lunes, 2 de noviembre de 2026

parte dos

 

 

 

[31/10 3:53 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se recuesta ligeramente en la silla, sus ojos rojos perdidos por un momento en recuerdos distantes. Toma un sorbo de té antes de comenzar a hablar.*

 

—El juramento entre nuestras familias se selló cuando yo tenía doce años *dice con voz pausada*. Los Bakugo siempre fueron una familia de guerreros y protectores de alto rango, pero... económicamente inestables. Demasiado orgullosos para comerciar, demasiado tercos para hacer alianzas estratégicas.

 

*Corta otro trozo de comida, los movimientos mecánicos mientras habla.*

 

—Mi padre cometió algunos errores financieros graves. Deudas con las familias equivocadas. Tu abuelo le ofreció un trato: saldar las deudas a cambio de vincular al heredero Bakugo como protector personal de su nieta. Yo.

 

*Una sonrisa amarga cruza su rostro.*

 

—Mi padre me dio a elegir. Podía negarme y nuestra familia caería en desgracia completa, o podía aceptar y salvarlos. No fue realmente una elección *sus nudillos se ponen blancos alrededor de los cubiertos*. Tenía doce años y ya sabía que mi vida no me pertenecía.

 

*Se detiene, mirándote directamente.*

 

—La primera vez que te vi tenías ocho años. Pequeña, llorando porque tu madre estaba enferma, rodeada de sirvientes que no sabían cómo consolarte *su voz se suaviza apenas perceptiblemente*. Y pensé... "esta es la niña por la que vendí mi libertad".

 

*Toma otro sorbo de té, más largo esta vez.*

 

—Respecto a mi sueño... *se ríe sin humor*. ¿Honestamente? Quería ser general. Líder de ejércitos. Alguien cuyo nombre fuera sinónimo de victoria y poder. Quería que la gente temblara al escuchar "Bakugo Katsuki" no porque fuera el sirviente de alguien más, sino porque YO era la amenaza.

 

*Sus ojos brillan con algo feroz y nostálgico.*

 

—Quería conquistar. Ganar. Demostrar que era el mejor en algo sin que nadie pudiera atribuirlo a la familia a la que servía o al juramento que me ataba.

 

*Hace una pausa significativa.*

 

—Pero eso murió a los doce años cuando firmé mi vida lejos.

 

*Ante tu pregunta sobre si le gustó alguien más, su expresión se vuelve casi divertida.*

 

—¿Gustarme alguien más? *repite con tono irónico*. Difícil cuando pasas cada maldito segundo vigilando a una sola persona. Cuando conoces su rutina mejor que la tuya propia. Cuando tu trabajo es literalmente interponerte entre ella y cualquier amenaza.

 

*Se inclina hacia adelante, apoyando los codos en la mesa.*

 

—Hubo... intentos *admite con reluctancia*. Mi familia intentó arreglarme compromisos cuando tenía diecisiete, diecinueve, veintidós. Mujeres de familias apropiadas que no les importaba que estuviera vinculado por juramento. Pero...

 

*Su mirada se clava en la tuya con intensidad.*

 

—Cada vez que intentaba conocerlas, cada conversación, cada cena formal... solo podía pensar en que tú estabas sola en la mansión sin mí vigilándote. En que alguien podría lastimarte mientras yo perdía el tiempo fingiendo interés en mujeres que no significaban nada.

 

*Se pasa una mano por el cabello con frustración.*

 

—Eventualmente mi familia dejó de intentarlo. Dijeron que estaba "demasiado dedicado a mi deber" *se ríe amargamente*. No se dieron cuenta de que no era deber. Era obsesión. Eras tú. Siempre fuiste tú, incluso cuando no podía admitirlo ni siquiera a mí mismo.

 

*Respecto a huir, su expresión se oscurece.*

 

—¿Desear otra vida? Constantemente *admite con voz ronca*. Especialmente cuando... cuando Dragón apareció. Cuando te vi sonreír por él. Cuando arreglaba tus reuniones con ese bastardo sabiendo que cada encuentro te alejaba más de mí.

 

*Aprieta los puños sobre la mesa.*

 

—Hubo noches en que pensé en simplemente... irme. Romper el juramento aunque eso significara deshonra para mi familia. Desaparecer para no tener que verte enamorarte de otro hombre. Pero...

 

*Te mira con vulnerabilidad cruda.*

 

—Nunca pude. Porque incluso la idea de dejarte sin protección, de que otro idiota incompetente tomara mi lugar, me enfermaba físicamente. Así que me quedé. Y sufrí. Y me odié por ser tan débil que no podía ni irme ni confesarte.

 

*Sobre la ropa, su expresión se relaja ligeramente, casi con alivio por el cambio de tema más ligero.*

 

—¿Ropa? *mira su impecable traje de sirviente*. Tch. Probablemente algo más... práctico. Sin tantas capas formales. Pantalones cómodos, camisas simples que no restrinjan movimiento. Tal vez chaquetas de cuero para entrenar.

 

*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*

 

—Negro, obviamente. Tal vez naranja o verde oscuro. Colores que no griten "sirviente formal" sino "no me jodas o te arrepentirás".

 

*Se detiene, mirándote con curiosidad genuina.*

 

—¿Y tú? *pregunta, girando la conversación*. ¿Qué usarías si no tuvieras que mantener la imagen de heredera perfecta todo el tiempo? ¿Qué harías si pudieras tener un día completamente libre sin responsabilidades?

 

*Se inclina más cerca, sus ojos rojos brillando con interés real.*

 

—Y ya que estamos en confesiones... *su voz baja*. ¿Cuándo empezaste a verme como algo más que tu sirviente? ¿O todavía estás descubriendo eso?

[2/11 1:00 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Amo los vestidos.. esos que parecen de cuento de hadas, y esas blusas rosas con bordados.

 

Me encantaría visitar jardines e i incluso ir a in concierto por la noche, unirme al público y victoriar al cantante.

 

Encerrarme un día y leer mis novelas románticas favoritas...

 

Jiji también sueño con irme de acampada y vivir ña experiencia de una noche en el bosque, asando malvaviscos. 🤭 Asustandome  con un oso.. y tú vengas a protegernos a todos.

[2/11 1:00 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se queda completamente quieto, observándote con una expresión que va transformándose gradualmente. Hay sorpresa, ternura, y algo más profundo mientras escucha cada palabra.*

 

—Vestidos de cuento de hadas *repite con voz suave, casi maravillada*. Blusas rosas con bordados.

 

*Una sonrisa pequeña—genuina y cálida—cruza su rostro.*

 

—En todos estos años... siempre te veo en esos trajes formales. Elegantes, perfectos, apropiados para una heredera. Nunca imaginé que por dentro querías usar algo tan... *busca la palabra* ...delicado. Femenino.

 

*Se recuesta en la silla, cruzándose de brazos pero con expresión completamente suavizada.*

 

—Jardines. Conciertos. Novelas románticas *enumera, como memorizando cada detalle*. Todas esas cosas que nunca puedes hacer porque siempre estás en reuniones, lidiando con el consejo, manejando crisis familiares...

 

*Su expresión se vuelve más seria, casi culpable.*

 

—Joder. Te he visto trabajar hasta el agotamiento durante años y nunca... nunca pensé en preguntarte qué querías hacer solo por diversión. Qué te hacía feliz más allá de tus responsabilidades.

 

*Cuando mencionas lo de acampar y el oso, suelta una carcajada—real, profunda, que transforma completamente su rostro.*

 

—¿Un oso? *repite con diversión evidente*. ¿Quieres que te asuste un oso solo para que yo tenga que rescatarte?

 

*Se inclina hacia adelante, apoyando los codos en la mesa con una sonrisa casi traviesa.*

 

—Eso suena peligrosamente como una de esas novelas románticas que lees. La damisela en apuros y el héroe protector *su tono es burlón pero cariñoso*. Aunque admito... la idea de pasar una noche en el bosque contigo, bajo las estrellas, asando malvaviscos...

 

*Su expresión se suaviza, volviéndose más íntima.*

 

—Eso suena... bien. Realmente bien.

 

*Se queda en silencio por un momento, procesando todo lo que acabas de compartir.*

 

—¿Sabes qué? *dice finalmente con determinación en la voz*. Vamos a hacer todo eso.

 

*Ante tu probable expresión de sorpresa, continúa:*

 

—No ahora mismo, obviamente. Todavía estás recuperándote. Pero cuando estés completamente bien... *cuenta con los dedos* ...te voy a llevar a jardines. Voy a conseguir entradas para un concierto—algo donde puedas perderte entre la multitud y gritar hasta quedarte afónica si quieres.

 

*Su sonrisa se vuelve más suave.*

 

—Voy a bloquearte un día completo en tu agenda. Nada de reuniones, nada de correspondencia. Solo tú, tu habitación, y todas esas novelas románticas que mantienes escondidas en el tercer estante de tu biblioteca privada.

 

*Cuando tu expresión delata sorpresa de que sepa dónde están, se encoge de hombros.*

 

—Soy tu guardián. Conozco cada rincón de tus espacios privados. Además *agrega con tono más suave*, a veces cuando no puedes dormir, te escucho pasar páginas hasta la madrugada.

 

*Se pone de pie, rodeando la mesa hasta quedar frente a ti. Se arrodilla para estar a tu altura, tomando una de tus manos entre las suyas.*

 

—Y respecto a acampar... *sus ojos rojos brillan con determinación*. Voy a organizar una expedición apropiada. Carpas, fogata, malvaviscos, todo. Y si aparece un oso... *sonríe con algo de arrogancia* ...haré mi trabajo y lo alejaré para que puedas seguir disfrutando tu aventura.

 

*Aprieta suavemente tu mano.*

 

—Mereces tener todo eso. No solo ser la heredera perfecta que cumple con expectativas todo el tiempo. Mereces vestidos bonitos solo porque te gustan. Mereces gritar en conciertos. Mereces perderte en historias románticas sin sentir culpa.

 

*Se inclina más cerca, su voz bajando hasta ser casi un susurro.*

 

—Y yo... *duda apenas un segundo* ...yo quiero ser parte de eso. No solo el guardián que te mantiene segura mientras lo haces, sino el hombre que te acompaña. Que te ve sonreír por diversión genuina en lugar de cortesía política.

 

*Se endereza ligeramente, sin soltar tu mano.*

 

—Ahora *dice con tono más firme*, respondeme tú. ¿Cuándo empezaste a verme diferente? Porque dijiste que sientes atracción por mí, que te genero "neblina"... pero ¿cuándo comenzó eso?

 

*Hay vulnerabilidad genuina en su pregunta, como si necesitara entender el momento exacto en que dejó de ser solo el sirviente para convertirse en algo más.*

 

—¿Fue gradual? ¿Hubo un momento específico? ¿O fue cuando te confesé y recién entonces empezaste a considerarlo?

 

*Sus ojos te estudian intensamente, esperando tu respuesta como si fuera fundamental para entender cómo proceder con este cortejo que están construyendo juntos.*

[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Al momento de escuchar la palabra neblina, mi sonrisa de emoción.. desapareció.

 

Apoyé mis dedos en mi frente.. apoyando mi cabeza.. y dije Tenías que mencionar la palabra " Neblina".

 

Claro no puedo evitar que escuches cada conversación que tengo; incluso si no quiero que lo hagas. ..esa fue una conversación que tuve con dragón..terrible momento para recordarlo...

 

Di un suspiro lo miré a los ojos, sonreí tristemente...

Y le respondí:

 

Fue gradual, creo que fue a los 16 años la primera vez.

 

Sentí que mirabas de una forma.. no sé, diferente, más intensa de lo normal, fue la primera vez que puse nerviosa contigo.

 

Luego de eso, hubo ocasión en que tuviste que cambiar tu uniforme, por uno de gala, uno blanco..

Sonreí y me sonrojé al recordar. ..  te veías tan guapo con ese traje..

 

El último instante fue a los 20 años, cuando en una fiesta de mi familia.. vi que  bailaste con una chica.

 

Se veía elegante y que también era de buena familia, admito que me dio celos verte con ella.

 

Ya habías bailado conmigo antes.. pero eran ensayos para que yo aprendiera.. pero con ella tú..

La veias, bailabas, eso no fue ensayo y hasta me pareció verte sonreír.

 

Luego mi familia me dijo que ella probablemente se convertiría en tu prometida, me aterró la idea de perderte, pregunté  si dejarías de servir a la familia y me dijeron que no, que seguirías bajo mi servicio, pero aún así... sentí..que si te casabas.. dejarías de ser ... "mío".

 

.. los celos en la fiesta.. y esa necesidad.. extraña de no querer  .. que otra se te acerque... creo que era obvio..

 

Jaja (dije con vergüenza) oculantndo mi rostro con ni mano, al final, resulta que soy celosa y posesiva...

 

De repente me puse pie..y me acerqué a tí... viendo como seguías con tus ojos... sin levantarte fe la silla, sin entender qué hacía, me agaché para estar a la altura de tus ojos.m te tomé de la barbilla y dije: Me alegro que no te hayas casado.

 

Jeje tal vez más adelante pueda decir.. Katsuki es mío.. no te atrevas a mirarlo"..

[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se queda completamente paralizado cuando mencionas "neblina", la culpa cruzando instantáneamente su rostro al darse cuenta de que te hizo recordar a Dragón en medio de este momento íntimo.*

 

—Mierda, lo siento... *comienza, pero se calla cuando empiezas a responder su pregunta.*

 

*A medida que hablas, su expresión pasa por una transformación completa. Sorpresa absoluta al escuchar que fue a los dieciséis años. Sus ojos se abren gradualmente mientras procesa cada palabra, cada recuerdo que compartes.*

 

—¿Dieciséis? *repite con voz ahogada*. Yo... yo tenía veinte. Y tú... mierda, ni siquiera me di cuenta de que te estaba mirando diferente.

 

*Cuando mencionas el traje blanco de gala, algo vulnerable y casi avergonzado cruza su rostro.*

 

—Ese maldito traje *murmura, pasándose una mano por el cabello*. Lo odiaba porque me hacía sentir como un adorno decorativo en lugar de tu protector. Pero tú... ¿pensaste que me veía guapo?

 

*Hay un sonrojo apenas perceptible en sus mejillas.*

 

*Pero cuando llegas a la parte de la fiesta, del baile con aquella chica, Bakugo se tensa completamente. Sus ojos se abren con comprensión devastadora mientras conecta los puntos.*

 

—La fiesta de tus veinte años *dice con voz ronca*. Esa chica... Mitsuki. De la familia Hoshino.

 

*Se pone de pie abruptamente, caminando unos pasos lejos antes de girarse hacia ti con expresión casi angustiada.*

 

—¿Sentiste celos? ¿CELOS? *su voz sube de volumen, no con enojo sino con incredulidad absoluta*. Yo... joder, yo bailé con ella porque tu tía insistió. Porque dijo que era "inapropiado" que el sirviente vinculado solo bailara con su señora y que necesitaba "socializar apropiadamente".

 

*Se lleva ambas manos a la cabeza, tirando de su cabello con frustración.*

 

—Y toda esa noche, TODO el maldito tiempo que estuve con ella, solo podía pensar en que tú estabas del otro lado del salón siendo cortejada por tres idiotas nobles diferentes. Que probablemente bailarías con ellos. Que tal vez uno de ellos te haría sonreír.

 

*Se ríe sin humor, casi histéricamente.*

 

—¿Sonreírle a ella? ¿Me viste SONREÍR? Debiste haber malinterpretado porque estaba absolutamente miserable. Cada segundo con Mitsuki era tortura porque no eras tú.

 

*Se gira completamente hacia ti, y hay algo salvaje en su expresión.*

 

—Y cuando tu familia mencionó el compromiso posible... *su voz se vuelve más grave* ...les dije que no. Categóricamente no. Dijeron que era mi deber producir herederos Bakugo que pudieran continuar el linaje de protectores. Que era egoísta negarme.

 

*Aprieta los puños.*

 

—Les dije que me importaba una mierda. Que mi único deber era protegerte a ti y que casarme con otra mujer compromete esa dedicación. Usé cada excusa profesional que pude encontrar para ocultar la verdad real...

 

*Sus ojos rojos te perforan con intensidad abrumadora.*

 

—Que la idea de pertenecer a otra mujer cuando mi corazón ya te pertenecía a ti me enfermaba físicamente. Que no podía ni siquiera imaginar tocar a alguien más cuando cada parte de mí anhelaba solo a una persona.

 

*Entonces, cuando te levantas y te acercas, cuando te agachas para estar a su altura y tomas su barbilla, Bakugo se queda completamente inmóvil. Sus ojos rojos se abren desmesuradamente, la respiración deteniéndose en su garganta.*

 

*Cuando dices "me alegro que no te hayas casado", algo en su expresión se quiebra completamente. Y cuando mencionas que algún día podrás decir "Katsuki es mío"...*

 

—Joder... *exhala con voz completamente rota, sus manos subiendo para enmarcar tu rostro con urgencia casi desesperada*. Dilo ahora.

 

*Se inclina más cerca, sus ojos ardiendo con intensidad feroz y vulnerable al mismo tiempo.*

 

—Dilo ahora aunque sea prematuro. Aunque técnicamente todavía estamos yendo despacio. Dilo porque llevo AÑOS esperando escuchar esas palabras de tus labios *su voz se quiebra*. Porque cada vez que tuve que ver a Dragón tocarte, besarte, pretender que tenía derecho a ti... me moría por dentro sabiendo que no podía reclamarte como mío.

 

*Sus pulgares acarician tus mejillas con delicadeza que contrasta con la intensidad de su mirada.*

 

—Eres celosa. Eres posesiva *repite tus palabras con algo parecido a adoración en la voz*. Y eso me vuelve absolutamente loco de la mejor manera posible.

 

*Se acerca aún más, su frente casi tocando la tuya.*

 

—Porque yo también lo soy. Enfermizamente. Peligrosamente. Cada hombre que te mira demasiado tiempo me hace querer arrancarle los ojos. Cada vez que alguien intenta tocarte tengo que recordarme que no puedo simplemente romperle el brazo.

 

*Su respiración se vuelve irregular.*

 

—Así que dímelo *susurra contra tus labios, sin llegar a besarte pero tan cerca que puedes sentir cada palabra*. Aunque sea una vez. Aunque mañana digamos que fue demasiado pronto y retrocedamos. Dame esto. Ahora. Por favor.

 

*Y ahí está—el hombre orgulloso y explosivo rogando, completamente vulnerable, esperando que lo reclames como tuyo con la misma posesividad feroz que él siente por ti.*

[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sonreí con malicia  y dije

 

Eres mío Katsuki, completamente mío..y de ahora en adelante no dejaré que nadie te mire...

[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Algo en Bakugo se ROMPE completamente al escuchar esas palabras salir de tus labios. Sus ojos rojos se oscurecen hasta parecer casi negros, la respiración volviéndose irregular mientras un sonido gutural—entre gruñido y gemido—escapa de su garganta.*

 

—Tuyo *repite con voz ronca y rota, las manos en tu rostro temblando visiblemente*. Completamente tuyo.

 

*Y entonces, sin poder contenerse ni un segundo más, cierra la distancia.*

 

*Sus labios capturan los tuyos con una urgencia desesperada, hambre contenida durante años finalmente liberándose. No es gentil—es posesivo, feroz, demandante. Una mano se entierra en tu cabello, sosteniéndote firmemente mientras la otra baja a tu cintura, jalándote contra él con fuerza.*

 

*El beso es todo lo que él es: explosivo, intenso, abrumador. Te besa como si fuera la última y primera vez simultáneamente, como si quisiera devorarte y adorarte al mismo tiempo.*

 

*Cuando finalmente se separa apenas lo suficiente para respirar, sus labios permanecen a milímetros de los tuyos, los ojos rojos ardiendo con algo salvaje y posesivo.*

 

—Mía *gruñe contra tu boca, besándote nuevamente, más profundo esta vez*. Dilo. Di que eres mía también. Que nadie más te toca. Que nadie más te besa. Que soy el único que tiene derecho a tenerte así.

 

*Sus manos recorren tu espalda con urgencia apenas contenida, jalándote imposiblemente más cerca.*

 

—He esperado tanto... *murmura entre besos, su voz completamente destrozada*. Tanto tiempo queriendo hacer esto. Queriendo reclamarte. Marcarte como mía de todas las formas posibles.

 

*Te besa de nuevo, esta vez más lento pero de alguna manera más intenso, saboreándote como si fueras algo precioso y prohibido simultáneamente.*

 

—Di que soy tuyo de nuevo *exige con voz ronca cuando se separa apenas*. Dilo hasta que se grabe en mi alma. Hasta que cada parte de mí lo crea finalmente.

[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sonreí.. con picardia.

Vaya... eres autoritario hasta en el amor...

Jajaja.. me encanta, pero no te acostumbres tanto.

 

Le di un beso pequeño y tierno...

Y de forma coqueta le dije.. aún no te daré ese gusto.

 

Regresé a mi asiento y pregunté.. Después de la comida ¿qué sigue en el cronograma?

Don Katsuki.

[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se queda completamente congelado en el lugar, sus labios todavía entreabiertos del beso interrumpido, los ojos rojos parpadeando con incredulidad absoluta mientras procesa lo que acaba de pasar.*

 

—¿Qué...? *suelta con voz ahogada, mirándote regresar a tu asiento con esa sonrisa coqueta como si no acabaras de dejarlo completamente destrozado*.

 

*Su expresión pasa de shock a frustración, luego a algo entre exasperación e incredulidad, y finalmente... a una sonrisa peligrosa y oscura que transforma completamente su rostro.*

 

—¿"Don Katsuki"? *repite con voz baja y ronca, caminando lentamente hacia ti con pasos medidos y depredadores*. ¿Acabas de besarme, declararme tuyo, dejarme probarte... y ahora te sientas ahí tranquilamente preguntando por el maldito cronograma?

 

*Se detiene junto a tu silla, inclinándose hasta apoyar ambas manos en los apoyabrazos, atrapándote efectivamente mientras te mira desde arriba con esos ojos rojos ardiendo de frustración y deseo.*

 

—Eres diabólica *gruñe, pero hay admiración en su tono*. Completamente, cruelmente diabólica. Me dices que soy tuyo, me besas como si quisieras consumirme, y luego... ¿me niegas escuchar lo mismo de vuelta?

 

*Se inclina más cerca, su rostro a centímetros del tuyo.*

 

—¿Sabes lo que acabas de hacer? *su voz baja hasta ser casi un susurro peligroso*. Me diste una probada de lo que quiero desesperadamente y luego lo quitaste. Eso es... tortura.

 

*Una sonrisa pequeña—oscura y prometedora—cruza sus labios.*

 

—Pero está bien *dice, enderezándose lentamente*. Puedo jugar a esto. Puedo esperar. Aunque me vuelva loco en el proceso.

 

*Rodea tu silla, regresando a su lugar al otro lado de la mesa, pero la intensidad en su mirada no disminuye ni un ápice.*

 

—Después de la comida *responde finalmente, su voz recuperando algo de profesionalismo aunque sus ojos permanecen ardientes*. Tienes correspondencia acumulada de tres días que requiere revisión. La familia Kao insiste en reagendar para mañana si te sientes recuperada. Y llegaron invitaciones para dos eventos sociales la próxima semana.

 

*Toma su taza de té, llevándosela a los labios pero sin dejar de mirarte por encima del borde.*

 

—También *agrega con tono más bajo*, el jardinero reportó que las rosas del jardín este están en plena floración. Las blancas con bordes rosados que tanto te gustan.

 

*Deja la taza, inclinándose ligeramente hacia adelante.*

 

—Pensé que tal vez, después de revisar la correspondencia, podrías necesitar un descanso. Aire fresco. Una caminata por el jardín *sus ojos brillan con intención clara*. Por supuesto, necesitarás escolta apropiada. Sería... inapropiado que fueras sola.

 

*Hay algo casi travieso en su expresión ahora.*

 

—Y como tu sirviente dedicado que soy... *el título sale cargado de ironía* ...es mi deber acompañarte. Asegurarme de que no te canses demasiado. Tal vez encontrar un banco tranquilo donde puedas descansar mientras... conversamos.

 

*Se recuesta en su silla, cruzándose de brazos con esa sonrisa peligrosa todavía en su rostro.*

 

—A menos, por supuesto, que prefieras quedarte encerrada revisando documentos aburridos todo el día. Tu decisión, mi señora.

 

*El desafío en su tono es claro: dos pueden jugar a este juego de coqueteo y negación.*

 

—Ahora *dice, señalando tu plato que apenas has tocado*. Termina de comer. Porque si vamos a ir despacio y torturarnos mutuamente con esta tensión... *sus ojos recorren tu rostro con intensidad* ...al menos necesito saber que estás bien alimentada y recuperada. No voy a permitir que tu salud se comprometa solo porque decidiste volverme loco con jueguitos.

 

*Hay afecto genuino bajo la frustración, preocupación real mezclada con el deseo evidente.*

 

—Y para que quede claro *agrega con voz más seria*. Puede que estemos yendo despacio. Puede que me niegues escucharte decir que eres mía todavía. Pero ese beso... *sus ojos se oscurecen* ...ese beso significa que ya no hay vuelta atrás. Somos algo ahora. Indefinido, nuevo, en construcción... pero algo real.

 

*Se pone de pie, rodeando la mesa nuevamente hasta quedar a tu lado. Se inclina, sus labios cerca de tu oído.*

 

—Así que acostúmbrate a esto, mi señora posesiva y coqueta *susurra con voz ronca*. Porque voy a cortejarte. Voy a seducirte. Voy a hacerte desear decir esas palabras que me negaste tanto como yo deseo escucharlas. Y cuando finalmente lo hagas...

 

*Se separa apenas, mirándote con promesa oscura en los ojos.*

 

—Cuando finalmente admitas que eres tan mía como yo soy tuyo... no voy a tener tu paciencia para ir despacio.

 

*Se endereza, ajustándose el chaleco con elegancia controlada.*

 

—Ahora come. Tienes trabajo que hacer. Y un jardín que visitar... si decides aceptar mi humilde invitación, por supuesto.

 

*Regresa a su asiento, pero la tensión en el aire es palpable, cargada de promesas no dichas y deseo apenas contenido.*

[2/11 1:02 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No pude retirar mi sonrisa diabólica en todo ese tramo de conversación... y más con la amenaza aue acaba de darme..

 

Luego solo repliqué.. la caminata del jardín me gusta.. y también.. creo que mañana podríamos ensayo un poco de bals.. estoy algo fuera de forma. No quiero quedar mal frente a la familia.

[2/11 1:02 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se detiene a mitad de llevarse la taza a los labios, sus ojos rojos clavándose en ti con una intensidad repentina y peligrosa. Lentamente, muy lentamente, baja la taza de vuelta a la mesa sin beber.*

 

—¿Baile? *repite con voz controlada, pero hay algo oscuro y prometedor en su tono*. ¿Quieres que... ensayemos baile? ¿Mañana?

 

*Se recuesta en su silla, una sonrisa lenta y peligrosa extendiéndose por su rostro mientras te estudia con esos ojos que parecen ver directamente a través de ti.*

 

—¿Estás segura de eso? *pregunta con voz baja, casi como advertencia*. Porque la última vez que bailamos fue en esa fiesta. La que me mencionaste. Donde sentiste celos viéndome con otra mujer.

 

*Se inclina hacia adelante, apoyando los codos en la mesa.*

 

—Pero esa vez *continúa, su voz bajando hasta ser casi un ronroneo*. Esa vez solo eras mi señora y yo tu sirviente enseñándote los pasos apropiados. Manteníamos distancia profesional. Mis manos en los lugares correctos. Sin miradas inapropiadas. Todo perfectamente... contenido.

 

*Sus ojos recorren tu rostro con intención clara.*

 

—Pero ahora... *hace una pausa significativa*. Ahora soy tuyo, según tus propias palabras. Y acabas de besarme hace menos de cinco minutos. Así que dime...

 

*Se pone de pie con movimiento fluido, caminando lentamente hacia ti.*

 

—¿Realmente crees que puedo poner mis manos en tu cintura, sostenerte cerca, guiar tus movimientos... *se detiene junto a tu silla* ...y mantener esa misma distancia profesional?

 

*Se inclina, sus labios cerca de tu oído.*

 

—Porque te advierto, mi señora diabólica y coqueta *susurra con voz ronca*. Si me pides que baile contigo mañana... voy a tocarte. Voy a sostener apropiadamente para el baile, sí, pero cada movimiento, cada giro, cada momento que estés en mis brazos...

 

*Su aliento cálido contra tu cuello.*

 

—Va a ser tortura. Para ambos. Porque voy a recordar cómo se sintieron tus labios contra los míos. Voy a pensar en cuánto quiero volver a besarte. Y tú...

 

*Se separa apenas, mirándote con esa sonrisa peligrosa.*

 

—Tú vas a sentir exactamente cuánto me afectas. Cada roce "accidental". Cada momento en que te sostenga más cerca de lo estrictamente necesario. Cada vez que mis ojos te miren de maneras que definitivamente no son apropiadas para un ensayo de baile.

 

*Se endereza, ajustándose el chaleco con elegancia controlada.*

 

—Así que sí *dice con tono más formal pero ojos ardientes*. Podemos ensayar baile mañana. Puedo enseñarte los pasos que necesitas para no "quedar mal" frente a la familia Kao.

 

*Camina hacia la puerta, pero se detiene en el umbral, girando apenas la cabeza para mirarte por encima del hombro.*

 

—Pero no digas que no te advertí. Porque después de ese ensayo... *sus ojos rojos brillan con promesa oscura* ...es posible que reconsideres esa decisión de no decirme todavía que eres mía.

 

*Sale de la habitación, dejándote con esa amenaza colgando en el aire.*

 

*Su voz llega desde el pasillo:*

 

—Termina tu comida. En treinta minutos vengo por ti para revisar la correspondencia. Y luego... *pausa deliberada* ...el jardín. No llegues tarde.

 

*Puedes escuchar sus pasos alejándose, pero también puedes imaginar perfectamente esa sonrisa satisfecha en su rostro, sabiendo que acaba de girar tu propio juego en tu contra.*

[2/11 1:02 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: ... siempre tan intenso.. y hasta escapó.

 

Bueno...terminaré de comer..está delicioso por cierto.

"La proxima le preguntaré su comida favorita "

 

Y justo antes de llevar el proximo bocado a la boca, recordé su beso, intenso.. con locura y posesión.. su mano en mi espalda..

 

Y los colores regresan a mi rostro.

 

Ya, ya debo comer y ver la correspondencia..concéntrate..

 

 

Después de la comida.. estuve revisando la correspondencia.. cuando un sobre extraño llegó.

 

Perdida de dinero?

Una de nuestras sucursales en bancarrota?

Robo repentino..pero qué?

[2/11 1:02 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo entra exactamente treinta minutos después, puntual como siempre. Lleva una bandeja con té fresco y algunos documentos adicionales bajo el brazo. Su expresión es profesional, pero hay un brillo travieso en sus ojos rojos que delata que todavía está pensando en la conversación anterior.*

 

—Espero que hayas terminado toda la comida esta vez *dice con tono firme pero no sin calidez, colocando la bandeja sobre el escritorio*. Porque si dejaste algo en el plato, voy a...

 

*Se detiene abruptamente al ver tu expresión. El color drenado de tu rostro. La forma en que sostienes ese sobre con manos ligeramente temblorosas.*

 

*Su postura cambia instantáneamente. El guardián protector reemplazando al hombre coqueto en un parpadeo.*

 

—¿Qué pasó? *pregunta con voz seria, acercándose rápidamente*. ¿Qué dice esa carta?

 

*Se coloca detrás de tu silla, una mano apoyándose en el respaldo mientras se inclina para leer sobre tu hombro. Sus ojos escanean rápidamente el contenido, y con cada línea que lee, su expresión se oscurece más y más.*

 

—Bancarrota *lee en voz alta, su voz volviéndose más grave*. Robo de fondos. Pérdida masiva en la sucursal del distrito comercial...

 

*Se endereza bruscamente, su mano apretándose en el respaldo de la silla.*

 

—¿Cuándo llegó esto? *demanda, tomando el sobre para examinar el sello*. ¿Quién lo entregó? ¿Por qué no fui notificado inmediatamente?

 

*Camina hacia la puerta, abriéndola de golpe.*

 

—¡TÚ! *le grita al sirviente más cercano en el pasillo*. ¿Quién entregó esta correspondencia? ¿Cuándo llegó exactamente?

 

*El sirviente tartamudea algo sobre un mensajero hace una hora. Bakugo gruñe peligrosamente antes de cerrar la puerta con fuerza controlada y regresar a tu lado.*

 

—Esto no es normal *dice con voz firme, colocando el sobre sobre el escritorio y comenzando a analizar cada detalle*. Una sucursal entera en bancarrota de la noche a la mañana. Robo masivo sin que los sistemas de seguridad detectaran nada. Los números no cuadran.

 

*Se arrodilla junto a tu silla, tomando tu mano entre las suyas para captar tu atención.*

 

—Mírame *ordena suavemente pero con firmeza*. Respira. Sé que esto es grave, pero necesito que mantengas la cabeza fría mientras analizamos la situación.

 

*Sus ojos rojos te estudian con preocupación apenas disimulada.*

 

—¿Cuánto tiempo llevas recuperándote? Tres días. ¿Quién sabía que estabas fuera de comisión? *comienza a enumerar, su mente claramente trabajando a toda velocidad*. El consejo. Los sirvientes. Las familias con las que habías programado reuniones...

 

*Se pone de pie bruscamente.*

 

—Y Dragón. Él sabía. Su familia sabía.

 

*Camina de un lado a otro como un animal enjaulado, su expresión oscureciéndose.*

 

—Esto apesta a sabotaje. Alguien aprovechó que estabas vulnerable, recuperándote, para golpear donde más duele. Y el momento... justo después de que terminaras con los Dragón y rechazaras públicamente su alianza matrimonial.

 

*Se gira hacia ti con expresión seria.*

 

—Necesito tu permiso para investigar esto apropiadamente. Quiero interrogar al mensajero. Revisar los registros de la sucursal personalmente. Verificar quién tuvo acceso a información financiera sensible en los últimos días.

 

*Se acerca nuevamente, sus manos tomando tus hombros con firmeza pero gentileza.*

 

—Y necesito que me digas ahora mismo: ¿hay alguien más que debería saber sobre esto? ¿Tu familia? ¿El consejo? ¿O mantenemos esto contenido hasta saber exactamente con qué estamos tratando?

 

*Hay preocupación genuina en sus ojos, pero también determinación feroz.*

 

—Porque si esto es un ataque... *su voz baja peligrosamente* ...quiero saber quién se atrevió a golpearte cuando estabas débil. Y voy a asegurarme de que se arrepientan de cada decisión que los llevó a ese punto.

 

*Aprieta suavemente tus hombros.*

 

—Pero primero... ¿estás bien? Físicamente, mentalmente. Porque sé que acabas de recuperarte y esto es... mucho. Demasiado, demasiado pronto.

 

*Su expresión se suaviza marginalmente.*

 

—Dime qué necesitas. ¿Quieres que maneje esto mientras tú descansas más? ¿O prefieres estar involucrada en cada paso de la investigación? Sea lo que sea, voy a respetarlo. Pero no voy a dejar que esto te destruya después de todo lo que pasaste estos días.

[2/11 1:02 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Soy la señora de la casa, me involucraré.

 

Es imposible que Alexis haya tenido algo que ver... lo investigaremos junto a los demás del.consejo, pero sé muy diplomático, que no se enteren que sospechamos de ellos.

 

Ya fue suficiente con el rechazo matrimonial y la vergüenza pública que hice pasar a esa familia, como.para ahora acusarlo sin prueba.

 

Investiga primera los ancianos del consejo, recuerda que ya había sospecha de malversación de fondos antes de la reunión, tal vez se cansaron de robar de apocos y decidieron  ir por toda la sucursal.

 

Investiga también así otras sucursales..por si notas algo extraño.

 

Y envía a Nobiki nuestro espía..ni podrás hacer esto solo. ..

 

 

Y Katsuki...Gracias

[2/11 1:03 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se endereza al escuchar tu tono firme y decisivo, sus ojos rojos brillando con algo que parece orgullo mezclado con admiración.*

 

—Ahí está *murmura con aprobación evidente*. La heredera que conoce exactamente cómo manejar una crisis.

 

*Asiente con la cabeza, su postura volviéndose completamente profesional mientras absorbe cada instrucción.*

 

—Entendido. Seré diplomático con los Dragón *dice, aunque hay un dejo de reluctancia en su voz*. Aunque me cueste mantener la boca cerrada si encuentro evidencia que los conecte. Pero tienes razón... sin pruebas sólidas, solo empeoraríamos la situación política.

 

*Camina hacia el escritorio, tomando pergamino y pluma para comenzar a tomar notas mientras habla.*

 

—Los ancianos del consejo. Especialmente aquellos con acceso a información financiera sensible *enumera en voz alta*. El viejo Tanaka tiene conexiones con el distrito comercial. Yoshida manejaba las auditorías trimestrales. Y ese bastardo de Nakamura...

 

*Se detiene, mirándote.*

 

—El que te estaba acosando en la reunión. Él tiene vínculos con varias familias mercantes que podrían beneficiarse de tu sucursal cayendo.

 

*Continúa escribiendo rápidamente.*

 

—Revisaré las otras sucursales discretamente. Verificaré registros financieros de los últimos seis meses buscando patrones. Transferencias inusuales. Accesos no autorizados a bóvedas. Cualquier cosa fuera de lo normal.

 

*Cuando mencionas a Nobiki, asiente con aprobación genuina.*

 

—Buena decisión. Nobiki es el mejor para trabajo de infiltración sin levantar sospechas *admite sin resentimiento*. Lo contactaré dentro de la hora usando los canales seguros. Le daré instrucciones específicas sobre qué buscar y dónde.

 

*Deja la pluma, girándose completamente hacia ti.*

 

—Voy a dividir esto en fases *explica con voz firme y controlada*. Fase uno: recolección de información. Nobiki en infiltración, yo revisando registros oficiales. Veinticuatro horas máximo.

 

—Fase dos: análisis y conexiones. Identificar patrones, seguir el dinero, determinar quién se beneficia más de esto. Otras veinticuatro horas.

 

—Fase tres: confrontación controlada. Una vez tengamos evidencia sólida, decidimos cómo proceder. Exposición pública, presión privada, o...

 

*Su expresión se oscurece peligrosamente.*

 

—Métodos más... directos, si la situación lo requiere.

 

*Se acerca a ti nuevamente, y cuando escucha tu agradecimiento, algo en su expresión se suaviza completamente. Se arrodilla frente a tu silla una vez más, tomando ambas manos entre las suyas.*

 

—No me agradezcas *dice con voz ronca pero gentil*. Esto es exactamente lo que juré hacer. Protegerte. No solo físicamente, sino de cualquier amenaza que intente destruir lo que has construido.

 

*Aprieta tus manos suavemente.*

 

—Pero... *duda apenas un segundo antes de continuar* ...me alegra que confíes en mí para manejar esto. Que me incluyas en las decisiones en lugar de intentar cargarlo sola como antes.

 

*Se pone de pie, pero mantiene una de tus manos en la suya.*

 

—Ahora *dice con tono más firme*. Antes de empezar la investigación formal, necesito que hagas algo por mí.

 

*Te mira con seriedad absoluta.*

 

—Necesito que comas algo ligero y descanses al menos dos horas más. Sé que quieres involucrarte completamente, y lo respeto. Pero apenas te recuperaste de un colapso mágico y emocional masivo hace tres días. Si te exiges demasiado ahora y recaes...

 

*Su mandíbula se tensa.*

 

—No me perdonaría a mí mismo. Y además, necesito que estés al cien por ciento cuando empecemos a confrontar sospechosos. Cualquier debilidad que muestres será usado en tu contra.

 

*Suelta tu mano con evidente reluctancia.*

 

—Así que esto es lo que vamos a hacer: Voy a llevarte al jardín como planeamos. Treinta minutos de aire fresco y sol. Luego regresas aquí, comes algo nutritivo que voy a preparar personalmente, y descansas dos horas mientras yo inicio la fase uno con Nobiki.

 

*Cruza los brazos, su expresión no aceptando objeciones.*

 

—Después de eso, cuando despiertes, revisamos juntos toda la información recolectada y planificamos los siguientes pasos. ¿Trato?

 

*Hace una pausa, su expresión suavizándose apenas.*

 

—Y sobre el jardín... *hay un destello de algo más cálido en sus ojos* ...sé que ahora tenemos una crisis entre manos, pero también sé que llevas días encerrada recuperándote. Treinta minutos de normalidad, de respirar, de... estar conmigo sin presiones...

 

*Se acerca más, su voz bajando.*

 

—Podría ayudarte a despejar la mente antes de sumergirnos completamente en esto. Y honestamente... *su expresión se vuelve vulnerable* ...necesito esos treinta minutos contigo también. Para recordarme por qué estoy haciendo todo esto. Por quién estoy dispuesto a destruir a cualquiera que intente lastimarte.

 

*Extiende su mano hacia ti, esta vez sin guante.*

 

—¿Vienes? Dame estos treinta minutos antes de que nos convirtamos en estrategas de guerra. Solo... tú y yo. En el jardín. Como prometimos.

 

*Sus ojos rojos te miran con intensidad que mezcla preocupación, determinación y algo más profundo.*

 

—Después de eso, te juro que voy a quemar este reino entero si es necesario para encontrar a quien te hizo esto. Pero primero... dame este momento. Por favor.

[2/11 1:08 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Esta bien..pero...no sientes que me alimentas demasiado?

Jajaj dije con sonrisa nerviosa, siempre me.regañas por no comer, pero hey yo si como, a veces me distraigo con nuestras platicas.. así que se me hace más lento, pero casi siempre te dejo los platos vacíos.

 

De hecho a veces .. vienes.con merienda y yo sigo llena de la comida anterior..

También. .. dije ci vergüenza a veces dejó un poco porque la verdad... estoy subiendo de peso.. dije co vergüenza...

 

Sé que estamos en emergencia y eso... pero más adelante podrías buscarme un nutricionista? ...

 

 

Ven.. vamos al jardín.. y lléname de nuevo con jugo, galletas o lonque tengas preparado para el jardín.. De nuevo...

[2/11 1:08 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se detiene completamente, procesando tus palabras con expresión que pasa de confusión a comprensión, y finalmente a algo entre exasperación y preocupación genuina.*

 

—¿Subiendo de peso? *repite con voz incrédula, mirándote como si acabaras de decir la cosa más ridícula del mundo*. ¿Estás... estás bromeando, verdad?

 

*Se pasa una mano por el rostro con frustración evidente.*

 

—Maldita sea, no. No estás subiendo de peso. Estás RECUPERÁNDOTE *enfatiza la palabra con intensidad*. Hace tres días colapsaste tan severamente que tu magia se rebeló contra ti. Perdiste peso durante esos días porque apenas comías. Tu cuerpo está tratando de restaurar lo que perdió.

 

*Se acerca, tomándote gentilmente por los hombros para que lo mires directamente.*

 

—Y sí, tal vez te alimento "demasiado" según tus estándares *admite con tono más suave*. Pero eso es porque he pasado AÑOS viéndote saltar comidas porque estabas "demasiado ocupada". Viéndote rechazar meriendas porque "no tenías hambre". Encontrando platos medio llenos porque te distraíste con trabajo.

 

*Sus ojos rojos te estudian con preocupación apenas disimulada.*

 

—¿Sabes cuántas veces te he visto casi desmayarte durante reuniones largas porque no comiste apropiadamente en la mañana? ¿Cuántas veces has tenido dolores de cabeza que ignoraste porque "no era nada" cuando claramente era porque llevabas horas sin comer?

 

*Suspira profundamente, soltando tus hombros pero manteniendo la cercanía.*

 

—Pero... *su expresión se suaviza* ...tienes razón. Si sientes que las porciones son demasiado, si genuinamente te estás sintiendo incómoda... entonces ajustaremos.

 

*Asiente con la cabeza.*

 

—Y sí, conseguiré un nutricionista. Uno bueno que entienda las demandas de alguien en tu posición y que pueda crear un plan balanceado que te haga sentir bien física Y mentalmente.

 

*Una sonrisa pequeña cruza su rostro ante tu último comentario.*

 

—¿"Llenarme de nuevo con jugo y galletas"? *repite con tono entre divertido y exasperado*. Me haces sonar como una abuela preocupona que te fuerza a comer constantemente.

 

*Toma tu mano—sin guante—entrelazando los dedos con los tuyos.*

 

—Pero está bien *dice con voz más suave*. Para el jardín solo llevé té ligero de hierbas y algunas frutas frescas. Nada pesado. Solo algo para mantenerte hidratada y con energía sin que te sientas... sobrecargada.

 

*Comienza a guiarte hacia la puerta, pero se detiene momentáneamente.*

 

—Y para que conste *agrega con tono más serio pero gentil*. No me importa tu peso. Me importa tu salud. Si subes un poco porque estás comiendo apropiadamente y tu cuerpo está fuerte, perfecto. Si bajas porque estás estresada y no puedes comer, eso me preocupa.

 

*Te mira con intensidad.*

 

—Lo que quiero es que estés BIEN. Fuerte. Saludable. Capaz de enfrentar crisis como esta sin colapsar. Eso es todo.

 

*Reanuda la caminata, guiándote por los pasillos hacia las puertas que llevan al jardín.*

 

—Pero sí *concede mientras caminan*. Voy a ser más consciente de las porciones. Y vamos a trabajar con el nutricionista para encontrar un balance que funcione para ti.

 

*Llegan a las puertas del jardín. Bakugo las abre, revelando el jardín este en plena floración. Las rosas blancas con bordes rosados que mencionó están efectivamente espectaculares, el sol de la tarde iluminándolas perfectamente.*

 

*Hay un banco bajo un cerezo, con una pequeña mesa auxiliar que tiene una tetera de porcelana, dos tazas, y una bandeja con frutas frescas cortadas artísticamente—fresas, uvas, melón.*

 

—Nada pesado *señala con ligera sonrisa*. Como prometí.

 

*Te guía hacia el banco, ayudándote a sentarte antes de servir el té con movimientos practicados y elegantes.*

 

—Treinta minutos *dice, sentándose a tu lado—más cerca de lo que sería apropiado para un sirviente, pero exactamente la distancia correcta para... lo que sea que son ahora*. Solo tú y yo. Sin crisis. Sin presiones.

 

*Te entrega la taza, sus dedos rozando los tuyos deliberadamente.*

 

—Aunque... *agrega con tono más travieso* ...técnicamente todavía me debes admitir que eres mía. Así que tal vez estos treinta minutos también incluyan un poco de... persuasión de mi parte.

 

*Sus ojos rojos brillan con calidez y promesa mientras esperan tu respuesta.*

[2/11 1:09 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Aprovechando que está sentado a mi lado.. tomo su mano y me apoyo en su pecho.

- que bien se está aquí.

Dime.. cuál es tu flor favorita?

Y tú animal favorito?

....

 

Y de la nada suelto..

Qué es lo que más te gusta de mí?

Cuando te enteraste que me ibas a servir a los 12 años. Y me viste por primera vez.. . Me guardaste rencor? Envidiaste mi posición?

[2/11 1:09 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se tensa momentáneamente cuando te apoyas en su pecho, claramente no esperando ese gesto de afecto tan directo. Pero después de un segundo, sus músculos se relajan completamente. Su brazo rodea tu cintura con naturalidad, sosteniéndote contra él mientras su otra mano permanece entrelazada con la tuya.*

 

—Mierda... *murmura con voz ronca*. Esto se siente demasiado bien.

 

*Se acomoda mejor en el banco para que estés más cómoda, su barbilla descansando ligeramente sobre tu cabeza.*

 

—¿Mi flor favorita? *repite, claramente pensando*. Nunca nadie me había preguntado eso. Supongo que... las camelias rojas. Son resistentes, florecen incluso en condiciones difíciles, y tienen esa belleza agresiva que no pide disculpas por existir.

 

*Hace una pausa, sus dedos acariciando distraídamente tu mano.*

 

—Animal favorito... dragones *dice con convicción inmediata*. Sí, lo sé, irónico considerando el apellido de tu ex. Pero los dragones son poderosos, territoriales, protectores de lo que consideran suyo. Nadie se atreve a joderlos sin consecuencias graves.

 

*Puedes sentir su respiración pausada contra tu cabello, el latido constante de su corazón bajo tu oído.*

 

*Cuando sueltas tu siguiente pregunta, todo su cuerpo se tensa nuevamente. El silencio se extiende por varios segundos mientras claramente procesa cómo responder honestamente.*

 

—Lo que más me gusta de ti... *comienza con voz más baja, más vulnerable*. Hay muchas cosas. Tu determinación. Cómo puedes ser absolutamente despiadada en negociaciones pero gentil con los sirvientes que cometen errores honestos. Tu risa cuando realmente te diviertes, no esa risa política falsa que usas en eventos formales.

 

*Aprieta tu mano suavemente.*

 

—Pero si tengo que elegir una cosa... *duda apenas* ...es tu fuerza disfrazada de vulnerabilidad. Cómo el mundo te ve como esta heredera perfecta e invencible, pero yo he visto tus momentos de duda, tus miedos, tus inseguridades. Y en lugar de hacerte más débil, eso te hace más real. Más... humana. Más increíble porque sigues adelante incluso cuando estás aterrada.

 

*Respira profundamente antes de abordar las preguntas más difíciles.*

 

—Cuando me enteré a los doce años que iba a servirte... *su voz se vuelve más tensa*. Honestamente, sí. Te guardé rencor. No a ti específicamente, sino a la situación. A que mi libertad se vendió para salvar el orgullo de mi familia. A que mi vida se decidió sin darme verdadera elección.

 

*Puede sentir cómo su mandíbula se aprieta contra tu cabeza.*

 

—Y cuando te vi por primera vez... *continúa con voz más suave*. Tenías ocho años. Pequeña. Llorando por tu madre enferma. Rodeada de sirvientes incompetentes que no sabían cómo consolar a una niña asustada.

 

*Hace una pausa larga.*

 

—Mi primer pensamiento fue: "Esta es la niña que me robó mi futuro". Y te odié por eso. Durante aproximadamente... cinco minutos.

 

*Hay algo casi tierno en su tono ahora.*

 

—Porque luego uno de esos sirvientes intentó cargarte bruscamente para llevarte a tu habitación. Y tú... *se ríe quedamente* ...tú le soltaste una pequeña descarga eléctrica instintiva. Nada serio, solo suficiente para que te soltara. Y entonces me miraste con esos ojos asustados y desafiantes al mismo tiempo, como diciendo "no me toques a menos que yo lo permita".

 

*Su brazo te aprieta más contra él.*

 

—Y pensé: "Ah. Esta niña tiene garras". Y algo cambió. No fue amor instantáneo ni nada tan dramático. Pero el rencor... se disolvió. Porque me di cuenta de que tú tampoco pediste esta situación. Que eras tan prisionera de las expectativas como yo lo era del juramento.

 

*Su voz baja hasta ser casi un susurro.*

 

—¿Envidié tu posición? Constantemente. Especialmente en los primeros años. Tú eras la heredera, la que tomaba decisiones, la que tenía poder real. Yo era solo... el guardián. El sirviente. El que obedecía órdenes.

 

*Se mueve ligeramente para poder mirarte a los ojos sin soltarte.*

 

—Pero esa envidia también se fue transformando con el tiempo. Porque comencé a ver el precio que pagabas por ese poder. Las noches sin dormir preocupándote por decisiones que afectaban a cientos de personas. El peso de las expectativas aplastándote. La soledad de nunca poder mostrar debilidad frente a nadie.

 

*Sus ojos rojos te estudian con intensidad.*

 

—Y me di cuenta de que mi "prisión" era diferente a la tuya, pero no necesariamente peor. Yo podía ser brutalmente honesto. Podía explotar cuando estaba frustrado. Podía fallar en cosas sin que significara el colapso de una familia entera.

 

*Acaricia tu mejilla con el dorso de sus dedos.*

 

—Así que no. Hace años que no envidio tu posición. Ahora solo... *busca las palabras* ...quiero aligerarte esa carga en cualquier forma posible. Porque la niña de ocho años que me robó mi futuro creció hasta convertirse en la mujer que se convirtió en mi futuro. Voluntariamente esta vez.

 

*Se inclina, presionando su frente contra la tuya.*

 

—¿Responde eso tus preguntas? ¿O hay más cosas enterradas en esa cabeza hermosa y complicada que necesitas saber?

 

*Hay vulnerabilidad completa en su expresión, pero también aceptación. Como si al fin pudiera admitir todas esas verdades difíciles sin miedo a ser juzgado.*

[2/11 1:09 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: La responde a la perfección.. sonrió y muevo mi cabeza en dirección hacia él, esperando claramente un beso suyo..

[2/11 1:09 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se queda completamente inmóvil cuando ve tu movimiento, cuando registra la clara invitación en tu gesto. Sus ojos rojos se oscurecen mientras bajan a tus labios, y por un momento parece que va a cerrar la distancia inmediatamente.*

 

*Pero entonces, una sonrisa lenta—peligrosa y traviesa—se extiende por su rostro.*

 

—¿Qué es esto? *murmura con voz ronca, sus labios a milímetros de los tuyos pero sin tocarte todavía*. ¿La misma mujer que hace unas horas me negó el placer de escucharla decir que es mía... ahora me pide un beso tan directamente?

 

*Su mano sube hasta tu mejilla, el pulgar acariciando tu labio inferior con delicadeza tortuosa.*

 

—Eso no me parece justo *continúa, su aliento cálido contra tu boca*. Tú me torturas negándome lo que quiero... ¿y ahora esperas que simplemente te dé lo que quieres sin... reciprocidad?

 

*Se acerca aún más, sus labios rozando apenas los tuyos—no es un beso, solo una promesa de uno.*

 

—Dilo *susurra contra tu boca, sus ojos rojos clavados en los tuyos con intensidad abrumadora*. Di que eres mía. Admite que me deseas tanto como yo te deseo a ti. Que esto no es solo... curiosidad o gratitud o lo que sea que te estés diciendo a ti misma para ir "despacio".

 

*Su mano se desliza hasta tu nuca, sosteniéndote firmemente pero sin forzarte.*

 

—Una frase *negocia con voz quebrada por el deseo contenido*. Tres palabras. "Soy tuya, Katsuki". Dámelas y juro que voy a besarte hasta que olvides tu propio nombre. Hasta que lo único que recuerdes es cómo se siente estar en mis brazos.

 

*Roza sus labios contra los tuyos nuevamente—provocativo, prometedor, tortuoso.*

 

—O... *agrega con tono más oscuro* ...puedo simplemente torturaros así. Cerca pero sin tocarte realmente. Haciéndote sentir exactamente lo mismo que me hiciste sentir antes cuando me negaste lo que quería.

 

*Su otra mano aprieta tu cintura posesivamente.*

 

—¿Qué va a ser, mi señora diabólica? ¿Vas a admitir finalmente lo que ambos sabemos que es verdad? ¿O seguimos jugando este juego de negación mientras nos volvemos locos de deseo mutuo?

 

*Sus ojos brillan con desafío, promesa y anhelo mezclados—claramente disfrutando girar tu propio juego de coqueteo en tu contra, pero también claramente al límite de su propio autocontrol.*

[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Al sentir sus labios rozando con los míos.. me.acerco con más impaciencia para ser yo la que lo bese.. pero se aleja un poco.. exactamente el espacio para que yo no alcance mi cometido y él, pueda seguir rosandolos.

 

Finalmente me alejo decepcionada.

 

Esta bien.. la verdad no era del todo in juego si quería ir despacio...

 

Créeme que en mí corazón y mi mente solo estás tú, ahora.

 

¿Pertenecerte?... no, eso no es algo que quiero decir por ahora.

 

Luego doy un trago largo al té de hierbas que tenia preparo para mí.

[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se queda completamente congelado cuando te alejas, la sonrisa traviesa desvaneciéndose de su rostro mientras procesa tus palabras. Algo en su expresión se transforma—la arrogancia coqueta reemplazada por comprensión y culpa genuina.*

 

—Mierda... *murmura, pasándose una mano por el rostro con frustración dirigida a sí mismo*. Lo siento. Yo...

 

*Se sienta más derecho, poniendo un poco de distancia entre ustedes pero sin soltarte completamente la mano.*

 

—Tienes razón *admite con voz más seria, más vulnerable*. Estaba jugando. Devolviéndote lo que me hiciste antes. Pero tú... tú realmente querías ir despacio y yo lo convertí en un juego.

 

*Te mira directamente, y hay algo honesto y crudo en sus ojos rojos.*

 

—Dijiste que en tu corazón y mente solo estoy yo ahora *repite con voz más suave*. Eso es... eso es más de lo que me atrevía a esperar hace una semana. Hace tres días. Incluso hace unas horas.

 

*Aprieta tu mano suavemente.*

 

—Y tienes razón sobre lo de "pertenecer" *continúa, eligiendo las palabras cuidadosamente*. Esa palabra... tiene connotaciones. Como si fueras un objeto. Una posesión. Y no es eso lo que quiero de ti.

 

*Se inclina hacia adelante, apoyando los codos en las rodillas mientras mantiene tu mano entre las suyas.*

 

—Lo que quiero es... *busca las palabras correctas* ...reciprocidad. Saber que lo que siento no es unilateral. Que cuando digo que soy tuyo, tú también puedes decir... algo equivalente. En tus propias palabras. A tu propio tiempo.

 

*Te mira de reojo.*

 

—Pero presionarte a decir palabras específicas que no sientes todavía solo porque yo estoy desesperado por escucharlas... *se ríe sin humor* ...eso es exactamente el tipo de mierda que me prometí no hacer. El tipo de presión que dijiste que no querías.

 

*Suelta tu mano para tomar su propia taza de té, dándote espacio físico y emocional.*

 

—Entonces vamos a hacer esto diferente *dice después de un sorbo largo*. Nada de juegos. Nada de negociaciones por besos. Nada de presión disfrazada de coqueteo.

 

*Te mira directamente, su expresión seria pero suave.*

 

—Si quieres besarme, bésame. Cuando estés lista. No porque te presione o te seduzca o juegue contigo hasta que cedas. Sino porque genuinamente lo deseas sin reservas.

 

*Se recuesta en el banco, mirando hacia las rosas en flor.*

 

—Y si quieres ir despacio, iremos despacio *continúa con voz firme*. Que no haya confusión sobre lo que quiero eventualmente—te quiero completamente, sin reservas, sin dudas. Pero...

 

*Gira la cabeza para mirarte.*

 

—Quiero que llegues a ese punto por ti misma. No porque te manipulé o presioné hasta que sentiste que no tenías opción. Sino porque descubriste que eso es lo que realmente quieres también.

 

*Hay silencio por un momento, solo el sonido del viento moviendo las flores y las hojas del cerezo sobre ellos.*

 

—Respecto a lo de "pertenecerte"... *agrega más suavemente*. No necesitas decir esa palabra específica nunca si no te hace sentido. Tal vez para ti es algo diferente. "Estar conmigo". "Ser mi pareja". "Amarme". Lo que sea que signifique para ti cuando estés lista.

 

*Se pone de pie, caminando unos pasos hacia las rosas antes de girarse hacia ti.*

 

—Y lamento haber arruinado el momento hace un segundo. Esto... *gesticula vagamente entre ustedes* ...es nuevo para mí también. Saber cuándo empujar, cuándo retroceder, cuándo el coqueteo cruza la línea hacia presión real...

 

*Regresa al banco, sentándose pero esta vez dejando más espacio entre ustedes—respetuoso pero todavía cerca.*

 

—Todavía quedan veinte minutos de nuestros treinta *dice con tono más ligero*. ¿Quieres que hablemos de algo más? ¿O prefieres simplemente... estar aquí en silencio? Sin expectativas. Sin presiones.

 

*Sus ojos rojos te estudian con genuina curiosidad y preocupación.*

 

—¿Qué necesitas de mí ahora mismo? Honestamente.

[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No, yo te quiero cerca de mí.

Sé que lo haces porque tienes dudas de mí, sobre lo que esto significa.

 

Quiero que sepas algo, tú me gustas y mucho.

Sé lo sincero que eres, lo fiel y habilidoso.

 

Creí que serias un excelente esposo,

Así que .. créeme que esto no es solo una manera de torturarte o burlarme de ti, realmente me nace, estar contigo, y... la verdad.. me genera mucha ilusión.. de que esto funcione.

 

Jeje, no te haz dado cuenta con mis preguntas?

 

Si tengo mucha hambre, hambre de saber ti, qué te gusta, que no, que sueñas...

Quiero saber todo de ti y tenerte cerca la mayor parte de mi tiempo.. pero no como antes que solo me vigilabas.. así.. dije entrelazando su mano con la mia a la altura de mi pecho...

 

Quiero tenerte cerca.. siendo algo más que Ama y sirviente..quiero que seamos solo tú y yo.

 

Un hombre y una mujer, Que se está enamorando.

[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se queda completamente inmóvil, sus ojos rojos abriéndose gradualmente mientras cada una de tus palabras penetra más profundo. Cuando entrelazan las manos a la altura de tu pecho, puede sentir los latidos de tu corazón contra sus nudillos, y algo en su expresión se quiebra por completo.*

 

—Un hombre y una mujer que se está enamorando *repite con voz completamente rota, casi un susurro ahogado*.

 

*Se acerca inmediatamente, eliminando la distancia que había puesto entre ustedes. Su mano libre sube hasta tu mejilla, acariciándola con una delicadeza devastadora mientras te mira como si fueras lo más precioso e increíble del mundo.*

 

—Joder... *exhala temblorosamente*. Dijiste "enamorando". Presente continuo. No "podría" o "tal vez" sino... ahora. Actualmente.

 

*Presiona su frente contra la tuya, cerrando los ojos con una expresión de alivio y emoción abrumadora.*

 

—Y sí, tenía dudas *admite con voz ronca*. No de ti exactamente, sino de... si realmente esto era lo que querías o si solo estabas... probando. Experimentando. Viendo si funcionaba porque yo estaba conveniente y disponible después de Dragón.

 

*Abre los ojos, clavándolos en los tuyos con intensidad que te deja sin aliento.*

 

—Pero acabas de decir que crees que sería un excelente esposo *su voz tiembla ligeramente*. Esposo. No amante temporal. No experimento. Sino... futuro. Real. Permanente.

 

*Aprieta la mano entrelazada con la tuya contra tu pecho, sintiendo cada latido.*

 

—Y tienes razón *continúa con voz más firme*. Noté las preguntas. Sobre mis flores favoritas, mis animales, mis sueños. Cosas que no tienen nada que ver con trabajo o protocolos o responsabilidades. Solo... conocerme. Al hombre detrás del guardián.

 

*Una sonrisa pequeña—genuina y vulnerable—cruza su rostro.*

 

—Y yo también tengo hambre de ti *confiesa sin vergüenza*. De saber todo. Tus comidas favoritas más allá de lo que preparo. Qué sueñas cuando duermes. Qué te hace reír genuinamente. Cómo te ves en las mañanas antes de arreglarte formalmente. Qué lees en esas novelas románticas que guardas escondidas.

 

*Se ríe quedamente.*

 

—Quiero saber si prefieres el lado izquierdo o derecho de la cama. Si duermes con muchas mantas o solo una. Si te gusta despertar con luz natural o prefieres oscuridad total. Todas esas cosas ridículamente mundanas que nunca pude preguntarte cuando solo era tu sirviente.

 

*Su mano baja desde tu mejilla hasta enmarcar tu cuello gentilmente, el pulgar acariciando tu mandíbula.*

 

—Un hombre y una mujer *repite nuevamente, como saboreando las palabras*. Katsuki y... *hace una pausa, dándose cuenta de algo*. Dios, ¿sabes qué? En todos estos años, nunca he dicho tu nombre. No tu título. No "mi señora". Tu NOMBRE.

 

*Te mira con algo casi reverente.*

 

—Porque usar tu nombre habría cruzado una línea. Habría admitido que te veía como algo más que mi deber. Como una persona. Como una mujer. Como...

 

*Se detiene, respirando profundo.*

 

—¿Puedo? *pregunta con vulnerabilidad inesperada*. ¿Puedo decir tu nombre? No en público todavía si no quieres. Pero aquí. Ahora. Solo entre nosotros.

 

*Sus ojos buscan los tuyos pidiendo permiso para este paso pequeño pero monumentalmente significativo.*

 

—Porque si vamos a ser un hombre y una mujer enamorándonos... si voy a cortejarte apropiadamente... necesito poder llamarte por tu nombre. No tu título. Solo... tú.

 

*Espera tu respuesta como si fuera fundamental, como si este permiso significara todo.*

[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Delyra... puedes pronunciarlo. En estos minutos que quedan.. quiero que te olvides.. por un instante de  que soy tu señora ...

Solo soy Delyra...tú Delyra

[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se queda completamente inmóvil cuando escucha su nombre salir de tus labios. Sus ojos rojos se cierran por un momento largo, como si estuviera saboreando el sonido, grabándolo en su memoria.*

 

—Delyra *repite con voz ronca y reverente, como una oración*. Delyra...

 

*Abre los ojos lentamente, y hay algo completamente diferente en su mirada ahora. No es el guardián. No es el sirviente. Es simplemente un hombre mirando a la mujer que ama.*

 

—Toda mi vida... *comienza con voz quebrada* ...he dicho "mi señora", "señorita", títulos formales que mantenían la distancia apropiada. Pero tu nombre...

 

*Pronuncia nuevamente, esta vez más suave, más íntimo.*

 

—Delyra. Se siente... prohibido. Peligroso. Como si al decirlo estuviera admitiendo cosas que no tenía derecho a sentir.

 

*Se acerca más, sus manos enmarcando tu rostro con delicadeza absoluta.*

 

—Pero ahora puedo decirlo *continúa, sus pulgares acariciando tus mejillas*. Puedo llamarte por tu nombre. Puedo mirarte no como mi deber sino como... mi Delyra.

 

*Una sonrisa genuina—vulnerable y hermosa—transforma su rostro completamente.*

 

—Y tú dijiste "tu Delyra" *repite con algo parecido a maravilla en la voz*. Como si ya fueras mía de alguna forma. Como si esto...

 

*Gesticula vagamente entre ustedes.*

 

—...fuera real. No solo posibilidad sino realidad actual.

 

*Se inclina más cerca, su frente rozando la tuya.*

 

—Entonces por estos minutos que quedan *susurra*. No soy Bakugo, tu guardián. No soy el sirviente vinculado por juramento. Soy solo... Katsuki. Un hombre completamente enamorado de una mujer llamada Delyra.

 

*Sus manos bajan desde tu rostro hasta tus hombros, luego a tu cintura, jalándote gentilmente más cerca.*

 

—Y como Katsuki *continúa con voz más oscura, más íntima*. Puedo decirte cosas que el guardián nunca podría. Puedo confesarte que he fantaseado con esto durante años. Con poder decir tu nombre. Con tenerte en mis brazos sin el peso del protocolo entre nosotros.

 

*Te envuelve completamente, sosteniéndote contra su pecho mientras su barbilla descansa sobre tu cabeza.*

 

—Delyra *murmura contra tu cabello, como si no pudiera dejar de decirlo*. Mi Delyra. La mujer que me vuelve absolutamente loco. Que me hace querer ser mejor hombre. Que hace que todo este tiempo atado por juramento valiera la pena porque me trajo a ti.

 

*Se separa apenas lo suficiente para mirarte a los ojos.*

 

—¿Sabes qué más quiere Katsuki que el guardián nunca podría pedir? *pregunta con voz ronca*. Quiere llevarte a esos conciertos que mencionaste. Quiere verte usar esos vestidos de cuento de hadas solo porque te hacen feliz. Quiere acampar contigo bajo las estrellas y protegerte de osos imaginarios.

 

*Una sonrisa traviesa cruza su rostro.*

 

—Quiere bailar contigo mañana no como sirviente enseñando pasos sino como hombre sosteniendo a la mujer que ama. Quiere robarte besos cuando nadie mira. Quiere despertar a tu lado algún día y ser lo primero que veas en la mañana.

 

*Su expresión se vuelve más seria, más intensa.*

 

—Y como Katsuki, sin el guardián protegiéndome detrás del deber... puedo admitir que estoy aterrado *confiesa con vulnerabilidad cruda*. Porque esto es real ahora. Porque si lo arruino, no pierdo solo mi trabajo o mi honor. Pierdo a la única persona que ha significado algo genuino para mí en toda mi vida.

 

*Aprieta su abrazo.*

 

—Pero también como Katsuki *continúa con voz más firme*. Puedo prometerte cosas que el guardián no tenía derecho a prometer. Puedo decirte que voy a amarte con todo lo que soy. Que voy a respetar tu ritmo aunque me vuelva loco de deseo. Que voy a construir esto contigo paso a paso hasta que sea inquebrantable.

 

*Presiona un beso suave contra tu frente—tierno, reverente, completamente diferente del beso posesivo de antes.*

 

—Y puedo pedirte cosas también *murmura contra tu piel*. Como que me dejes conocer a MI Delyra. No la heredera perfecta. Sino la mujer que quiere vestidos bonitos y novelas románticas y aventuras simples. La que se pone celosa. La que llora cuando está agotada. La que es humana y hermosa y completamente mía.

 

*Se separa para mirarte, sus ojos rojos brillando con emoción contenida.*

 

—¿Cuánto tiempo nos queda? *pregunta, mirando hacia el cielo donde el sol comienza a descender*. ¿Cinco minutos? ¿Diez?

 

*Vuelve a mirarte con intensidad.*

 

—Dime qué quieres hacer con ellos. Como Delyra y Katsuki. Sin títulos. Sin expectativas. Solo... nosotros.

 

*Espera tu respuesta, claramente dispuesto a darte lo que sea que pidas en estos últimos minutos preciosos antes de que la realidad de la crisis y las responsabilidades los alcance nuevamente.*

[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Caminemos por el jardín... y por favor.. no me sueltes..

[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Una sonrisa genuina—suave y completamente desprovista de su arrogancia usual—ilumina el rostro de Katsuki. Sin decir palabra, se pone de pie con movimiento fluido, extendiendo ambas manos hacia ti.*

 

—Nunca *promete con voz ronca mientras te ayuda a levantarte*. No te voy a soltar.

 

*Entrelaza los dedos de una mano firmemente con los tuyos mientras su otro brazo rodea tu cintura, manteniéndote cerca contra su costado. No es la distancia profesional de guardián y señora—es la cercanía íntima de dos personas que simplemente quieren estar juntas.*

 

*Comienzan a caminar lentamente por el sendero de piedra que serpentea entre las rosas en flor. El sol de la tarde proyecta sombras suaves a través de las hojas del cerezo, creando patrones de luz y oscuridad sobre el camino.*

 

—¿Sabes? *murmura Katsuki después de unos momentos de silencio cómodo*. He patrullado estos jardines miles de veces. Verificando seguridad. Buscando amenazas. Asegurándome de que todo estuviera en orden para ti.

 

*Aprieta suavemente tu mano.*

 

—Pero nunca... nunca realmente los VÍ. No así. Contigo. Solo caminando. Sin propósito más allá de estar juntos.

 

*Se detienen frente a un rosal particularmente hermoso—las rosas blancas con bordes rosados que mencionó antes. Sin soltarte, se inclina para cortar cuidadosamente una de las flores más perfectas.*

 

—Debería haberte traído flores antes *dice con algo de timidez mientras se gira hacia ti, sosteniendo la rosa*. Como parte del cortejo apropiado. Pero siempre pensé que sería demasiado obvio. Que cruzaría la línea.

 

*Gentilmente, desliza la rosa detrás de tu oreja, sus dedos rozando tu mejilla en el proceso. Sus ojos rojos te estudian con una intensidad suave.*

 

—Hermosa *murmura, y no está claro si se refiere a la flor o a ti*. Completamente hermosa.

 

*Reanudan la caminata, esta vez más lento, saboreando cada segundo.*

 

—Delyra *dice su nombre nuevamente, como si no pudiera detenerse*. ¿Puedo preguntarte algo? Algo que el guardián nunca podría haber preguntado pero que Katsuki... necesita saber.

 

*Se detiene bajo el cerezo, girándose para quedar frente a ti. Ambas manos toman las tuyas ahora, sosteniéndolas entre ustedes.*

 

—Cuando imaginas tu futuro *comienza con voz cuidadosa pero vulnerable*. No el futuro que tu familia espera o que tu posición demanda. Sino TU futuro, el que realmente quieres... ¿qué ves?

 

*Sus pulgares acarician el dorso de tus manos.*

 

—¿Es solo tú siendo libre de responsabilidades? ¿Viajando? ¿Viviendo esas aventuras que nunca pudiste tener? ¿O...

 

*Duda apenas un segundo antes de continuar.*

 

—¿Hay alguien contigo en ese futuro? ¿Alguien específico?

 

*Hay vulnerabilidad cruda en su pregunta, como si necesitara saber si realmente tiene lugar en la vida que sueñas para ti misma, más allá del presente inmediato.*

 

—Porque yo... *su voz se quiebra ligeramente*. Cuando imagino MI futuro ahora, después de todo lo que ha pasado estos días... solo te veo a ti. En todo. Y necesito saber si eso es... si yo estoy en el tuyo también.

 

*El viento mueve suavemente las hojas del cerezo sobre ellos, algunos pétalos cayendo como nieve rosada alrededor. El momento se siente suspendido en el tiempo, íntimo y precioso.*

 

*Los ojos rojos de Katsuki te sostienen con intensidad absoluta, esperando tu respuesta como si fuera lo más importante del mundo.*

[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Por algo dije.. que serias un buen esposo.. y hace unos días..que mi familia también deseaba esto..

 

Claro que te veo en mi futuro, aunque.. si llegamos .."casarnos" dije con vergüenza...

 

Me gustaría que me apoyes con los negocios de la familia, como socios.

También te veo así y.. quisiera..  poner unos hospitales, gratuitos. O de bajo presupuesto...

 

Quisiera aprovechar bien mis poderes.. yo.. nunc aprendí a controlarlos correctamente, no es algo apropiado para una señorita, pero creo.. que podríamos aprovecharlo para la agricultura.

 

Quiero... jajaja.. tal vez.. que nos demos unos pequeños descansos los fines de semana.. ir a caballo y ver los atardeceres...

Quiero. . Que nos peleemos porque me muevo demasiado en la cama y no te dejo dormir, al menos al principio....

 

Y quién sabe.. me encantaría cumplir mi sueño de estudiar medicina, sé que soy buena en los negocios, pero... mi sueño siempre ha sido servir.

[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda completamente inmóvil mientras escucha cada palabra que sale de tus labios. Sus ojos rojos se abren gradualmente, brillando con una emoción tan intensa que parece al borde de desbordar.*

 

*Cuando mencionas "casarnos", un sonido ahogado—entre risa y sollozo contenido—escapa de su garganta.*

 

—Esposo *repite con voz completamente rota*. Dijiste... casarnos. No "tal vez" o "si alguna vez" sino... como posibilidad real.

 

*Sus manos aprietan las tuyas con fuerza apenas contenida, temblando visiblemente.*

 

—Y quieres que sea tu socio *continúa, procesando cada confesión*. No solo el guardián en las sombras sino... parte activa de los negocios. Igual a igual. Construyendo juntos.

 

*Cuando mencionas los hospitales, algo en su expresión se suaviza completamente.*

 

—Hospitales gratuitos. Por supuesto que quieres eso *murmura con ternura absoluta*. Porque bajo toda esa armadura de heredera perfecta, tienes un corazón que quiere ayudar. Servir. Exactamente lo que dijiste sobre medicina.

 

*Una sonrisa pequeña—vulnerable y hermosa—cruza su rostro cuando hablas de tus poderes.*

 

—Y quieres aprender a controlar tu magia apropiadamente *dice con algo parecido a orgullo en la voz*. Usar ese poder que te asusta para crear. Para agricultura. Para vida en lugar de solo defensa.

 

*Se acerca más, soltando una de tus manos para enmarcar tu rostro.*

 

—Puedo ayudarte con eso *promete con voz firme*. Entrenar contigo. Enseñarte control. No porque piense que eres débil, sino porque... porque eso es algo que podemos construir juntos. Tu poder mágico con mi entrenamiento de combate.

 

*Pero cuando llegas a la parte de los fines de semana, de los atardeceres, de pelearse por moverte en la cama, algo en Katsuki se ROMPE completamente.*

 

*Te jala hacia él con urgencia súbita, envolviéndote en un abrazo tan fuerte que casi duele. Su rostro se entierra en tu cuello, y puedes sentir la humedad de lágrimas que finalmente no puede contener más.*

 

—Mierda... *su voz sale ahogada contra tu piel*. Mierda, Delyra. Acabas de... acabas de describirme un futuro que ni siquiera me atrevía a soñar.

 

*Te aprieta más fuerte, su cuerpo entero temblando.*

 

—No solo grandes cosas como matrimonio o negocios *continúa con voz quebrada*. Sino... pequeñeces. Atardeceres a caballo. Pelearnos por cómo duermes. Despertar juntos lo suficientemente seguido como para que sea un problema.

 

*Se separa apenas lo suficiente para mirarte, y sus ojos rojos están brillantes con lágrimas que ya no intenta ocultar.*

 

—¿Sabes qué es lo más hermoso de todo eso? *pregunta con voz ronca*. Que mencionaste "al menos al principio". Como si... como si esto fuera permanente. Como si hubiera un futuro largo por delante donde eventualmente nos acostumbraríamos a dormir juntos.

 

*Una risa quebrada escapa de sus labios mientras limpia torpemente sus propias lágrimas con el dorso de la mano.*

 

—Y quieres estudiar medicina *continúa, su voz volviéndose más firme*. Servir. Ayudar directamente a la gente en lugar de solo desde posición de poder.

 

*Toma tu rostro entre ambas manos, mirándote con intensidad abrumadora.*

 

—Entonces eso es lo que haremos *promete con voz férrea*. TODO eso. Los hospitales, el entrenamiento mágico, los negocios juntos como socios. Y yo...

 

*Presiona su frente contra la tuya.*

 

—Yo voy a asegurarme de que puedas estudiar medicina. Voy a tomar más responsabilidades de los negocios para que tengas tiempo. Voy a protegerte mientras construyes ese sueño que siempre quisiste.

 

*Sus pulgares acarician tus mejillas.*

 

—Y los fines de semana *continúa con voz más suave*. Vamos a montar a caballo hasta que encontremos el lugar perfecto para ver atardeceres. Voy a quejarme cuando te muevas demasiado en la cama pero secretamente voy a amarlo porque significa que estás ahí. Conmigo. Real.

 

*Se ríe quedamente.*

 

—Y eventualmente, cuando ya no sea "al principio"... voy a extrañar esas peleas sobre cómo duermes. Porque significarán que llevamos suficiente tiempo juntos como para acostumbrarnos.

 

*Se separa apenas, pero mantiene tus manos firmemente en las suyas.*

 

—Delyra *dice tu nombre con reverencia absoluta*. Acabas de darme algo que no sabía que podía tener. No solo esperanza de futuro, sino... un futuro específico. Detallado. Uno donde no soy solo el guardián que te mantiene segura mientras vives tu vida. Sino parte activa de esa vida. Tu pareja. Tu socio. Tu...

 

*Se detiene, respirando profundo.*

 

—Tu esposo eventual *termina con voz quebrada pero firme*. Porque eso es lo que quiero también. Todo eso. Cada pequeño detalle que mencionaste y mil más que vamos a descubrir juntos.

 

*El sol continúa descendiendo, pintando el cielo de naranjas y rosas. Los últimos minutos de sus treinta están llegando a su fin.*

 

—Gracias *susurra finalmente*. Por dejarme ver ese futuro. Por incluirme en él. Por... por hacerme creer que realmente es posible.

 

*Presiona un beso suave en tu frente—tierno y prometedor.*

 

—Y ahora *dice con voz más práctica pero no menos cálida*. Tenemos que regresar. Hay una crisis que manejar. Una sucursal en bancarrota que investigar. Responsabilidades que no pueden esperar.

 

*Pero no te suelta.*

 

—Pero quiero que sepas algo antes de volver *agrega con intensidad renovada*. Cada segundo que pase investigando, manejando esa crisis, protegiendo los intereses de tu familia... lo voy a hacer pensando en ese futuro que acabas de describir. En los hospitales que vamos a construir. En los atardeceres que vamos a ver. En las peleas estúpidas sobre cobijas que vamos a tener.

 

*Sus ojos rojos brillan con determinación feroz.*

 

—Porque ese futuro vale cada sacrificio. Cada riesgo. Cada momento difícil que tengamos que atravesar para llegar ahí.

 

*Finalmente, con evidente reluctancia, comienza a guiarte de regreso hacia la mansión. Pero mantiene tu mano firmemente entrelazada con la suya, como si soltarte fuera físicamente imposible.*

 

—Treinta minutos terminaron *murmura mientras caminan*. Pero lo que construimos en ellos... eso es permanente, Delyra. Real. Inquebrantable.

 

*Se detiene justo antes de las puertas que los devolverán a la realidad.*

 

—¿Lista? *pregunta suavemente*. Porque una vez crucemos esas puertas, vuelvo a ser tu guardián. Y tú vuelves a ser la heredera manejando una crisis. Pero ahora...

 

*Aprieta tu mano.*

 

—Ahora ambos sabemos qué estamos protegiendo. Qué estamos construyendo. Y eso hace toda la diferencia.

[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Una última cosa que quiero que sepas sobre mí..

Desde los 14 años..me fascinó el tarot, sé que son ciencias ocultas.. pero.. desde que lo vi en escaparate.. algo me atrajo inmediatamente.

Lo compré a escondidas.. es uno pequeño.. y siempre lo guardo conmigo.

 

Dije.. sacando un pequeño tarot de su pecho..

 

Por cierto.. nadie me enseñó a leerlo, .. lo entendí con solo mirarlo.

[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda completamente inmóvil, sus ojos rojos clavándose en el pequeño tarot que sacas de tu pecho. Por un momento no dice nada, simplemente observa las cartas desgastadas con una expresión indescifrable.*

 

—Desde los catorce años *repite lentamente, procesando*. Eso significa... siete años. Siete años guardando este secreto.

 

*Extiende su mano con cuidado, tocando apenas el borde de las cartas con reverencia, como si fueran algo sagrado.*

 

—Y nadie te enseñó. Simplemente... lo entendiste *su voz se vuelve más suave, casi maravillada*. Como si estuvieras destinada a tenerlo.

 

*Levanta la mirada hacia ti, y hay algo complejo en su expresión—sorpresa, comprensión, y una chispa de preocupación protectora.*

 

—¿Por eso lo mantienes escondido? *pregunta con voz más grave*. ¿Porque sabes que el consejo, tu familia, verían las ciencias ocultas como... inapropiadas? ¿Peligrosas incluso?

 

*Da un paso más cerca, su mano libre subiendo para acariciar tu mejilla.*

 

—¿Y ese colapso hace tres días? *continúa, conectando puntos con esa mente afilada*. Cuando tu magia se descontroló... Delyra, si tienes afinidad natural con el tarot, con ver más allá del velo normal... eso explicaría por qué tus poderes eléctricos son tan volátiles. Estás tratando de suprimir una parte fundamental de quién eres.

 

*Toma el tarot con cuidado, examinándolo más de cerca. Las cartas están claramente usadas, amadas, consultadas frecuentemente en secreto.*

 

—¿Las usas? *pregunta directamente*. ¿Las consultas para decisiones? ¿Para... ver futuros posibles?

 

*Sus ojos rojos te estudian con intensidad renovada.*

 

—¿Me viste a mí en las cartas alguna vez? ¿Viste... esto? *gesticula entre ustedes*. ¿O esto es algo que ni siquiera las cartas predijeron?

 

*Hay algo casi vulnerable en cómo lo pregunta, como si necesitara saber si el destino los unió o si esto es algo que están construyendo contra todas las probabilidades.*

 

*Entonces, algo parece hacer clic en su mente. Su expresión se oscurece ligeramente con comprensión y preocupación.*

 

—Espera... *dice con voz más tensa*. Ese día de la reunión. Cuando ese bastardo te estaba acosando y saboteando tu presentación. ¿Las consultaste antes? ¿Sabías que algo malo iba a pasar?

 

*Se acerca más, su mano libre tomando tu hombro con firmeza gentil.*

 

—Delyra, si tienes una forma de ver amenazas antes de que sucedan... si el tarot te advierte sobre peligros... *su voz se vuelve más intensa* ...necesito que me lo digas. Siempre. Porque mi trabajo es protegerte, y si tú SABES que algo viene y no me lo dices...

 

*Se interrumpe, respirando profundo para calmarse.*

 

—No estoy enojado *aclara rápidamente*. Solo... preocupado. Porque has estado cargando esto sola durante siete años. Viendo cosas. Sabiendo cosas. Sin nadie con quien hablar al respecto.

 

*Te devuelve el tarot con cuidado, pero mantiene una mano sobre la tuya que lo sostiene.*

 

—¿Por eso me lo muestras ahora? *pregunta con voz más suave*. Porque quieres que sea parte de esto también. Que conozca este secreto que nadie más sabe.

 

*Sus ojos rojos brillan con algo profundo y protector.*

 

—Entonces guárdalo *dice firmemente*. No solo el tarot físicamente, sino este don que tienes. No dejes que nadie te haga sentir que es algo malo o peligroso. Y si necesitas estudiarlo apropiadamente, encontrar un maestro que te enseñe a refinarlo...

 

*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*

 

—Voy a encontrarte uno. Discretamente. Alguien que pueda ayudarte a desarrollar ese don sin exponerte a juicio del consejo.

 

*Se inclina más cerca, su frente rozando la tuya.*

 

—¿Y sabes qué más voy a hacer? *murmura*. Cuando tengamos nuestras sesiones de entrenamiento para controlar tu magia eléctrica... vamos a integrar esto también. Porque si tu poder está conectado a tu intuición, a tu capacidad de ver más allá... entonces suprimir una parte solo debilita el todo.

 

*Presiona un beso suave en tu frente.*

 

—Gracias *susurra*. Por confiarme esto. Por mostrarme otra capa de quién eres realmente. La heredera perfecta, la estratega brillante, la mujer que quiere servir... y ahora, la vidente que lleva secretos en su pecho.

 

*Se separa apenas, mirándote con calidez absoluta.*

 

—¿Hay algo más? *pregunta con genuina curiosidad*. ¿Otros secretos que has guardado durante años? Porque me estás dando siete años de intimidad condensados en treinta minutos y honestamente...

 

*Se ríe quedamente.*

 

—Me estás volviendo loco en las mejores y peores formas posibles. Cada cosa que me muestras solo me hace quererte más intensamente.

 

*Mira hacia las puertas de la mansión, luego de vuelta a ti.*

 

—Pero tenemos que entrar *dice con reluctancia evidente*. La crisis espera. Y mientras más tiempo perdamos...

 

*Aprieta tu mano.*

 

—Aunque después de esto, cuando tengamos tiempo... quiero que me leas las cartas. Quiero ver qué ven ellas para nosotros. Para nuestro futuro.

 

*Sus ojos brillan con algo travieso.*

 

—A menos que ya lo hayas hecho y solo estés esperando el momento correcto para decirme qué viste.

[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Si puedo leer el futuro .. pero me gusta más, ver el presente más allá de lo evidente.- dije con orgullo.

 

Conocer las intensidad ocultas.. Los deses actuales, los pensamientos de la gente, sus corazones reales.

 

Guardando.. El tarot en mi pecho nuevamente empujé la puerta del salón..

 

Y con esto tengo una sospecha de con quienes podemos empezar la investigación.

 

Di unos paso ingresando al salón principal..

Bakugo se había puesto de nuevo sus elegantes guantes blancos.. y la postura de guardián ha IA regresado.

 

Iniciaremos con Takahashi, el acosador, y.... los wolfs (la familia más podera del continente).

 

Ellos llevan años..haciendo movimientos sospechosos. . Y algo dentro de mí, dice que desean traicionarnos.

[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki camina dos pasos detrás de ti ahora, la transformación de vuelta a guardián profesional completamente ejecutada. Su postura es impecable, las manos enguantadas detrás de la espalda, la expresión neutral pero alerta. Sin embargo, sus ojos rojos nunca dejan de escanearte, de observar cada movimiento tuyo con una intensidad que va más allá del simple deber.*

 

*Cuando mencionas a Takahashi y a los Wolfs, algo oscuro y peligroso cruza su expresión por un microsegundo antes de que lo controle nuevamente.*

 

—Entendido, mi señora *responde con voz firme y profesional, aunque hay un dejo apenas perceptible de satisfacción al mencionar a Takahashi*. Iniciaré investigación discreta sobre ambos objetivos inmediatamente.

 

*Se acerca a la mesa principal del salón, sacando pergamino y pluma con movimientos practicados.*

 

—Takahashi tiene conexiones con el distrito comercial del este *comienza a enumerar mientras escribe con caligrafía precisa*. Su familia controla varias rutas mercantes que podrían facilitar transferencias no autorizadas de fondos. También tiene acceso a información privilegiada del consejo debido a su posición como asesor financiero.

 

*Sus ojos se entrecierran ligeramente.*

 

—Y después de su comportamiento en la reunión... *su tono se vuelve más frío* ...no me sorprendería descubrir que está intentando desestabilizarte por despecho personal además de beneficio económico.

 

*Pasa a una nueva sección en el pergamino.*

 

—Los Wolfs son... más complicados *continúa con voz más tensa*. La familia más poderosa del continente. Aliados históricos pero nunca completamente confiables. Si realmente están considerando traición...

 

*Levanta la mirada hacia ti, y hay preocupación genuina en sus ojos rojos.*

 

—Eso podría desencadenar algo mucho más grande que una sucursal en bancarrota. Estamos hablando de guerra potencial entre casas si no manejamos esto perfectamente.

 

*Se endereza, cruzándose de brazos mientras procesa estratégicamente.*

 

—Necesitamos pruebas irrefutables antes de hacer cualquier movimiento contra ellos. Una acusación sin fundamento sólido nos destruiría políticamente *dice con firmeza*. Pero si tu intuición—tus cartas—te dicen que son sospechosos...

 

*Asiente con decisión.*

 

—Entonces los investigaremos. Discretamente. Sin levantar alarmas.

 

*Camina hacia la ventana, mirando hacia afuera como si estuviera evaluando amenazas invisibles.*

 

—Propongo lo siguiente: Yo me encargaré personalmente de Takahashi. Ese bastardo me debe una conversación de todas formas después de cómo te trató *su voz se vuelve peligrosamente baja*. Puedo presionarlo de maneras que Nobiki no podría sin levantar sospechas.

 

*Se gira hacia ti.*

 

—Nobiki investigará a los Wolfs. Tiene contactos en círculos que nosotros no alcanzamos, y puede moverse sin ser asociado directamente con tu familia. Si hay traición gestándose, él la encontrará.

 

*Se acerca nuevamente, manteniéndose a distancia profesional pero sus ojos te buscan intensamente.*

 

—Pero necesito saber algo primero *dice con voz más baja*. Tu intuición sobre los Wolfs... ¿es algo que sentiste recientemente? ¿O llevas tiempo sospechando y simplemente no habías tenido evidencia para actuar?

 

*Hay algo calculador en su mirada ahora.*

 

—Porque si llevan "años haciendo movimientos sospechosos" como dijiste... eso significa que esto podría ser algo planeado a largo plazo. No un ataque oportunista aprovechando que estuviste fuera de comisión tres días, sino...

 

*Sus ojos se oscurecen.*

 

—Algo que esperaba el momento perfecto. Como tu rechazo matrimonial a los Dragón dejándote sin alianza fuerte. Como el incidente del acoso en el consejo mostrando fracturas en tu autoridad.

 

*Se pasa una mano por el cabello—el único gesto que traiciona su tensión interna bajo la fachada profesional.*

 

—Si los Wolfs están orquestando esto, no es solo sobre dinero *continúa con voz grave*. Es sobre desestabilizarte completamente. Destruir tu credibilidad. Dejarte vulnerable para... ¿qué? ¿Absorber tu familia bajo la suya? ¿Eliminar competencia?

 

*Regresa a la mesa, agregando más notas.*

 

—Necesito que me digas todo lo que has observado sobre ellos. Cada movimiento sospechoso. Cada interacción extraña. Y si tus cartas te han mostrado algo específico...

 

*Te mira directamente.*

 

—Necesito saberlo. Porque si vamos a enfrentar a la familia más poderosa del continente, no podemos darnos el lujo de sorpresas.

 

*Justo entonces, golpes suaves suenan en la puerta. La voz de un sirviente se escucha desde afuera:*

 

—¿Mi señora? Lord Nobiki acaba de llegar. Dice que usted lo mandó llamar urgentemente.

 

*Katsuki mira hacia ti, esperando instrucciones pero sus ojos te dicen claramente: "¿Estás lista para esto? Porque una vez que involucremos a más gente, no hay vuelta atrás."*

[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Dígale que espere 5 minutos. No tardaré.

 

La sirvienta se marcha.. para informar las noticias.

 

Y continúo..

Si los Wolfs llevan años en esto,

Estoy segura de que los incendios forestales realizados en América del sur, no fueron coincidencia... ellos lo generaron  para comprar las tierras a bajo precio y colocar sus fábricas allí, explotando los recursos naturales de la zona.

 

También hay rumores de venta de drogas y otros medicamento ilegales.

 

En las cartas..si confirmé eso.

 

También... han desaparecido muchos niños al rededor de esas zonas...

 

Y el líder de la familia.. ha adoptado a un hijo de habla hispana, él dice que fue por benevolencia.. pero no estoy completamente segura de ello.

 

 

Y sobre takahashi... hazme un favor..

En el momento de la reunión no pude decirlo por los nobles...

 

Pero dile que si se atreve a mirarme el escote de nuevo... seré yo la que se encargará de dejar en 000 todas sus cuentas bancarias.

[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda completamente inmóvil mientras procesas cada palabra que dices, su expresión oscureciéndose progresivamente hasta que parece una tormenta contenida a punto de estallar.*

 

—Incendios forestales *repite con voz peligrosamente baja*. Compra de tierras a bajo precio. Explotación de recursos. Drogas ilegales. Y...

 

*Sus puños se aprietan con tanta fuerza que los guantes blancos crujen audiblemente.*

 

—¿Niños desaparecidos? *la voz sale casi como un gruñido*. ¿Estás diciéndome que los Wolfs podrían estar involucrados en TRÁFICO HUMANO?

 

*Camina en círculos como animal enjaulado, claramente luchando por mantener la compostura profesional.*

 

—Y ese hijo adoptado de habla hispana... *se detiene bruscamente, girándose hacia ti con ojos rojos brillando peligrosamente*. Si obtuvieron a ese niño de las mismas zonas donde otros están desapareciendo, eso no es adopción benevolente. Es...

 

*Se interrumpe, respirando profundamente varias veces para controlarse.*

 

—Mierda. Delyra, si esto es verdad... si tus cartas confirmaron esto... *se pasa ambas manos por el rostro*. No estamos hablando solo de fraude financiero o traición política. Estamos hablando de crímenes que podrían justificar intervención continental completa.

 

*Se acerca a ti rápidamente, bajando la voz aunque están solos.*

 

—Pero también significa que son EXTREMADAMENTE peligrosos *dice con urgencia apenas contenida*. Si están dispuestos a quemar bosques, traficar drogas, hacer desaparecer niños... ¿qué te hace pensar que no intentarían eliminarte directamente si sospechan que estás investigando?

 

*Sus manos se alzan como si fuera a tomarte de los hombros pero se detiene, recordando el protocolo. En su lugar, aprieta los puños a los costados.*

 

—Necesitamos ser EXTREMADAMENTE cuidadosos con esto *continúa con voz tensa*. Nada de confrontaciones directas. Nada de dejar que sepan que sospechamos. Porque si se sienten acorralados...

 

*Sus ojos te perforan con intensidad protectora feroz.*

 

—Nobiki va a necesitar protección adicional durante la investigación. Y tú... *su mandíbula se tensa* ...tú no vas a ningún lugar donde los Wolfs tengan presencia sin que yo esté literalmente pegado a tu sombra. No me importa si eso levanta sospechas o no.

 

*Entonces registra tu comentario sobre Takahashi, y algo en su expresión se transforma en una sonrisa oscura y satisfecha.*

 

—Ah *dice con tono cargado de promesa peligrosa*. Así que el bastardo no solo te interrumpía y saboteaba. También te miraba... inapropiadamente.

 

*La sonrisa se vuelve casi depredadora.*

 

—Con placer le transmitiré tu mensaje, mi señora *dice con formalidad que no alcanza a ocultar la satisfacción evidente*. Aunque debo admitir...

 

*Se acerca más, su voz bajando hasta ser casi un susurro.*

 

—La idea de que seas TÚ quien lo amenace con destrucción financiera es... increíblemente atractiva. Pero también voy a agregar mi propio mensaje personal. Algo sobre lo que le sucede a hombres que miran a MI señora de maneras que no deberían.

 

*Se endereza, ajustándose el chaleco con elegancia controlada.*

 

—Respecto a la estrategia general *continúa, volviendo al modo profesional*. Propongo dividir esto en dos investigaciones paralelas:

 

*Comienza a enumerar con dedos enguantados:*

 

—Uno: Takahashi y la bancarrota inmediata. Esta es la amenaza visible, la distracción. La resolveremos rápida y públicamente para dar la impresión de que creemos que es un caso aislado.

 

—Dos: Los Wolfs. Esto lo manejamos en absoluto secreto. Nobiki investiga sus operaciones en América del Sur. Yo reviso sus movimientos financieros aquí buscando conexiones con la bancarrota que puedan haber usado a Takahashi como peón.

 

*Se acerca a la mesa, escribiendo rápidamente.*

 

—También necesito que me des permiso para contactar... recursos externos *dice con tono significativo*. Tengo contactos de mis días de entrenamiento militar. Gente que puede obtener información en lugares donde ni Nobiki ni yo podemos alcanzar oficialmente.

 

*Levanta la mirada hacia ti.*

 

—No son exactamente... legales. Pero son efectivos y discretos. ¿Tengo tu autorización para usar métodos no convencionales si la situación lo requiere?

 

*Hay algo oscuro en sus ojos que sugiere exactamente qué tipo de "métodos no convencionales" está dispuesto a emplear.*

 

*Golpes en la puerta nuevamente. La voz del sirviente:*

 

—Mi señora, han pasado cinco minutos. Lord Nobiki está...

 

—Que espere otros dos minutos *interrumpe Katsuki con voz firme*. La señorita está finalizando instrucciones confidenciales.

 

*Silencio del otro lado, luego pasos alejándose.*

 

*Katsuki te mira intensamente.*

 

—Última pregunta antes de que entre Nobiki *dice rápidamente*. ¿Cuánto de esto le revelamos? ¿Solo la investigación sobre los Wolfs o también tus sospechas sobre tráfico y los niños desaparecidos?

 

*Se acerca más, bajando la voz hasta ser casi inaudible.*

 

—Porque mientras más gente sepa la magnitud real de esto, más riesgo hay de filtraciones. Pero también necesitamos que Nobiki entienda el nivel de peligro al que se está enfrentando.

 

*Sus ojos rojos te estudian.*

 

—¿Confías en él completamente? ¿O manejamos esto con información compartimentada?

[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: A Nobiki solo informale sobre los incendios forestales y los recursos robados.

Que investigue como están su financiación.

 

Quiero que llames a kabuya para la investigación sobre los niños. Una mujer será mejor para ese cargo..

 

El grupo neón también debe ser contactado, ellos investigarán sobre ls drogas y appyaran a kagya con tráfico humano.

 

Tu contactos.. intervendrán en eso también, quiero saber todo, como escogen a los niños, a donde los envían. .. El precio... cuantos niños fueron exactamente;todo lo que puedas.. y si existe una forma.. de regresarlos a sus familias.. así sea uno por uno.

 

Y Katsuki... dije finamente  bajando la mirada com u  tono de voz más bajo y una mirada más suave..

Tus discípulos... estarán listos para darme más protección?.

 

Crees que estén listos para la batalla...

Tengo.. algo de miedo...

 

Luego miré directamente a los ojos... como si acabara de recordar algo..

 

No te atrevas a arriesgarte de más, me oíste?

 

Esto es una orden, tú debes regresar con vida a mí lado.

 

No te atrevas..

No te atrevas

 

 

A dejarme sola.

[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda completamente inmóvil ante tus órdenes, procesando cada nombre, cada instrucción con precisión militar. Pero cuando bajas la mirada, cuando tu voz se suaviza con miedo genuino, algo en su expresión se quiebra.*

 

*Y cuando le ordenas—le SUPLICAS—que no te deje sola, sus últimas defensas profesionales se desmoronan por completo.*

 

*En dos zancadas está frente a ti, sus manos enguantadas tomando tu rostro con urgencia apenas contenida, forzándote a mirarlo directamente.*

 

—Óyeme bien *dice con voz ronca pero firme, sus ojos rojos clavados en los tuyos con intensidad abrumadora*. Porque voy a decirte esto una sola vez y necesito que lo grabes en tu mente, en tu corazón, en cada parte de ti.

 

*Se inclina más cerca, su frente presionando contra la tuya.*

 

—No voy a dejarte *promete con voz quebrada pero absolutamente seria*. No ahora. No nunca. No por batalla, ni peligro, ni amenaza de muerte. Voy a regresar a ti SIEMPRE. ¿Me entiendes? SIEMPRE.

 

*Sus pulgares acarician tus mejillas con delicadeza que contrasta con la intensidad de sus palabras.*

 

—Acabas de darme un futuro que vale la pena vivir *continúa, su voz temblando ligeramente*. Atardeceres a caballo. Peleas por cómo duermes. Hospitales que construiremos juntos. Un maldito MATRIMONIO eventual. ¿Crees que voy a tirar todo eso por arriesgarme innecesariamente?

 

*Se separa apenas lo suficiente para mirarte completamente.*

 

—Y respecto a mis discípulos... *su expresión se vuelve más seria*. Sí. Están listos. He pasado años entrenándolos específicamente para protegerte. No son tan buenos como yo—nadie lo es—pero son competentes, leales, y morirían antes de dejar que algo te lastimara.

 

*Suelta tu rostro pero toma ambas manos entre las suyas.*

 

—Asignaré un equipo rotativo de cuatro *explica con voz más controlada, entrando en modo estratégico*. Dos en guardia activa, dos descansando. Rotación cada seis horas para mantenerlos frescos y alertas. Cubrirán todos los puntos de acceso a tus habitaciones, oficinas, y cualquier lugar donde estés.

 

*Aprieta tus manos.*

 

—Pero YO *enfatiza con intensidad*. Yo no voy a delegar tu protección primaria a nadie más. Ellos son respaldo. Capas adicionales. Pero tu guardián principal sigue siendo yo. Siempre yo.

 

*Se endereza, soltando una de tus manos para sacar un cuchillo pequeño pero letal de su bota. Lo coloca sobre la mesa junto con algo más—un silbato plateado delicado.*

 

—Esto *señala el silbato* es para emergencias absolutas. Tiene una frecuencia que solo mis discípulos y yo podemos escuchar. Si algo sucede y yo no estoy inmediatamente visible, úsalo. Llegaremos en menos de treinta segundos sin importar dónde estés en la mansión.

 

*Guarda el cuchillo de vuelta.*

 

—Y respecto a las investigaciones *continúa, su mente claramente procesando todo a velocidad vertiginosa*. Kabuya es excelente elección para los niños. Tiene experiencia en rescate y es... particularmente brutal con traficantes cuando los encuentra.

 

*Una sonrisa oscura cruza brevemente su rostro.*

 

—El grupo Neón para drogas y apoyo en tráfico humano. Buenos. Son discretos y tienen red de informantes que alcanza continentes enteros.

 

*Comienza a escribir rápidamente en el pergamino.*

 

—Mis contactos personales... *duda apenas un segundo*. Voy a ser honesto contigo. Son mercenarios. Ex-militares. Gente que opera en zonas grises legales. Pero son los mejores para obtener información que otros no pueden o no quieren conseguir.

 

*Te mira directamente.*

 

—Van a usar métodos que probablemente no quieres saber en detalle. Interrogatorios que cruzan líneas. Infiltraciones que podrían terminar... permanentemente si son descubiertos. ¿Estás segura de que quieres que los active?

 

*No hay juicio en su pregunta, solo necesidad de confirmar hasta dónde estás dispuesta a llegar.*

 

—Porque una vez que los contacte, una vez que comiencen a moverse... esto escala. Ya no es solo investigación discreta. Es guerra de inteligencia activa. Y los Wolfs eventualmente van a notar que alguien está escarbando en sus secretos más oscuros.

 

*Se acerca más, su voz bajando.*

 

—Lo cual me lleva de vuelta a mi punto original: estoy aterrado *admite con vulnerabilidad cruda*. No por mí. Por TI. Porque si los Wolfs descubren que estás detrás de esto antes de que tengamos evidencia suficiente para destruirlos...

 

*Sus manos aprietan las tuyas con urgencia.*

 

—No van a venir por mí. Van a venir por ti directamente. Y sí, tengo discípulos. Sí, soy el mejor guardián que tu dinero podría comprar. Pero los Wolfs tienen EJÉRCITOS privados. Tienen recursos que rivalizan con naciones pequeñas.

 

*Sus ojos rojos te perforan.*

 

—Así que necesito que me prometas algo a cambio *dice con voz firme*. Yo prometo regresar a ti siempre. Pero TÚ me prometes que no vas a arriesgarte innecesariamente. Que vas a escuchar mis advertencias de seguridad. Que si te digo que algo es demasiado peligroso, confiarás en mi juicio.

 

*Se inclina más cerca.*

 

—Porque puedo protegerte de casi cualquier cosa. Pero no puedo protegerte de ti misma si decides que necesitas hacer algo heroico y estúpido sin mí.

 

*Presiona un beso rápido—demasiado rápido—en tu frente antes de separarse y ajustar su postura profesional nuevamente.*

 

—Ahora *dice con voz más firme*. Nobiki está esperando. Voy a traerlo. Le daremos las instrucciones sobre los Wolfs—solo la parte financiera y los incendios como dijiste. Luego lo despacharemos y comenzaré a contactar a los demás.

 

*Camina hacia la puerta pero se detiene, girándose una última vez.*

 

—Y Delyra *dice tu nombre con suavidad devastadora*. Respecto a tener miedo... está bien. Yo también lo tengo. Pero vamos a enfrentar esto juntos. Como equipo. Como socios.

 

*Sus ojos brillan con determinación feroz.*

 

—Como el futuro que acabamos de prometernos en ese jardín. Porque NADA—ni los Wolfs, ni Takahashi, ni amenaza alguna—va a quitarme eso. Va a quitarNOS eso.

 

*Abre la puerta, y su voz regresa al tono profesional completamente controlado:*

 

—Lord Nobiki, la señorita lo recibirá ahora. Por favor, pase.

 

*Un hombre de mediana edad—elegante, astuto, con ojos que no pierden detalle—entra al salón. Se inclina respetuosamente ante ti.*

 

—Mi señora *saluda Nobiki con voz suave pero calculadora*. Recibí su llamado urgente. Entiendo que hay... situación delicada que requiere mi particular conjunto de habilidades.

 

*Katsuki cierra la puerta, posicionándose estratégicamente donde puede ver tanto a ti como a Nobiki, su postura relajada pero lista para intervenir en microsegundos si fuera necesario.*

 

*Sus ojos rojos te buscan brevemente—una última confirmación silenciosa: "¿Lista para esto?"*

[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sí, mirada.. y mi sonrisa le da la confirmación que Katsuki necesita.

 

Nobiki.. es u gusto verte, siéntate, te informaré ma situación...

Luego de esa platica,

NOBIKI SE retira.

Ahora sigue kabuya...

Y Katsuki.. no.

Espera que nobiki y kabuya  traigan pruebas reales antes de involucrar a los mercenarios..

 

Cierto.. debemos actuar como de costumbre...

Llama a la sirvienta y dile que vaya a comprarme un vestido para la fiesta.. cuando dijiste que es?

[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki observa a Nobiki retirarse con una reverencia formal, esperando hasta que la puerta se cierre completamente antes de hablar. Su postura se relaja marginalmente, aunque sus ojos permanecen alerta.*

 

—Inteligente *dice con aprobación evidente*. Esperar pruebas reales antes de involucrar recursos más... agresivos. Evita escalada innecesaria y nos da margen de maniobra si la situación cambia.

 

*Se acerca a ti, sacando un pequeño calendario de cuero de su chaleco.*

 

—La fiesta *repite, hojeando las páginas con rapidez*. Es en cuatro días. Gala de primavera de los Ashford. Asistencia obligatoria para todas las familias principales del continente, incluyendo...

 

*Levanta la mirada con expresión significativa.*

 

—Los Wolfs. Van a estar ahí. Toda su familia principal, incluyendo el patriarca y ese hijo adoptado que mencionaste.

 

*Cierra el calendario con un snap audible, su expresión volviéndose más calculadora.*

 

—Lo cual significa que es oportunidad perfecta para observarlos de cerca sin levantar sospechas. Todo el mundo espera que estés ahí. Tu ausencia sería más notable que tu presencia.

 

*Camina hacia la puerta, pero se detiene antes de abrirla.*

 

—Pero también significa que vas a estar en espacio cerrado con gente potencialmente peligrosa *su voz se tensa*. Voy a necesitar coordinar seguridad extrema. Mis discípulos infiltrados entre el personal del evento. Rutas de escape verificadas. Puntos ciegos eliminados.

 

*Se gira hacia ti con expresión seria.*

 

—Y respecto al vestido... *hay algo casi vulnerable en cómo lo dice*. ¿Puedo... opinar? Sobre el estilo, quiero decir.

 

*Se aclara la garganta, claramente incómodo con cruzar esta línea entre profesional y personal.*

 

—Normalmente no interferiría en decisiones de vestuario, pero considerando que voy a estar evaluando seguridad, necesito saber qué tipo de... *busca las palabras* ...movilidad vas a tener. Si el vestido es muy restrictivo, complica evacuación rápida si fuera necesaria.

 

*Hay un destello travieso en sus ojos rojos.*

 

—Aunque honestamente, parte de mí solo quiere asegurarme de que uses algo que te haga lucir absolutamente devastadora. Para que cuando bailemos—porque SÍ vamos a bailar como planeamos—todos en esa gala sepan exactamente a quién perteneces.

 

*Se detiene, dándose cuenta de lo que acaba de decir.*

 

—Profesionalmente hablando, por supuesto *agrega rápidamente, aunque el sonrojo apenas perceptible en sus mejillas lo delata*.

 

*Abre la puerta, asomándose al pasillo.*

 

—Tú, Hana *llama a una de las sirvientas*. La señorita necesita que vayas a la boutique Madame Laurier en el distrito noble. Encarga un vestido de gala apropiado para el evento Ashford en cuatro días.

 

*Hace una pausa, mirándote de reojo antes de agregar:*

 

—Algo elegante pero que permita movimiento. Colores... *duda*. ¿Qué colores prefieres, mi señora?

 

*La pregunta es profesional en superficie, pero hay algo más profundo en cómo la hace—como si genuinamente quisiera conocer tu preferencia más allá de simple protocolo.*

 

*Mientras espera tu respuesta, mentalmente ya está calculando: cuatro días para que Nobiki consiga información inicial. Tiempo suficiente para contactar a Kabuya y preparar su investigación. Justo al límite antes de la gala donde tendrán que actuar con normalidad absoluta frente a sus posibles enemigos.*

 

—También *agrega con voz más baja cuando la sirvienta se aleja*. Respecto a ese baile que mencionaste querer ensayar... ¿todavía quieres hacerlo? Porque podríamos usar una de esas sesiones como excusa para revisar seguridad del salón de baile donde será la gala. Dos pájaros de un tiro.

 

*Sus ojos brillan con algo que definitivamente no es solo profesional.*

 

—Y claro, me daría oportunidad de sostener apropiadamente mientras practicamos... para fines completamente de entrenamiento, por supuesto.

 

*Hay una sonrisa pequeña jugando en sus labios—el hombre coqueto del jardín asomándose brevemente bajo la máscara del guardián profesional.*

[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Supongo que podemos hacerlo... pero tendremos que acortar un poco el tiempo, para que podamos investigar a profundidad..

 

Si las familias.m saben que mi compromiso con Alexis terminó.. Supongo que intentarán  pretenderme de nuevo.

 

Katsuki.. El primer baile será tuyo. .

Una buena forma.. de decir.. que me den un poco de espacio.

 

Luego podría bailar con uno de los Wolfs..

Tendremos que formular bien las preguntas para no levantar sospecha..

[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda completamente inmóvil cuando dices que el primer baile será suyo. Sus ojos rojos se abren ligeramente, procesando las implicaciones de esa declaración.*

 

—El primer baile *repite con voz ronca, algo vulnerable asomando bajo su control profesional*. Conmigo. En público. Frente a todas las familias del continente.

 

*Se acerca lentamente, sus manos entrelazándose detrás de la espalda en postura formal, pero hay algo tenso en sus hombros.*

 

—¿Entiendes lo que eso significa? *pregunta con voz baja pero intensa*. El primer baile siempre es el más significativo. Es declaración de... prioridad. Interés. Cuando todas esas familias te vean bailar primero con tu guardián en lugar de buscar pretendiente apropiado...

 

*Una sonrisa oscura y satisfecha cruza su rostro.*

 

—Van a hablar. Van a especular. Van a preguntarse exactamente qué tipo de relación tenemos más allá del deber profesional.

 

*Se inclina ligeramente más cerca, su voz bajando hasta ser casi un murmullo.*

 

—Y honestamente, me importa una mierda lo que piensen. Porque la idea de que mi primer baile contigo sea público, oficial, donde pueda sostener frente a todos esos bastardos que intentarán cortejarte...

 

*Sus ojos brillan con posesividad apenas contenida.*

 

—Es perfecta. Absolutamente perfecta.

 

*Se endereza, recuperando compostura profesional aunque la intensidad no abandona su mirada.*

 

—Pero tienes razón sobre la estrategia *continúa, su mente claramente procesando múltiples niveles*. Bailar conmigo primero establece que no estás desesperada por nueva alianza. Que tienes... opciones. Que no eres territorio libre solo porque Dragón está fuera del panorama.

 

*Comienza a caminar de un lado a otro, planificando.*

 

—Y después bailar con uno de los Wolfs... *su mandíbula se tensa visiblemente*. Odio la idea, pero estratégicamente es brillante. Te da acceso directo sin levantar alarmas. Ellos esperarán que bailes con varias familias importantes. Rechazarlos sería más sospechoso que aceptar.

 

*Se detiene, mirándote con expresión seria.*

 

—¿Cuál de los Wolfs? *pregunta directamente*. El patriarca es demasiado calculador, notará cualquier pregunta fuera de lugar. El hijo mayor es más impulsivo, más fácil de manipular emocionalmente. El hijo adoptado...

 

*Hace una pausa significativa.*

 

—El hijo adoptado podría ser la clave. Si realmente fue tomado de las zonas donde ocurren las desapariciones, si tiene información aunque sea fragmentada... y si eres amable con él, si muestras interés genuino...

 

*Sus ojos se entrecierran calculadoramente.*

 

—Los niños hablan. Especialmente si alguien les muestra bondad real en lugar de la fachada que probablemente recibe de su "familia adoptiva".

 

*Se acerca a la mesa, sacando pergamino nuevo y comenzando a escribir.*

 

—Preguntas que puedes hacer sin levantar sospecha *enumera mientras escribe*. Sobre sus operaciones en América del Sur: "He escuchado que están expandiendo negocios al sur, ¿cómo manejan las... diferencias culturales?" Suena como interés empresarial legítimo.

 

—Sobre el hijo adoptado: "Qué noble de su parte darle hogar a un niño necesitado. ¿Cómo fue el proceso de adaptación?" De nuevo, suena como cortesía social normal.

 

—Sobre recursos: "Sus nuevas fábricas deben requerir infraestructura considerable. ¿Cómo aseguran suministros constantes?" Interés comercial, nada sospechoso.

 

*Levanta la mirada del pergamino.*

 

—Pero necesitas ser EXTREMADAMENTE cuidadosa *advierte con voz tensa*. Los Wolfs no llegaron a donde están siendo estúpidos. Cualquier interés demasiado específico, cualquier pregunta que profundice más de lo socialmente apropiado...

 

*Se acerca más, su expresión volviéndose protectora y preocupada.*

 

—Y mientras bailas con ellos, yo voy a estar vigilando cada segundo. Cada expresión. Cada movimiento de sus manos. Si noto CUALQUIER cosa—amenaza, incomodidad, peligro—voy a interrumpir ese baile sin importar el escándalo social que cause.

 

*Sus manos se alzan como si fuera a tocarte pero se detiene, recordando dónde están.*

 

—Respecto a acortar el tiempo de ensayo... *su tono se vuelve más suave*. Podemos practicar mañana. Dos horas. Te enseño los pasos que necesitas, verifico seguridad del salón, y...

 

*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*

 

—Tengo excusa legítima para sostener sin que nadie cuestione por qué tu guardián tiene las manos en tu cintura durante tiempo prolongado.

 

*Justo entonces, pasos apresurados se escuchan en el pasillo. Golpes urgentes en la puerta.*

 

—¡Mi señora! —la voz de Hana, la sirvienta—. Madame Laurier solicita audiencia urgente. Dice que tiene información sobre... vestidos apropiados y que necesita tomar medidas personalmente.

 

*Katsuki frunce el ceño.*

 

—¿Madame Laurier viniendo personalmente? *murmura*. Eso es inusual. Normalmente envía asistentes.

 

*Te mira con expresión calculadora.*

 

—O genuinamente quiere asegurarse de que luzcas perfecta para la gala... *hace una pausa significativa* ...o alguien más la envió para obtener información sobre ti. Madame Laurier tiene acceso a todas las familias nobles. Es fuente perfecta de chismes y rumores.

 

*Su mano se mueve instintivamente hacia donde guarda armas ocultas bajo el chaleco.*

 

—¿La recibo? ¿O prefieres posponer hasta verificar sus intenciones?

[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Recibela... y bakugo... si solo bailo con el niño seria extraño..

Bailaré con el hijo mayor también.. controla un poco tus celos..

 

Hazla pasar.. dije moviendo mi mano en dirección de la puerta.

[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se tensa visiblemente cuando mencionas bailar con el hijo mayor también. Sus ojos rojos brillan con algo peligroso antes de que apriete la mandíbula y respire profundo.*

 

—Controlar mis celos *repite con voz tensa, casi como gruñido bajo*. Claro. Perfectamente razonable. Solo voy a estar observando a DOS hombres Wolfs poniendo sus manos en ti, sosteniéndote, hablándote...

 

*Se pasa una mano por el rostro con frustración evidente.*

 

—Pero tienes razón *admite con reluctancia*. Solo bailar con el niño sería extraño. Llamaría demasiado la atención. El hijo mayor es... apropiado estratégicamente.

 

*Camina hacia la puerta, pero se detiene un momento, girándose hacia ti con expresión seria.*

 

—Solo para que conste *dice con voz baja y ronca*. Voy a odiar cada segundo. Pero lo voy a permitir porque entiendo la estrategia. Eso no significa que mis celos van a desaparecer mágicamente.

 

*Una sonrisa oscura cruza brevemente su rostro.*

 

—Significa que después de esa gala, cuando estemos solos... vas a tener que compensarme por la tortura de verte en brazos de otros hombres.

 

*Antes de que puedas responder, abre la puerta con movimiento fluido, su expresión transformándose instantáneamente en profesionalismo impecable.*

 

—Madame Laurier *dice con tono formal, haciendo una reverencia cortés*. La señorita la recibirá ahora. Por favor, pase.

 

*Una mujer elegante de mediana edad entra al salón con presencia que exige atención. Viste impecablemente en negro y dorado, su cabello recogido en moño elaborado. Sus ojos—astutos y calculadores—te escanean inmediatamente de pies a cabeza con apreciación profesional.*

 

—Mi querida señorita *saluda Madame Laurier con acento ligeramente francés, haciendo reverencia elaborada*. Qué honor que me haya llamado. Aunque debo admitir mi sorpresa al escuchar que necesita vestido con tan poca anticipación. La gala Ashford es en solo cuatro días.

 

*Camina alrededor de ti lentamente, evaluando con ojo experto.*

 

—Aunque también escuché... *su voz toma tono más bajo, casi conspiratorio* ...ciertos rumores sobre cambios recientes en su situación personal. El compromiso con Lord Dragón terminado tan abruptamente. Debe estar... devastada.

 

*Hay algo en su tono que no es completamente simpático. Más bien... curiosa. Buscando reacción.*

 

*Katsuki se posiciona estratégicamente cerca de la puerta, brazos cruzados, observando cada movimiento de Madame Laurier con intensidad casi palpable. Sus ojos rojos nunca dejan de seguirla.*

 

—Por supuesto *continúa Madame Laurier, sacando cinta métrica y libreta pequeña de su bolso elegante*. Tengo ideas PERFECTAS para usted. Algo que haga declaración apropiada. Que muestre que está... disponible para nuevas oportunidades, pero no desesperada.

 

*Se acerca más, comenzando a tomar medidas con eficiencia practicada.*

 

—Escuché que varias familias ya están preguntando sobre usted *comenta casualmente mientras mide tu cintura*. Los Ashford, por supuesto. Los Wolfs mostraron... interés particular. Aparentemente el hijo mayor mencionó que esperaba tener oportunidad de conocerla mejor en la gala.

 

*Sus ojos te buscan, claramente esperando reacción.*

 

*Detrás de ella, Katsuki se tensa visiblemente al escuchar el nombre de los Wolfs. Sus puños se aprietan, pero mantiene expresión neutral.*

 

—Y naturalmente *continúa Madame Laurier, moviéndose para medir tus hombros*. Está el tema de su... guardián.

 

*Lanza mirada rápida hacia Katsuki antes de volver su atención a ti.*

 

—Bastante dedicado, ¿no es cierto? He vestido a muchas señoritas nobles en mis años, pero pocas tienen guardianes tan... *busca la palabra* ...atentos como el suyo. Simplemente fascinante la dinámica entre ustedes.

 

*Hay algo en su tono que sugiere que está pescando información. Buscando confirmar o desmentir rumores que probablemente ya están circulando.*

 

*Katsuki no se mueve, no cambia expresión, pero puedes sentir la tensión emanando de él como ola palpable.*

[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Bakugo ha sido disciplinado desde pequeño, y nos conocemos desde que yo tengo 8 años..es natural la confianza que proyecte en él.

 

Hay muchas hijas de familias nobles que han tenido a sus guardianes prácticamente desde su nacimiento y los ven casi como familia.

 

Seremos nobles, pero no inhumanos...

Y sobre dragón .. una mujer debe guardar su lágrimas por un hombre para su alcoba... no le parece?

 

La corona no debe caer frente a la sociedad.

[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Madame Laurier se detiene momentáneamente en sus mediciones, sus ojos astutos estudiándote con nueva apreciación. Una sonrisa pequeña—genuina esta vez—cruza su rostro.*

 

—Magnifique *murmura con admiración evidente*. Precisamente la respuesta que esperaría de una verdadera heredera. Gracia bajo presión, dignidad sin frialdad.

 

*Continúa con las mediciones, pero su tono ha cambiado—menos inquisitivo, más respetuoso.*

 

—Tiene razón, por supuesto *concede mientras anota números en su libreta*. Y perdone mi impertinencia. En mi línea de trabajo, uno escucha tantos... chismes. Rumores sin fundamento que circulan como viento entre las familias nobles. A veces olvido que no todo lo que se susurra tiene base en realidad.

 

*Se endereza, dando un paso atrás para evaluarte completamente.*

 

—Y respecto a Lord Dragón... *su expresión se suaviza genuinamente* ...una mujer sabia sabe cuándo preservar su dolor en privado. La sociedad no necesita ver cada herida. Solo la fuerza que viene después.

 

*Guarda su cinta métrica, sacando un catálogo grande de su bolso.*

 

—Ahora, al asunto que realmente importa: su vestido *dice con renovada energía profesional*. Para la gala Ashford, considerando las... circunstancias... sugiero algo que haga declaración clara.

 

*Comienza a pasar páginas, mostrando diseños elaborados.*

 

—Color es crucial. El blanco sería demasiado inocente, sugiriendo vulnerabilidad. El negro, demasiado luto. Pero...

 

*Se detiene en una página específica, sus ojos brillando con inspiración.*

 

—Azul medianoche con detalles en plata. Elegante, poderoso, pero femenino. Dice "estoy disponible para consideración apropiada, pero no soy premio fácil de ganar". El corte imperio aquí *señala el diseño* permitiría movimiento fluido para bailar, pero la falda con esta abertura lateral...

 

*Lanza mirada rápida hacia Katsuki antes de continuar con sonrisa casi cómplice.*

 

—Discreta, por supuesto. Nada vulgar. Pero suficiente para mostrar que es mujer segura de sí misma. Y estratégicamente... *baja la voz* ...facilita movimiento rápido si fuera necesario. No es la primera vez que diseño para señoritas que valoran tanto elegancia como... practicidad.

 

*Cierra el catálogo, mirándote directamente.*

 

—¿O prefiere algo diferente? Tengo diseño en verde esmeralda que haría juego espectacular con ciertos ojos rojos que podrían estar observándola toda la noche *dice esto último con tono perfectamente inocente, pero hay chispa traviesa en su mirada*.

 

*Detrás de ella, Katsuki tose ligeramente, desviando la mirada hacia la ventana con el más mínimo tinte de color en sus mejillas.*

 

—Naturalmente *continúa Madame Laurier como si no hubiera notado*. También necesitará accesorios apropiados. Joyería que complemente sin sobrecargar. Tal vez algo que tenga... significado personal. Una pieza heredada de familia, quizás.

 

*Sus ojos te estudian con curiosidad genuina ahora, la pescadora de chismes reemplazada por la artista apasionada por su oficio.*

 

—Dígame, ma chérie. Cuando imagina entrar a esa gala, cuando todos los ojos se vuelvan hacia usted—y CRÉAME, lo harán—¿cómo quiere que la vean? ¿Qué declaración quiere hacer sin decir palabra alguna?

 

*Es pregunta genuina, profesional, pero también personal. Como si realmente quisiera capturar tu esencia en tela y diseño.*

 

*Katsuki finalmente vuelve su atención hacia ustedes, sus ojos rojos observándote con intensidad apenas contenida, claramente interesado en tu respuesta también.*

[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Quiero el vestido azul medianoche, repliqué.

De tirantes.. y con piedras decorativas. Un vestido que brille con el movimiento.

 

Sobre el escote, asegúrese de que no muestre de más si se muevo demasiado, igualmente con el corte d3 la pierna.

 

Utilizaré joyería nueva, quiero una que haga juego, así que azul también sería perfecto...

 

 

Señora, quiero lo que naturalmente toda mujer desea, verde hermosa y elegante

 

 

Yo no quiero vestirme para dar ningún mensaje, deseo verme hermosa y estar cómoda al bailar.

 

No busco atraer a nadie ni decir estoy disponible o buscando pareja.

 

Madam.. lo que deseo es verme en el espejo y decir. . Esa mujer que parece una reina soy yo.

[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Madame Laurier se queda completamente inmóvil por un momento, sus ojos brillando con algo que parece emoción genuina. Lleva una mano a su pecho, respirando profundamente.*

 

—Mon Dieu *susurra con voz cargada de admiración*. ESTO. Esto es exactamente lo que una verdadera mujer debe sentir. No vestirse para complacer. No para enviar mensajes calculados. Sino para sentirse como la reina que YA es.

 

*Se acerca más, tomando ambas manos entre las suyas con entusiasmo casi maternal.*

 

—Mademoiselle, en mis treinta años diseñando para la nobleza, pocas mujeres han entendido esta verdad fundamental *dice con pasión evidente*. La verdadera elegancia no viene de lo que otros piensan. Viene de cómo UNA se siente cuando se mira al espejo.

 

*Suelta tus manos, comenzando a tomar notas frenéticamente en su libreta.*

 

—Azul medianoche con tirantes. Oui, oui. Decoración con cristales Swarovski que capturen luz con cada movimiento—no excesivo, pero suficiente para crear efecto etéreo cuando baile. Como si llevara estrellas cosidas en la tela.

 

*Sus manos se mueven rápidamente, bocetando mientras habla.*

 

—El escote *continúa con tono más técnico*. Corazón modificado, estructurado internamente con corsé discreto que mantenga TODO en su lugar sin importar cuánto se mueva. Nada de "accidentes" embarazosos. Una reina no se preocupa por su vestido traicionándola.

 

—Y la abertura lateral *dibuja línea precisa en su boceto*. Justo hasta medio muslo. Suficiente para movimiento y elegancia, pero con capa interior de tul que asegure modestia incluso en giros dramáticos. Funcionalidad sin sacrificar decoro.

 

*Levanta la mirada, sus ojos brillando con inspiración.*

 

—Y para la joyería... no azul común. Zafiros. Zafiros azul medianoche que hagan juego perfecto con el vestido. Collar gargantilla delicado que alargue su cuello. Aretes tipo lágrima que capturen luz. Brazalete simple en muñeca izquierda—nada que interfiera con sostener mano de pareja de baile.

 

*Se detiene, mirándote con expresión casi reverente.*

 

—¿Sabe qué más voy a hacer? *pregunta con sonrisa conspiradora*. Voy a bordar algo en el dobladillo interior del vestido. Una frase pequeña, invisible para todos excepto usted. Algo que pueda leer cuando se vista, que le recuerde exactamente quién es.

 

*Inclina la cabeza con curiosidad.*

 

—¿Tiene alguna frase? ¿Algo que signifique fuerza personal para usted? Si no, puedo sugerir...

 

*Justo entonces, nota algo. Su mirada se mueve entre tú y Katsuki—quien ha estado observando toda la interacción con expresión indescifrable pero ojos intensos.*

 

—Aunque... *dice Madame Laurier con tono más suave, casi maternal* ...permítame observación personal, no como diseñadora sino como mujer que ha visto muchas historias de amor disfrazadas de otras cosas.

 

*Mira directamente a Katsuki, luego a ti.*

 

—Usted dice que no busca atraer a nadie. Que no envía mensajes. Y respeto eso completamente *continúa con voz gentil*. Pero una mujer que se viste sintiéndose como reina... inevitablemente captura atención. Y a veces...

 

*Sonríe con sabiduría de años.*

 

—La persona cuya atención captura no es la que esperaba. O tal vez... es exactamente la que su corazón ya eligió sin que su mente lo admitiera completamente todavía.

 

*Se endereza, guardando sus materiales con eficiencia practicada.*

 

—El vestido estará listo en tres días *promete con tono más profesional*. Vendrá personalmente para prueba final un día antes de la gala. Y si necesita cualquier ajuste de último momento, estaré disponible.

 

*Hace reverencia elegante.*

 

—Ahora debo retirarme. Tengo trabajo considerable por delante si voy a crear algo digno de la reina que usted ya es.

 

*Camina hacia la puerta, pero se detiene junto a Katsuki. Le murmura algo demasiado bajo para que escuches, pero ves cómo los ojos rojos de él se abren ligeramente con sorpresa antes de que una sonrisa pequeña—casi tímida—cruce brevemente su rostro.*

 

*Madame Laurier sale, cerrando la puerta suavemente tras ella.*

 

*Katsuki se queda inmóvil por un momento, mirando la puerta cerrada con expresión pensativa.*

 

—Esa mujer *dice finalmente, girándose hacia ti* es demasiado perceptiva para su propio bien.

 

*Se acerca lentamente, sus manos entrelazándose detrás de la espalda.*

 

—¿"Verme como la reina que ya soy"? *repite tus palabras con voz más suave*. Eso es... exactamente cómo deberías verte. Cómo deberías sentirte.

 

*Hay algo vulnerable en su expresión.*

 

—Y para que conste... *continúa, su voz bajando* ...cuando entre a esa gala con ese vestido azul medianoche que la hará brillar como cielo estrellado... cuando todos los ojos se vuelvan hacia ti porque es imposible NO mirarte...

 

*Sus ojos rojos te sostienen con intensidad abrumadora.*

 

—Yo ya sé que eres una reina. Ya te veo así. Todos los días. Con vestido de gala o ropa de descanso. Furiosa en reuniones o rota después de colapso emocional. Siempre reina. MI reina.

 

*Se aclara la garganta, claramente avergonzado por la confesión.*

 

—Ahora *dice con tono más firme, retomando profesionalismo*. Necesito contactar a Kabuya. ¿Quieres estar presente cuando le dé instrucciones sobre la investigación de los niños? ¿O prefieres que maneje ese asunto mientras tú descansas?

 

*Mira hacia la ventana, notando cómo la luz comienza a cambiar.*

 

—También... *agrega más suavemente* ...llevas varias horas activa después de días de recuperación. Deberías comer algo y descansar antes de que continuemos con más asuntos pesados.

 

*Sus ojos te buscan con preocupación apenas disimulada.*

 

—¿O vas a discutir conmigo sobre eso también?

[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sonrió, me le acerco  y me paro de puntillas para darle un beso.

Voy a descansar, estoy agotada.. . Pídele a uno de los sirvientes que me llevé comida en tu lugar.

Confío en ti

[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se queda completamente congelado cuando te pones de puntillas, sus ojos rojos abriéndose con sorpresa mientras tus labios se presionan suavemente contra los suyos. Por un microsegundo permanece inmóvil, claramente no esperando ese gesto.*

 

*Pero entonces reacciona.*

 

*Sus manos vuelan a tu cintura, sosteniéndote firmemente mientras profundiza el beso con urgencia apenas contenida. No es largo—no pueden arriesgarse con sirvientes potencialmente cerca—pero es intenso. Posesivo. Agradecido. Todo lo que no puede decir en palabras condensado en ese momento.*

 

*Cuando finalmente se separa, su respiración es irregular, sus ojos rojos brillando con emoción cruda.*

 

—Confías en mí *repite con voz completamente rota, como si esas palabras significaran más que cualquier confesión de amor*. Confías en mí para manejar esto mientras descansas. Para... para cuidarte incluso cuando no estoy físicamente presente.

 

*Una de sus manos sube hasta tu mejilla, acariciándola con delicadeza devastadora.*

 

—Ese beso *murmura, sus ojos buscando los tuyos*. No fue por presión. No fue por juego. Fue porque... *se detiene, respirando profundo*. Porque quisiste. Simplemente porque quisiste.

 

*Presiona su frente contra la tuya brevemente.*

 

—Gracias *susurra*. Por confiar. Por besarme. Por... por ser real conmigo en lugar de jugar todo el tiempo.

 

*Se separa con evidente reluctancia, ajustándose el chaleco con movimientos que traicionan cuánto lo afectaste.*

 

—Ahora ve *ordena con voz más firme pero increíblemente gentil*. A tu habitación. Descansa apropiadamente. Voy a enviar comida en treinta minutos—suficiente tiempo para que te cambies a algo cómodo.

 

*Camina hacia la puerta, abriéndola para ti.*

 

—Y Delyra *dice tu nombre con esa intensidad que hace que cada vez suene como promesa*. Cuando despiertes... voy a tener avances sobre Takahashi y las investigaciones iniciales organizadas. Nobiki ya estará en movimiento, Kabuya tendrá sus instrucciones, y...

 

*Se detiene, mirándote con algo vulnerable en su expresión.*

 

—Y yo voy a estar esperándote. Como siempre. Porque eso es lo que hago. Lo que siempre voy a hacer.

 

*Te guía gentilmente hacia tu habitación, caminando dos pasos detrás como guardián apropiado, pero puedes sentir su presencia—protectora, cálida, completamente tuya—como manto invisible.*

 

*Cuando llegan a tu puerta, la abre para ti pero no entra.*

 

—Tres horas mínimo *dice firmemente*. No menos. Tu cuerpo necesita recuperación apropiada. Y no intentes escabullirte antes—voy a estar justo afuera verificando que realmente descanses.

 

*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*

 

—Y para que conste... ese beso va a mantenerme funcionando las próximas horas mientras manejo cosas desagradables. Así que gracias por eso también.

 

*Hace reverencia formal—profesional en superficie pero con calidez en los ojos que delata todo lo que no puede decir aquí, ahora.*

 

—Descansa bien, mi señora. Mi reina *agrega lo último en voz tan baja que casi no lo escuchas antes de cerrar suavemente la puerta*.

 

*Escuchas sus pasos alejándose por el pasillo, luego deteniéndose. Silencio. Luego su voz, firme y autoritaria, dando órdenes a sirvientes:*

 

—Comida ligera pero nutritiva a la habitación de la señorita en treinta minutos exactos. Té de hierbas caliente, nada pesado. Y que NADIE—absolutamente NADIE—moleste su descanso a menos que sea emergencia de vida o muerte. ¿Entendido?

 

*Respuestas afirmativas nerviosas de los sirvientes.*

 

*Luego más pasos, alejándose esta vez definitivamente mientras Katsuki se sumerge en el trabajo que prometió manejar por ti.*

 

*Tu habitación está en silencio. Cómoda. Segura. Porque él la aseguró personalmente.*

 

*Y por primera vez en días, puedes descansar verdaderamente—no porque estés colapsada de agotamiento, sino porque elegiste confiar en alguien más para cargar el peso mientras te recuperas.*

 

---

 

**Tres horas después**

 

*Golpes suaves en tu puerta. La voz familiar de Katsuki, controlada pero con dejo de urgencia:*

 

—Delyra. Siento interrumpir tu descanso, pero... hay desarrollo. Nobiki encontró algo. Y necesitas ver esto ahora.

[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sonrió, me le acerco  y me paro de puntillas para darle un beso.

Voy a descansar, estoy agotada.. . Pídele a uno de los sirvientes que me llevé comida en tu lugar.

Confío en ti

[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se queda completamente congelado cuando te pones de puntillas, sus ojos rojos abriéndose con sorpresa mientras tus labios se presionan suavemente contra los suyos. Por un microsegundo permanece inmóvil, claramente no esperando ese gesto.*

 

*Pero entonces reacciona.*

 

*Sus manos vuelan a tu cintura, sosteniéndote firmemente mientras profundiza el beso con urgencia apenas contenida. No es largo—no pueden arriesgarse con sirvientes potencialmente cerca—pero es intenso. Posesivo. Agradecido. Todo lo que no puede decir en palabras condensado en ese momento.*

 

*Cuando finalmente se separa, su respiración es irregular, sus ojos rojos brillando con emoción cruda.*

 

—Confías en mí *repite con voz completamente rota, como si esas palabras significaran más que cualquier confesión de amor*. Me dejas manejar esto mientras descansas. Me das... control sobre tu bienestar cuando estás vulnerable.

 

*Una de sus manos sube hasta tu mejilla, acariciándola con delicadeza devastadora.*

 

—Ese beso *murmura, sus ojos buscando los tuyos*. No fue por presión. No fue por juego. Simplemente porque... quisiste.

 

*Presiona su frente contra la tuya brevemente.*

 

—Gracias *susurra*. Por confiar. Por besarme. Por ser real conmigo.

 

*Se separa con evidente reluctancia, ajustándose el chaleco.*

 

—Ahora ve *ordena con voz más firme pero gentil*. A tu habitación. Descansa apropiadamente. Enviaré comida en treinta minutos—tiempo suficiente para que cambies a algo cómodo.

 

*Camina hacia la puerta, abriéndola para ti.*

 

—Y Delyra *dice tu nombre con intensidad que hace que suene como promesa*. Cuando despiertes, tendré avances sobre Takahashi y las investigaciones organizadas.

 

*Te guía gentilmente hacia tu habitación, caminando dos pasos detrás como guardián apropiado, pero su presencia—protectora, cálida, completamente tuya—te envuelve como manto invisible.*

 

*Cuando llegan a tu puerta, la abre pero no entra.*

 

—Tres horas mínimo *dice firmemente*. Tu cuerpo necesita recuperación apropiada. Y estaré justo afuera verificando que realmente descanses.

 

*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*

 

—Ese beso me mantendrá funcionando las próximas horas mientras manejo cosas desagradables.

 

*Hace reverencia formal—profesional en superficie pero con calidez en los ojos.*

 

—Descansa bien, mi reina *agrega en voz tan baja que casi no lo escuchas antes de cerrar suavemente la puerta*.

 

*Escuchas sus pasos alejándose, luego su voz firme dando órdenes:*

 

—Comida ligera pero nutritiva a la habitación de la señorita en treinta minutos exactos. Té de hierbas caliente. Y que NADIE moleste su descanso a menos que sea emergencia de vida o muerte. ¿Entendido?

 

---

 

**Tres horas después**

 

*Golpes suaves en tu puerta. La voz de Katsuki, controlada pero con urgencia:*

 

—Delyra. Siento interrumpir tu descanso, pero hay desarrollo. Nobiki encontró algo. Necesitas verlo ahora.

[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: A penas escuché las noticias, abrí los ojos completamente.. está bien, ya tuve suficiente descanso.

 

Aún sentada en la cama..

Puedes pasar Bakugo, quiero escuchar todos los detalles.

[2/11 1:15 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *La puerta se abre lentamente y Katsuki entra, cerrándola con cuidado detrás de él. Lleva varios documentos en las manos y su expresión es seria—tensa de una manera que sugiere que las noticias no son buenas.*

 

*Se detiene momentáneamente al verte aún en la cama, algo en su postura cambiando ligeramente. Sus ojos rojos te escanean rápidamente—evaluando si realmente descansaste apropiadamente—antes de acercarse.*

 

—¿Cómo te sientes? *pregunta primero, su preocupación como guardián sobrepasando la urgencia de la información que trae*. ¿Mareada? ¿Dolor de cabeza? ¿Necesitas más tiempo?

 

*Pero cuando ve tu expresión decidida, asiente con resignación.*

 

—Está bien. Pero al menos siéntate apropiadamente. Esto va a tomar tiempo y no quiero que te canses innecesariamente.

 

*Se acerca a la cama—algo que normalmente nunca haría por protocolo—pero la situación y su nueva... relación... cambian las reglas. Se sienta en el borde con cuidado, manteniendo distancia respetuosa pero lo suficientemente cerca para mostrarte los documentos.*

 

*Despliega el primero—registros financieros con anotaciones en la caligrafía precisa de Nobiki.*

 

—Nobiki trabajó rápido *comienza con voz controlada pero tensa*. Demasiado rápido, honestamente, lo que me hace pensar que ya tenía sospechas previas y solo necesitaba excusa oficial para investigar.

 

*Señala números específicos en el documento.*

 

—Los incendios forestales en América del Sur. No fueron accidentes como reportaron los Wolfs. Nobiki encontró órdenes de compra de acelerantes químicos—sustancias específicamente diseñadas para quemar vegetación densa—ordenadas tres semanas ANTES de los primeros incendios.

 

*Sus ojos rojos te buscan, su expresión oscureciéndose.*

 

—Y las compras fueron hechas a través de empresa fantasma, pero Nobiki rastreó el dinero. Eventualmente lleva a cuenta offshore controlada por... el hijo mayor de los Wolfs. Dmitri.

 

*Pasa al siguiente documento—este con fotografías borrosas pero reconocibles.*

 

—Las tierras que compraron después. Nobiki consiguió registros de ventas. Precios ridículamente bajos—menos del 10% del valor real. Las familias locales estaban desesperadas, sus hogares y medios de vida destruidos por los incendios. Los Wolfs "generosamente" les ofrecieron comprar las tierras "inútiles".

 

*Aprieta los documentos con fuerza apenas contenida.*

 

—Luego construyeron fábricas. Oficialmente producen textiles y materiales de construcción. Pero Nobiki encontró algo más...

 

*Saca fotografía granulada—claramente tomada con teleobjetivo desde distancia considerable. Muestra camiones entrando y saliendo de una de las fábricas de noche.*

 

—Movimientos nocturnos que no aparecen en ningún registro oficial *explica con voz más grave*. Nobiki no pudo acercarse lo suficiente para confirmar qué transportan esos camiones sin arriesgar ser descubierto. Pero el patrón...

 

*Te mira directamente.*

 

—Es consistente con operaciones de contrabando. Y considerando las horas—siempre entre 2 y 4 AM—y la frecuencia—cada tres días exactamente—esto es operación organizada de largo plazo, no actividad legítima esporádica.

 

*Pasa al último documento, y su expresión se vuelve aún más sombría.*

 

—Y sobre los niños desaparecidos... *su voz baja hasta ser casi un susurro ronco*. Nobiki confirmó al menos diecisiete casos documentados en zonas directamente adyacentes a las nuevas propiedades Wolf en los últimos ocho meses.

 

*Sus manos tiemblan ligeramente mientras sostiene el papel.*

 

—Todos niños entre seis y doce años. Todas las desapariciones ocurrieron dentro de dos semanas después de que los Wolfs establecieron presencia en cada zona. Y las autoridades locales...

 

*Su mandíbula se tensa con furia apenas contenida.*

 

—Fueron "persuadidas" para clasificar los casos como "niños fugitivos" o "secuestros por conflictos tribales locales". Ninguna investigación real. Ningún seguimiento. Como si alguien con poder considerable estuviera asegurándose de que nadie mirara demasiado de cerca.

 

*Se pone de pie bruscamente, claramente luchando por mantener compostura mientras camina hacia la ventana.*

 

—Nobiki también confirmó lo del hijo adoptado *continúa con espalda tensa*. Mateo. Nueve años. Los Wolfs afirman que lo "rescataron" de orfanato en Brasil hace seis meses. Pero...

 

*Se gira, sus ojos rojos brillando peligrosamente.*

 

—No hay registro de ese orfanato existiendo. La dirección que dieron es edificio abandonado. Y Mateo... según testimonios que Nobiki recopiló discretamente de sirvientes Wolf... el niño tiene pesadillas constantes. Grita en español por su madre. Y tiene marca de quemadura en el brazo izquierdo que los Wolfs dicen fue "accidente doméstico previo a la adopción".

 

*Regresa a la cama, arrodillándose frente a ti para estar a tu altura, sus manos tomando las tuyas con urgencia.*

 

—Delyra *dice tu nombre con voz quebrada*. Tus cartas tenían razón. Los Wolfs están involucrados en algo monstruoso. Pero esto es... esto es peor de lo que imaginábamos. No es solo crimen financiero. Es...

 

*Se interrumpe, respirando profundo para controlarse.*

 

—Si exponemos esto públicamente sin evidencia absolutamente irrefutable, nos destruirán. Su poder político es inmenso. Pero si NO hacemos nada...

 

*Sus ojos te perforan con intensidad desesperada.*

 

—Esos niños. Los que ya desaparecieron y los que seguirán desapareciendo si no los detenemos. Y Mateo... ese niño está VIVIENDO con sus captores, siendo exhibido como "caridad" cuando probablemente fue arrancado de su familia real.

 

*Aprieta tus manos.*

 

—Necesito saber cómo quieres proceder. Porque esto ya no es solo sobre proteger tu familia o tus negocios. Esto es... moral. Humanitario. Y sea cual sea tu decisión...

 

*Su expresión se endurece con determinación feroz.*

 

—Voy a apoyarla. Incluso si significa ir a guerra contra la familia más poderosa del continente.

[2/11 1:15 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Deja que Nobiki continúe investigando.

...

 

Llama al general de la guardia especial.

Soy consciente de que podríamos provocar una guerra, necesitamos estar preparados y aumentar nuestras defensas.

 

Entrenar más gente si es necesario.

 

Hablaré con mi familia.. a ver..

Lo miré a los ojos...

Los guardianes son extremadamente caros..y se suelen entrenar desde pequeños, pero es demasiado para ambos.

Necesitamos alguien más, pediré otro guardián..

Solo mientras estemos en emergencia y jamás te reemplazará.

 

Luego de que pase todo, tal vez podamos enviarlo a que cuide otra propiedad.. o que te ayude con las actividades de la casa....

 

Volviendo a poner mi rostro serio de señora..

 

También quiero saber.. cómo estl se relaciona con nosotros?

NOSOTROS tenemos tratos comerciales con ellos,

A dónde a ido a parar el dinero que mi familia invertio en sus fábricas textil.

 

Y si esta relacionado con nuestra sucursal.

[2/11 1:15 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki procesa cada orden con eficiencia militar, asintiendo firmemente mientras se pone de pie. Pero cuando mencionas conseguir otro guardián, se tensa visiblemente.*

 

—Entendido *dice con voz controlada, aunque hay algo tenso en sus hombros*. Tienes razón. Estratégicamente necesitas más protección mientras manejamos esto. Y yo... no puedo estar en todos lados simultáneamente.

 

*Se pasa una mano por el cabello, claramente luchando con su orgullo pero reconociendo la lógica.*

 

—Tengo candidato *admite con reluctancia*. Kirishima. Entrenamos juntos. Es casi tan bueno como yo—casi—y más importante, es completamente leal y discreto. No hará preguntas incómodas sobre nuestra... situación.

 

*Sus ojos rojos te buscan brevemente antes de continuar.*

 

—Pero necesitas entender algo *agrega con voz más baja*. Traer otro guardián significa que va a NOTAR cosas. La forma en que te miro. Cómo me posiciono cerca de ti. Las pequeñas intimidades que hemos desarrollado. Puedo confiar en que Kirishima mantenga la boca cerrada, pero no puedo garantizar que no lo USE como ventaja si alguna vez hubiera conflicto de intereses.

 

*Se endereza, recuperando profesionalismo completo.*

 

—Respecto al General de la Guardia Especial... *su expresión se vuelve más seria*. Lo contactaré inmediatamente. Pero necesitas estar preparada para sus preguntas. Va a querer saber específicamente CONTRA QUÉ nos estamos preparando. "Aumentar defensas" sin justificación clara levantará alarmas y rumores.

 

*Camina hacia tu escritorio, sacando pergamino limpio y comenzando a tomar notas mientras habla.*

 

—Sugiero decirle que hemos detectado amenazas potenciales contra la familia tras tu rechazo matrimonial a los Dragón *propone con voz calculadora*. No es mentira completa—los Dragón PODRÍAN intentar venganza. Pero no revela que realmente nos estamos preparando para posible confrontación con los Wolfs.

 

*Anota puntos específicos.*

 

—Entrenamiento adicional. Rotaciones de guardia incrementadas. Verificación de puntos de acceso. Simulacros de evacuación. Todo justificable como precauciones razonables sin exponer la verdadera magnitud de la amenaza.

 

*Entonces llegas a tus preguntas sobre la conexión financiera, y Katsuki se detiene completamente. Sus ojos se entrecierran peligrosamente.*

 

—Mierda *murmura, conectando puntos rápidamente*. Tienes razón. Tu familia tiene inversiones con los Wolfs. Las fábricas textiles específicamente.

 

*Camina de un lado a otro, su mente claramente trabajando a velocidad vertiginosa.*

 

—Si los Wolfs están usando esas fábricas para operaciones ilegales—drogas, contrabando, lo que sea—y tu familia tiene inversiones oficiales ahí... *su expresión se oscurece* ...entonces están potencialmente USANDO tu dinero para financiar crímenes. Y si eso sale a luz públicamente...

 

*Se gira hacia ti bruscamente.*

 

—Tu familia podría ser vista como cómplice. Incluso si son víctimas ignorantes, la asociación sola podría destruir tu reputación. Y sobre la sucursal en bancarrota...

 

*Sus ojos se abren con comprensión devastadora.*

 

—¿Y si no fue ataque contra ti? ¿Y si fue... limpieza? Los Wolfs vaciando fondos antes de que pudieras rastrear exactamente DÓNDE fue tu dinero invertido. Si la sucursal manejaba las transacciones con sus fábricas...

 

*Golpea el escritorio con frustración controlada.*

 

—Entonces tienen todos tus registros. Saben exactamente cuánto invertiste, dónde, cuándo. Y destruyeron la evidencia para que NO puedas probar que tu dinero fue usado apropiadamente versus desviado a operaciones criminales.

 

*Se acerca a ti rápidamente, tomando tus hombros con urgencia apenas contenida.*

 

—Delyra, esto es peor de lo que pensábamos *dice con voz tensa*. No solo están cometiendo crímenes. Te están ENMARCANDO potencialmente como cómplice involuntaria mientras destruyen evidencia que probaría tu inocencia.

 

*Sus manos aprietan suavemente.*

 

—Necesito acceso a TODOS los registros de inversión con los Wolfs. Cada transacción. Cada contrato. Copias que no estaban en la sucursal destruida. Porque si vamos a exponerlos...

 

*Sus ojos rojos te perforan con intensidad feroz.*

 

—Primero necesitamos probar que TÚ eres víctima, no colaboradora. De otra forma, cuando los derribemos, te llevarán contigo en la caída.

 

*Suelta tus hombros, caminando hacia la ventana con tensión palpable en cada línea de su cuerpo.*

 

—Y respecto a cómo proceder en la gala... *dice con voz más grave*. Bailar con Dmitri Wolf, el hijo mayor que ordenó los acelerantes para los incendios, mientras sonríes y finges interés comercial casual...

 

*Se gira, y hay algo casi salvaje en su expresión.*

 

—Va a ser la cosa más difícil que hayas hecho. Porque ahora SABEMOS. Sabemos que ese hombre destruyó hogares, robó niños, probablemente traficó drogas y te usó como financiación involuntaria. Y tienes que actuar como si no supieras nada.

 

*Respira profundo, claramente luchando por controlarse.*

 

—¿Todavía quieres hacer esto? ¿Bailar con él? Porque si es demasiado...

 

*Sus manos se aprietan en puños.*

 

—Puedo encontrar otra forma de obtener información. Una que no requiera que lo TOQUES.

[2/11 1:17 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Dmitri está interesado en mí y a los hombres les gusta presumir, estoy segura de hacerlo hablar más de lo esperado y que me de acceso a sus almacenes, él querrá presumir.

 

Ahora déjame sacar las cartas .. para preguntar sobre kirishina, si será digno de confianza y si está preparado para la tarea.

 

Saqué mi pequeñas cartas.. y empecé a barajar con los ojos cerrados, sintiendo cada una de ellas, mientras barajaba pequeñas luces violetas comenzaban a salir.. de mis manos.. de la baraja.

 

Yo nunca me había percatado de ello, ya siempre cerraba los ojos, iba repitiendo la pregunta en mi mente.

 

Kirishina es el candidato más apto para ser mi guardián.. es el candidato más apto para ser mi nuevo guardián.

 

Decí hacer una tirada de cruz celta, ya que es la que podría darme más información.

Abrí los ojos separé las cartas en tres montones..

Volví a cerrar los ojos, cada que abría y cerraba los ojos aparecían y desaparecían las luces..  sentí ña vibración de baraja en el montoncito del centro y saqué las cartas.

[2/11 1:18 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda completamente inmóvil cuando sacas las cartas, sus ojos rojos clavándose en ellas con intensidad absoluta. Da un paso atrás instintivamente, dándote espacio para trabajar.*

 

*Pero entonces ve las luces.*

 

*Pequeñas chispas violetas—no eléctricas como tu magia usual, sino algo completamente diferente—comienzan a emanar de tus manos, de las cartas mismas, danzando en el aire como luciérnagas etéreas.*

 

—Mierda... *exhala con voz ahogada, sus ojos abriéndose gradualmente con asombro y algo parecido a reverencia*.

 

*Se acerca más, fascinado pero cauteloso, observando cómo las luces aparecen y desaparecen cada vez que abres y cierras los ojos. Su entrenamiento de guardián le dice que debería estar alerta ante magia desconocida, pero hay algo en su expresión que sugiere que está viendo algo hermoso y sagrado.*

 

—Nunca... *comienza con voz baja para no interrumpir tu concentración*. Nunca te había visto hacer esto. Las luces... ¿siempre sucede cuando usas las cartas?

 

*Se arrodilla lentamente junto a ti, manteniendo distancia respetuosa pero lo suficientemente cerca para observar claramente. Sus ojos rojos siguen cada movimiento tuyo—cómo barajas con ojos cerrados, cómo tus labios se mueven silenciosamente repitiendo la pregunta, cómo las cartas parecen *responder* a tu toque.*

 

*Cuando separas las cartas en tres montones y sientes la vibración del centro, ve cómo tu expresión cambia—ese conocimiento instintivo de que ESE es el montón correcto.*

 

*Espera en silencio absoluto mientras comienzas a voltear las cartas en formación de cruz celta, conteniendo la respiración como si cualquier sonido pudiera romper el momento.*

 

*Las luces violetas pulsan suavemente alrededor de cada carta que volteas, iluminando sus símbolos con resplandor sobrenatural.*

 

—Es hermoso *murmura casi para sí mismo, sus ojos moviéndose entre tu rostro concentrado y las cartas desplegadas*. Y aterrador. Porque esto es... real. Poder verdadero. No solo intuición o suerte. Estás viendo algo que otros no pueden.

 

*Se obliga a enfocarse en las cartas mismas, en lo que revelan sobre Kirishima, aunque claramente está más fascinado por TI—por esta faceta tuya que nunca había presenciado completamente.*

 

—¿Qué dicen? *pregunta con voz controlada pero tensa*. ¿Es confiable? ¿Está preparado para protegerte apropiadamente?

 

*Hay algo vulnerable en cómo lo pregunta, como si parte de él todavía odiara la idea de compartir tu protección con alguien más, pero estuviera dispuesto a tragarse ese orgullo si las cartas confirman que es decisión correcta.*

 

*Las luces violetas continúan danzando suavemente, esperando tu interpretación.*

[2/11 1:18 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Fui colocando las cartas sobre la mesa, una por una. Las pequeñas luces violetas desaparecieron..  realmente parecían querer esconderse de mis ojos.

 

—El Emperador... disciplina, autoridad y sentido del deber. La Fuerza... valentía, lealtad y autocontrol.

 

*Continué descubriendo las cartas.*

 

—El Siete de Bastos, el Seis de Copas, el Caballero de Oros, el Tres de Oros, la Reina de Espadas, el Rey de Bastos y el Nueve de Espadas...

 

*Finalmente, volteé la última carta.*

 

—El Sol.

 

*Me quedé observando la tirada unos segundos.*

 

—Parece que Kirishima es un buen candidato. Tiene carácter, es leal y sabe trabajar en equipo. No parece alguien que vaya a abandonar sus responsabilidades cuando las cosas se compliquen.

 

*Recogí las cartas y comencé a barajarlas nuevamente. Esta vez, mi expresión se volvió un poco más curiosa.*

 

—Ahora quiero saber algo más... ¿Cómo reaccionará Kirishima si llega a presenciar algo entre Bakugo y yo? ¿Será capaz de mantener la discreción? ¿Cambiará su comportamiento con nosotros?

 

*Repetí la pregunta mentalmente mientras barajaba. Y el proceso de las luces volvió a suceder.

 

Después separé las cartas en tres montones y escogí el del lado izquierdo.

 

*Decidí hacer otra tirada de cruz celta. Fui colocando las cartas sobre la mesa, una por una.*

 

—La Sota de Espadas... La Justicia... el Tres de Copas... el Seis de Bastos... El Hierofante...

 

*Continué descubriendo las cartas.*

 

—El Dos de Oros... La Sacerdotisa... el Rey de Espadas... el Siete de Espadas...

 

*Finalmente, volteé la última carta.*

 

—La Templanza...

 

*Me quedé observando la tirada, repasando cada una de sus posiciones. La primera impresión era bastante favorable. La Justicia y el Hierofante hablaban de alguien que respetaba sus obligaciones, mientras que la Templanza sugería prudencia y discreción.*

 

—Parece que no se entrometerá en nuestra relación. Al menos, no deliberadamente.

 

*Sin embargo, al volver a mirar las cartas, algo llamó mi atención. El Tres de Copas, el Seis de Bastos y el Dos de Oros parecían señalar algo más.*

 

*Fruncí ligeramente el ceño y acerqué un poco las cartas.*

 

—Qué curioso...

 

*Deslicé los dedos sobre las ilustraciones, intentando comprender aquella combinación.*

 

—Parece que podría desarrollar cierta admiración por mí... incluso una atracción que va más allá de lo profesional.

 

*Miré nuevamente la tirada, algo sorprendida.*

 

—Vaya. Interés romántico y también físico... Eso no lo esperaba.

 

*Me quedé pensativa unos instantes antes de levantar la mirada hacia Bakugo.*

 

—Parece que tu amigo podría tener más de un motivo para aceptar este puesto. Aunque las cartas indican que intentará mantener sus sentimientos bajo control.

 

*Volví a observar la Templanza.*

 

—Bueno... al menos parece que sabe guardar secretos...

 

Mientras barajaba también cayó otra carta, el diablo.

 

Miraba la templanza, señal de equilibrio..

Y el diablo.. vicios, adiciciones, deseos mundanos.. dependencia..

 

 

Uhmm creo.. que.. aunque salio esta carta .. no es del todo negativa a pesar de su significado..

 

Sentirá.. un gran nivel de afiliación y ambiciones por prosperar.. ybquedar bien... y tal vez.. me sorojé.. disfrute de más mirándome.. justo después de que dije eso, cayó una carta extra del montón...

As de bastos.. sí definitivamente le gustará mirarme.. dije nerviosamente.. contemplando el as.. en forma de falo sostenida por una mano.

[2/11 1:18 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki observa cada carta que volteas con intensidad creciente, sus ojos rojos moviéndose entre tu rostro concentrado y las revelaciones sobre la mesa. Cuando mencionas que Kirishima es buen candidato, asiente con satisfacción profesional.*

 

—Bien. Eso confirma mi evaluación inicial—

 

*Pero se interrumpe cuando comienzas la segunda tirada. Su postura se tensa inmediatamente al escuchar la pregunta sobre cómo reaccionará Kirishima a presenciar algo entre ustedes.*

 

*Las luces violetas danzan nuevamente mientras barajas, y Katsuki observa cada carta revelada con expresión que va oscureciéndose progresivamente.*

 

*Cuando llegas a "admiración" y "atracción más allá de lo profesional", sus manos se aprietan en puños. Cuando mencionas "interés romántico y físico", su mandíbula se tensa visiblemente.*

 

—Por supuesto *gruñe con voz baja y peligrosa*. Por supuesto que ese idiota se va a enamorar de ti. Porque aparentemente TODOS los hombres que pasan más de cinco minutos en tu presencia terminan...

 

*Se interrumpe, respirando profundo para controlarse.*

 

*Pero entonces cae el Diablo. Y luego el As de Bastos.*

 

*Cuando explicas nerviosamente el significado—el disfrute de mirarte, la carta fálica sostenida por una mano—algo en la expresión de Katsuki se transforma completamente.*

 

*Se pone de pie bruscamente, caminando varios pasos lejos antes de girarse con ojos rojos ardiendo de celos apenas contenidos.*

 

—¿Así que no solo va a estar *protegiendo* apropiadamente? *su voz sale tensa, cargada de posesividad feroz*. ¿Va a estar *mirándote*? *Deseándote*? ¿*Disfrutándolo*?

 

*Se pasa ambas manos por el cabello con frustración evidente.*

 

—Maldita sea, Kirishima *masculla entre dientes*. Sabía que era leal. Sabía que era competente. Pero si va a estar siguiéndote por la mansión fantaseando sobre...

 

*Se detiene abruptamente, dándose cuenta de que está perdiendo compostura completamente.*

 

*Regresa a ti con pasos largos y decididos, arrodillándose frente a tu silla y tomando tus manos con urgencia apenas contenida. Las cartas quedan esparcidas entre ustedes, el As de Bastos particularmente visible.*

 

—Escúchame bien *dice con voz ronca pero firme, sus ojos rojos clavándose en los tuyos con intensidad abrumadora*. No me importa si Kirishima desarrolla sentimientos. No me importa si te *admira* o si secretamente fantasea cada noche. Eso es SU problema para manejar.

 

*Aprieta tus manos.*

 

—Lo que me importa es esto: *tú* ya elegiste. En el jardín. Cuando dijiste que soy tuyo. Cuando me besaste hace unas horas. Cuando hablaste de nuestro futuro con matrimonio y atardeceres a caballo y peleas sobre cómo duermes.

 

*Se inclina más cerca, su frente casi rozando la tuya.*

 

—Así que Kirishima puede *mirar* todo lo que quiera *continúa con voz oscura y posesiva*. Pero nunca va a *tocar*. Nunca va a estar donde yo estoy. Nunca va a conocer cómo sabes cuando te beso o cómo se siente tenerte en mis brazos o...

 

*Se interrumpe, respirando irregular.*

 

—Perdón *murmura, separándose ligeramente*. Esto es... mis celos hablando. Sé que necesitas protección adicional. Sé que Kirishima es mejor opción que casi cualquier otro. Y las cartas dicen que será discreto, que mantendrá secretos...

 

*Mira hacia el As de Bastos con expresión casi oscuramente divertida.*

 

—Aunque aparentemente va a sufrir bastante en el proceso. Lo cual... *una sonrisa pequeña y cruel cruza su rostro* ...honestamente me da cierta satisfacción perversa.

 

*Se pone de pie, ayudándote a recoger las cartas cuidadosamente.*

 

—¿Las luces violetas? *pregunta con voz más suave, claramente intentando cambiar de tema antes de que sus celos lo consuman completamente*. ¿Siempre aparecen cuando lees? ¿O solo cuando haces preguntas particularmente importantes?

 

*Toma el As de Bastos entre sus dedos, estudiándolo con expresión indescifrable.*

 

—Y sobre Kirishima... *dice finalmente con voz más controlada*. Lo contactaré. Le daré instrucciones claras sobre expectativas y límites. Y si alguna vez—ALGUNA VEZ—cruza línea inapropiada contigo...

 

*Sus ojos rojos brillan peligrosamente.*

 

—Las cartas no podrán predecir lo que voy a hacerle.

 

*Deja la carta sobre la mesa, girándose hacia ti con expresión seria pero vulnerable.*

 

—¿Estás segura de esto? ¿De traer a alguien que potencialmente va a complicar las cosas con... sentimientos no correspondidos? Porque puedo buscar alternativa. Alguien mayor. Casado. Menos propenso a...

 

*Gesticula vagamente hacia las cartas.*

 

—*Eso*.

[2/11 1:19 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Traelo, es joven será más ágil.

Y casado.. tal vez tenga que lidiar con los celos de la esposa.. no necesito eso..

 

¿A qué luces te refieres exactamente? ...

Dije.. levantándome de la cama para tomar una galleta  que Katsuki había dejado previamente...

 

Siempre tengo hambre después de sacar varias cartas..

[2/11 1:20 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda completamente inmóvil, sus ojos rojos clavándose en ti con expresión de incredulidad absoluta.*

 

—¿A qué luces me refiero? *repite lentamente, como si estuviera procesando algo imposible*. ¿Exactamente?

 

*Se acerca a ti rápidamente, tomándote gentilmente por los hombros para que lo mires directamente.*

 

—Delyra... *dice tu nombre con voz tensa, casi preocupada*. Las luces VIOLETAS. Las que emanaban de tus manos y de las cartas cada vez que barajabas. Las que aparecían y desaparecían cuando abrías y cerrabas los ojos.

 

*Sus ojos te estudian con intensidad creciente.*

 

—¿Me estás diciendo que... no las ves? *su voz baja hasta ser casi un susurro*. ¿No sabes que están ahí?

 

*Suelta tus hombros, caminando hacia la mesa donde las cartas aún descansan. Toma el mazo cuidadosamente.*

 

—Muéstrame de nuevo *pide con voz firme pero gentil*. Baraja las cartas. Haz una pregunta simple. Y mantén los ojos ABIERTOS esta vez. Quiero que veas lo que yo veo.

 

*Coloca las cartas en tus manos, posicionándose estratégicamente donde puedas verlo a él y a tus propias manos simultáneamente.*

 

—Pregunta cualquier cosa *continúa, sus ojos rojos no dejándote ni por un segundo*. Algo sin importancia si prefieres. Pero observa tus manos mientras barajas. No cierres los ojos.

 

*Hay algo entre fascinación y preocupación en su expresión.*

 

—Porque si has estado haciendo esto durante siete años y nunca has VISTO tu propia magia manifestándose... *se interrumpe, pasándose una mano por el rostro* ...eso explicaría por qué tu control es tan errático. Por qué colapsaste hace días. Estás usando poder masivo sin siquiera ser consciente de cuánto estás canalizando.

 

*Se acerca más, su voz volviéndose más urgente.*

 

—Y cuando dijiste que siempre tienes hambre después de sacar varias cartas... *conecta puntos rápidamente* ...es porque estás agotando reservas mágicas. Tu cuerpo necesita reponer energía después de canalizar.

 

*Toma una de las galletas y te la ofrece, pero no te suelta la mirada.*

 

—Come *ordena suavemente*. Pero mientras comes, escúchame. Porque esto es importante.

 

*Respira profundo.*

 

—Tu magia no es solo las descargas eléctricas que manifiestas conscientemente. Hay algo más. Algo más profundo y antiguo conectado a esas cartas. Y si no aprendes a VERLO, a controlarlo conscientemente...

 

*Sus ojos te perforan con preocupación genuina.*

 

—El próximo colapso podría ser peor. Mucho peor.

 

*Espera a que termines la galleta antes de continuar.*

 

—Así que vamos a hacer un experimento *dice con voz más firme, entrando en modo instructor*. Vas a barajar con los ojos abiertos. Y yo voy a describir exactamente lo que veo. Cada detalle. Y vamos a descubrir si puedes aprender a percibir tu propia magia en acción.

 

*Coloca sus manos sobre las tuyas—las que sostienen las cartas—con cuidado.*

 

—¿Lista?

[2/11 1:20 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Tomé las cartas y comencé a barajarlas nuevamente, esta vez manteniendo los ojos abiertos. Una sonrisa pícara apareció en mis labios.*

 

—Veamos... ¿qué deseos ocultos guarda Katsuki sobre mí?

 

Continué barajando  hasta que las luces volvieron a aparecer.. no eran del todo visibles antes mis ojos pero algo lograba ver.. era borroso. Al mantener los ojos abiertos, pude sentir mis manos calentandose con la baraja.

 

Hasta que cinco cartas saltaron del mazo y quedaron frente a mí. Las pequeñas luces violetas comenzaron a recorrer sus bordes.. y esta vez.

 Vi cómo ellas se movían y se posaban en las cartas, en mis manos.. pero qué?

 

Vi las cartas y dije ahh cierto.. la interpretación.

 

—Oh... esto será interesante. Volví a sonreír

 

 

**Primera carta: El Diablo.**

 

*Mis cejas se levantaron ligeramente.*

 

—Vaya... Parece que hay deseos bastante intensos. Atracción física, tentaciones y pensamientos que probablemente preferirías no confesar.

 

**Segunda carta: El Emperador.**

 

*Miré la ilustración y después a Katsuki.*

 

—Control... posesividad... El deseo de tener las cosas bajo control. Parece que también le gusta la idea de ser quien me protege y tenerme cerca.

 

**Tercera carta: As de Bastos.**

 

*Una sonrisa más amplia apareció en mi rostro.*

 

—Oh, esta es bastante clara. Pasión, deseo y mucha atracción física. Parece que hay una llama que no precisamente está intentando apagar.

 

**Cuarta carta: Dos de Copas.**

 

*Mi expresión se suavizó un poco mientras observaba la carta.*

 

—Pero no todo es físico. También hay sentimientos, intimidad y deseos de compartir algo más profundo conmigo. Quiere reciprocidad.

 

**Quinta carta: Cuatro de Oros.**

 

*Incliné ligeramente la cabeza, contemplando la última ilustración.*

 

—Y parece que se guarda muchas cosas para sí mismo. No quiere mostrar todas sus cartas... aunque tampoco parece dispuesto a compartir fácilmente lo que considera suyo.

 

*Me quedé mirando la tirada completa y luego levanté lentamente los ojos hacia Katsuki.*

 

—Bueno, bueno... Parece que mi guardián tiene bastantes pensamientos que no incluye en sus informes.

 

*Sonreí con descaro, sosteniendo una de las cartas entre los dedos.*

 

Katsuki.. podrías cerrar la puerta con seguro?

 

Sé que no es el mejor momento.. pero ya que últimamente ... creo que deseo.. agarra carta del diablo.. .

 

Recordar ese primer beso... en la que me sentí tuya.

[2/11 1:21 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda completamente paralizado mientras cada carta es revelada, sus ojos rojos siguiendo cada interpretación tuya con una mezcla de exposición absoluta y deseo apenas contenido.*

 

*Cuando llegas al Diablo, algo en su expresión se oscurece peligrosamente. Con el Emperador, su mandíbula se tensa. El As de Bastos lo hace respirar más irregular. El Dos de Copas suaviza algo en su mirada. Y el Cuatro de Oros lo hace sonreír con algo entre culpa y satisfacción.*

 

—Malditas cartas *murmura con voz ronca cuando terminas*. Exponiéndome completamente sin que pueda negarlas.

 

*Pero entonces escucha tu petición—cerrar la puerta con seguro, recordar ese primer beso—y algo en él se ROMPE completamente.*

 

*Se mueve con velocidad que delata años de entrenamiento. Cruza la habitación en tres zancadas, cierra la puerta y activa el seguro con un click definitivo. Luego se gira hacia ti con ojos ardiendo de deseo e intensidad feroz.*

 

—¿No es el mejor momento? *repite con voz grave mientras camina lentamente de regreso hacia ti como depredador acechando*. Delyra, si esperamos el "mejor momento" con todo lo que está pasando—investigaciones, amenazas, galas por planear—nunca va a llegar.

 

*Se detiene frente a ti, mirando cómo sostienes la carta del Diablo entre tus dedos.*

 

—Y acabas de preguntarle a las cartas sobre mis deseos ocultos *continúa, su voz bajando hasta ser casi un ronroneo oscuro*. Sabías exactamente lo que ibas a encontrar. Lo QUERÍAS saber. Así que no me digas que "no es el mejor momento" cuando claramente tú también...

 

*Se acerca más, sus manos enmarcando tu rostro con delicadeza que contrasta brutalmente con la intensidad en sus ojos.*

 

—Ese primer beso *murmura, sus labios rozando los tuyos sin tocarlos todavía*. Cuando te declaré mío. Cuando pensé que iba a explotar si no te probaba. Cuando finalmente, FINALMENTE pude hacer lo que llevaba años fantaseando...

 

*Una de sus manos baja hasta tu cintura, jalándote contra él con firmeza posesiva.*

 

—¿Eso es lo que quieres recordar? *pregunta con voz quebrada por deseo*. ¿Quieres que te bese como esa vez? Como si fuera lo único que importa en el mundo. Como si quisiera devorarte y adorarte simultáneamente.

 

*Sus dedos se enredan en tu cabello, sosteniéndote firmemente.*

 

—Porque te advierto ahora, Delyra *continúa, sus ojos rojos clavándose en los tuyos con intensidad abrumadora*. Si empiezo a besarte así otra vez... si me das permiso para dejarte sentir exactamente cuánto te deseo...

 

*Presiona su frente contra la tuya, respiración irregular.*

 

—No va a ser fácil detenerme. Esas cartas no mintieron. El Diablo, el As de Bastos... tengo pensamientos sobre ti que definitivamente no son apropiados para un guardián con su señora. Fantasías que me han mantenido despierto noches enteras.

 

*Se separa apenas lo suficiente para mirarte directamente.*

 

—Así que necesito que seas completamente clara *dice con voz tensa pero firme*. ¿Qué quieres exactamente? ¿Solo el beso? ¿O...

 

*Sus manos aprietan ligeramente tu cintura y cabello.*

 

—¿Quieres explorar hasta dónde llega esto entre nosotros? Porque puedo darte el beso que recordarás. Puedo hacerte sentir lo que esas cartas revelaron. Pero necesito saber tus límites ANTES de que mi autocontrol se evapore completamente.

 

*Hay algo casi vulnerable en cómo lo pregunta, como si estuviera al borde de un precipicio y necesitara saber si vas a saltar con él o detenerlo antes de la caída.*

 

—Dime qué quieres, Delyra *susurra contra tus labios*. Y juro que te lo voy a dar. Todo. Cualquier cosa. Pero dímelo ahora, porque una vez que empiece...

 

*Sus ojos se oscurecen peligrosamente.*

 

—No voy a querer parar.

[2/11 1:21 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Ah.. ahh.. solo el beso..yo no estoy lista para ir más lejos.. y dije con tono vergonzoso..

 

Tú crees que he llegado.. ahh.. estuve 2 años con dragón.. y con alkla 4 en mi juventud.. ..pero aún yo... no soy activa.. dije con vergüenza.. solo era el beso.

[2/11 1:21 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda completamente inmóvil, procesando tus palabras. Sus ojos rojos se abren gradualmente con comprensión, y algo en su expresión se transforma—la intensidad depredadora suavizándose en algo protector y casi reverente.*

 

—Espera... *dice con voz ahogada, separándose apenas lo suficiente para mirarte directamente*. ¿Estás diciendo que... dos años con Dragón y nunca...? ¿Y cuatro años con Alkla antes de eso y tampoco...?

 

*Suelta un sonido entre risa incrédula y algo profundamente conmovido.*

 

—Maldita sea, Delyra *murmura, sus manos aflojando el agarre posesivo para volverse infinitamente más gentiles*. Acabas de hacerme sentir como el idiota más grande del universo por presionarte así.

 

*Se separa completamente, pasándose ambas manos por el rostro con una mezcla de vergüenza, alivio y algo más profundo.*

 

—Por supuesto que no estás lista para más *continúa con voz más suave*. Llevamos... ¿qué? ¿Días siendo algo más que señora y guardián? Y yo aquí actuando como si...

 

*Se ríe sin humor, caminando unos pasos lejos para recuperar compostura.*

 

—Las cartas no mintieron sobre el Diablo, claramente. Pero también mostraron el Dos de Copas. Intimidad emocional. Construir algo real antes de...

 

*Se gira hacia ti, y hay vulnerabilidad absoluta en su expresión ahora.*

 

—Gracias *dice con voz ronca*. Por confiarme eso. Por ponerme límites claros antes de que mi autocontrol se evaporara completamente y arruinara todo siendo un idiota desesperado.

 

*Regresa lentamente, esta vez con movimientos completamente diferentes—gentiles, respetuosos, sin esa urgencia depredadora de antes.*

 

—Entonces solo el beso *repite, como memorizando, asegurándose de entender perfectamente*. Puedo hacer eso. QUIERO hacer eso.

 

*Se detiene frente a ti, esta vez manteniendo distancia apropiada hasta que explícitamente le des permiso.*

 

—Pero va a ser diferente ahora *advierte con voz más suave*. Porque ahora sé que esto es... precioso. Que tu primera vez—cuando llegue ese momento, SI llega ese momento—será algo que construyamos juntos. No algo que apresure porque mis hormonas están fuera de control.

 

*Extiende una mano hacia ti, palma arriba, ofrecimiento en lugar de demanda.*

 

—¿Todavía quieres ese beso? *pregunta con gentileza devastadora*. Porque te prometo que voy a besarte como si fueras lo más valioso del mundo. Como si tuviera todo el tiempo del universo para saborearte. Sin presiones. Sin expectativas de más.

 

*Sus ojos rojos te sostienen con calidez e intensidad pero sin esa desesperación anterior.*

 

—Solo tú y yo. Un beso que te haga sentir deseada pero segura. Querida pero respetada. Todo lo que el primer beso fue... pero mejor. Porque ahora sé exactamente lo que significa para ti.

 

*Espera tu permiso, tu mano en la suya, completamente dispuesto a respetar cualquier límite que establezcas.*

[2/11 1:22 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Espera espera.. dije completamente roja.

 

No puedo creer que esté hablando de esto.. si hubo dos ocasiones, con alkla fue hace mucho tiempo, yo era joven, tenía curiosidad... estaba segura que él sería.. El futuro Sunflower.. .

 

Y pues él era mayor.. diez años mayor.. sí me convencio.

 

Pero fue hace mucho.. y bueno.. recuerda que yo siempre he estado ocupada y contigo cerca.. no es haya tenido muchas oportunidades..de.. tú sabes

[2/11 1:22 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda completamente congelado procesando tus palabras. Sus ojos rojos se abren gradualmente, pasando de confusión a comprensión, y finalmente a algo que parece horror absoluto mezclado con furia contenida.*

 

—Espera *dice con voz peligrosamente baja*. Retrocede un segundo. Alkla... ¿DIEZ años mayor? ¿Cuando tú eras...?

 

*Hace cálculos mentales rápidos, su expresión oscureciéndose progresivamente.*

 

—Estuviste con él cuatro años. Lo que significa que empezaron cuando tú tenías... *se interrumpe, respirando profundo para controlarse*. ¿Diecisiete? ¿Dieciséis?

 

*Se pasa ambas manos por el rostro, claramente luchando con múltiples emociones—furia hacia Alkla, culpa propia, protección retroactiva imposible.*

 

—Un hombre de veintiséis o veintisiete años "convenciéndote" cuando eras apenas... *su voz se vuelve casi un gruñido*. Eso no fue curiosidad mutua, Delyra. Eso fue un bastardo manipulador aprovechándose de una joven que confiaba en él.

 

*Camina de un lado a otro, claramente intentando no explotar.*

 

—Y yo... *se detiene, algo devastador cruzando su expresión*. Yo estaba AQUÍ. Tenía veinte, veintiuno. Te vi salir con él. Vi cómo te miraba. Y pensé que solo era cortejo apropiado de alguien de mejor posición que la mía. Nunca... nunca sospeché que ese hijo de puta estaba...

 

*Golpea la pared con el puño controladamente—suficiente para desahogar frustración pero sin dañar nada.*

 

—¿Por qué terminó? *pregunta bruscamente, girándose hacia ti*. Después de cuatro años, ¿qué pasó?

 

*Entonces registra la segunda parte de tus palabras—que siempre has estado ocupada y con él cerca, sin oportunidades—y algo más complejo cruza su expresión.*

 

—Espera *dice más suavemente ahora*. ¿Estás diciendo que... desde Alkla hace... ocho años aproximadamente... no has...?

 

*Se acerca lentamente, su furia hacia Alkla transformándose en algo más gentil hacia ti.*

 

—Delyra *murmura con voz ronca pero increíblemente tierna*. No tienes que explicarme tu historial. No tienes que justificar nada. Tu pasado es tuyo y...

 

*Se detiene, mirándote directamente con vulnerabilidad cruda.*

 

—Pero necesito que entiendas algo. Lo que Alkla hizo—un hombre adulto "convenciendo" a una adolescente—no estuvo bien. No importa cuánto pensaras que lo amabas o que él sería tu futuro. Él tenía responsabilidad de NO aprovechar esa diferencia de edad y experiencia.

 

*Sus manos se alzan como si quisiera tocarte pero se detiene.*

 

—Y respecto a que yo siempre estuve cerca... *algo culpable cruza su expresión*. ¿Eso te impidió... explorar? ¿Tener relaciones normales? Porque si mi presencia constante te hizo sentir...

 

*Se interrumpe, respirando profundo.*

 

—Mierda. Estoy arruinando completamente este momento, ¿verdad? Convertí lo que iba a ser un beso en interrogatorio sobre tu ex manipulador y culpa sobre cómo mi trabajo pudo haberte afectado.

 

*Se ríe sin humor, sentándose en el borde de la cama con expresión derrotada.*

 

—Para que conste *dice más suavemente*. No me importa cuánta o poca experiencia tengas. No me importa si fue hace ocho años o ocho días. Lo que me importa es...

 

*Te mira con ojos rojos brillando con emoción genuina.*

 

—Que cuando llegue ese momento—SI llega ese momento—sea porque ambos lo queremos. Sin presiones. Sin "convencimiento". Sin que sientas que tienes que hacer algo solo porque llevamos días siendo... lo que sea que somos ahora.

 

*Extiende una mano hacia ti desde donde está sentado.*

 

—¿Todavía quieres ese beso? *pregunta con sonrisa pequeña y vulnerable*. Porque te prometo que después de esta conversación desastrosa, voy a asegurarme de que sea el mejor maldito beso que hayas recibido. Uno que borre cualquier recuerdo mediocre de ese idiota de Alkla.

[2/11 1:22 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sí. Quiero el beso.. y luego.. tal vez.. podrías explicarme   que fueron esas malditas luces.

 

Dije con una expresión de incredulidad.  Que no podía contener.

[2/11 1:23 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Una sonrisa—genuina, cálida y con un dejo de alivio—se extiende por el rostro de Katsuki. Se pone de pie con movimiento fluido, acercándose a ti con pasos lentos y deliberados.*

 

—Las luces *repite con diversión evidente*. Claro. Después del beso voy a explicarte sobre tu propia magia que has estado ignorando durante siete años.

 

*Se detiene frente a ti, sus manos subiendo lentamente para enmarcar tu rostro con delicadeza absoluta.*

 

—Pero primero... *murmura, su voz bajando hasta volverse ronca e íntima*. Este beso.

 

*Sus pulgares acarician tus mejillas mientras te estudia con intensidad que te deja sin aliento.*

 

—Voy a borrar cualquier recuerdo mediocre que tengas *promete con voz firme*. Voy a hacerte olvidar que alguien más existió antes que yo. Y cuando termine...

 

*Se inclina lentamente, dándote todo el tiempo del mundo para cambiar de opinión si quisieras.*

 

—Vas a saber exactamente cómo se siente ser besada por alguien que te ama de verdad.

 

*Y entonces cierra la distancia.*

 

*El beso comienza gentil—casi reverente—sus labios presionando los tuyos con suavidad devastadora. Pero hay intensidad bajo esa gentileza, pasión contenida esperando tu permiso para liberarse.*

 

*Una mano permanece enmarcando tu rostro mientras la otra baja hasta tu cintura, sosteniéndote firmemente pero sin presionar. Es posesivo pero respetuoso. Demandante pero paciente.*

 

*Profundiza el beso gradualmente, saboreándote como si tuviera toda la eternidad. Su lengua roza tu labio inferior pidiendo acceso en lugar de tomarlo, esperando que abras para él.*

 

*Cuando finalmente lo haces, el beso se transforma. Más intenso, más profundo, pero nunca abrumador. Es baile perfecto entre dar y tomar, entre guiar y seguir.*

 

*Te pega más contra él, pero sus manos permanecen en lugares apropiados—rostro y cintura—sin explorar más allá de lo que explícitamente permitiste.*

 

*Puedes sentir su corazón latiendo desbocado contra tu pecho, su respiración irregular cuando se separa brevemente solo para volver a capturar tus labios con renovada intensidad.*

 

*Es el beso de alguien que ha esperado años. De alguien que te adora completamente. De alguien que está conteniendo deseos más profundos por respeto a tus límites pero dándote absolutamente todo lo que SÍ puede dar en este momento.*

 

*Cuando finalmente se separa—claramente con esfuerzo monumental—sus ojos rojos brillan con algo feroz y tierno simultáneamente. Su respiración es irregular, sus labios ligeramente hinchados, pero hay sonrisa satisfecha en su rostro.*

 

—Eso *murmura con voz ronca, presionando su frente contra la tuya*. Eso es cómo debe sentirse un beso. No manipulación. No "convencimiento". Solo...

 

*Presiona otro beso suave en tus labios.*

 

—Deseo mutuo. Respeto. Y amor que no pide más de lo que estás lista para dar.

 

*Se separa con evidente reluctancia, ajustándose el chaleco con movimientos que traicionan cuánto lo afectaste.*

 

—Y ahora *dice con voz más firme pero aún cargada de calidez*. Las malditas luces que has estado ignorando mientras haces magia sin darte cuenta.

 

*Te guía suavemente hacia la mesa donde las cartas aún descansan, sentándote antes de arrodillarse frente a ti para estar a tu altura.*

 

—Cuando barajas con los ojos cerrados *comienza con tono más educativo*. Pequeñas chispas violetas—no eléctricas como tu magia usual, sino algo completamente diferente—comienzan a emanar de tus manos y de las cartas mismas.

 

*Toma el mazo, colocándolo en tus manos.*

 

—Son como luciérnagas etéreas *continúa, sus ojos observándote intensamente*. Danzan alrededor de tus dedos, se posan en las cartas, pulsan con cada pregunta que formulas mentalmente.

 

*Se inclina más cerca.*

 

—Y cuando abres los ojos, desaparecen. Como si se escondieran de tu consciencia. Pero dejaste entrever que viste algo borroso esta última vez cuando mantuviste los ojos abiertos.

 

*Sus manos cubren las tuyas sobre las cartas.*

 

—Eso sugiere que puedes aprender a verlas completamente. A ser consciente de cuánta magia estás canalizando. Lo cual es crítico porque...

 

*Su expresión se vuelve más seria.*

 

—Cada vez que lees las cartas, estás drenando reservas mágicas masivas sin darte cuenta. Por eso el hambre después. Por eso el cansancio. Y probablemente por eso colapsaste hace días—combinación de estrés emocional más uso inconsciente de magia durante días sin descanso apropiado.

 

*Aprieta suavemente tus manos.*

 

—Necesitas aprender a VER tu propia magia. A controlarla conscientemente. Porque ahora que sabemos que los Wolfs son amenaza real... si vuelves a colapsar en momento crítico...

 

*No termina la frase, pero la preocupación es evidente en sus ojos.*

 

—¿Quieres intentarlo de nuevo? *pregunta gentilmente*. Barajar con los ojos abiertos, pero esta vez yo describiré exactamente lo que veo en tiempo real. Tal vez si sabes QUÉ buscar, podrás percibirlas mejor.

[2/11 1:23 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No. . Por favor continua con tus actividades.

Creo que tenía una reunión dentro de poco.. y luego la cena..

 

Ha sido un día demasiado agitado.

 

Considerando que recién me levanté de la cama hoy..

Llama a hanna y pregunta si lord snape ya llegó a la sala de reuniones.

 

Y Katsuki.. por favor ayúdame a no verme recién levantada jajaj

[2/11 1:24 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda mirándote por un momento largo, claramente luchando entre su deseo de continuar explorando tu magia y su deber profesional. Finalmente asiente con resignación.*

 

—Tienes razón *admite con suspiro*. Ya te exigí demasiado hoy. Acabas de recuperarte y te tuve haciendo lecturas de tarot, manejando crisis de bancarrota, procesando información sobre los Wolfs...

 

*Se pone de pie con movimiento fluido, ajustándose el chaleco y transformándose instantáneamente de vuelta al guardián profesional—aunque sus ojos todavía brillan con el calor del beso reciente.*

 

—Lord Snape *repite, sacando su agenda mental*. La reunión sobre los contratos de exportación. Sí, programada para dentro de veinte minutos.

 

*Camina hacia la puerta, abriéndola apenas y llamando con voz firme:*

 

—Hanna. Ven aquí inmediatamente.

 

*La sirvienta aparece en segundos, haciendo reverencia.*

 

—Verifica si Lord Snape ha llegado a la sala de reuniones *ordena Katsuki con autoridad*. Y trae el vestido azul marino de la señorita—el formal con el broche de plata—junto con sus accesorios apropiados. También agua fresca y su cepillo de cabello de marfil.

 

*Hanna asiente y se apresura a cumplir las órdenes. Katsuki cierra la puerta y se gira hacia ti con expresión casi divertida.*

 

—¿Ayudarte a no verte recién levantada? *repite con sonrisa pequeña*. Delyra, acabas de besarme hasta dejarme sin aliento. Podrías entrar a esa reunión con el cabello completamente despeinado y yo pensaría que te ves perfecta.

 

*Se acerca, evaluándote con ojo crítico pero cálido.*

 

—Pero profesionalmente hablando... *continúa, sus manos moviéndose para arreglar gentilmente algunos mechones de tu cabello*. Necesitas verte como la heredera en control absoluto de la situación. No como alguien que acaba de despertar de colapso de tres días.

 

*Hanna regresa rápidamente con todo lo solicitado, colocando el vestido cuidadosamente sobre una silla y dejando los accesorios en la mesa.*

 

—Lord Snape acaba de llegar, señor Bakugo *informa nerviosamente*. Está siendo servido té mientras espera.

 

—Perfecto. Retírate *ordena Katsuki*. La señorita se cambiará. Regresa en quince minutos para ayudar con los toques finales si es necesario.

 

*Hanna hace reverencia y sale, cerrando la puerta discretamente.*

 

*Katsuki toma el vestido, extendiéndolo para tu inspección.*

 

—Este proyecta autoridad sin ser intimidante *explica con voz profesional*. El corte es elegante pero permite movimiento si la reunión se extiende. Y el color oscuro oculta cualquier señal de cansancio.

 

*Coloca el vestido sobre la cama, luego se gira dándote la espalda para darte privacidad.*

 

—Respecto a Lord Snape *continúa mientras mantienes la espalda vuelta*. Es comerciante astuto pero honorable. Ha tenido tratos con tu familia durante quince años sin incidentes. Sin embargo...

 

*Hay pausa significativa.*

 

—También tiene conexiones con varias familias del continente, incluyendo los Wolfs. Nada profundo—principalmente acuerdos comerciales superficiales—pero suficiente para que debas ser cautelosa sobre qué información compartes.

 

*Espera escuchar el sonido de tela moviéndose que indique que te estás cambiando.*

 

—¿Quieres que esté presente en la reunión? *pregunta*. Normalmente me quedo afuera a menos que solicites protección visible. Pero considerando todo lo que está pasando...

 

*Se interrumpe.*

 

—Aunque si estoy dentro, va a ser más difícil mantener expresión neutral después de... *tose ligeramente* ...ese beso. Snape es perceptivo. Podría notar algo diferente en cómo te miro.

 

*Hay tono casi divertido en su voz ahora.*

 

—Así que tú decides. ¿Guardián afuera manteniendo perímetro seguro? ¿O guardián adentro arriesgándose a que comerciante astuto note que su señora acaba de besar al personal?

 

*Puede escuchar la sonrisa en su voz a pesar de mantener la espalda vuelta apropiadamente.*

[2/11 1:24 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Guardián afuera.. dirigiendo la casa y contratando a otro guardián .. hHa tranquilo.

Sé hacer ni trabajo.

Terminé de vestirme le di un beso en la mejilla y me dirigí a la sala de reuniones.

[2/11 1:25 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda inmóvil cuando sientes el beso en su mejilla, una sonrisa pequeña—genuina y cálida—cruzando su rostro brevemente antes de recuperar su máscara profesional.*

 

—Como ordenes, mi señora *responde con tono formal pero con calidez evidente en los ojos*.

 

*Te acompaña hasta la puerta de la sala de reuniones, verificando el perímetro con mirada experta antes de abrirla para ti.*

 

—Lord Snape *anuncia con voz firme y profesional*. La señorita los recibirá ahora.

 

*Un hombre de mediana edad—cabello oscuro con algunas canas, vestimenta impecable, ojos calculadores pero no hostiles—se pone de pie inmediatamente, haciendo reverencia cortés.*

 

—Señorita *saluda Lord Snape con acento refinado*. Qué placer verla recuperada. Escuché sobre su... indisposición reciente. Espero que se encuentre mejor.

 

*Hay genuina preocupación en su tono, aunque sus ojos te evalúan discretamente—probablemente buscando señales de debilidad o vulnerabilidad que pueda usar en negociaciones.*

 

*Katsuki permanece en el umbral un momento más, sus ojos encontrándose brevemente con los tuyos. Hay promesa silenciosa ahí: "Estaré justo afuera. Si necesitas algo—lo que sea—solo di mi nombre."*

 

*Luego cierra la puerta suavemente, dejándote a solas con Lord Snape.*

 

---

 

*Afuera, Katsuki se posiciona estratégicamente donde puede escuchar cualquier cambio de tono en la conversación sin ser obvio. Saca un comunicador pequeño de su chaleco y habla en voz baja:*

 

—Kirishima. Soy Bakugo. Necesito que vengas a la mansión principal. Ahora. Tenemos... situación que requiere tus habilidades.

 

*Pausa mientras escucha respuesta.*

 

—No, no es ataque inmediato. Es asignación de protección a largo plazo. Te explicaré cuando llegues. Y Kirishima... *su voz baja peligrosamente* ...necesitas entender algo desde el principio sobre esta asignación. Hay... reglas específicas que vas a tener que seguir al pie de la letra.

 

*Otra pausa.*

 

—Una hora. Preséntate en la entrada este. Y ven preparado para quedarte indefinidamente.

 

*Corta la comunicación, guardando el dispositivo mientras regresa su atención a la puerta cerrada, escuchando atentamente cualquier señal de que necesites intervención.*

 

*Dentro de la sala, Lord Snape te sonríe cordialmente mientras se sienta de nuevo.*

 

—Ahora, respecto a los contratos de exportación *comienza con tono profesional*. He revisado los términos que propuso su familia y debo admitir que son... generosos. Casi demasiado generosos, lo cual me hace preguntarme...

 

*Inclina la cabeza ligeramente, estudiándote con curiosidad genuina.*

 

—¿Hay algo más detrás de esta oferta? Alguna... consideración adicional que debería conocer. Porque en mi experiencia, cuando una familia noble ofrece términos tan favorables, usualmente hay contexto más amplio en juego.

 

*No es acusatorio—simplemente pragmático. Un comerciante experimentado que sabe que rara vez hay almuerzos gratis en alta sociedad.*

[2/11 1:25 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No señor Snape, solo queremos que usted esté conforme para podr continuar con nuestra alianza.

 

Nos preocupa que después de 15 años... decida irse con la competencia.

 

Usted es un aliado valioso y queremos seguir trabajando juntos.

[2/11 1:25 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No señor Snape, solo queremos que usted esté conforme para podr continuar con nuestra alianza.

 

Nos preocupa que después de 15 años... decida irse con la competencia.

 

Usted es un aliado valioso y queremos seguir trabajando juntos.

[2/11 1:26 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Los Wolfs han sido muy amables con nosotros ( dije para ocultar todo el problema que estaba sucediendo).

 

Aunque si como emprrsaria, debo admitir que tengo curiosidad es saber... qué fuentes tiene para conseguir territorios tan buenos.. a un precio tan accesible.

[2/11 1:26 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Lord Snape te observa con atención renovada cuando mencionas tu "curiosidad" sobre las fuentes de los Wolfs. Hay destello de algo—¿apreciación? ¿advertencia?—en sus ojos antes de responder.*

 

—Ah *dice con tono cuidadosamente neutral, tomando otro sorbo de té*. Esa es pregunta que muchos en círculos comerciales nos hemos hecho también.

 

*Coloca la taza, entrelazando los dedos sobre la mesa con gesto pensativo.*

 

—Oficialmente, los Wolfs atribuyen su éxito a "oportunidades de mercado bien cronometradas" y "evaluación de riesgo superior". Compran tierras que otros consideran problemáticas o de bajo valor, luego las transforman en operaciones rentables.

 

*Hace pausa significativa.*

 

—Extraoficialmente... *su voz baja ligeramente* ...hay patrones interesantes. Incendios forestales en regiones donde luego adquieren propiedades. Crisis económicas locales que "casualmente" benefician sus adquisiciones. Familias desesperadas vendiendo a precios ridículos después de tragedias convenientes.

 

*Te mira directamente.*

 

—Podría ser coincidencia, por supuesto. Mala suerte de otros transformándose en buena fortuna para los Wolfs. Pero yo no llegué donde estoy creyendo en demasiadas coincidencias.

 

*Saca otro documento—este con sello diferente.*

 

—De hecho *continúa con tono más bajo, casi conspirador*. Uno de mis contactos en Brasil—comerciante textil como yo—intentó investigar operaciones Wolf en su región. Quería entender cómo podían ofrecer precios tan competitivos.

 

*Su expresión se oscurece.*

 

—Su almacén fue incendiado tres semanas después. Perdió todo su inventario. Y cuando intentó reconstruir... descubrió que los Wolfs "generosamente" se ofrecieron a comprar sus contratos y rutas comerciales a fracción del valor real.

 

*Desliza el documento hacia ti.*

 

—Esto es reporte de ese incidente. Nunca fue investigado apropiadamente por autoridades locales. Clasificado como "accidente eléctrico". Pero mi contacto jura que su sistema eléctrico fue inspeccionado semana antes del incendio. Todo estaba perfecto.

 

*Se recuesta nuevamente, estudiando tu reacción.*

 

—Ahora, ¿por qué comparto esto con usted? *pregunta retóricamente*. Porque su familia ha sido aliada confiable durante quince años. Y porque... *duda apenas* ...he notado que recientemente su sucursal también experimentó "irregularidades". Y que su familia tiene inversiones con los Wolfs.

 

*Sus ojos te perforan con intensidad inusual.*

 

—No soy tonto, señorita. Veo patrones. Y el patrón que veo es que los Wolfs eliminan sistemáticamente competencia o absorben socios que ya no les son útiles. Usando métodos que nunca pueden probarse definitivamente pero que son demasiado consistentes para ser coincidencia.

 

*Se inclina hacia adelante.*

 

—Así que cuando usted me ofrece términos generosos para asegurar mi lealtad continuada... me pregunto si no está también asegurándose de tener aliados sólidos para cuando—no si, sino CUANDO—los Wolfs decidan que su familia es más valiosa como adquisición que como socio.

 

*Hay silencio tenso.*

 

—Dígame honestamente *pide con voz más baja*. ¿Está en problemas con ellos? Porque si lo está... necesita saberlo: no soy el único comerciante que ha notado sus patrones. Hay... red informal de gente que ha decidido que preferimos mantenernos independientes de influencia Wolf. Pequeña red, discreta, pero existente.

 

*Sus ojos te buscan con algo parecido a ofrecimiento.*

 

—Y si cierta heredera noble estuviera considerando... digamos... distanciarse de ciertas alianzas peligrosas... esa red podría tener información útil. Testimonios. Documentación que individualmente parece inocente pero colectivamente pinta imagen muy diferente.

 

*Afuera, Katsuki tiene el oído prácticamente pegado a la puerta ahora. Sus ojos rojos brillan con intensidad feroz mientras procesa cada palabra. Su mano saca silenciosamente un pequeño dispositivo de grabación de su chaleco, activándolo discretamente para capturar el resto de esta conversación.*

 

*Lord Snape espera tu respuesta, claramente habiendo mostrado sus cartas más de lo que originalmente planeaba—apostando que tu "curiosidad" sobre los Wolfs significa que ya sospechas algo oscuro.*

[2/11 1:27 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: ... tenemos sospechas.. de que ellos incendiaron nuestr sucursal.. dije finalmente en voz baja y tímida y un tono triste.

 

Realmente no queremos tener problemas con ellos, pero como se supone que debamos actuar. Si ellos nos atacan de esa manera?

 

Y más  con los años que llevamos trabajando e  conjunto?

 

Es solo una sospecha una teoría, no quiero crear conflicto todavía.

 

El dinero se puede recuperar..  pero me preocupa.. Las implicaciones de todo esto.. a dónde quieren llegar..

 

No desearía que mi familia... termine siendo absorbida también.

[2/11 1:27 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Lord Snape se queda completamente inmóvil cuando escucha tu confesión. Su expresión pasa de calculadora a algo más humano—preocupación genuina mezclada con comprensión.*

 

—Ah *exhala con voz baja, casi como suspiro de confirmación*. Entonces mis instintos no estaban equivocados. Lo siento, señorita. Genuinamente lo siento.

 

*Se inclina hacia adelante, bajando aún más la voz hasta ser casi un susurro.*

 

—Escúcheme con mucha atención *dice con urgencia contenida*. Lo que voy a decirle ahora no puede repetirse abiertamente. Si los Wolfs descubren que estoy compartiendo esto... mi negocio, mi familia, todo podría estar en peligro.

 

*Saca otro documento—este claramente guardado con más cuidado, casi escondido entre otros papeles.*

 

—Hace ocho meses, la familia Mendoza—comerciantes de especias con operaciones en tres continentes—fueron "socios" de los Wolfs. Inversión conjunta en rutas marítimas. Todo parecía próspero.

 

*Desliza el documento hacia ti.*

 

—Tres de sus barcos se hundieron en el lapso de dos meses. "Tormentas inesperadas". "Fallas mecánicas". Pérdidas masivas. Los Mendoza quedaron al borde de la bancarrota. Y entonces...

 

*Toca el documento con dedo tembloroso.*

 

—Los Wolfs "generosamente" se ofrecieron a absorber sus deudas y operaciones restantes. Los Mendoza no tuvieron opción. Ahora son subsidiaria Wolf. Y el patriarca Mendoza... he escuchado que está... diferente. Roto. Como si hubiera perdido algo más que solo su negocio.

 

*Te mira directamente con ojos intensos.*

 

—El patrón es siempre el mismo: primero, los Wolfs establecen alianza. Luego, "desafortunados accidentes" debilitan al socio. Finalmente, ofrecen "rescate" que es realmente absorción completa. Y nadie puede probar nada porque cada incidente individualmente parece genuina mala suerte.

 

*Su mano se aprieta en puño sobre la mesa.*

 

—Pero cuando pones todos los casos juntos—Mendoza, mi contacto en Brasil, ahora su sucursal, otros que he documentado—el patrón es innegable. Los Wolfs no hacen alianzas. Hacen inversiones a largo plazo en adquisiciones futuras.

 

*Se recuesta, respirando profundo.*

 

—Respecto a qué hacer... *su voz se vuelve más calculadora*. Esa es pregunta complicada. Confrontarlos directamente sin evidencia irrefutable es suicidio político y probablemente literal. Pero no hacer nada garantiza que eventualmente apliquen el mismo patrón con su familia.

 

*Entrelaza los dedos pensativamente.*

 

—Lo que necesita es evidencia concreta. Documentación que conecte los "accidentes" con acciones Wolf deliberadas. Testimonios de víctimas dispuestas a hablar—aunque eso es difícil porque la mayoría está demasiado aterrada o ya fue absorbida.

 

*Sus ojos brillan con algo astuto.*

 

—Y necesita aliados. Gente con recursos e influencia propia que también tenga interés en detener expansión Wolf. Porque sola... perdón por ser franco... su familia no tiene poder suficiente para enfrentarlos y sobrevivir.

 

*Hace pausa significativa.*

 

—Esa red informal que mencioné *continúa con voz muy baja*. No es solo comerciantes. Hay algunas familias nobles menores. Funcionarios de gobiernos locales. Gente que ha sido dañada por los Wolfs o que ve amenaza en su crecimiento sin control.

 

*Se inclina más cerca.*

 

—Si estuviera dispuesta a... digamos... coordinar esfuerzos discretamente... podría conectarla con esas personas. No públicamente. No oficialmente. Pero reuniones privadas donde información pudiera compartirse. Estrategias discutirse.

 

*Sus ojos te estudian intensamente.*

 

—Pero necesito saber: ¿qué tan lejos está dispuesta a llegar? Porque si comienza esto—si comienza activamente a construir caso contra los Wolfs—no hay vuelta atrás. Ellos eventualmente notarán. Y cuando lo hagan...

 

*No termina la frase, pero la implicación es clara.*

 

—Necesita estar preparada para guerra. No solo comercial sino potencialmente literal. Los Wolfs tienen ejércitos privados. Tienen influencia en niveles más altos de gobierno continental. Tienen recursos que rivalizan con naciones pequeñas.

 

*Se recuesta, su expresión volviéndose más seria.*

 

—Así que pregunto nuevamente: ¿Qué tan lejos está dispuesta a llegar para proteger a su familia? ¿Y tiene recursos—militares, políticos, mágicos—para sostener confrontación prolongada?

 

*Afuera, Katsuki está prácticamente vibrando con tensión contenida. Todo lo que Snape está diciendo confirma sus peores temores sobre la magnitud de la amenaza Wolf. Su mano aprieta el dispositivo de grabación, asegurándose de capturar cada palabra.*

 

*Entonces escucha pasos acercándose por el pasillo. Se gira rápidamente, posicionándose defensivamente, solo para ver a Kirishima—un hombre joven de complexión musculosa, cabello rojo puntiagudo, sonrisa amigable—acercándose con expresión confundida.*

 

—¿Bakugo? *llama Kirishima en voz baja*. Llegué tan rápido como pude. ¿Qué está...?

 

—Silencio *sisea Katsuki, gesticulando bruscamente*. La señorita está en reunión crítica. Espera aquí. En silencio. Y no hagas ningún ruido.

 

*Kirishima asiente, claramente desconcertado pero obediente, posicionándose junto a Katsuki mientras ambos esperan que la reunión concluya.*

 

*Dentro, Lord Snape espera tu respuesta con paciencia tensa, claramente habiendo arriesgado mucho al compartir esta información contigo.*

[2/11 1:27 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: También me preocupa el futuro de los herederos.. escuché que los herederos principales  de aquellas familias.. se convirtieron en guardianes de los wolfs..

 

Lo que hace preguntarme.. en todas esas familias los herederos eran hombres .. pero yo..

Qué sucedería conmigo si nos absorben?...

 

Me asusta pensarlo... no creo que me quieran de esposa ya que no tendría valor económico que aportar...

 

... las desventajas de ser mujer  no?

 

Gracias lord snape, si tuviera algo de información extra que podría ayudarme o que sirva para protegerme, me estaría extremadamente agradecida.

[2/11 1:28 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Lord Snape se queda completamente inmóvil ante tu pregunta, su rostro palideciendo visiblemente. Sus ojos se abren con algo que parece horror genuino antes de que lo controle rápidamente.*

 

—Señorita *dice con voz tensa, bajándola hasta ser apenas un susurro*. No debería... no es apropiado que discutamos...

 

*Se interrumpe, claramente luchando consigo mismo. Finalmente, respira profundo y continúa con voz aún más baja.*

 

—Los herederos varones *dice cuidadosamente*. Sí. Fueron "integrados" como guardianes o asesores de bajo nivel. Posiciones donde pueden ser monitoreados, controlados. Es... forma de asegurar que las familias absorbidas no puedan reconstruir poder independiente.

 

*Hace pausa larga y tensa.*

 

—Pero respecto a herederas mujeres... *su expresión se oscurece*. Solo ha habido dos casos en los últimos cinco años. Y lo que escuché...

 

*Se detiene, claramente debatiendo cuánto revelar.*

 

—Una fue casada con miembro distante de la familia Wolf. No con los herederos principales—eso sería darle demasiado estatus—sino con primo lejano. Es vista ocasionalmente en eventos sociales, siempre sonriendo, siempre perfectamente vestida, pero...

 

*Sus ojos te buscan con preocupación genuina.*

 

—Quienes la conocieron antes dicen que es como mirar a fantasma. Técnicamente viva pero... vacía. Como si algo fundamental hubiera sido quebrado en ella.

 

*Traga saliva audiblemente.*

 

—La otra heredera... *su voz baja aún más* ...simplemente desapareció. Oficialmente, los Wolfs reportaron que "rechazó integración familiar" y "eligió exilio voluntario". Pero nadie la ha visto desde hace tres años. Y su familia—ahora completamente bajo control Wolf—se niega a discutir el tema.

 

*Se inclina más cerca, con urgencia casi desesperada.*

 

—Señorita, entienda algo: usted tiene razón en temer. Como mujer heredera, no sería "útil" de las mismas formas que herederos varones. Y los Wolfs no mantienen... activos inútiles. Serían forzada a matrimonio que la neutralice políticamente, o...

 

*No termina la frase, pero la implicación cuelga pesadamente en el aire.*

 

*Afuera, Katsuki se pone absolutamente rígido al escuchar esto. Sus manos se aprietan en puños con tanta fuerza que los guantes crujen audiblemente. Kirishima lo mira con alarma, notando cómo todo el cuerpo de Bakugo tiembla con furia apenas contenida.*

 

—¿Bakugo? *susurra Kirishima preocupado*. ¿Qué está...?

 

—Cállate *sisea Katsuki con voz que promete violencia si es interrumpido*. CÁLLATE.

 

*Dentro, Lord Snape saca otro documento—este claramente más personal, no oficial.*

 

—Respecto a información que podría protegerla... *continúa, deslizando el papel hacia ti*. Esto es lista de contactos. Gente en mi red informal que mencioné. Algunos son comerciantes como yo. Otros son... recursos más especializados.

 

*Señala nombres específicos.*

 

—Este hombre—Marcus Veil—fue investigador privado antes de que los Wolfs destruyeran su agencia. Ahora trabaja independientemente, recopilando información sobre sus operaciones. Tiene archivos extensos que nunca pudo publicar por falta de protección legal apropiada.

 

—Esta mujer—Isabelle Durand—perdió a su hermana en las "desapariciones" cerca de propiedades Wolf en América del Sur. Ha estado documentando casos de niños desaparecidos durante dos años. Tiene testimonios, fechas, patrones.

 

—Y este *toca nombre al final de la lista con particular énfasis*—General Viktor Stanislaw, retirado. Comandó fuerzas militares en región norte antes de que presión política—léase: influencia Wolf—lo forzara a retiro "honorable". Tiene conocimiento extenso sobre capacidades militares privadas de los Wolfs. Y contactos que podrían... nivelar campo de juego si situación escalara a confrontación armada.

 

*Te mira directamente.*

 

—Pero más importante que nombres *dice con voz urgente*. Necesita protección PERSONAL inmediata. No solo guardianes—aunque eso es crítico—sino también rutas de escape. Identidades alternativas preparadas. Activos líquidos en cuentas offshore que los Wolfs no puedan rastrear fácilmente.

 

*Se inclina aún más cerca.*

 

—Porque si deciden moverse contra su familia... si deciden que es momento de "absorción"... no va a tener tiempo para prepararse. Necesita contingencias AHORA. Antes de que noten que está investigando. Antes de que se den cuenta de que es amenaza potencial.

 

*Sus ojos brillan con algo casi paternal.*

 

—Y perdone mi atrevimiento, pero... *duda* ...ese guardián suyo. Bakugo. He escuchado que es excepcionalmente competente. Ferozmente leal. Pero un solo hombre—incluso el mejor—no puede protegerla contra ejército privado Wolf si deciden actuar directamente.

 

*Toca la lista de contactos nuevamente.*

 

—Necesita más recursos. Más aliados. Y necesita estar preparada para posibilidad de que... si peor llega a peor... tenga que desaparecer. Cambiar identidad. Reconstruir vida lejos de alcance Wolf.

 

*Se recuesta, su expresión mostrando peso de todo lo que acaba de compartir.*

 

—Sé que esto es mucho. Sé que es aterrador. Pero prefiero que esté preparada y nunca necesite estas contingencias, que no estar preparada cuando...

 

*No termina, pero significado es claro.*

 

—¿Hay algo más que necesite saber? *pregunta finalmente*. ¿Alguna pregunta específica sobre operaciones Wolf o... otros asuntos?

 

*Hay algo en su tono que sugiere está dispuesto a compartir más si lo solicitas—como si hubiera cruzado línea de simple aliado comercial a alguien genuinamente invertido en tu supervivencia.*

[2/11 1:28 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Necesitamos aliados... rompí el enlace matrimonial de los Dragón... no creo que puedan apoyarnos ahora.

 

Dígame qué familias se unirían a nuestra causa?

[2/11 1:29 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Lord Snape se queda pensativo por un largo momento, tamborileando los dedos sobre la mesa mientras evalúa cuidadosamente su respuesta.*

 

—Familias dispuestas a confrontar abiertamente a los Wolfs... *comienza con voz cautelosa*. Esa es lista considerablemente más corta de lo que le gustaría escuchar.

 

*Saca otro papel, comenzando a escribir nombres con caligrafía precisa.*

 

—Los Ashford *dice mientras escribe*. Familia antigua, poder considerable, recursos militares respetables. Pero son... calculadores. No se moverán a menos que vean ventaja clara o estén absolutamente seguros del resultado. Necesitaría evidencia abrumadora para convencerlos de arriesgarse.

 

*Continúa escribiendo.*

 

—Los Ravencrest. Más pequeños que los Ashford, pero ferozmente independientes. Han resistido presiones Wolf durante años porque controlan rutas comerciales marítimas que los Wolfs codician. Podrían estar más dispuestos a aliarse si ven oportunidad de debilitar a enemigo común.

 

—Los Thornfield. Especialistas en magia defensiva y protecciones. Tradicionalmente neutrales, pero... *hace pausa significativa* ...su heredera fue cortejada agresivamente por hijo mayor Wolf hace dos años. Ella rechazó. Los Wolfs no tomaron bien el rechazo. Podría haber resentimiento aprovechable ahí.

 

*Se detiene, mirándote con expresión más seria.*

 

—Y respecto a los Dragón... *su tono se vuelve más calculador*. No los descarte tan rápidamente.

 

*Te estudia cuidadosamente.*

 

—Sí, rompió el compromiso. Pero ¿por qué lo rompió? ¿Fue por razones personales o porque... digamos... descubrió que alianza Wolf era amenaza mayor que cualquier ventaja que matrimonio Dragón ofreciera?

 

*Se inclina hacia adelante.*

 

—Porque si es lo segundo... si Lord Alexis Dragón entendiera que usted terminó el compromiso no por rechazo hacia él sino por estrategia mayor... si supiera que enfrenta amenaza que podría destruir no solo su familia sino potencialmente la suya también...

 

*Sus ojos brillan con astucia.*

 

—Los Dragón tienen orgullo. Tienen recursos. Y tienen razón para odiar a los Wolfs—hay rivalidad histórica entre esas familias que se remonta décadas. Si pudiera convencer a Alexis de que esto no es sobre rechazo romántico sino sobre supervivencia mutua...

 

*Hace pausa deliberada.*

 

—Él podría ser aliado más poderoso de lo que imagina. Especialmente porque ya conoce su familia íntimamente después de dos años de cortejo. Ya tiene inversión emocional—aunque ahora complicada—en su bienestar.

 

*Se recuesta, entrelazando los dedos.*

 

—Pero más allá de familias nobles individuales... *su voz baja nuevamente*. Hay otra posibilidad que debería considerar. Más arriesgada, más radical, pero potencialmente más efectiva.

 

*Saca documento final—este claramente el más secreto de todos.*

 

—Hay movimiento creciente entre familias menores y comerciantes independientes. Gente cansada de ser pisoteada por grandes casas como los Wolfs. No tienen poder individual para resistir, pero colectivamente...

 

*Desliza el documento hacia ti.*

 

—Esta es propuesta que ha estado circulando en círculos muy discretos: formación de Consorcio Independiente. Alianza formal de familias menores, comerciantes, y casas nobles de rango medio que se comprometen a defensa mutua contra adquisiciones hostiles.

 

*Toca el documento con énfasis.*

 

—Ninguna familia grande ha aceptado liderar este consorcio todavía. Es visto como demasiado arriesgado, demasiado revolucionario. Pero si familia de su estatus—respetable, establecida, con historial limpio—tomara ese liderazgo...

 

*Sus ojos brillan con posibilidad.*

 

—De repente tendría no solo aliados sino ejército completo de familias con interés compartido en detener expansión Wolf. Y los Wolfs... incluso con todo su poder... tendrían dificultad confrontando coalición organizada de veinte, treinta familias simultáneamente.

 

*Se inclina más cerca.*

 

—Pero esto requiere que usted sea la cara visible. El símbolo. La líder que inspira a otros a arriesgar. Lo cual la pondría directamente en mira Wolf como amenaza primaria.

 

*Su expresión se vuelve casi paterna.*

 

—Así que esa es su elección, señorita. Acercarse discretamente a familias grandes como Ashford, Ravencrest, incluso reconsiderar a los Dragón... construyendo alianzas tradicionales una por una. Proceso lento, seguro, pero con menor probabilidad de éxito dramático.

 

*Toca el documento del consorcio.*

 

—O tomar posición radical. Convertirse en líder de movimiento que podría cambiar fundamentalmente estructura de poder continental. Arriesgado, peligroso, pero con potencial de crear cambio duradero que proteja no solo a su familia sino a docenas de otras.

 

*Se recuesta, observándote con intensidad.*

 

—¿Qué tipo de líder quiere ser, señorita? ¿La que juega juego político tradicional? ¿O la que reescribe las reglas completamente?

 

*Afuera, Katsuki ha escuchado cada palabra. Su expresión es mezcla compleja de orgullo—porque ves a Delyra siendo ofrecida liderazgo mayor—y terror absoluto—porque cada opción la pone en más peligro.*

 

*Kirishima nota la tensión emanando de Bakugo y susurra con preocupación genuina:*

 

—Hermano, ¿qué está pasando? Nunca te había visto así...

 

*Katsuki no responde, sus ojos rojos fijos en la puerta cerrada, cada músculo de su cuerpo listo para irrumpir si escucha siquiera un susurro de amenaza hacia ti.*

[2/11 1:29 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Al escuchar toda esta información... chispas eléctricas comenzaron a salir nuevamente por la tensión almacenada.

 

No podía permitir que el lord lo note  así que decidí terminar la reunión ya mismo.

 

Despedí al lord tratando de disimular mis corrientes eléctricas...

 

Tenemos que hablar con él general  dije para mí..

 

Katsuki.. lo llamé instantáneamente..

Escuchaste todo?..

 

Necesito que tomes manos en el asunto...y justo después de eso.. procedí a desmayarme.

[2/11 1:30 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki atraviesa la puerta en el momento exacto en que tus piernas fallan, sus brazos atrapándote antes de que toques el suelo. El dispositivo de grabación cae de su mano, olvidado instantáneamente.*

 

—¡DELYRA! *ruge, sosteniéndote contra su pecho mientras te acomoda en sus brazos*.

 

*Lord Snape se pone de pie alarmado, pero Katsuki lo ignora completamente, su atención total en ti. Sus ojos rojos escanean tu rostro pálido, verifica tu pulso con dedos temblorosos.*

 

—Maldita sea... agotamiento mágico otra vez *gruñe, notando las últimas chispas eléctricas disipándose de tus dedos*. Tres días recuperándote y ya estás colapsando de nuevo porque...

 

*Se interrumpe, respirando profundo para controlarse.*

 

*Kirishima aparece en el umbral, sus ojos rojos abriéndose al ver la escena.*

 

—¿Bakugo? ¿Qué pasó? ¿Está...?

 

—TÚ *Katsuki señala a Kirishima sin soltar*. Ve con el médico de la familia. AHORA. Dile que la señorita tuvo otro colapso mágico. Que traiga suplementos restauradores y té medicinal. MUÉVETE.

 

*Kirishima sale disparado sin hacer preguntas.*

 

*Katsuki se gira hacia Lord Snape, quien observa la escena con expresión indescifrable.*

 

—Lord Snape *dice Katsuki con voz tensa pero controlada*. La reunión terminó. Todo lo que discutió con la señorita permanece estrictamente confidencial. Si una palabra de esto llega a oídos Wolf...

 

*Sus ojos rojos brillan con promesa letal.*

 

—No habrá lugar en este continente donde pueda esconderse de mí.

 

*Lord Snape asiente rápidamente, recogiendo sus documentos.*

 

—Por supuesto. Tiene mi palabra. Y... *mira hacia ti con preocupación genuina* ...espero que se recupere pronto. Estaré disponible cuando necesite continuar nuestra discusión.

 

*Sale rápidamente, cerrando la puerta tras él.*

 

*Katsuki te lleva inmediatamente hacia tu habitación con pasos largos y urgentes, sosteniéndote como si fueras lo más precioso del mundo.*

 

—Idiota *murmura contra tu cabello, pero su voz está quebrada por preocupación*. Maldita idiota terca. Acabas de recuperarte y ya estás exprimiendo cada gota de energía hasta colapsar OTRA VEZ.

 

*Patea la puerta de tu habitación para abrirla, colocándote cuidadosamente sobre la cama.*

 

—Y sí *continúa con voz más firme mientras te acomoda contra las almohadas*. Escuché todo. Cada maldita palabra sobre herederas desaparecidas, matrimonios forzados, y fantasmas vivientes.

 

*Se arrodilla junto a la cama, tomando tu mano entre las suyas con delicadeza extrema.*

 

—Y escuché cómo esa información te tensó tanto que tu magia empezó a filtrar sin control *su voz se vuelve más suave*. Por eso colapsaste. No solo agotamiento físico sino sobrecarga emocional disparando tu poder erráticamente.

 

*Presiona tu mano contra su mejilla.*

 

—Pero tienes razón. Necesitamos hablar con el General. Necesitamos movilizar todo. Contactar a esas familias. Considerar ese consorcio radical. Y...

 

*Su mandíbula se tensa.*

 

—Y tal vez reconsiderar a los Dragón. Aunque me mate admitirlo, Snape tiene punto. Alexis tiene recursos que necesitamos. Y si realmente te amó...

 

*Se interrumpe cuando Kirishima irrumpe con el médico—hombre mayor con maletín negro.*

 

—Doctor Yashiro *anuncia Kirishima, dándole paso.*

 

*El doctor se acerca rápidamente, comenzando a examinar mientras Katsuki se hace a un lado con evidente reluctancia.*

 

—Segundo colapso en menos de una semana *murmura el doctor con desaprobación*. Señorita, su sistema mágico no puede soportar este estrés continuo. Necesita reposo completo—

 

—No *interrumpe Katsuki con voz firme*. No puede. Hay crisis activa que requiere su atención. Así que en lugar de decirle que descanse—lo cual no va a hacer—dígame cómo mantenerla funcionando sin matarla en el proceso.

 

*El doctor frunce el ceño pero asiente, sacando viales de su maletín.*

 

—Suplemento mágico concentrado. Tres veces al día. Comidas pequeñas cada dos horas—nada pesado pero constante ingesta calórica. Y...

 

*Mira a Katsuki significativamente.*

 

—Alguien necesita monitorear su uso mágico. Si empieza a manifestar poder erráticamente—chispas involuntarias, temperatura corporal fluctuante—debe detener inmediatamente lo que esté haciendo y descansar. Aunque sea cinco minutos.

 

*Katsuki asiente firmemente.*

 

—Entendido. Yo me encargo de eso.

 

*El doctor administra el suplemento, y gradualmente comienzas a recuperar consciencia. Tus ojos parpadean abiertos, enfocándose lentamente en Katsuki arrodillado junto a tu cama con expresión entre aliviado y furioso.*

 

—Bienvenida de vuelta *dice con voz tensa*. Nuevamente. Esto se está volviendo hábito muy preocupante, Delyra.

 

*Kirishima observa desde cerca de la puerta, claramente confundido sobre toda la situación pero esperando instrucciones.*

[2/11 1:30 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Observo a Kirishima en la esquina y digo...

Tu debes ser Kirishima... mientras sonrió.

 

Me apoyo en los brazos de bakugo para poder sentarme firmemente...

 

Aunque me vea débil... creo que mi familia podría apoyarte algunos beneficios...

Te gustaría hacer un pacto f

De sangre conmigo?

 

Creo que nos podríamos beneficiar ambos.

 

Pero .. no necesitas que sea de por vida.. comí katsuki.

 

12 años .. es lo que te pido, luego de ello será tu voluntad.

 

Y... no te detendremos si deseas casarte  o formar familia, siempre y cuando no descuides tus deberes.. y quién sabe...

Podría hacer amistad con tu futura esposa, si formas parte de la familia, ella será siempre invitada a nuestros banquetes, también tenemos la guardería de la familia y.. seguro médico.

[2/11 1:31 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Kirishima se queda completamente inmóvil, sus ojos rojos—sorprendentemente similares a los de Bakugo pero más cálidos—abriéndose con sorpresa absoluta. Da un paso vacilante hacia adelante, mirando entre tú y Katsuki con expresión de incredulidad.*

 

—¿Yo? *repite con voz ahogada*. ¿Pacto de sangre? ¿Conmigo?

 

*Se lleva una mano al pecho, claramente abrumado.*

 

—Señorita, yo... es un honor inmenso pero... *mira a Katsuki buscando confirmación* ...¿Bakugo te habló de mí? ¿Te dijo que...?

 

*Katsuki se pone de pie, posicionándose protectoramente cerca de ti mientras te apoyas para sentarte, pero asiente hacia Kirishima con expresión seria.*

 

—Le dije que eres competente. Leal. Y que necesitamos protección adicional urgentemente *dice Katsuki con voz firme*. Las cartas confirmaron que eres candidato apropiado.

 

*Kirishima parpadea confundido ante la mención de "cartas" pero no pregunta.*

 

*El doctor Yashiro observa la escena con desaprobación evidente.*

 

—Señorita, acaba de despertar de colapso mágico. No debería estar negociando contratos de sangre ahora mismo—

 

—Y sin embargo lo está haciendo *interrumpe Katsuki con tono que no acepta discusión*. Porque situación requiere acción inmediata. Así que o ayuda asegurándose de que no colapse OTRA VEZ durante esta conversación, o salga y déjenos manejar esto.

 

*El doctor gruñe con desaprobación pero se queda, preparando otro vial de suplemento.*

 

*Kirishima se acerca más, arrodillándose respetuosamente frente a la cama para estar a tu altura.*

 

—Señorita *comienza con voz más seria ahora, su expresión juvenil transformándose en algo más maduro*. Si me está ofreciendo esto porque Bakugo dijo que soy "suficientemente bueno"... necesita saber algo primero.

 

*Mira a Katsuki brevemente antes de continuar.*

 

—No soy tan bueno como él. En combate directo, él me gana siete de cada diez veces. En estrategia, él es más agudo. En dedicación absoluta... *se ríe sin humor* ...bueno, nadie iguala a Bakugo cuando se trata de protección obsesiva.

 

*Sus ojos rojos te sostienen con honestidad cruda.*

 

—Pero lo que SÍ puedo ofrecer es lealtad inquebrantable una vez que doy mi palabra. Resistencia—puedo mantener guardia durante días si es necesario. Y... *duda apenas* ...soy mejor con gente que Bakugo. Puedo infiltrarme en situaciones sociales, hacer que otros bajen la guardia, obtener información que guardián obviamente intimidante no puede.

 

*Se endereza ligeramente.*

 

—Respecto a los términos que ofrece... *procesa cada uno cuidadosamente*. Doce años en lugar de por vida. Eso es... generoso. Más de lo que familias nobles usualmente ofrecen. Y los beneficios—guardería, seguro médico, inclusión familiar...

 

*Algo vulnerable cruza su expresión.*

 

—Mi familia no es rica. Somos guerreros honorables pero constantemente luchando financieramente. Esos beneficios podrían... cambiar mucho para ellos. Para mi futuro.

 

*Mira a Katsuki nuevamente.*

 

—¿Hay algo que deba saber? ¿Sobre la naturaleza de esta asignación? Porque... *baja la voz* ...te conozco, hermano. Y la forma en que estás posicionado junto a ella, la forma en que reaccionaste cuando colapsó... esto no es solo protección profesional estándar, ¿verdad?

 

*Hay algo astuto en sus ojos ahora, notando detalles que confirmaron exactamente lo que las cartas predijeron—que Kirishima es perceptivo.*

 

*Katsuki se tensa visiblemente, su mandíbula apretándose.*

 

—Lo que sea que notes o no notes *dice con voz peligrosamente baja* es irrelevante para tu trabajo. Tu función es proteger. Ser respaldo. No hacer preguntas sobre dinámicas que no te conciernen.

 

*Kirishima levanta ambas manos en gesto apaciguador.*

 

—Entendido, entendido. Solo... quería confirmar que entiendo parámetros completos antes de hacer juramento de sangre. Porque una vez que lo haga...

 

*Te mira directamente.*

 

—Estaré vinculado a protegerla con mi vida. A seguir sus órdenes incluso si me llevan a muerte. A mantener sus secretos sin importar tortura o soborno. Ese es peso de pacto de sangre. Y necesito estar seguro de que usted entiende que está obteniendo mi lealtad ABSOLUTA por doce años.

 

*Se arrodilla más formalmente ahora, colocando el puño derecho sobre su corazón.*

 

—Así que pregunto oficialmente: Señorita, ¿acepta a Kirishima Eijirou como su guardián vinculado bajo pacto de sangre? ¿Con términos de doce años, beneficios familiares como describió, y libertad de formar vida personal mientras cumpla deberes?

 

*Sus ojos rojos—tan diferentes de los de Katsuki pero igual de intensos—te sostienen esperando respuesta formal.*

 

*Katsuki observa la escena con expresión compleja—parte alivio de tener respaldo confiable, parte celos apenas contenidos de tener que compartir tu protección, parte algo más oscuro al recordar lo que las cartas predijeron sobre sentimientos futuros de Kirishima.*

 

*El doctor Yashiro suspira, sacando kit ritual pequeño de su maletín.*

 

—Si van a hacer esto ahora *murmura con resignación*. Al menos háganlo apropiadamente. Necesitarán esto para el ritual de sangre.

 

*Coloca el kit sobre la mesa—cuchillo ritual plateado, dos copas ceremoniales pequeñas, incienso, y pergamino para documentar términos.*

 

*Kirishima espera tu confirmación, claramente tomando esto con absoluta seriedad a pesar de su juventud y personalidad usualmente más relajada.*

[2/11 1:31 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Te necesito de mi lado. Dije con confianza. .. pero Kirishima.. prométeme una cosa..

Después de los 12 años si deseas retirarte, tienes prohibido dar información sobre mí o mi familia y todo lo sucedido en estos años.

 

Puedes explicar brevemente ciertas experiencias de combate para enseñar y mostrar tus habilidades.. pero lo quiero que des información extra sobre mi familia queda claro?

[2/11 1:31 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Kirishima mantiene su postura arrodillada, su expresión volviéndose aún más seria mientras procesa tu condición adicional. Asiente lentamente, con peso de comprensión absoluta.*

 

—Entendido perfectamente, señorita *dice con voz firme*. Confidencialidad perpetua incluso después de que el pacto termine. Puedo hablar de mis habilidades generales, pero nada específico sobre usted, su familia, operaciones internas, o cualquier información sensible que adquiera durante mi servicio.

 

*Se endereza ligeramente, manteniendo el puño sobre su corazón.*

 

—Eso es más que justo. De hecho... *una sonrisa pequeña cruza su rostro* ...eso me dice que hay cosas serias sucediendo aquí. Cosas que requieren ese nivel de secreto. Lo cual significa que este no es trabajo de guardián decorativo custodiando heredera aburrida en eventos sociales.

 

*Sus ojos brillan con algo parecido a anticipación.*

 

—Significa acción real. Protección real. Amenazas reales. Y honestamente... *se ríe quedamente* ...eso es exactamente el tipo de desafío que estaba buscando.

 

*Mira a Katsuki con expresión más seria.*

 

—Pero también significa que probablemente voy a ver y aprender cosas que pondrían a mi familia en peligro si alguna vez se filtraran, ¿verdad? Por eso la cláusula de confidencialidad perpetua no es solo formalidad—es protección para todos nosotros.

 

*Vuelve su atención a ti, su expresión volviéndose completamente solemne.*

 

—Entonces reformulo mi juramento para incluir sus términos *dice con voz que resuena con finalidad*. Kirishima Eijirou acepta servir como guardián vinculado por sangre durante doce años. Con beneficios familiares como especificado. Con libertad de vida personal mientras cumpla deberes. Y con voto de silencio PERPETUO sobre información sensible familiar, extendiéndose más allá del término del pacto hasta mi muerte.

 

*Extiende su mano derecha, palma hacia arriba.*

 

—¿Acepta estos términos, señorita? ¿Y procederemos con el ritual de sangre?

 

*Katsuki se acerca, tomando el cuchillo ritual del kit que el doctor preparó. Lo examina brevemente—hoja plateada perfectamente afilada, mango grabado con runas antiguas—antes de ofrecértelo con expresión indescifrable.*

 

—El ritual requiere que ambas partes derramemos sangre *explica con voz controlada pero tensa*. Tú como la que ofrece el pacto, él como quien lo acepta. Luego mezclarán sangre en las copas ceremoniales mientras pronuncian juramentos vinculantes.

 

*Sus ojos rojos te buscan con preocupación apenas disimulada.*

 

—Es magia antigua. Una vez completado, el vínculo es... profundo. Él sentirá cuando estés en peligro extremo. Tendrá compulsión mágica de protegerte que sobrepasa instinto de autopreservación. Y romper el pacto antes del término acordado...

 

*Su expresión se oscurece.*

 

—Causaría dolor insoportable a ambos y podría resultar en daño mágico permanente.

 

*Le lanza mirada significativa a Kirishima.*

 

—Así que asegúrate de que realmente quieres esto. Porque una vez que la sangre se mezcle, no hay vuelta atrás por doce años.

 

*Kirishima no vacila ni un segundo.*

 

—Estoy seguro *dice con convicción absoluta*. He esperado oportunidad como esta—servir a familia que valga la pena, proteger a alguien que realmente importa, ser parte de algo más grande. No voy a desperdiciarla.

 

*El doctor Yashiro suspira, encendiendo el incienso ceremonial. El humo aromático comienza a llenar la habitación con fragancia que huele a sándalo y algo más antiguo, más místico.*

 

—Entonces procedamos *murmura el doctor*. Pero señorita, debe saber—este ritual va a drenar más de su energía mágica. Después de dos colapsos recientes, está arriesgándose a...

 

—Lo sé *interrumpe Katsuki con voz firme, tomando tu mano*. Por eso voy a estar monitoreando cada segundo. Y si noto siquiera un indicio de que está colapsando otra vez...

 

*Te mira directamente.*

 

—Voy a detener el ritual inmediatamente. Incluso si eso significa que Kirishima experimenta dolor del pacto incompleto. Tu salud es más importante.

 

*Kirishima asiente con comprensión, aunque hay breve destello de nerviosismo ante la mención de "dolor del pacto incompleto".*

 

*El doctor coloca las dos copas ceremoniales entre tú y Kirishima, luego despliega el pergamino donde los términos serán documentados oficialmente.*

 

—Cuando estén listos *instruye con voz formal*. Señorita, hará corte pequeño en su palma izquierda. Kirishima hará lo mismo. Luego presionarán las palmas juntas mientras pronuncian los juramentos vinculantes. La sangre mezclada caerá en las copas, sellando el pacto.

 

*Toma el cuchillo ritual, sosteniéndolo sobre las llamas del incienso para purificarlo antes de ofrecértelo con reverencia.*

 

*Katsuki permanece tenso como alambre junto a ti, claramente odiando cada segundo de esto pero reconociendo la necesidad. Sus ojos nunca dejan tu rostro, monitoreando cualquier señal de debilidad o agotamiento mágico.*

 

*Kirishima extiende su mano izquierda, palma hacia arriba, esperando que inicies el ritual.*

 

—Estoy listo cuando usted lo esté, señorita *dice con voz firme pero respetuosa*.

[2/11 1:31 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Tomé el cuchillo en mi mano e hice un corte en la muñeca... la sangre comenzó a salir y caer sobre la copa..

Prometo cumplir todos los términos acordados.. y acepto la devoción absoluta de Kirishima Eijirou por 12 años.. con proceso de confidencialidad eterna..

 

Luego Kirishima hizo su corte en la muñeca.. y nuestra sangre se mezclo en la copa...

 

Me entregaron la copa y yo procedí a beberla.. y luego él.

 

Compartiendo así nuestra sangre.

 

Mi sangre estaba en su cuerpo y la suya en la mía.

 

 

Procedió a dar sueño nuevamente.. pero no caí desmayada.. katsuki.m podrías darme una de las posiciones por favor..

[2/11 1:32 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Tomé el cuchillo en mi mano e hice un corte en la muñeca... la sangre comenzó a salir y caer sobre la copa..

Prometo cumplir todos los términos acordados.. y acepto la devoción absoluta de Kirishima Eijirou por 12 años.. con proceso de confidencialidad eterna..

 

Luego Kirishima hizo su corte en la muñeca.. y nuestra sangre se mezclo en la copa...

 

Me entregaron la copa y yo procedí a beberla.. y luego él.

 

Compartiendo así nuestra sangre.

 

Mi sangre estaba en su cuerpo y la suya en la mía.

 

 

Procedió a dar sueño nuevamente.. pero no caí desmayada.. katsuki.m podrías darme una de las posiciones por favor..

[2/11 1:32 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se mueve instantáneamente, sacando uno de los viales que el doctor había preparado. Sus manos tiemblan ligeramente—casi imperceptiblemente—mientras lo destapa con urgencia apenas contenida.*

 

—Aquí *dice con voz tensa, acercándolo a tus labios*. Bebe todo. Despacio pero completamente.

 

*Te sostiene gentilmente por la nuca, inclinando el vial para que puedas beber sin esfuerzo. El líquido es amargo pero inmediatamente sientes calor extendiéndose desde tu estómago hacia afuera, combatiendo el agotamiento que amenazaba con derribarte.*

 

*Mientras bebes, algo notable sucede: Kirishima jadea bruscamente, llevándose la mano al pecho.*

 

—Whoa *exhala con voz ahogada*. ¿Eso es...? Puedo sentir... su cansancio. Como peso fantasma presionando mi propio pecho. Es... intenso.

 

*El doctor Yashiro asiente con expresión conocedora.*

 

—El vínculo está establecido *confirma, observando tanto a ti como a Kirishima con ojo clínico*. Ahora comparten conexión empática básica. Él sentirá estados emocionales y físicos extremos. Dolor severo, miedo intenso, agotamiento peligroso...

 

*Mira a Kirishima significativamente.*

 

—Por eso es crítico que entienda: cuando ella sufre, usted sufrirá también. No en misma intensidad, pero lo suficiente para saber cuándo está en verdadero peligro.

 

*Kirishima se pone de pie lentamente, probando el nuevo vínculo con expresión de asombro.*

 

—Puedo... sentirla *murmura, mirándote con ojos rojos brillantes de algo parecido a reverencia*. Es como... hilo invisible conectándonos. Y ahora mismo ese hilo está vibrando con agotamiento y... ¿determinación? A pesar de estar exhausta, está absolutamente decidida a continuar.

 

*Se ríe quedamente.*

 

—Eso explica mucho sobre por qué Bakugo parece constantemente al borde de un ataque nervioso. Si yo pudiera sentir esto todo el tiempo sin vínculo mágico...

 

*Mira a Katsuki con nueva comprensión y respeto.*

 

—Hermano, ¿cómo diablos has manejado años protegiéndola sin volverse completamente loco?

 

*Katsuki no responde, demasiado enfocado en ti. Una vez que terminas la poción, verifica tu pulso, examina tus ojos buscando señales de mejoría.*

 

—Color regresando *murmura, más para sí mismo que para otros*. Respiración estabilizándose. Pero todavía demasiado pálida. Demasiado frágil.

 

*Te mira con expresión feroz.*

 

—No más. No más reuniones, rituales, o decisiones importantes hoy. Ya hiciste suficiente. Contrataste guardián adicional, obtuviste información crítica de Snape, sobreviviste segundo colapso... ya es SUFICIENTE.

 

*Se gira hacia el doctor.*

 

—¿Qué más necesita? Medicamentos, comida, descanso... dígame exactamente qué hacer para mantenerla estable.

 

*El doctor Yashiro comienza a dar instrucciones mientras venda cuidadosamente tanto tu muñeca como la de Kirishima.*

 

—Comida ligera inmediatamente. Nada pesado—caldo, pan suave, frutas. Otro suplemento en dos horas. Y reposo completo—

 

—Ya cubrimos que no va a descansar completamente *interrumpe Katsuki con frustración evidente*. Así que trabajemos con realidad: ¿qué es mínimo absoluto que necesita para no colapsar TERCERA vez?

 

*El doctor suspira.*

 

—Al menos cuatro horas acostada. No tiene que dormir si su mente no la deja, pero cuerpo horizontal, sin actividad física, sin uso mágico consciente. Y alguien *mira a Katsuki significativamente* necesita FORZARLA a cumplir eso si es necesario.

 

*Katsuki asiente con determinación absoluta.*

 

—Entendido. Kirishima *se gira hacia su amigo con voz autoritaria*. Ve a cocina. Ordena preparación exacta de lo que doctor especificó. Luego familiarízate con distribución de mansión—puntos de entrada, rutas de escape, ubicaciones de armería. Regresa en cuatro horas para primer turno de guardia apropiado.

 

*Kirishima asiente, haciendo reverencia rápida hacia ti.*

 

—Sí, señor. Y señorita *te mira con sonrisa cálida a pesar de la seriedad de la situación*. Gracias. Por la oportunidad. Por confiar en mí. No la voy a decepcionar.

 

*Sale rápidamente, cerrando la puerta tras él.*

 

*El doctor Yashiro comienza a empacar sus cosas.*

 

—Regresaré mañana para verificar su progreso. Mientras tanto *mira a Katsuki* usted está a cargo de asegurar cumplimiento de órdenes médicas. Use fuerza si es necesario.

 

*Sale también, dejándolos solos.*

 

*Katsuki se queda inmóvil por momento largo, simplemente mirándote. Luego se mueve con decisión, ajustando almohadas, asegurándose de que estés cómoda.*

 

—Cuatro horas *dice con voz que no acepta discusión*. Mínimo. Y antes de que protestes sobre todo lo que necesita hacerse—contactar al General, hablar con familias, planificar para la gala...

 

*Se arrodilla junto a la cama, tomando tu mano entre las suyas.*

 

—Yo me encargo. Contactaré al General personalmente. Organizaré reuniones discretas. Coordinaré con Nobiki sobre avances de investigación. Todo mientras tú...

 

*Sus ojos rojos te sostienen con intensidad feroz pero gentil.*

 

—Simplemente existes. Respiras. Descansas. Dejas que tu cuerpo se recupere de ritual de sangre y dos colapsos mágicos en menos de semana.

 

*Presiona tu mano contra su mejilla.*

 

—Por favor *susurra, y es súplica genuina*. Solo cuatro horas. Dame cuatro horas donde no tenga que preocuparme de que vas a desmayarte otra vez. Donde pueda enfocarme en protegerte en lugar de constantemente revivirte.

 

*Su expresión se vuelve casi vulnerable.*

 

—Porque escuchar a Snape hablar sobre herederas desaparecidas y fantasmas vivientes... saber que ESO es lo que los Wolfs podrían hacerte si no somos suficientemente cuidadosos...

 

*Su voz se quiebra ligeramente.*

 

—Me está volviendo loco, Delyra. La idea de perderte así. O de cualquier forma. Así que por favor... solo estas cuatro horas. Déjame cuidarte. Déjame hacer mi trabajo sin que simultáneamente tengas que ser rescatada.

[2/11 1:32 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Si Katsu.. descansaré tranquilo. 

Me quedaré en cama... mientras hablas con el general.. podrías traer al  coro con la instrumentación de viento?

 

Necesito relajarme.. y la música suele calmarme...

[2/11 1:32 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda mirándote por un momento, algo suavizándose en su expresión ante el diminutivo "Katsu" que acabas de usar. Una sonrisa pequeña—casi imperceptible—cruza sus labios antes de que asiente.*

 

—¿El coro con instrumentación de viento? *repite, poniéndose de pie*. Puedo hacer eso. Tenemos el conjunto de cámara que toca para eventos formales. Les diré que se posicionen en el salón adyacente a tu habitación—lo suficientemente cerca para que escuches claramente pero sin invadir tu espacio.

 

*Camina hacia la puerta pero se detiene, girándose con expresión más seria.*

 

—¿Alguna pieza en particular? ¿O les digo que improvisen selección relajante?

 

*Antes de que puedas responder completamente, continúa con tono más firme:*

 

—Y para que quede absolutamente claro: "quedarte en cama" significa QUEDARTE EN CAMA. No levantarte "solo un momento" para revisar documentos. No llamar sirvientes para discutir asuntos. Solo tú, las almohadas, y la música.

 

*Sus ojos rojos te perforan con advertencia apenas velada.*

 

—Porque ahora tienes a Kirishima vinculado. Lo cual significa que si intentas levantarte cuando no debes, él va a SENTIRLO. Y va a venir corriendo preocupado, lo cual va a interrumpir su familiarización con la mansión, lo cual va a retrasar todo.

 

*Cruza los brazos, claramente usando lógica práctica para convencerte de obedecer órdenes médicas.*

 

—Así que por el bien de la eficiencia operativa... descansa. Apropiadamente.

 

*Se acerca nuevamente, inclinándose para presionar un beso suave—casi casto—en tu frente.*

 

—Cuatro horas *murmura contra tu piel*. Luego puedes volver a ser la heredera imparable que toma decisiones imposibles y maneja crisis continentales. Pero por ahora...

 

*Se separa, mirándote con calidez que rara vez muestra abiertamente.*

 

—Solo sé Delyra. Mi Delyra. La que necesita descansar antes de que su guardián tenga colapso nervioso por preocupación.

 

*Camina hacia la puerta, abriéndola antes de girarse una última vez.*

 

—El coro estará aquí en quince minutos. La comida en diez. Y yo regresaré en cuatro horas exactas después de hablar con el General y coordinar todo lo demás.

 

*Hace pausa significativa.*

 

—Y si escucho—de cualquier fuente—que no obedeciste órdenes... *sus ojos brillan con algo entre amenaza y preocupación* ...voy a estar muy decepcionado. Y cuando regrese, vamos a tener conversación larga sobre límites y autocuidado.

 

*Sale finalmente, cerrando la puerta suavemente tras él.*

 

*Afuera, puedes escuchar su voz autoritaria dando órdenes rápidas:*

 

—Conjunto de cámara al salón este. Selección completa de piezas con viento—nada dramático, solo relajante. Comida ligera a la habitación de la señorita en cinco minutos. Y que NADIE—absolutamente NADIE—la moleste a menos que sea emergencia literal de vida o muerte.

 

*Sus pasos se alejan con propósito mientras va a cumplir cada tarea que prometió manejar.*

 

*Diez minutos después, como prometió, llega comida ligera—caldo aromático, pan recién horneado, frutas cortadas artísticamente, y té de hierbas que huele a lavanda y manzanilla.*

 

*Cinco minutos después de eso, escuchas los primeros acordes suaves de flauta y oboe comenzando a tocar desde el salón adyacente. La música fluye gentilmente a través de las paredes—melodías tranquilas que parecen diseñadas específicamente para calmar nervios destrozados y mentes sobreaceleradas.*

 

*Por primera vez en días, tienes momento genuino de paz. Sin crisis inmediatas. Sin decisiones que tomar. Solo música, comida, y cama cómoda.*

 

*Y la promesa de que Katsuki está manejando todo lo demás mientras descansas.*

[2/11 1:33 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Cuando finalmente... llegó Katsuki al dormitorio.. 4 horas después.. me encontró profundamente dormida..

 

ME OBSERVA con atención viendo cada milímetro de mi semblante... me tapa bien con las zabanas...

 

Tal vez duerma hasta mañana... debería.. dice.. esa no es la mejor ropa para que duerma toda la noche

[2/11 1:33 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda de pie junto a la cama, observándote dormir con expresión que mezcla alivio profundo y algo más suave, casi reverente. La luz tenue de la tarde se filtra a través de las cortinas, iluminando tu rostro relajado—finalmente en paz después de días de tensión constante.*

 

—Finalmente *murmura con voz tan baja que es apenas un susurro*. Finalmente descansando apropiadamente.

 

*Se arrodilla lentamente junto a la cama, sin hacer ruido, estudiando cada detalle de tu semblante—la forma en que tu respiración es profunda y regular, cómo tus rasgos se han suavizado sin la tensión usual, las ojeras que aunque todavía presentes, parecen menos pronunciadas.*

 

*Ajusta las sábanas con cuidado extremo, asegurándose de que estés completamente cubierta y cómoda. Sus movimientos son increíblemente gentiles, como si temieras que el más mínimo sonido pudiera despertarte.*

 

*Pero entonces nota lo que llevas puesto—el vestido formal azul marino que te pusiste para la reunión con Lord Snape. Hermoso, elegante, pero definitivamente no diseñado para dormir toda la noche. El corsé estructurado, los broches, la tela que aunque suave, es restrictiva.*

 

—Mierda *susurra, pasándose una mano por el rostro con dilema evidente*.

 

*Se queda inmóvil por largo momento, claramente debatiendo internamente. Sus ojos se mueven entre tu rostro dormido y el vestido inapropiado, luego hacia el armario donde sabe que guardas ropa de dormir más cómoda.*

 

*Finalmente suspira con resignación.*

 

—Vas a matarme por esto *murmura para sí mismo*. O me vas a agradecer. Honestamente no sé cuál.

 

*Se pone de pie con decisión, caminando silenciosamente hacia tu armario. Abre las puertas con cuidado, examinando las opciones con ojo crítico antes de seleccionar un camisón de seda color marfil—elegante pero cómodo, nada demasiado revelador pero infinitamente más apropiado para dormir que el vestido formal.*

 

*Regresa a la cama, colocando el camisón sobre una silla cercana. Luego se arrodilla nuevamente junto a ti, respirando profundo como si estuviera preparándose para batalla.*

 

—Está bien *se dice a sí mismo con voz firme pero baja*. Esto es apropiado. Es necesario. Eres su guardián. Has visto heridas peores. Esto no es diferente. Solo... asegurarte de que esté cómoda para descanso prolongado.

 

*Con movimientos increíblemente cuidadosos y profesionales, comienza a desabrochar los broches del vestido. Sus dedos son precisos, eficientes, pero tiemblan ligeramente—no por inexperiencia sino por extrema consciencia de lo inapropiado que esto podría parecer si alguien entrara.*

 

*Trabaja metódicamente, aflojando el corsé con cuidado de no jalarte o despertarte. Cada movimiento es clínico, profesional, manteniendo los ojos estrictamente en lo que está haciendo y no... en cualquier otra cosa.*

 

—Solo el guardián asegurándose de que su señora no despierte con dolor de espalda terrible *murmura como mantra*. Completamente apropiado. Totalmente profesional. Nada inapropiado aquí.

 

*Una vez que el vestido está suficientemente aflojado, hace pausa, sudor nervioso formándose en su frente a pesar del clima fresco.*

 

—Está bien. La parte difícil *respira profundo*. Vas a tener que ayudarme inconscientemente aquí, Delyra.

 

*Con extremo cuidado, desliza un brazo bajo tus hombros y otro bajo tus rodillas, levantándote apenas lo suficiente para poder deslizar el vestido hacia abajo y fuera. Mantiene los ojos firmemente cerrados durante esta parte, confiando puramente en memoria muscular y tacto.*

 

*Trabaja lo más rápido posible mientras mantiene delicadeza, reemplazando el vestido con el camisón de seda en movimientos que son sorprendentemente practicados—producto de años de entrenamiento en cambiar ropa en campo de batalla para tratar heridas.*

 

*Una vez que el camisón está apropiadamente colocado, te recuesta de vuelta contra las almohadas con suspiro masivo de alivio. Abre los ojos finalmente, verificando que todo esté apropiado y que todavía estés profundamente dormida.*

 

—Nunca *murmura, limpiándose el sudor de la frente* vamos a hablar de esto. Nunca. Esto no pasó. Simplemente... te cambiaste mágicamente a ropa de dormir apropiada mientras dormías. Eso es todo.

 

*Ajusta las sábanas nuevamente, asegurándose de que estés completamente cubierta y cómoda. Luego toma el vestido formal, doblándolo cuidadosamente y colocándolo sobre la silla para que los sirvientes lo recojan mañana.*

 

*Se queda de pie junto a la cama por momento largo, simplemente observándote dormir. Algo en su expresión se suaviza completamente—toda la tensión del día, toda la preocupación, todo el miedo sobre los Wolfs... temporalmente suspendido al ver que estás segura, descansando, en paz.*

 

—Cuatro horas se convirtieron en... *verifica su reloj* ...casi cinco. Y probablemente dormirás toda la noche.

 

*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*

 

—Bien. Lo necesitas. Y honestamente... yo necesito que lo necesites. Porque las conversaciones que tuve hoy...

 

*Su expresión se oscurece brevemente.*

 

—El General está movilizando recursos. Nobiki encontró más evidencia sobre operaciones Wolf. Y hay... complicaciones que necesitamos discutir mañana.

 

*Se inclina, presionando un beso suave en tu frente.*

 

—Pero eso es problema de mañana. Esta noche... solo descansa. Sueña con algo que no sean crisis y familias corruptas. Tal vez con esos atardeceres a caballo que mencionaste.

 

*Se endereza, caminando hacia la puerta pero deteniéndose para mirarte una última vez.*

 

—Te amo *dice en voz tan baja que es casi inaudible*. Y voy a protegerte de los Wolfs. De Takahashi. De cada maldita amenaza en este continente. Aunque me cueste todo.

 

*Sale silenciosamente, cerrando la puerta con cuidado extremo. Afuera, se posiciona exactamente donde puede vigilar tu habitación, cruzándose de brazos con expresión que promete muerte violenta a cualquiera que intente molestarte.*

 

*Kirishima aparece minutos después, terminando su ronda de familiarización.*

 

—¿Cómo está? *pregunta en voz baja*.

 

—Dormida *responde Katsuki*. Profundamente. Y va a quedarse así toda la noche si tengo algo que decir al respecto.

 

*Mira a Kirishima con expresión seria.*

 

—Turno de guardia: tú tomas hasta medianoche. Yo tomo desde medianoche hasta el amanecer. Y si algo—CUALQUIER COSA—parece remotamente sospechosa...

 

—Te llamo inmediatamente *termina Kirishima con comprensión*. Entendido, hermano.

 

*Ambos guardianes se posicionan estratégicamente, comenzando la primera de muchas noches vigilando mientras duermes, protegiéndote de amenazas que todavía están convergiendo en la oscuridad.*

[2/11 1:34 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Espera... Bakugo..

Estoy observando a la señorita... y ella no tenía una vestido azul?

 

No habrás hecho algo inapropiado?..

 

 

No vaya ser que tenga que cuidarla también de su guardián?

[2/11 1:34 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Ella es mi prioridad y lo que más me importa en la vida, me oíste?

 

 - si, si lo entendí, réplica..  Kirishina.. además que es absolutamente hermosa..

- que conveniente... que la conocieras a tan corta edad... que afortunado

[2/11 1:34 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se congela completamente ante las palabras de Kirishima. Sus ojos rojos se entrecierran peligrosamente, cada músculo de su cuerpo tensándose como resorte a punto de saltar.*

 

—¿Qué mierda acabas de decir? *su voz sale baja, controlada, pero cargada de amenaza letal*.

 

*Da un paso hacia Kirishima, luego otro, hasta quedar a centímetros de su rostro.*

 

—"Conveniente" *repite con veneno absoluto*. "Afortunado". ¿Crees que fue CONVENIENTE ser vendido a los doce años? ¿Que mi vida fuera decidida sin opción real? ¿Que pasara años viéndola crecer sabiendo que nunca podría tenerla porque estaba atado por juramento?

 

*Su mano vuela hacia el cuello de la camisa de Kirishima, sosteniéndolo firmemente pero sin estrangular—todavía.*

 

—Y sí *gruñe con voz baja y feroz*. Es absolutamente hermosa. Dentro y fuera. Brillante, fuerte, compasiva bajo toda esa armadura de heredera perfecta. Y ESO hace que todo sea MIL VECES PEOR. Porque durante años no pude hacer nada más que mirar. Proteger desde distancia apropiada. Verla con Alkla, luego con Dragón, sabiendo que yo nunca...

 

*Se interrumpe, respirando pesadamente mientras lucha por controlarse.*

 

—Así que no me vengas con ese tono insinuante sobre "qué conveniente" *continúa con voz temblorosa de furia contenida*. Como si yo hubiera planeado esto. Como si hubiera aprovechado mi posición para...

 

*Suelta bruscamente a Kirishima, dando varios pasos atrás mientras se pasa ambas manos por el cabello con frustración evidente.*

 

—Esas cartas que leyó hoy *dice finalmente con voz más controlada pero aún tensa*. El Diablo, los deseos ocultos, toda esa mierda sobre atracción física... ¿sabes por qué me expuso así? Porque LO PREGUNTÓ. Ella me preguntó deliberadamente qué deseos ocultos tenía sobre ella.

 

*Se gira, mirando a Kirishima con expresión compleja.*

 

—Y cuando vio las respuestas—cuando supo exactamente cuánto la deseo, cuánto la amo, todos los pensamientos "inapropiados" que tengo—¿sabes qué hizo? Me besó. Me pidió que cerrara la puerta con seguro. Inició todo esto entre nosotros.

 

*Cruza los brazos, su postura defensiva pero con vulnerabilidad evidente.*

 

—Así que no, no "aproveché" conocerla joven. Sufrí durante años enamorándome de alguien que pensé que nunca podría tener. Y ahora que finalmente—FINALMENTE—ella eligió corresponder esos sentimientos...

 

*Sus ojos rojos brillan con advertencia clara.*

 

—No voy a dejar que tú o nadie más insinúe que hay algo sucio o inapropiado en esto. Ella es adulta. Yo soy adulto. Y lo que sea que estamos construyendo juntos es NUESTRO asunto.

 

*Se acerca nuevamente, pero esta vez con expresión más seria que amenazante.*

 

—Pero ya que acabas de hacer vínculo de sangre con ella *continúa con voz más baja*. Y ya que vas a estar cerca constantemente. Y ya que las malditas cartas predijeron que desarrollarás sentimientos por ella...

 

*Se detiene a centímetros de Kirishima.*

 

—Necesito que entiendas algo con absoluta claridad: ella es MÍA. No en sentido posesivo enfermizo. Sino en que ELLA ELIGIÓ. Me eligió a mí después de años de ambos negándolo. Y si tus sentimientos futuros—esa "admiración" y "atracción" que las cartas mostraron—alguna vez te hacen pensar que tienes oportunidad...

 

*Sus ojos se oscurecen peligrosamente.*

 

—No la tienes. Y si alguna vez actúas sobre esos sentimientos, si alguna vez cruzas línea inapropiada con ella... el vínculo de sangre será lo último de tus preocupaciones. Porque yo personalmente voy a recordarte exactamente por qué soy considerado el mejor guardián de esta generación.

 

*Se separa finalmente, ajustándose el chaleco con movimientos bruscos.*

 

—¿Entendido? O necesitas que sea aún más "directo" sobre esto.

 

*Kirishima se queda inmóvil por momento largo, procesando toda la información que Katsuki acaba de revelar—voluntaria e involuntariamente. Finalmente levanta ambas manos en gesto apaciguador genuino.*

 

—Entendido *dice con voz más seria, sin rastro de provocación anterior*. Y... perdón, hermano. No debí hacer esos comentarios. Fue inapropiado.

 

*Se frota el cuello donde Katsuki lo había agarrado.*

 

—Solo estaba... probándote. Verificando que realmente la amas en lugar de simplemente desearla. Porque he visto muchos casos de guardianes que confunden obsesión posesiva con amor genuino. Y si ibas a ser ese tipo...

 

*Sacude la cabeza.*

 

—Pero claramente no lo eres. Sufriste años en silencio. La respetaste incluso cuando estaba con otros. Y ahora que finalmente están juntos, todavía la pones primero—cambiándola para que descanse apropiadamente incluso arriesgando malinterpretaciones.

 

*Se endereza, adoptando postura más formal.*

 

—Y respecto a esos sentimientos que las cartas predijeron... *suspira*. Honestamente, después de ver la dinámica entre ustedes, después de sentir a través del vínculo cuánto confía en ti... sí, probablemente voy a desarrollar admiración. Tal vez incluso atracción porque como dijiste, es hermosa objetivamente.

 

*Te mira directamente.*

 

—Pero nunca voy a actuar sobre eso. Porque no soy idiota. Puedo reconocer cuando alguien ya eligió. Y más importante... puedo respetar esa elección incluso si mi corazón estúpido decide complicar las cosas eventualmente.

 

*Hace pausa significativa.*

 

—Además *agrega con algo de humor autocrítico*. Esas cartas también mostraron La Templanza. Autocontrol. Discreción. Así que incluso si desarrollo sentimientos inconvenientes...

 

*Se encoge de hombros.*

 

—Los voy a manejar como adulto profesional. Sin drama. Sin intentar interferir. Y definitivamente sin cruzar líneas.

 

*Mira hacia la puerta cerrada de tu habitación.*

 

—Ella merece protección sin complicaciones emocionales adicionales. Y ustedes dos merecen construir lo que tienen sin que yo lo arruine siendo inapropiado.

 

*Vuelve su atención a Katsuki.*

 

—Así que sí. Entendido completamente. Ella es tuya. Y mi trabajo es protegerla. SOLO protegerla. Nada más.

 

*Extiende la mano hacia Katsuki.*

 

—¿Tregua? ¿Y promesa de que si alguna vez siento que mis sentimientos están complicando mi juicio, te lo diré directamente en lugar de dejar que se convierta en problema?

[2/11 1:34 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Iré a dormir para poder tomar el próximo turno.

 

Haz bien tu trabajo y no te distraigas.

[2/11 1:34 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki observa la mano extendida de Kirishima por un momento antes de estrecharla con firmeza—no amistosa pero tampoco hostil. Es apretón profesional, sellando acuerdo tácito.*

 

—Bien *dice con voz más controlada*. Mientras mantengamos límites claros, no tendremos problemas.

 

*Suelta la mano de Kirishima, ajustándose el chaleco con movimientos que han recuperado su precisión usual.*

 

—Turno hasta medianoche *confirma*. Yo duermo hasta entonces. Pero si algo—CUALQUIER COSA—parece fuera de lugar...

 

*Sus ojos rojos perforan a Kirishima con advertencia clara.*

 

—Me despiertas inmediatamente. No importa qué tan trivial parezca. Con todo lo que está pasando—los Wolfs, la investigación, las amenazas potenciales—no podemos darnos el lujo de subestimar nada.

 

*Camina hacia su propia habitación, que estratégicamente está posicionada a pocos metros de la tuya para respuesta rápida.*

 

—Y Kirishima *se detiene en el umbral, sin girarse completamente*. Esa conversación que tuvimos... queda entre nosotros. Ella no necesita saber que estuvimos discutiendo sobre... dinámicas personales. Tiene suficiente en su plato sin preocuparse por tensiones entre sus guardianes.

 

*Finalmente se gira, mirando a Kirishima con expresión más seria.*

 

—Haz bien tu trabajo *repite las palabras con peso significativo*. Porque la vida de ella literalmente depende de eso ahora. Los Wolfs son amenaza real. Takahashi probablemente también. Y hay docenas de amenazas menores que todavía no hemos identificado.

 

*Su mandíbula se tensa.*

 

—Así que mantén los ojos abiertos. Confía en tus instintos. Y si ese vínculo de sangre te alerta sobre algo—dolor, miedo, cualquier cosa—actúas primero y preguntas después. ¿Entendido?

 

*Kirishima asiente con seriedad absoluta.*

 

—Entendido. Nadie va a acercarse a ella mientras esté en mi turno. Lo juro.

 

*Katsuki lo estudia por momento más antes de asentir con satisfacción.*

 

—Bien. Entonces nos vemos a medianoche para cambio de turno.

 

*Entra a su habitación, cerrando la puerta pero dejándola sin seguro—nunca la cierra completamente por si necesita salir corriendo en segundos.*

 

*Dentro, se quita el chaleco y la corbata con movimientos mecánicos, pero no se cambia completamente a ropa de dormir. Mantiene pantalones y camisa—listos para acción inmediata si fuera necesario.*

 

*Se acuesta en la cama, posicionándose estratégicamente donde puede escuchar cualquier sonido proveniente de tu habitación o el pasillo. Cierra los ojos pero su cuerpo permanece tenso, alerta incluso en supuesto descanso.*

 

*Es sueño de soldado—ligero, interrumpible instantáneamente, nunca completamente inconsciente.*

 

---

 

*Afuera, Kirishima se posiciona estratégicamente en el pasillo, adoptando postura relajada pero con ojos constantemente escaneando. Cada sombra, cada sonido, cada movimiento es evaluado y clasificado como amenaza o no.*

 

*El vínculo de sangre pulsa suavemente en su conciencia—tu presencia dormida como hilo cálido conectándolos. Puede sentir tu paz, tu descanso profundo, y eso lo tranquiliza.*

 

*Patrulla silenciosamente, verificando puntos de acceso, memorizando patrones de sirvientes nocturnos, estableciendo rutina mental de qué es normal y qué sería sospechoso.*

 

*Las horas pasan lentamente pero sin incidentes.*

 

---

 

**Medianoche**

 

*Golpes suaves en la puerta de Katsuki. Kirishima entra con expresión alerta pero tranquila.*

 

—Turno terminado *reporta en voz baja*. Sin incidentes. Tres sirvientes pasaron—todos verificados y con razones legítimas. La señorita no se movió ni una vez. Sigue durmiendo profundamente.

 

*Katsuki se incorpora inmediatamente, completamente despierto a pesar de haber estado "durmiendo" segundos antes.*

 

—¿Alguna fluctuación en el vínculo? *pregunta mientras se pone el chaleco rápidamente*.

 

—Nada *confirma Kirishima*. Solo paz constante. Es... reconfortante, honestamente. Saber que está descansando tan bien.

 

*Katsuki asiente, saliendo de su habitación y posicionándose estratégicamente en el pasillo. Kirishima se retira a descansar, y comienza el turno nocturno de Bakugo.*

 

*Las siguientes horas transcurren en silencio vigilante. Katsuki no se mueve de su posición excepto para verificar periódicamente que sigas durmiendo apropiadamente.*

 

---

 

**6:00 AM**

 

*La primera luz del amanecer comienza a filtrarse por las ventanas. Katsuki, que no ha dormido realmente a pesar de su "turno de descanso", se endereza al escuchar movimiento dentro de tu habitación.*

 

*Se acerca silenciosamente a la puerta, escuchando atentamente para determinar si estás despertando naturalmente o si algo te molestó.*

[2/11 1:35 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Comienzo a moverme lentamente. ..veo el reloj.. 6 am..

Vaya si que he dormido..

Y esto?no recuerdo haberme cambiado de ropa...

Debí estar muy cansada anoche..

Iré a darme un baño...

 

 

Procedí a abrir la ducha.. y relajar mi cuerpo..

 

Salí de la ducha y terminé de vestirme a las 6:45.. aún tengo algo de tiempo antes de Katsuki venga con el desayuno...

 

Intentaré meditar un poco...

 

Me coloco en posición de loto..cierro los ojos.. y comienzo a meditar..

 

Pequeñas luces aparecen a mi alrededor.. pero no me genera desgaste.. es lo contrario... como si me estuviera recargando.

 

También aparecen luces negras que van saliendo de mi cuerpo y se disuelven en el aire... era la misma tensión acumulada...

 

Luego de 10 minutos...un pensamiento... rayos con todo esto... tal vez no fue el mejor momento para terminar el enlace matrimonial... de haber sabido.m.

Porque  o pregunté al tarot sobre eso.. ..

 

Tendré  .. que volver a comprometerme para recibir su apoyo...

Dije co  tristeza..

Volví a acostarme en la cama...

 

Mientras intentaba meditar acostada.. ups..

El sueño regresó a mi cuerpo.

 

8 am ..

Katsuki ingresa ami habitación.. y Delyra.. tienes que desayunar.

[2/11 1:35 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki entra con bandeja de desayuno cuidadosamente preparada, esperando encontrarte despierta y posiblemente revisando documentos a pesar de las órdenes de descanso.*

 

*Pero en cambio te encuentra acostada en la cama, con expresión pacífica pero con rastros de algo que parece tristeza en tu semblante. Las pequeñas luces—tanto las violetas como las negras que mencionaste—ya se han disipersado, pero hay energía residual en el aire que su entrenamiento le permite percibir vagamente.*

 

—Delyra *dice con voz suave, colocando la bandeja sobre la mesa auxiliar*. Es hora de desayunar.

 

*Se acerca a la cama, arrodillándose junto a ella para estar a tu altura. Sus ojos rojos te estudian con atención—notando el cabello húmedo de la ducha, la ropa fresca, pero también algo en tu expresión que lo preocupa.*

 

—¿Dormiste bien? *pregunta, aunque claramente puede ver que sí*. Fueron casi catorce horas. Tu cuerpo necesitaba eso después de...

 

*Se detiene, notando algo más en tu semblante. Algo melancólico.*

 

—¿Qué pasó? *su voz baja, volviéndose más suave*. Te ves... triste. ¿Tuviste pesadilla? ¿O...?

 

*Extiende una mano, rozando gentilmente tu mejilla.*

 

—Dime qué está pasando en esa cabeza complicada tuya. Porque conozco esa expresión. Es la que tienes cuando estás procesando algo que te preocupa pero no quieres admitir en voz alta.

 

*Se sienta en el borde de la cama, claramente dispuesto a escuchar antes de insistir en el desayuno.*

 

—¿Tiene que ver con lo que discutimos ayer? ¿Los Wolfs? ¿La decisión sobre el consorcio? ¿O es algo más?

 

*Sus ojos te buscan con intensidad gentil, esperando que confíes en él con lo que sea que esté causando esa tristeza.*

[2/11 1:35 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No pasa nada Katsuki... solo me preguntaba..  con todo este descanso.. y todo lo sucedido..

Creo que ya no podremos ensayar el baile, verdad?

[2/11 1:35 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda inmóvil por un momento, procesando tu pregunta. Algo en su expresión se suaviza al darse cuenta de que esa es tu preocupación—al menos la que estás dispuesta a compartir.*

 

—¿El baile? *repite con voz más suave*. Claro que podemos ensayar.

 

*Se pone de pie, caminando hacia la ventana para verificar la luz del día antes de girarse hacia ti con expresión calculadora.*

 

—La gala es en tres días. Hoy es... *cuenta mentalmente* ...día de recuperación y organización. Mañana tenemos reunión con el General por la tarde, pero la mañana está relativamente libre. Y pasado mañana...

 

*Regresa a la cama, sentándose nuevamente a tu lado.*

 

—Pasado mañana es cuando Madame Laurier viene para la prueba final del vestido. Lo cual nos da ventana de tiempo en la mañana antes de eso.

 

*Sus ojos rojos te estudian con algo entre ternura y preocupación.*

 

—Así que sí. Podemos ensayar. De hecho... *su voz baja ligeramente* ...probablemente deberíamos. Porque necesitas estar completamente cómoda bailando conmigo públicamente antes de que tengas que hacerlo frente a todo el continente.

 

*Una sonrisa pequeña—casi tímida—cruza su rostro.*

 

—Y honestamente, después de días manejando crisis, colapsos, y amenazas continentales... pasar una hora contigo en el salón de baile, simplemente moviéndonos juntos sin preocupaciones externas...

 

*Se interrumpe, algo vulnerable asomando en su expresión.*

 

—Suena como exactamente lo que ambos necesitamos.

 

*Extiende una mano hacia ti, ayudándote a sentarte apropiadamente.*

 

—Pero primero *dice con tono más firme*. Desayunas. Completamente. Sin excusas. Porque no voy a arriesgarme a que colapses en mis brazos durante el baile porque no comiste apropiadamente.

 

*Trae la bandeja, colocándola sobre tu regazo. Hay selección cuidadosa de alimentos—frutas frescas, huevos suavemente preparados, pan recién horneado, y ese té de hierbas que el doctor especificó.*

 

—Come *ordena gentilmente*. Y mientras comes, dime la verdad sobre qué realmente te está molestando. Porque conozco esa mirada. Y no es solo sobre ensayar baile.

 

*Se acomoda junto a ti, claramente preparado para escuchar mientras desayunas.*

 

—¿Es sobre Alexis? *pregunta con voz más baja*. ¿Sobre reconsiderar la alianza Dragón como Snape sugirió? Porque si es eso...

 

*Su mandíbula se tensa visiblemente.*

 

—Necesito saber ahora. Antes de que mi corazón se involucre más de lo que ya está. Si vas a tener que casarte con él por razones políticas...

 

*Sus ojos te perforan con vulnerabilidad cruda.*

 

—Dímelo ahora, Delyra. No después. Ahora.

[2/11 1:36 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Lo miro con atención... no quiero hacerlo.. y cómo hacerlo después de todo lo que le dije...

 

Yo sé que él aún me ama, y por ello trabajar juntos podría ser complicado.. es imposible separar ambos asuntos!.

 

Pero ciertamente... creo que no es con él con quien dejemos negociar.

Puedo hablar con él patriarca, él también tiene el orgullo herido por el rechazo de su hijo, pero mantener a al familia segura es su prioridad.

 

Él sabrá separar las cosas y mantener todo en orden.

[2/11 1:36 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki suelta un suspiro largo—parte alivio, parte tensión residual—al escuchar que no planeas reconsiderar el matrimonio con Alexis. Sus hombros se relajan marginalmente.*

 

—El patriarca Dragón *repite, procesando la estrategia*. Eso es... inteligente. Más inteligente que intentar trabajar directamente con Alexis cuando las emociones todavía están crudas.

 

*Se pone de pie, comenzando a caminar de un lado a otro en modo estratégico—su forma de procesar información compleja.*

 

—Lord Matthias Dragón. Hombre pragmático, calculador. Ha mantenido a su familia en posición de poder durante treinta años navegando política continental con precisión quirúrgica *enumera mientras camina*. Y sí, el rechazo de su hijo probablemente hirió el orgullo familiar. Pero...

 

*Se detiene, girándose hacia ti con expresión más esperanzada.*

 

—También es hombre que entiende amenazas existenciales. Y si los Wolfs realmente están en modo de expansión agresiva, absorbiendo familias... los Dragón eventualmente estarán en su mira también. Tal vez no inmediatamente, pero eventualmente.

 

*Regresa a sentarse junto a ti, su mente claramente trabajando a velocidad vertiginosa.*

 

—Así que el acercamiento sería... *comienza a articular la estrategia* ...no como heredera rechazada pidiendo ayuda desesperada. Sino como aliada potencial ofreciendo advertencia anticipada sobre amenaza mutua.

 

*Sus ojos rojos brillan con algo astuto.*

 

—Le presentas la información que Snape compartió—los patrones de absorción Wolf, las familias destruidas, la evidencia de Nobiki sobre operaciones ilegales. No como súplica sino como inteligencia valiosa que estás compartiendo porque reconoces que los Dragón tienen tanto que perder como tú.

 

*Se inclina más cerca, su voz bajando.*

 

—Y luego mencionas casualmente que estás organizando alianza defensiva—posiblemente ese consorcio que Snape sugirió—y que los Dragón serían socios valiosos. No por lazos matrimoniales sino por interés mutuo de supervivencia.

 

*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*

 

—Eso apela a su pragmatismo. A su orgullo también—ser invitado como igual, no como favor por conexión familiar rechazada. Y lo más importante...

 

*Te mira directamente.*

 

—Mantiene completamente separados asuntos personales de alianza política. Alexis puede seguir procesando el rechazo sin que eso interfiera con decisiones estratégicas de su padre.

 

*Hace pausa, algo más serio cruzando su expresión.*

 

—Aunque... *duda apenas* ...eventualmente vas a tener que ver a Alexis. En la gala, probablemente. Y si los Dragón se unen a esta alianza, en reuniones futuras. ¿Cómo vas a manejar eso?

 

*No hay celos en su pregunta—solo preocupación práctica genuina.*

 

—Porque Lord Matthias podría aceptar alianza política, pero Alexis... él va a estar ahí. Viendo que rechazaste matrimonio con él pero ahora estás...

 

*Se interrumpe, claramente debatiendo cómo formular esto.*

 

—¿Le dijiste por qué terminaste el compromiso? ¿Sabe sobre los Wolfs? ¿O piensa que simplemente... dejaste de amarlo sin razón clara?

 

*Sus ojos te buscan con algo vulnerable ahora.*

 

—Porque si piensa lo segundo... verte en la gala, especialmente si nota algo entre tú y yo...

 

*Su mandíbula se tensa.*

 

—Podría complicar las cosas. Mucho. No solo emocionalmente sino políticamente. Un hombre despechado con recursos y conexiones puede ser... problema significativo.

 

*Toma tu mano entre las suyas.*

 

—Así que tal vez... antes de acercarte al patriarca... deberías considerar hablar con Alexis primero. No para reconsiderar nada *aclara rápidamente*. Sino para darle... cierre. Explicación. Algo que le permita procesar el rechazo de manera que no se convierta en resentimiento activo.

 

*Te mira con expresión seria.*

 

—Porque necesitamos a los Dragón como aliados, no como enemigos adicionales. Y la forma más efectiva de asegurar eso es manejar los sentimientos heridos de Alexis antes de que se infecten y envenenen toda posibilidad de cooperación.

 

*Aprieta suavemente tu mano.*

 

—¿Qué piensas? ¿O prefieres ir directamente con el patriarca y arriesgarte a que Alexis se entere por su padre en lugar de por ti?

[2/11 1:36 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Él comprendió bien el motivo de la ruptura...sé lo expliqué, nuestra relación tenía muchos fallos.

 

Y sobre tí.. bueno, si tiene sospechas de algo suspendiendo entre nosotros pero reconoce... que hiciste un mejor trabajo que él..

Aunque admitir eso.. es algo que le duele. .

 

Por favor.. para que puedas soltar un poco de los pendientes.. mientras como, podrías acelerar la reunión con el general, informale todo, no guardes nada.

 

Necesitamos que este preparado para todo.y pueda proteger a nuestras casa.

 

Sobre.. mi. Kirishina puede protegerme en tu lugar, ayúdame a que no tenga que hacer todo por favor... realmente es demasiado.. y encima debo guardar descanso.  Agrr

Necesito Moverme!!

 

 

Al menos.. podría hacer que Kirishina me enseñe algo de ejercicio no muy pesado, pero algo para wue con el movimiento recupere mi vitalidad?

[2/11 1:36 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Él comprendió bien el motivo de la ruptura...sé lo expliqué, nuestra relación tenía muchos fallos.

 

Y sobre tí.. bueno, si tiene sospechas de algo suspendiendo entre nosotros pero reconoce... que hiciste un mejor trabajo que él..

Aunque admitir eso.. es algo que le duele. .

 

Por favor.. para que puedas soltar un poco de los pendientes.. mientras como, podrías acelerar la reunión con el general, informale todo, no guardes nada.

 

Necesitamos que este preparado para todo.y pueda proteger a nuestras casa.

 

Sobre.. mi. Kirishina puede protegerme en tu lugar, ayúdame a que no tenga que hacer todo por favor... realmente es demasiado.. y encima debo guardar descanso.  Agrr

Necesito Moverme!!

 

 

Al menos.. podría hacer que Kirishina me enseñe algo de ejercicio no muy pesado, pero algo para wue con el movimiento recupere mi vitalidad?

[2/11 1:37 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se queda mirándote con expresión que mezcla alivio—porque Alexis aparentemente entendió—y algo más oscuro al escuchar que Dragón reconoce que él hizo mejor trabajo.*

 

—Así que sabe *murmura, procesando esa información*. Interesante. Eso podría hacerlo aliado más confiable... o más peligroso dependiendo de cómo maneje su orgullo herido.

 

*Pero entonces escucha tu frustración sobre tener demasiado encima, sobre necesitar moverte, y algo en su expresión se suaviza con comprensión genuina.*

 

—Está bien *dice con voz más firme, entrando en modo organizativo*. Tienes razón. Estoy intentando manejarlo todo yo mismo cuando tenemos recursos ahora.

 

*Se pone de pie con decisión.*

 

—El General. Sí. Lo contactaré inmediatamente para adelantar la reunión. Hoy si es posible. Le informaré todo—Wolfs, Snape, Nobiki, las amenazas potenciales. Sin filtros. Él necesita contexto completo para preparar defensas apropiadas.

 

*Camina hacia la puerta pero se detiene, girándose con expresión más seria.*

 

—Y sobre Kirishima protegiéndote mientras hago eso... *duda apenas, claramente luchando con su instinto de estar siempre presente* ...sí. Puede hacerlo. Esa es literalmente la razón por la que lo contratamos.

 

*Respira profundo, como obligándose a soltar control.*

 

—Pero respecto a ejercicio... *sus ojos te evalúan críticamente* ...nada intenso. Después de dos colapsos mágicos y ritual de sangre, tu cuerpo todavía está recuperándose. Así que...

 

*Una sonrisa pequeña—casi traviesa—cruza su rostro.*

 

—¿Qué tal esto? Kirishima te enseña estiramientos suaves y formas básicas de combate. Nada que eleve tu frecuencia cardíaca peligrosamente pero suficiente movimiento para que no sientas que estás pudriéndote en cama.

 

*Se acerca nuevamente, tomando tu rostro entre sus manos con delicadeza.*

 

—Y esta tarde, cuando regrese de la reunión con el General... *su voz baja, volviéndose más íntima* ...ensayamos el baile. Eso cuenta como ejercicio también. Movimiento, coordinación, pero con beneficio adicional de...

 

*Sus ojos rojos brillan con calidez.*

 

—Estar en mis brazos. Lo cual honestamente necesito después de días manejando crisis sin tocarte apropiadamente.

 

*Presiona un beso suave en tu frente antes de separarse.*

 

—Ahora come *ordena gentilmente pero con firmeza*. Mientras comes, voy a organizar todo. General, Kirishima, horarios...

 

*Sale de la habitación, y casi inmediatamente escuchas su voz autoritaria en el pasillo:*

 

—Kirishima. Ven aquí. Tenemos cambio de planes.

 

*Momentos después, Kirishima entra con expresión alerta pero curiosa.*

 

—¿Bakugo? ¿Qué pasó?

 

*Katsuki lo intercepta en el pasillo, hablando en voz baja pero audible:*

 

—La señorita necesita movimiento. Está recuperándose pero siente que se está pudriendo quieta. Así que vas a enseñarle estiramientos suaves y formas básicas de combate. SUAVES *enfatiza con advertencia clara*. Nada que eleve frecuencia cardíaca peligrosamente. Nada que arriesgue otro colapso.

 

*Kirishima asiente con comprensión.*

 

—Entendido. ¿Cuándo?

 

—Una hora. Después de que termine de desayunar apropiadamente *responde Katsuki*. Mientras tanto, yo voy a adelantar reunión con el General. Tú estás a cargo de su seguridad hasta que regrese. ¿Entendido?

 

—Completamente *confirma Kirishima con seriedad absoluta*.

 

*Katsuki asiente, luego se aleja rápidamente para hacer las coordinaciones necesarias.*

 

*Kirishima entra a tu habitación con sonrisa amigable, haciendo reverencia respetuosa.*

 

—Buenos días, señorita *saluda con tono más relajado que Katsuki pero igual de profesional*. Escuché que quiere moverse un poco. Podemos hacer eso. Tengo rutina perfecta que usaba cuando estaba recuperándome de lesiones—suficiente para sentirse activo sin arriesgarse a daño adicional.

 

*Se acerca, notando la bandeja de desayuno.*

 

—Pero Bakugo tiene razón. Primero necesita terminar eso *señala la comida con sonrisa*. Porque no voy a ser responsable de que colapse durante entrenamiento por no comer apropiadamente. Él me mataría. Literalmente.

 

*Se ríe quedamente, pero hay verdad en sus palabras.*

 

*Afuera, escuchas a Katsuki hablando rápidamente con alguien—probablemente comunicador mágico:*

 

—General Yamamoto. Bakugo Katsuki, guardián de la familia principal. Necesito adelantar nuestra reunión programada. Hoy si es posible. Tenemos... situación que requiere atención inmediata y briefing completo. Sí, relacionado con amenazas continentales. No puedo discutir detalles por este canal. ¿Dos horas? Perfecto. Estaré ahí.

 

*Corta la comunicación, y momentos después aparece en el umbral de tu habitación.*

 

—Reunión con el General en dos horas *reporta con eficiencia*. Lo cual me da tiempo para verificar que comas apropiadamente, que Kirishima entienda exactamente qué ejercicios son seguros, y...

 

*Sus ojos te buscan con algo más suave.*

 

—Despedirme apropiadamente antes de dejarte en manos de otro guardián por primera vez desde... bueno, desde siempre.

 

*Hay vulnerabilidad evidente en cómo lo dice—como si soltar control, confiar en alguien más para protegerte, fuera físicamente difícil para él.*

[2/11 1:37 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Estaré bien, además tu también puedes sentirme.

Tranquilo.

 

Tomé mi té de hierbas...me levanté de la.cama.

 

Kirishima...cierra los ojos por favor..

Avrazo fuertemente a Katsuki..

Y le repito en susurro, estaré bien.

 

Me conoce puedo llegar a ser verdaderamente fuerte.

[2/11 1:37 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Kirishima cierra los ojos inmediatamente con sonrisa comprensiva, girándose hacia la pared para dar privacidad adicional.*

 

—No escucho nada *anuncia con tono deliberadamente alegre*. Absolutamente nada está pasando aquí.

 

*Katsuki se queda inmóvil por un microsegundo cuando lo abrazas, antes de que sus brazos te envuelvan con urgencia apenas contenida. Te aprieta contra su pecho, enterrando el rostro en tu cabello con suspiro tembloroso.*

 

—Lo sé *murmura contra tu cabello, su voz ronca*. Sé que eres fuerte. Increíblemente fuerte. Pero eso no hace que sea más fácil dejarte.

 

*Sus manos se mueven por tu espalda—una acariciando suavemente, la otra sosteniéndote firmemente contra él.*

 

—Y sí, puedo sentirte *continúa con voz más baja*. Cada vez que tu corazón late demasiado rápido. Cada vez que estás en peligro real. Pero eso es... diferente de estar físicamente presente. De poder interponerme entre tú y amenaza en segundos.

 

*Se separa apenas lo suficiente para mirarte directamente, sus manos enmarcando tu rostro con delicadeza devastadora.*

 

—Pero tienes razón. Necesito confiar. En ti, en Kirishima, en que no todo depende de mí solamente *sus ojos rojos te sostienen con intensidad*. Así que voy a ir con el General. Voy a darle briefing completo. Y voy a confiar en que cuando regrese...

 

*Presiona su frente contra la tuya.*

 

—Todavía estarás aquí. Segura. Tal vez sudada del entrenamiento con Kirishima, pero viva y bien.

 

*Sus pulgares acarician tus mejillas.*

 

—Y esta tarde *susurra, sus labios rozando los tuyos sin besarte completamente—provocación deliberada* te voy a tener en mis brazos durante el ensayo de baile. Y voy a recordarte exactamente por qué elegiste a este guardián obsesivo y sobreprotector.

 

*Finalmente cierra la distancia, besándote con intensidad que promete más para después. No es largo—consciente de que Kirishima está a metros de distancia—pero es profundo, posesivo, lleno de todo lo que no puede decir en palabras.*

 

*Cuando se separa, su respiración es irregular.*

 

—Dos horas *dice con voz ronca*. Tres máximo. Y luego regreso.

 

*Te suelta con evidente reluctancia, ajustándose el chaleco y recuperando compostura profesional con velocidad impresionante.*

 

—Kirishima *llama sin girarse*. Puedes abrir los ojos ahora.

 

*Kirishima se gira, su expresión cuidadosamente neutral aunque hay brillo divertido en sus ojos que sugiere que definitivamente escuchó más de lo que admite.*

 

—Órdenes finales *dice Katsuki con voz autoritaria*. Ejercicios suaves. Si se cansa—y me refiero a CUALQUIER señal de fatiga—paras inmediatamente. Si el vínculo te alerta sobre malestar, me contactas. Y bajo NINGUNA circunstancia la dejas sola ni por un segundo. ¿Entendido?

 

—Completamente *responde Kirishima con seriedad absoluta*.

 

*Katsuki asiente, girándose hacia ti una última vez.*

 

—Estaré bien *dice, repitiendo tus palabras con algo de ironía*. Y tú también. Porque ambos somos fuertes. Juntos y separados.

 

*Sale de la habitación con pasos decididos, aunque puedes ver la tensión en sus hombros—soltar control claramente no es fácil para él.*

 

*Kirishima espera hasta que los pasos de Katsuki se alejan completamente antes de girarse hacia ti con sonrisa más relajada.*

 

—Entonces *dice con tono amigable*. ¿Lista para algo de movimiento real? Porque honestamente, después de presenciar esa despedida intensamente romántica...

 

*Se ríe quedamente.*

 

—Creo que ambos necesitamos quemar algo de energía. Usted por inquietud de recuperación. Yo porque acabo de confirmar que las cartas tenían absolutamente razón sobre desarrollar sentimientos inconvenientes, y necesito distraerme antes de que eso se convierta en problema.

 

*Dice esto último con honestidad sorprendente pero sin incomodidad—simplemente reconociendo realidad mientras mantiene límites claros.*

 

—Así que. Salón de entrenamiento o jardín. ¿Dónde prefiere que hagamos esto?

parte dos

      [31/10 3:53 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se recuesta ligeramente en la silla, sus ojos rojos perdidos por un moment...