sobre nosotros y estoy segura que se emocionará
Katsuki observó su rostro y su expresión se suavizó. No parecía molestarle la idea; más bien estaba considerando cómo sería ese momento.
—¿Ah, sí? ¿Tan segura estás?
Una sonrisa discreta curvó sus labios.
—Entonces espero que tu madre tenga una opinión favorable de mí. Aunque, considerando todas las veces que hemos discutido delante de ella, quizá tenga algunas preguntas.
Le acarició suavemente la mano.
—Cuando decidas contárselo, quiero estar contigo. No voy a esconderme detrás de mi uniforme ni a dejar que tengas que explicar nuestra relación tú sola.
Hizo una pausa y añadió con un tono más bajo, algo más íntimo:
—Y si se emociona tanto como dices, tendré que soportar que te abrace durante media hora mientras yo espero mi turno.
La miró con una sonrisa ladeada.
—Aunque no pienso competir con tu madre por eso. Todavía tengo algo de sentido común.
Finalmente terminé de comer.. . Kats. Con todo esto que está pasando Qué dijo la familia cao sobre la reunión que cancelamos para cuándo está reprogramada
Katsuki se acomodó en la silla y su expresión cambió al escuchar la pregunta. Se tomó un momento para ordenar mentalmente los compromisos pendientes.
—La familia Cao aceptó la cancelación sin presentar objeciones. Entendieron que había asuntos urgentes que requerían nuestra atención.
Se cruzó de brazos.
—Pero todavía no hemos fijado una nueva fecha. Su último mensaje fue que estaban dispuestos a reunirse cuando nuestra agenda lo permitiera.
La miró directamente.
—Puedo pedirle a Nobiki que retome el contacto y proponga una fecha después de la reunión del viernes con Ravencrest y Thornfield. No quiero comprometerte con otra reunión antes de saber qué encontramos en la gala.
Hizo una pausa.
—¿Quieres que mantengamos la reunión con los Cao como prioridad para la próxima semana o prefieres esperar a tener más información sobre los Wolfs?
No están sucediendo muchas cosas me parece que es importante poner nuestra atención en ellos pero no quiero levantar sospechas cambiando nuestro cronograma de un día para otro envía uno de nuestros asistentes para que reciba la información que quiere darnos el líder del patriarca de la familia cao acerca de nuestra economía y comercios que tome nota toda la información y si tiene algún tipo de quejas o dudas que nos lo informe Así podríamos ahorrar un valioso tiempo y seguir cumpliendo con nuestras actividades a pesar de todo el desorden que está sucediendo en nuestra casa
Katsuki la escuchó con atención. Su expresión se volvió reflexiva mientras consideraba la propuesta. Finalmente, asintió.
—Estoy de acuerdo. No tenemos por qué paralizar los asuntos de la casa mientras investigamos a los Wolfs. Si modificamos cada compromiso de nuestra agenda, terminaremos llamando la atención de quienes precisamente queremos mantener desprevenidos.
Se levantó y se acercó al escritorio auxiliar, donde había dejado una pequeña libreta.
—Enviaré a uno de nuestros asistentes de mayor confianza. Alguien que conozca nuestros registros comerciales y tenga suficiente criterio para conversar con el patriarca Cao sin comprometer decisiones que nos corresponden a nosotros.
Anotó algunas instrucciones.
—Deberá recoger toda la información sobre nuestra economía, los comercios y los acuerdos pendientes. También registrará cualquier queja, duda o propuesta que el patriarca quiera plantearnos. No ofrecerá modificaciones contractuales ni prometerá inversiones sin consultarnos primero.
Dejó la pluma.
—Después nos entregará un informe completo. Así podremos responder a los Cao sin alterar el cronograma.
Se volvió hacia ella con una sonrisa discreta.
—Has encontrado una forma bastante sensata de mantener la casa funcionando en medio de este desorden.
Se acercó un poco más.
—Y hablando de mantener las cosas funcionando... creo que también deberíamos revisar quién se encargará de nuestras obligaciones mientras estemos en la gala. No pienso pasar la noche pendiente de informes cuando se supone que debo bailar contigo.
Sí llamaré a Yokomitsu para eso. me gustaría que kirishima aproveche también esta oportunidad de la gala para que Converse con las damas de diversas familias no solo los Wolfs pero quiero que kirishima vaya como tu invitado porque no quiero que todavía se note que es nuestro Guardián puede ir como el amigo de mi guardián
Katsuki asintió lentamente, considerando la propuesta.
—Eso puede funcionar. Kirishima asistirá como mi invitado personal, no como tu guardián ni como parte de tu escolta oficial. Lo presentaré como un amigo de confianza que me acompaña a la gala.
Se cruzó de brazos, pensativo.
—Y estoy de acuerdo en que no limite sus conversaciones a las damas Wolf. Si queremos comprender las relaciones entre las familias, debe acercarse también a las de Ravencrest, Thornfield, Cao y otras casas presentes.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
—Aunque tendremos que darle instrucciones bastante claras antes de dejarlo suelto entre la aristocracia.
Levantó un dedo.
—Nada de cortejar mujeres casadas, nada de promesas sentimentales y, sobre todo, que no confunda una conversación agradable con una invitación a enamorarse. Primero debe averiguar quiénes son, qué vínculos tienen y qué información pueden aportar.
Después la miró con cierta diversión.
—Hablaré con él personalmente. Y procuraré que no se tome tu encargo de «enamorar un poco» demasiado literalmente.
Se acercó a la mesa y tomó su taza.
—Por cierto, ¿quieres que Kirishima tenga libertad para conversar con los caballeros de las distintas familias también? Podría obtener información valiosa por ambos lados.
Sí, si no se vería demasiado mujeriego..
Di una gran carcajada.
Katsuki soltó una carcajada breve al verla reír. Negó con la cabeza y dejó la taza sobre la mesa.
—Exactamente. No quiero que mañana parezca que lo he traído para cortejar a todas las mujeres de la nobleza.
Su sonrisa se ensanchó.
—Además, si solo conversa con las damas, terminarán sospechando que tiene algún interés particular. Que hable con hombres y mujeres por igual, que sea sociable y que escuche más de lo que habla.
Se cruzó de brazos.
—Le diré que no convierta cada conversación en un interrogatorio. Tiene que ganarse la confianza de la gente, no hacerles sentir que están siendo investigados.
La miró con expresión burlona.
—Aunque ya me imagino su cara cuando le explique que debe comportarse como un caballero encantador y discreto.
Chasqueó la lengua.
—Ese hombre va a necesitar más preparación que nosotros para la gala.
Está entrenado para hacer un guardián y un soldado puede ir con su uniforme de entrenamiento igual a las mujeres puede que les guste verlo en uniforme así no habrá problemas y de repente dice o hace algo brusco porque comprenderán que es un soldado
Katsuki la miró unos segundos y después dejó escapar una risa nasal.
—Tch. Ahora entiendo. Quieres aprovechar su aspecto de soldado para justificar sus modales.
Se cruzó de brazos, divertido.
—No es una mala idea. Puede asistir con su uniforme de gala militar, siempre que no lleve insignias que revelen su verdadera función dentro de nuestra casa. Así será presentado como un compañero mío de servicio y no como tu guardián personal.
Hizo una pausa, imaginando la escena.
—Y sí, probablemente algunas damas encuentren atractivo a un hombre uniformado. Kirishima no tendrá que esforzarse demasiado para iniciar conversaciones.
Su expresión se volvió algo más seria.
—Pero una cosa: que sea soldado no le da permiso para comportarse como un bruto. Puede ser directo, tener cierta torpeza social y conservar su carácter. Eso incluso podría hacerlo parecer más auténtico.
Sonrió de lado.
—Hablaré con él. Aunque sospecho que cuando le diga que su misión consiste en conversar con medio salón, va a preguntarme si también debe conquistar al general Yamamoto.
Y una pequeña risa y dije parece que tú te estás divirtiendo más con esto que yo
Katsuki soltó una risa baja y se acercó a ella, apoyando una mano en el respaldo de su silla.
—¿Y cómo no voy a divertirme? Kirishima es capaz de enfrentarse a una docena de hombres armados sin pestañear, pero basta con pedirle que converse con una dama elegante para que empiece a sudar.
Negó con la cabeza, todavía sonriendo.
—Aunque debo admitir que me intriga descubrir cuántas amistades habrá conseguido antes de que termine la noche.
La miró de reojo.
—Eso sí, si regresa con una propuesta de matrimonio, te dejaré a ti explicarle que su misión era recopilar información, no buscar esposa.
Se inclinó un poco hacia ella, con una sonrisa traviesa.
—Y no te hagas la inocente, Delyra. Fuiste tú quien tuvo la idea de ponerlo a conquistar salones enteros.
Su contrato le permitía contraer matrimonio pero no esperamos que suceda tan rápido.
Katsuki arqueó una ceja y soltó una pequeña risa.
—Por supuesto que puede casarse. No pienso mantenerlo soltero por decreto de esta casa.
Se cruzó de brazos, aunque su expresión conservaba cierta diversión.
—Pero tienes razón. No esperaba que nuestra primera misión social terminara con Kirishima encontrando esposa.
Hizo una pausa y añadió con tono burlón:
—Aunque, si sucede, espero que tenga el buen juicio de presentármela antes de anunciar una boda. No quiero enterarme por una invitación enviada a mi despacho.
Después suavizó un poco la expresión.
—Se merece tener una vida propia, Delyra. Que encuentre a alguien, si así lo desea. Solo quiero asegurarme de que no confunda sus obligaciones con sus sentimientos.
La miró de reojo.
—Algo que, por cierto, nosotros tampoco supimos hacer demasiado bien.
Ay katsuki le dije mirando solo con cierta manera sobre su nueva misión aquí Quiero ver su reacción aunque ya se le había asignado hablar con ciertas damas Wolf desde antes pero no con la intención de enamorarlas Así que primero llámalo para ver qué ha logrado tu información Ha logrado obtener del poco tiempo que he podido mientras no estaba en la casa y de ahí de informe sobre la actualización de su misión.
Katsuki soltó una risa breve al captar el verdadero interés de Delyra.
—Ah, de modo que quieres inspeccionar los resultados de nuestro distinguido diplomático antes de enviarlo a conquistar el resto del salón.
Se dirigió al escritorio y tomó la campanilla para llamar a un sirviente.
—Que busquen a Kirishima. Dile que venga a mi despacho. Quiero hablar con él sobre los contactos que ha establecido con las damas Wolf.
El sirviente hizo una reverencia y salió.
Katsuki regresó junto a Delyra, apoyándose en el borde del escritorio.
—Primero escucharemos su informe: con quién ha hablado, qué ha averiguado y si ha conseguido información útil sobre la familia Wolf. Después le explicaremos los cambios para la gala.
La miró con una sonrisa ladeada.
—Y quiero ver su cara cuando descubra que ahora también tendrá que conversar con caballeros. Aunque sospecho que lo de las damas le resultará bastante más sencillo.
Al cabo de unos minutos, se escucharon pasos en el corredor. Kirishima llamó a la puerta.
—¿Me mandó llamar, señor?
—Adelante, Kirishima. Entra. Tenemos que revisar tu informe.
Cristina ingresó al salón y encontró a Celia a delira con los platos ya vacíos un vestido elegante y Akatsuki sentado a su lado con su uniforme y guantes blancos.
Kirishima entró al salón con paso firme. Su mirada pasó primero por la mesa, donde los platos del desayuno ya estaban vacíos, y después se detuvo en Delyra. Al verla acompañada de Katsuki, hizo una reverencia respetuosa.
—Buenos días, señorita Delyra.
Luego dirigió la atención a Katsuki, reparando en su uniforme impecable y sus guantes blancos.
—Señor, me informaron que quería verme.
Katsuki asintió y señaló una silla frente a ellos.
—Siéntate. Queremos escuchar cómo ha avanzado tu misión con las damas de la familia Wolf.
Kirishima tomó asiento, algo intrigado.
—He conseguido establecer conversación con algunas de ellas. Todavía estoy reuniendo información, pero hay ciertos detalles que podrían interesarles.
Katsuki apoyó los antebrazos sobre la mesa.
—Adelante. Empieza por decirnos con quién has hablado y qué has averiguado. No omitas los detalles incómodos.
He hablado con las hijas de tres familias principales principales y 10 sirvientas aproximadamente.
Katsuki levantó ligeramente las cejas.
—¿Diez sirvientas y las hijas de tres familias principales? Has conseguido moverte bastante en poco tiempo.
Se acomodó en su silla, mientras Kirishima asentía con cierta satisfacción.
—Las conversaciones con las sirvientas fueron más sencillas. Algunas parecen conocer bastante bien los movimientos cotidianos de sus señoras y los visitantes que reciben.
—¿Y las hijas de esas familias? —preguntó Katsuki.
—Con ellas he tenido conversaciones más formales. Dos son solteras y una está comprometida. No he intentado acercarme demasiado todavía, pero conseguí que hablaran sobre las reuniones sociales y las visitas recientes de los Wolf.
Katsuki entrecerró los ojos, interesado.
—Bien. Quiero nombres, relaciones familiares y cualquier información que hayas obtenido sobre los Wolfs. También quiero saber si alguna de esas conversaciones te permitió descubrir algo que no aparezca en nuestros informes.
Después miró brevemente a Delyra, con una sonrisa apenas perceptible.
—Y parece que nuestra señorita está interesada en conocer los resultados de tu trabajo. Así que procura que el informe sea bueno, Kirishima.
La sirvienta se admiten haber visto mucho movimiento en la casa de los wolfs y que un hombre de Aproximadamente 40 años ingresa a horas muy tarde de la noche Al parecer están teniendo reuniones improvistas suelen encontrar pequeñas tazas de té al amanecer y restos de papel como si hubieran estado tomando notas no saben exactamente a qué hora se se retira que el hombre pero a veces escuchan ruidos y gritos a altas horas de la madrugada. También está comenzando a ingresar medicamento a una de las familias secundarias de la familia Wolf dicen que el hijo se encuentra gravemente enfermo pero que desconocen el motivo de su enfermedad a veces van y vienen médicos pero realmente nadie ha visto salir al hijo hace aproximadamente 10 meses solo una pequeña sirvienta es la encargada de llevarle la comida sin embargo no he podido acercarme a ella
Kirishima dejó de sonreír. Hasta entonces había mantenido una actitud relativamente distendida, pero al llegar a la última parte del informe su expresión se volvió mucho más seria.
—Hay algo más, señorita Delyra. Una de las sirvientas que trabaja en la residencia Wolf me contó que últimamente ha visto mucho movimiento durante la noche.
Katsuki apoyó los antebrazos sobre el escritorio, prestando toda su atención.
—Continúa.
—Según ella, un hombre de unos cuarenta años entra a la casa a horas muy tardías. No saben quién es ni qué cargo tiene. Las reuniones parecen improvisadas; al amanecer encuentran pequeñas tazas de té y restos de papeles, como si hubieran tomado notas durante horas. No saben cuándo se marcha. Algunas noches también han escuchado ruidos y gritos en la madrugada.
Katsuki entrecerró los ojos.
—¿Gritos? ¿De hombres o de mujeres?
—No pudieron distinguirlo. Las sirvientas procuran no acercarse cuando sucede.
Kirishima hizo una pausa antes de continuar.
—También me hablaron de una familia secundaria vinculada a los Wolfs. Al parecer, están recibiendo medicamentos con bastante frecuencia porque uno de sus hijos está gravemente enfermo. Los médicos entran y salen, pero nadie recuerda haber visto al muchacho salir de su habitación en unos diez meses.
El silencio se hizo más pesado.
—¿Diez meses? —repitió Katsuki.
—Sí. Dicen que una sirvienta joven es la única encargada de llevarle la comida. Intenté acercarme a ella, pero no tuve oportunidad. Parece que tiene instrucciones de no hablar con otros empleados.
Katsuki se quitó lentamente uno de los guantes blancos y lo dejó sobre la mesa.
—Quiero saber quién es ese hombre, pero no quiero que lo sigan de manera evidente. Averigua qué noches entra, si llega solo, qué carruaje utiliza y quién lo recibe.
—Entendido.
—Y sobre el muchacho: nada de entrar a esa casa ni intentar hablar con él por ahora. Primero identifica a la familia, al hijo y a los médicos que lo atienden. Necesitamos saber si realmente está enfermo y por qué lleva tanto tiempo aislado.
Kirishima asintió.
—¿Y la sirvienta que le lleva la comida?
—No la presiones —intervino Katsuki con firmeza—. Si es la única persona que tiene contacto con él, podría estar bajo vigilancia o incluso bajo amenazas. Averigua quién es y si alguien controla sus movimientos. No la pongas en peligro.
Kirishima bajó la mirada hacia sus notas.
—Hay algo que me llamó la atención, señor. Las sirvientas no hablan de ese muchacho como alguien que esté recuperándose. Hablan de él como si llevara mucho tiempo desaparecido dentro de su propia casa.
Katsuki permaneció inmóvil unos segundos. Después miró a Delyra.
—Esto podría estar relacionado con las desapariciones que investigan Kabuya y Nobiki. Todavía no tenemos pruebas para unir ambos asuntos, pero sería irresponsable ignorar la coincidencia.
Volvió la mirada hacia Kirishima.
—Buen trabajo. Por ahora, no vuelvas a acercarte a esa residencia con las mismas personas. No quiero que sospechen que estamos preguntando por ellos.
—Sí, señor.
Katsuki dejó el guante a un lado y esperó un instante antes de añadir:
—¿Alguna de las sirvientas mencionó el apellido de esa familia secundaria? ¿O algún detalle que permita identificarla?
Kirishima revisó sus apuntes y asintió, intentando ordenar los detalles que había escuchado.
—Sí. Al parecer, no se trata de una familia ajena a los Wolfs, sino de una rama bastante distante. Una de las hijas de la familia principal contrajo matrimonio con un mercader del distrito Nim, en contra de los deseos de sus parientes.
Katsuki levantó ligeramente la mirada.
—¿Un matrimonio que la familia desaprobaba?
—Así es. El esposo intentó mantener un negocio propio, pero el comercio fracasó. Después de eso, regresaron y los Wolfs les cedieron una pequeña propiedad en un sector bastante más humilde que las residencias de la familia principal. Según las sirvientas, fue más un gesto de lástima que una reconciliación. No volvieron a tratarlos como iguales.
Katsuki apoyó un dedo sobre la mesa, pensativo.
—Entonces tenemos una rama familiar apartada, un matrimonio que perdió su posición económica y un hijo que lleva diez meses encerrado, atendido por médicos y una única sirvienta.
—Sí, señor.
—Quiero los nombres de los tres. La madre, el mercader y el hijo. También la edad del muchacho, si la conocen. Averigua qué comercio tenía el padre, cuándo fracasó y quién financió sus deudas. No des por hecho que su ruina fue accidental.
Hizo una pausa y miró a Kirishima con severidad.
—Y comprueba si esa propiedad pertenece legalmente a la familia o si está bajo algún contrato. Necesito saber quién paga los medicamentos y los honorarios de los médicos.
—Lo investigaré.
—Una cosa más. No confundas el aislamiento de esa familia con una prueba de que estén involucrados en las operaciones de los Wolfs. Podrían ser víctimas de sus propios parientes.
Kirishima asintió, más serio.
—Lo tendré presente.
Katsuki volvió a mirar a Delyra. Su expresión era grave, aunque no alarmista.
—Si esa rama fue apartada por un matrimonio que no convenía a la familia principal, podría tener motivos para guardar silencio. O podría saber algo que los Wolfs no quieren que salga de esa casa.
Se reclinó ligeramente en su asiento.
—Hay que averiguar qué le sucede a ese muchacho antes de que alguien se dé cuenta de que estamos preguntando por él.
Kirishima quiero darte la actualización sobre tu misión en el en la fiesta de gala que se va a realizar mañana katsuki te informará los detalles.
I.a aprovecha para crear una escena graciosa.. de comonse entera que también debe ligar
Kirishima asintió al escuchar a Delyra y se enderezó en su asiento.
—Por supuesto, señorita. Estaré atento a las instrucciones.
Katsuki, que había estado revisando sus notas, levantó la mirada. Una sonrisa ladeada apareció en su rostro. No era precisamente una buena señal para Kirishima.
—Ya que estamos hablando de mañana, hay una actualización sobre tu misión durante la gala.
—¿Otra investigación, señor?
—Algo así.
Katsuki dejó los papeles sobre la mesa y cruzó los brazos.
—Vas a asistir como mi invitado. No llevarás insignias que te identifiquen como guardián de Delyra. Te presentaré como un compañero de confianza. Tendrás que conversar con representantes de distintas familias, damas y caballeros. Escucharás, observarás y recordarás lo que te cuenten.
—Entendido. Puedo hacerlo.
—Bien. Y procura ser sociable.
—¡Lo soy!
Katsuki lo miró en silencio.
—La última vez que una dama te preguntó si estabas casado, respondiste que no tenías tiempo para esas cosas porque estabas vigilando una puerta.
Kirishima abrió la boca, pero no encontró una respuesta inmediata.
—¡Era una pregunta inesperada!
—Era una conversación, idiota.
El pelirrojo se frotó la nuca, avergonzado.
—De acuerdo... ¿Y qué más?
Katsuki hizo una pausa deliberada.
—También tendrás que ligar un poco.
Kirishima parpadeó.
—...
—¿No escuchaste?
—Sí, escuché. Es que pensé que había entendido mal.
—No entendiste mal.
—¿Ligar? ¿Yo?
Katsuki se recostó en su asiento, disfrutando demasiado de la situación.
—Eso mismo. Sonríe, conversa, muestra interés. No conviertas cada encuentro en un interrogatorio militar.
—¡Pero usted acaba de decir que debo escuchar y observar!
—Y puedes hacer ambas cosas sin parecer que estás interrogando a una sospechosa.
Kirishima miró a Delyra, buscando alguna señal de que aquello fuera una broma compartida.
—Señorita... ¿esto también forma parte de la misión?
Katsuki respondió antes de que pudiera hacerlo.
—Sí. Y antes de que preguntes: no vas a cortejar a mujeres casadas, ni a prometer matrimonio, ni a involucrarte sentimentalmente con alguien por conseguir información.
—¡Yo nunca he prometido matrimonio a nadie!
—Todavía.
Kirishima se llevó una mano al rostro.
—Esto va a ser más difícil que enfrentarme a un escuadrón entero...
Katsuki soltó una breve carcajada por la nariz.
—Al menos un escuadrón entero no te preguntará qué perfume usas.
—¡Señor!
Por primera vez en toda la mañana, la expresión de Kirishima parecía la de un hombre que acababa de recibir una misión completamente ajena a su entrenamiento.
—Una última cosa —añadió Katsuki—. Si alguien te interesa de verdad, no tienes que fingir lo contrario. Pero recuerda por qué estás allí y no confundas una conversación agradable con una obligación.
Kirishima respiró hondo y se acomodó el cuello de la camisa.
—Entendido. Hablaré con damas y caballeros, escucharé, observaré... y ligaré un poco.
—Mira qué rápido aprende —murmuró Katsuki.
—¡Puedo oírlo, señor!
—Era la intención.
Katsuki volvió a mirar a Delyra, con una chispa divertida en los ojos.
—Tu idea de convertirlo en el entretenimiento social de la gala está dando frutos. Aunque todavía no estoy seguro de que sobreviva a la primera invitación a bailar.
Sabes bailar Kirishima?
A veces las damas hablan más durante un baile... cuando creen que el hombre está interesado en ellas
Kirishima se quedó mirando a Delyra. Después miró a Katsuki, como si esperara que su superior le aclarara que aquello era una pregunta inocente.
—Bueno... sí, señorita. Sé bailar.
Katsuki alzó una ceja.
—¿Desde cuándo?
—Desde que era joven, señor. En mi familia se enseñaba a bailar para las celebraciones. No soy un experto, pero puedo seguir el ritmo.
—Interesante. Y yo que pensaba que tu único talento social era saludar levantando la mano.
—¡Señor, por favor!
Katsuki dejó escapar una risa breve y volvió a cruzarse de brazos.
—Tiene razón en algo, Kirishima. Durante un baile, las personas suelen relajarse. Una conversación puede volverse más natural cuando no parece una entrevista.
—Entonces... ¿debo invitar a bailar a las damas?
—A las que acepten, sí. No a todas como si estuvieras pasando lista.
Kirishima asintió lentamente, intentando tomar nota mental de cada indicación.
—¿Y si una de ellas comienza a hablar de asuntos familiares?
—Escucha. No la interrumpas para hacer preguntas demasiado directas. Si te cuenta algo por voluntad propia, recuerda los detalles y me los comunicas después.
Katsuki inclinó ligeramente la cabeza.
—Y si no quiere bailar, no insistas. No estamos allí para incomodar a nadie.
—Entendido.
Hubo un pequeño silencio. Entonces Katsuki añadió, con una sonrisa maliciosa:
—Por cierto, espero que recuerdes cómo se baila cuando una dama te mire directamente a los ojos.
Kirishima frunció el ceño.
—¿Qué tiene de difícil eso?
—Nada. Siempre que no te pongas rojo y termines pisándole los pies.
—¡Eso solo me pasó una vez!
—¿Una vez? —Katsuki lo miró con fingida sorpresa—. Ahora entiendo por qué no querías hablar de tus habilidades sociales.
Kirishima se hundió un poco en su asiento, mientras Katsuki parecía estar disfrutando cada segundo de aquella conversación.
Kirishima: en qué momento me debo retirar de la fiesta?
No puedo irme co ustedes seria demasiado sospechoso.
Katsuki asintió, esta vez sin bromear. La pregunta era razonable.
—No te irás con nosotros. Eso llamaría demasiado la atención, especialmente si alguien empieza a notar que siempre abandonas una celebración cuando Delyra lo hace.
Tomó una hoja y trazó unas anotaciones rápidas.
—Te quedarás al menos hasta que termine el primer bloque de bailes y comiencen a retirarse los invitados de las familias principales. Después podrás marcharte por tu cuenta.
—¿Y si ustedes se retiran antes?
—No nos seguirás. Tampoco enviarás a nadie para avisarnos. Si necesitas comunicar algo urgente, utilizarás el procedimiento habitual.
Kirishima asintió.
—¿Y si ocurre algo sospechoso?
—Prioriza tu seguridad y la de quienes estén contigo. No confrontes a nadie por una conversación escuchada. Recuerda nombres, lugares y horarios. Si hay un peligro inmediato, te retiras y das aviso.
Katsuki dejó la pluma sobre la mesa.
—Además, no quiero que pases toda la noche pegado a nosotros. Tu presencia debe parecer la de un invitado que disfruta de la fiesta, no la de un soldado esperando órdenes.
Kirishima se llevó una mano al pecho.
—Puedo disfrutar de una fiesta, señor.
—Eso está por comprobarse.
—¡Señor!
Katsuki ignoró la protesta y continuó:
—Cuando te retires, hazlo con naturalidad. Despídete de quienes hayas conocido, agradece la invitación y sal por la puerta principal. Nada de desaparecer por un corredor como si estuvieras escapando de una prisión.
Después miró a Delyra.
—Y nosotros nos retiraremos cuando corresponda. No necesitamos que Kirishima sea nuestra sombra toda la noche. Aunque sospecho que tendrá más trabajo intentando conseguir una pareja de baile que nosotros evitando preguntas incómodas.
Jajaj no seas tan duro Katsuki.. Kirishima tiene carisma, además es un joven fuerte.
Estoy seguras que las damas encontrarán más interesante bailar con él y tocar sus bíceps... a bailar con los otros nobles por obligación.
Kirishima abrió mucho los ojos y, casi de inmediato, se le encendieron las mejillas. Bajó la mirada hacia sus propios brazos, como si acabara de descubrir que podían convertirse en un recurso diplomático.
—¿Mis... bíceps?
Katsuki giró lentamente la cabeza hacia él. Una sonrisa burlona apareció en su rostro.
—No te emociones. Todavía no te han invitado a bailar.
—¡No estoy emocionado, señor!
—Claro que no. Solo estás mirando tus brazos.
Kirishima bajó las manos de inmediato y carraspeó.
—Bueno, supongo que podría ser una ventaja. Aunque preferiría que las damas conversaran conmigo por algo más que mis músculos.
Katsuki soltó una carcajada breve.
—Eso tendrás que demostrarlo tú mismo. Y procura no flexionar los brazos cada vez que una señorita te haga una pregunta.
—¡No hago eso!
—Todavía.
Kirishima suspiró, resignado, mientras Katsuki volvía su atención hacia Delyra.
—Lo estás animando demasiado. Si mañana aparece con las mangas ajustadas y empieza a ofrecerse para cargar a todas las damas por el salón, será responsabilidad tuya.
—¡Señor, no haría eso! —protestó Kirishima.
Katsuki levantó una mano para detenerlo, aunque la diversión seguía dibujada en su expresión.
—De acuerdo, grandullón. Mañana tendrás tu oportunidad. Baila, conversa y procura que recuerden tu nombre. Pero no olvides que estás trabajando.
Kirishima se incorporó con una sonrisa más confiada.
—No se preocupe. Haré que se diviertan.
—Eso espero. Y por favor, no te cases antes de que termine la investigación.
—¡Katsuki!
Delyra se partió de risa cuando escuchó que no haría eso
Realmente creí que irias con mangas ajustadas o sin mangas a la fiesta después de ese comentario..
Kirishima se quedó completamente quieto. Miró sus mangas, después a Delyra y finalmente a Katsuki, que ya tenía una expresión peligrosamente divertida.
—¿Sin mangas...? —repitió, incrédulo—. ¡Pero si es una gala!
Katsuki se llevó una mano a la boca, disimulando una sonrisa.
—Podrías intentarlo. Quizá así consigas que alguna dama olvide preguntarte por tus antecedentes familiares.
—¡Señor, no voy a presentarme vestido como si fuera a entrenar al patio!
—Una lástima. Ya estaba imaginando la impresión que causarías.
Kirishima se cruzó de brazos, aunque el gesto solo consiguió destacar todavía más sus bíceps.
—Voy a llevar un uniforme apropiado. Elegante, formal y con las mangas normales. Como corresponde.
Katsuki lo observó unos segundos.
—¿Y ajustadas?
—¡Normales!
—Entendido. Normales.
El pelirrojo suspiró y negó con la cabeza, pero terminó sonriendo.
—No sé por qué siento que mañana voy a ser el entretenimiento de ambos.
Katsuki se inclinó un poco hacia él.
—Porque lo serás si haces alguna tontería.
—¡Voy a cumplir con mi misión!
—Eso espero, Romeo.
Kirishima se cubrió el rostro con una mano.
—Voy a arrepentirme de haber aceptado esta invitación...
- Podrás conocer damas nobles.. bailar con ellas y te pagamos por ello?
Porqué la queja? Dije con una sonrisa burlona
Kirishima abrió la boca, pero tardó unos segundos en encontrar una respuesta. Miró a Delyra con una mezcla de desconcierto y diversión.
—Cuando lo dice así, señorita, parece que me están ofreciendo el mejor trabajo del reino.
Katsuki soltó una carcajada seca.
—Y encima te pagan. Deberías estar agradecido.
—¡Estoy agradecido! Solo digo que no esperaba que mis obligaciones incluyeran bailar con damas nobles.
—¿Preferías volver a vigilar puertas?
—No, señor.
—¿Interrogar comerciantes?
—Tampoco.
—Entonces deja de quejarte.
Kirishima se rascó la nuca, sonriendo.
—Está bien. Acepto. Bailaré, conversaré y procuraré causar una buena impresión. Aunque espero que no me exijan regresar con una prometida como parte del informe.
Katsuki apoyó un codo en el escritorio y lo miró de reojo.
—Si regresas con una prometida, primero tendrás que explicarle que tu trabajo consiste en investigar a su familia.
—¡Eso sería terrible!
La sonrisa de Katsuki se ensanchó.
—Ahora entiendes por qué te advertí que no confundieras la misión con tus sentimientos.
Kirishima dejó escapar un suspiro teatral.
—Voy a necesitar un informe escrito con todas estas instrucciones. Parece que mañana tendré más trabajo del que esperaba.
- Vamos Kirishima tu puedes.
Dije guiñandole el ojo.
Lo que ocasionó que él se sonrojara
Kirishima recibió el guiño de Delyra y, por primera vez en toda la mañana, perdió por completo la compostura.
—¡S-sí, señorita! ¡No la decepcionaré!
Se le encendieron las mejillas hasta las orejas. Intentó disimularlo enderezando la espalda y adoptando una postura militar, pero la sonrisa nerviosa lo traicionó.
Katsuki lo observó con los ojos entrecerrados.
—Vaya. Ni siquiera hemos llegado a la gala y ya tenemos a un hombre sonrojado.
—¡No es eso, señor!
—¿Entonces qué es?
—¡Es que la señorita me está animando!
Katsuki soltó una risa breve y negó con la cabeza.
—Increíble. Sobreviviste a mis entrenamientos, a mis órdenes y a situaciones que habrían hecho retroceder a otros soldados. Pero un guiño te deja sin palabras.
Kirishima se frotó la nuca.
—¡Mañana estaré perfectamente preparado!
—Eso espero, Romeo. Porque si te pones así con una dama desconocida, no llegarás ni al primer baile.
Kirishima miró a Delyra una vez más, todavía sonrojado, y respondió con una sonrisa más firme:
—Acepto el desafío. ¡Voy a demostrar que puedo hacerlo!
Muy bien Kirishima
Kirishima hizo señal de respetó
Kirishima: si eso es todo; procedo a retirarme mi señora.
Kirishima se puso de pie y acomodó su uniforme. Luego llevó una mano al pecho e inclinó respetuosamente la cabeza ante Delyra.
—Si eso es todo, procedo a retirarme, mi señora.
Katsuki asintió desde su asiento.
—Puedes retirarte. Y recuerda: mañana, puntual. Quiero que estés preparado antes de que lleguen los primeros invitados.
—Sí, señor.
Kirishima volvió a hacer una señal de respeto y se dirigió hacia la puerta. Sin embargo, justo antes de salir, se detuvo y giró ligeramente la cabeza.
—Y... gracias por la confianza, señorita. Haré un buen trabajo.
Su sonrisa fue sincera. Después salió del salón y cerró la puerta con cuidado.
Katsuki esperó unos segundos. Luego miró a Delyra de reojo, con una sonrisa ladeada.
—Creo que acabas de darle más motivación para asistir a esa gala que cualquier aumento de sueldo.
Necesitamos que nuestros hombres estén motivados.. dije con una sonrisa pícara.
Katsuki soltó una risa baja y se volvió hacia ella, apoyando un brazo sobre el respaldo de su asiento.
—Desde luego. Aunque no sabía que tu método para motivar soldados consistía en guiñarles el ojo.
Una sonrisa torcida apareció en sus labios.
—Tendré que reconsiderar mis métodos de mando. Quizá debería empezar a repartir cumplidos y sonrisas por los cuarteles.
Se inclinó un poco hacia ella, bajando la voz.
—Pero hay algo que quiero dejar claro, Delyra.
Sus ojos rojos se fijaron en los de ella.
—Puedes motivar a todos mis hombres cuanto quieras. Pero no te sorprendas si alguno termina demasiado entusiasmado con tus atenciones.
Hizo una pausa y añadió, con un tono descaradamente celoso:
—Y yo no pienso guiñarle el ojo a Kirishima para compensarlo.
Jajsjajajaja. Tampoco creo que Kirishima espere que le guiñes el ojo.
Dije frotándome un ojo con mis dedos por la risa que me causó
Katsuki la observó frotarse el ojo entre risas. Su expresión severa terminó cediendo a una sonrisa divertida.
—Más le vale. No pienso competir con él por ver quién consigue más guiños tuyos.
Se levantó de su asiento y se acercó a ella. Con el pulgar, retiró con cuidado una pequeña humedad que había quedado en el borde de su ojo.
—Vas a terminar llorando de tanto reírte, mujer.
La miró unos instantes, todavía divertido.
—Aunque debo admitir que ha sido entretenido verlo ponerse nervioso. Ese grandullón puede enfrentarse a varios hombres armados sin pestañear, pero basta con que le digas que tiene buenos brazos para que olvide cómo responder.
Retiró la mano y ladeó la cabeza.
—Ahora dime, ¿vas a seguir riéndote de mis hombres o también piensas dedicarme alguna de esas sonrisas?
Tu también tienes buenos brazos Katsuki
Katsuki arqueó una ceja. Miró sus propios brazos y después volvió los ojos hacia ella, con una sonrisa arrogante.
—¿Ah, sí? Eso ya lo sé.
Se cruzó de brazos deliberadamente, dejando que las mangas de su uniforme marcaran sus hombros y antebrazos.
—Aunque me interesa saber por qué lo mencionas ahora. ¿Estás intentando motivarme también?
Se inclinó un poco hacia ella, con aquella expresión desafiante que tan bien conocía.
—Ten cuidado, Delyra. Si empiezas a repartir cumplidos, podría acostumbrarme a recibirlos de ti.
Su sonrisa se suavizó apenas.
—Y no pienso conformarme con uno solo.
- Te haz esforzado mucho para conseguir esa musculatura
Te costó mucho trabajo?
Katsuki bajó la mirada hacia sus brazos y flexionó ligeramente una mano, como si recordara los años de entrenamiento que había detrás de aquella musculatura.
—Mucho. No conseguí esto levantando un par de pesas para impresionar a las damas de una gala.
Le dedicó una sonrisa arrogante.
—Empecé a entrenar desde joven. Disciplina, resistencia, combate, acondicionamiento físico... horas de práctica incluso cuando estaba demasiado cansado para continuar.
Se sentó nuevamente cerca de ella.
—Hubo lesiones, golpes y días en los que apenas podía mover los brazos al terminar. Pero nunca me gustó depender de la fuerza de otros para protegerme o cumplir con mi trabajo.
Sus ojos rojos regresaron a los de Delyra.
—Además, un guardián que no puede defender a la persona que tiene bajo su protección no sirve de mucho.
Hizo una pausa y su expresión adquirió un matiz más juguetón.
—¿Por qué? ¿Ahora también vas a inspeccionar mis músculos, señora?
- Quieres que lo haga?
Estamos solos ahora... dije con un tono de vergüenza evidente
Katsuki dejó de sonreír por un instante. La vergüenza en la voz de Delyra no pasó inadvertida. Sus ojos se detuvieron en ella y luego una sonrisa lenta, satisfecha, apareció en su rostro.
—Vaya... ¿Así que mi señora quiere inspeccionar personalmente el resultado de tantos años de entrenamiento?
Se acercó un poco más, apoyando una mano sobre el respaldo del asiento de ella.
—Estamos solos, sí. Y no tengo ninguna reunión pendiente durante los próximos minutos.
Se arremangó lentamente la camisa hasta dejar visibles sus antebrazos.
—Puedes empezar por aquí, si eso es lo que quieres.
Su sonrisa se volvió provocadora.
—Pero no te quejes si después te pido que me expliques qué estás evaluando con tanta atención, Delyra.
Delyra comenzó a tocar sus antebrazos..
Presionando ligeramente para sentir la dureza de sus músculos
Katsuki bajó la mirada hacia las manos de Delyra sobre sus antebrazos. Al sentir aquella ligera presión, tensó instintivamente los músculos y una sonrisa satisfecha curvó sus labios.
—¿Y bien? —murmuró—. ¿Apruebas el resultado?
Giró un poco el brazo para que pudiera examinarlo mejor. La musculatura se marcaba bajo la piel, firme y trabajada por años de entrenamiento.
—No es precisamente una decoración de gala. Tiene que servir para algo.
Después flexionó el brazo ligeramente, mirándola de reojo.
—Aunque debo reconocer que no me disgusta tenerte tan interesada en mi entrenamiento.
Su voz bajó un poco, adquiriendo un tono juguetón.
—¿También quieres comprobar el otro o ya tienes suficiente evidencia, mujer?
q..qui..siera ver el otro, para compararlos
Katsuki soltó una risa baja al escucharla tartamudear. No se burló abiertamente, aunque aquella expresión avergonzada le resultaba demasiado tentadora.
—¿Compararlos? Vaya, ahora resulta que tenemos una evaluación profesional.
Le ofreció el otro brazo, girando ligeramente el cuerpo hacia ella.
—Adelante. No quiero que tu investigación quede incompleta.
La observó con una sonrisa ladeada y añadió:
—Pero procura ser objetiva, Delyra. No voy a aceptar una calificación baja solo porque te hayas puesto nerviosa.
Solo inspecciono a mi guardián.. dije con un tono de orgullo
Katsuki soltó una carcajada breve y negó con la cabeza.
—¿A tu guardián? Qué conveniente. Ahora resulta que esto forma parte de tus obligaciones como señora de la casa.
Le acercó un poco más el brazo, con una expresión desafiante.
—Entonces inspecciona bien. Quiero un informe detallado sobre el estado de tus dos brazos favoritos.
Hizo una pausa y bajó la voz, con una sonrisa traviesa.
—Aunque, si mal no recuerdo, ya no soy solamente tu guardián.
Sus ojos rojos buscaron los de ella.
—¿O piensas seguir utilizando ese título cada vez que quieras tocarme?
Terminé de sonrojarme de nuevo..
Creo que también es divertido.. utilizarlo de esa manera.
Katsuki observó cómo el rubor volvía a extenderse por sus mejillas. Su sonrisa se ensanchó, claramente satisfecho de haber conseguido aquel efecto.
—Ah... ya veo. Así que te gusta aprovecharte de tu pobre guardián.
Se inclinó un poco hacia ella, apoyando una mano en el borde del asiento.
—Puedes llamarme así cuando quieras. Pero recuerda que también soy tu novio, y ese título viene con ciertas ventajas.
Levantó una ceja, provocador.
—Por ejemplo, puedo besarte sin tener que inventar una excusa relacionada con la seguridad de la casa.
Su mirada descendió brevemente hacia sus labios y regresó a sus ojos.
—Aunque parece que hoy estás empeñada en ponerme a prueba, mujer.
Terminó de.tocas sus antebrazos
Ahora conozco tus manos y tus brazos ...
Katsuki bajó los ojos hacia sus antebrazos, todavía descubiertos por las mangas arremangadas. Después miró las manos de Delyra y sonrió de lado.
—Vaya. Una inspección bastante minuciosa para alguien que solo estaba comprobando el estado de su guardián.
Se acomodó el puño de la camisa, aunque no volvió a cubrirse del todo.
—Mis manos han sostenido espadas, entrenado con armas y firmado más informes de los que quisiera recordar.
Hizo una pausa y acercó una de sus manos a la de ella.
—Pero ahora ya sabes que también pueden sostener las tuyas.
Su expresión se suavizó apenas.
—¿Qué sigue en tu inspección, señora? ¿O ya puedo dar por aprobado mi desempeño?
Si está aprobado.
Ahora .. me gustaría que mi novio me bese.
Katsuki la miró durante un segundo. Su sonrisa arrogante se transformó en una expresión mucho más cálida.
—¿Ah, sí? ¿Ahora das órdenes como mi novia?
Se acercó despacio, apoyando una mano junto a ella y la otra en su cintura.
—Eso sí puedo cumplirlo.
Inclinó el rostro y la besó. Primero fue un beso suave, pausado; después permaneció un instante más cerca, disfrutando de aquella intimidad que ya no necesitaba esconder entre ambos.
Al separarse apenas, apoyó su frente contra la de ella.
—Mucho mejor que cualquier informe de inspección —murmuró.*
Le dio otro beso, esta vez breve, en la comisura de los labios.
—¿Satisfecha, Delyra?
Sí, me puedo acostumbrar a esto. Dije..
Luego di un gran suspiro.. creo que tenías otras actividades que hacer
Katsuki dejó escapar una pequeña risa al escucharla. Le dio un último beso en la frente antes de apartarse lo suficiente para mirarla.
—Puedes acostumbrarte. No tengo intención de retirar ese beneficio.
Pero al escuchar su suspiro, miró de reojo los documentos que había dejado sobre el escritorio. Su expresión cambió ligeramente.
—Sí. Tengo que revisar los informes de Nobiki y comprobar algunas de las solicitudes sospechosas sobre el Grupo Neón.
Se acomodó las mangas y comenzó a recoger los papeles.
—También debo hablar con Yokomitsu sobre el asunto de los Cao. No quiero que esa familia note que estamos reorganizando nuestras prioridades.
Antes de alejarse, volvió a inclinarse hacia ella y le dio un beso corto.
—No te preocupes. No pienso pasarme el día encerrado entre documentos.
Una sonrisa traviesa apareció en sus labios.
—Y procura no buscar otra excusa para inspeccionar a tu guardián mientras trabajo. Mi concentración ya tiene suficientes enemigos.
Haré algunas llamadas a ver si consigo candidatos para ser tu asistente.
Pero te advierto.. que será hombre.. no dejaré a una joven cita a tu lado todo el tiempo para que se enamore de ti.. dije entre risas..
Katsuki se detuvo a medio camino mientras recogía los documentos. Giró lentamente la cabeza hacia ella, con una ceja arqueada.
—¿Un hombre? Qué criterio tan específico para seleccionar a mi asistente.
Dejó los papeles sobre el escritorio y se acercó con una sonrisa burlona.
—¿Debería preocuparme por tu repentina desconfianza hacia las jóvenes candidatas?
Se inclinó ligeramente hacia ella.
—Aunque debo reconocer que me halaga saber que consideras que podría enamorar a una mujer con solo compartir unas horas de trabajo.
Soltó una pequeña carcajada.
—Pero tranquila, mujer. No necesito una asistente enamorada. Necesito alguien competente, discreto y capaz de entender un informe sin que tenga que explicárselo tres veces.
Le tomó suavemente la mano y le dio un beso en los nudillos.
—Y si encuentras a un hombre que reúna esas condiciones, estaré encantado de entrevistarlo. Aunque espero que no termines seleccionando a alguien únicamente porque no representa una amenaza para tu novio.
Puede ser ambos.. dije en tocó coqueto.
Katsuki soltó una carcajada y negó lentamente con la cabeza.
—Ah, así que esa es tu estrategia. Un asistente competente y, además, inofensivo para tu tranquilidad.
Le rodeó la cintura con un brazo y la atrajo un poco hacia él.
—Eres bastante territorial para alguien que hace unos minutos estaba inspeccionando los músculos de su guardián.
Le dio un beso breve en la mejilla y añadió con una sonrisa desafiante:
—Está bien. Busca a tu candidato. Pero si resulta ser un inútil, lo despediré aunque tenga el cabello más discreto del reino.
Se apartó lo justo para mirarla a los ojos.
—Y no te preocupes, Delyra. No necesito que ninguna asistente se enamore de mí. Ya tengo bastante trabajo intentando mantener contenta a mi novia.
La puerta se abrió después de unos discretos golpes. Hanna apareció en el umbral e hizo una pequeña reverencia.
—Señorita, Madame acaba de llegar. Trae el vestido y los accesorios para la gala de mañana.
La joven sirvienta miró hacia el pasillo, donde Madame esperaba acompañada por dos asistentes que llevaban varias cajas cuidadosamente protegidas.
—Ha pedido verla personalmente para comprobar los últimos ajustes.
Madame entró poco después, con su habitual aire elegante y una expresión satisfecha.
—¡Por fin, señorita Delyra! Espero que haya reservado un momento para mí. He traído todo y debo decir que el resultado ha quedado precioso.
Hizo una señal a sus asistentes para que colocaran las cajas sobre una mesa.
—El vestido está aquí. Y antes de que me pregunte, he respetado todas sus indicaciones: elegancia, comodidad y libertad de movimiento. Aunque debo advertirle que algunos detalles se aprecian mucho mejor cuando lo lleva puesto.
Abrió la primera caja con cuidado.
—¿Le gustaría verlo?
Estoy ansiosa.
Madame: ohh veo que hoy no está su guardián.. sucedió algo?
No me diga que discutieron otra veZ
Madame soltó una risita mientras retiraba la tela protectora de la caja. Al notar la ausencia de Katsuki, levantó las cejas con curiosidad.
—Oh, veo que hoy no está su guardián... ¿Sucedió algo? No me diga que discutieron otra vez.
Hanna, que permanecía cerca de la puerta, bajó discretamente la mirada para ocultar una pequeña sonrisa.
Madame negó con la cabeza, divertida.
—Esos dos siempre me han parecido una combinación peculiar. Él tan serio y usted tan... difícil de convencer.
Desplegó cuidadosamente el vestido azul medianoche sobre el soporte. La tela capturó la luz de la habitación y las pequeñas pedrerías produjeron destellos discretos.
—Pero dejemos los asuntos del corazón para después. Tenemos una gala que preparar.
Señaló el vestido con orgullo.
—Mire esto, señorita. He cuidado especialmente las costuras interiores del corsé para que el escote permanezca en su sitio sin limitar la respiración. La abertura de la pierna también permite caminar con naturalidad.
Se inclinó para revisar un detalle de la pedrería.
—Y, por supuesto, he pensado en que pueda moverse con rapidez si las circunstancias lo exigen. No pienso entregar una obra de arte que la deje atrapada en mitad de un salón.
Volvió a mirarla con una sonrisa cómplice.
—Ahora... ¿me contará qué pasó con el señor Bakugo o tendré que conformarme con admirar su vestido?
El señor bakugo está ocupado con algunos pendientes.
Las familias de los demás nobles también ya tienen listo sus atuendos?
Madame asintió mientras sus asistentes abrían la segunda caja y colocaban sobre la mesa los accesorios cuidadosamente ordenados.
—Por supuesto, señorita. Las principales familias llevan varios días preparando sus atuendos. Una gala de esta importancia no se organiza de un día para otro.
Tomó un pequeño estuche y lo abrió, mostrando las piezas Swarovski seleccionadas para complementar el vestido.
—He oído que las damas Ravencrest llevarán tonos claros, principalmente plata y marfil. Las Thornfield parecen haber elegido colores más sobrios. En cuanto a los Wolfs... bueno, ellos nunca pierden una oportunidad de exhibir su riqueza.
Una sonrisa discreta cruzó su rostro.
—La señora Wolf ha encargado un vestido de una casa de modas extranjera. Y, según una de mis colaboradoras, algunas de sus hijas también están preparando atuendos especialmente llamativos.
Hizo una pausa mientras examinaba un broche.
—Aunque debo decirle algo, señorita: no necesita competir con nadie. El azul medianoche será una elección muy distinguida.
Levantó la mirada con una expresión traviesa.
—Y tengo la impresión de que cierto guardián tendrá dificultades para apartar los ojos de usted mañana.
Hanna bajó la cabeza, pero no logró ocultar su sonrisa.
Sería muy indiscreto que me diga de que países son los vestidos de los wolfs ?
Madame levantó ligeramente las cejas, sorprendida por la pregunta. Después miró a sus asistentes, como si estuviera decidiendo cuánto podía revelar.
—Bueno... no diría que es un secreto, señorita. Las casas de moda suelen presumir de sus clientes más distinguidos.
Se acercó un poco y habló en un tono más discreto.
—El vestido de la señora Wolf fue encargado a una casa de modas de Francia, concretamente de París. Una de sus hijas recibió un diseño de Italia, de una firma especializada en bordados y pedrería. Y he escuchado que otra de las jóvenes ha solicitado un vestido de Europa oriental, aunque no he conseguido confirmar el país ni el diseñador.
Madame acomodó una de las piezas Swarovski sobre el terciopelo.
—Lo curioso es que los encargos se realizaron a través de intermediarios comerciales. No directamente con las casas de moda.
Su expresión se volvió pensativa.
—No sé si eso responde a una simple cuestión de discreción o si hay algún otro motivo. Pero, si me permite decirlo, es bastante inusual para familias que acostumbran a exhibir sus compras.
Luego sonrió y señaló el vestido azul medianoche.
—En cambio, el suyo no necesita cruzar medio continente para llamar la atención. ¿Le parece si pasamos a probarlo?
Las dos asistentes se acercaron con cuidado. Una sostuvo el vestido mientras la otra ayudaba a Delyra a introducir los brazos por las delicadas mangas. Madame supervisó cada movimiento y dio indicaciones precisas para acomodar la tela sin arrugarla.
—Con cuidado en la espalda... eso es. No ajusten todavía las últimas cintas.
Una de las asistentes comenzó a cerrar el corsé integrado, ajustándolo gradualmente para que quedara firme sin comprimir demasiado el torso.
—¿Puede respirar con comodidad, señorita? —preguntó Madame.
La otra asistente acomodó la caída de la falda y comprobó la abertura lateral. El azul medianoche adquiría distintos matices bajo la luz de la habitación. Las pequeñas pedrerías reflejaban destellos discretos cada vez que la tela se movía.
—Magnífico... —murmuró Madame, dando un paso atrás.
Se acercó para corregir un pliegue junto a la cintura y después examinó la abertura de la pierna.
—La caída es exactamente como la imaginaba. Elegante cuando está quieta, pero mucho más llamativa al caminar.
Hanna, que observaba desde un costado, dejó escapar una pequeña exclamación de admiración.
—¡Es precioso, señorita!
Madame sonrió satisfecha.
—Ahora quisiera verla caminar unos pasos, girar y sentarse. No pienso permitir que descubra algún inconveniente cuando esté delante de toda la nobleza mañana.
Madame se apartó unos pasos para dejarle espacio, mientras una de las asistentes acomodaba la cola del vestido.
—Muy bien, señorita. Camine hasta el ventanal y regrese. Sin prisa.
Las asistentes observaron atentamente la caída de la tela. Las pequeñas piedras Swarovski capturaban la luz con cada movimiento, creando destellos azulados y plateados.
—La abertura funciona perfectamente —comentó una de ellas—. No restringe el paso.
Madame asintió, aunque no parecía dispuesta a dar por terminada la prueba.
—Ahora gire, por favor. Quiero comprobar cómo se comporta la parte posterior.
Una asistente se acercó para revisar las costuras de la espalda.
—Excelente. No se desplaza ni siquiera al girar.
Madame tomó entonces un pequeño estuche y sacó un par de pendientes largos, acompañados de un delicado collar.
—He seleccionado estas piezas para no competir con la pedrería del vestido. El conjunto debe llamar la atención por su armonía, no por la cantidad de joyas.
Hanna se acercó con un espejo de mano para que Delyra pudiera observar los detalles.
—Y ahora, señorita... quisiera que se sentara. Después probaremos los zapatos.
Madame hizo una pausa y sonrió con picardía.
—Aunque debo confesar que estoy deseando ver la expresión del señor Bakugo cuando la vea mañana. Me pregunto si conseguirá mantener esa seriedad suya durante toda la noche.
Después de comprobar los zapatos, los accesorios y los últimos ajustes del vestido, Madame quedó finalmente satisfecha. Sus asistentes guardaron las piezas en sus respectivos estuches y protegieron el vestido con una funda especial.
—Todo está listo, señorita. Mañana solo tendrán que ayudarla a vestirse y colocar las joyas. No será necesario realizar ningún otro ajuste.
Madame hizo una reverencia antes de despedirse.
—Disfrute de la gala. Y recuerde: una dama debe sentirse tan cómoda como elegante.
Hanna acompañó a las visitas hasta la salida. Poco después, la casa recuperó su tranquilidad.
El reloj marcaba ya la hora de la comida. En el comedor, los sirvientes terminaban de disponer los platos y las bebidas.
Katsuki todavía no había regresado de sus asuntos. Su lugar permanecía vacío, aunque uno de los criados informó que el señor Bakugo seguía trabajando en el despacho.
—¿Desea que le hagamos servir la comida aquí, señorita? —preguntó Hanna mientras terminaba de acomodar los cubiertos—. ¿O prefiere esperar un poco al señor Bakugo?
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