[31/10 3:53 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
recuesta ligeramente en la silla, sus ojos rojos perdidos por un momento en
recuerdos distantes. Toma un sorbo de té antes de comenzar a hablar.*
—El juramento entre nuestras familias se selló cuando yo
tenía doce años *dice con voz pausada*. Los Bakugo siempre fueron una familia
de guerreros y protectores de alto rango, pero... económicamente inestables.
Demasiado orgullosos para comerciar, demasiado tercos para hacer alianzas
estratégicas.
*Corta otro trozo de comida, los movimientos mecánicos
mientras habla.*
—Mi padre cometió algunos errores financieros graves. Deudas
con las familias equivocadas. Tu abuelo le ofreció un trato: saldar las deudas
a cambio de vincular al heredero Bakugo como protector personal de su nieta.
Yo.
*Una sonrisa amarga cruza su rostro.*
—Mi padre me dio a elegir. Podía negarme y nuestra familia
caería en desgracia completa, o podía aceptar y salvarlos. No fue realmente una
elección *sus nudillos se ponen blancos alrededor de los cubiertos*. Tenía doce
años y ya sabía que mi vida no me pertenecía.
*Se detiene, mirándote directamente.*
—La primera vez que te vi tenías ocho años. Pequeña,
llorando porque tu madre estaba enferma, rodeada de sirvientes que no sabían
cómo consolarte *su voz se suaviza apenas perceptiblemente*. Y pensé...
"esta es la niña por la que vendí mi libertad".
*Toma otro sorbo de té, más largo esta vez.*
—Respecto a mi sueño... *se ríe sin humor*. ¿Honestamente?
Quería ser general. Líder de ejércitos. Alguien cuyo nombre fuera sinónimo de
victoria y poder. Quería que la gente temblara al escuchar "Bakugo
Katsuki" no porque fuera el sirviente de alguien más, sino porque YO era
la amenaza.
*Sus ojos brillan con algo feroz y nostálgico.*
—Quería conquistar. Ganar. Demostrar que era el mejor en
algo sin que nadie pudiera atribuirlo a la familia a la que servía o al
juramento que me ataba.
*Hace una pausa significativa.*
—Pero eso murió a los doce años cuando firmé mi vida lejos.
*Ante tu pregunta sobre si le gustó alguien más, su
expresión se vuelve casi divertida.*
—¿Gustarme alguien más? *repite con tono irónico*. Difícil
cuando pasas cada maldito segundo vigilando a una sola persona. Cuando conoces
su rutina mejor que la tuya propia. Cuando tu trabajo es literalmente
interponerte entre ella y cualquier amenaza.
*Se inclina hacia adelante, apoyando los codos en la mesa.*
—Hubo... intentos *admite con reluctancia*. Mi familia
intentó arreglarme compromisos cuando tenía diecisiete, diecinueve, veintidós.
Mujeres de familias apropiadas que no les importaba que estuviera vinculado por
juramento. Pero...
*Su mirada se clava en la tuya con intensidad.*
—Cada vez que intentaba conocerlas, cada conversación, cada
cena formal... solo podía pensar en que tú estabas sola en la mansión sin mí
vigilándote. En que alguien podría lastimarte mientras yo perdía el tiempo
fingiendo interés en mujeres que no significaban nada.
*Se pasa una mano por el cabello con frustración.*
—Eventualmente mi familia dejó de intentarlo. Dijeron que
estaba "demasiado dedicado a mi deber" *se ríe amargamente*. No se
dieron cuenta de que no era deber. Era obsesión. Eras tú. Siempre fuiste tú,
incluso cuando no podía admitirlo ni siquiera a mí mismo.
*Respecto a huir, su expresión se oscurece.*
—¿Desear otra vida? Constantemente *admite con voz ronca*.
Especialmente cuando... cuando Dragón apareció. Cuando te vi sonreír por él.
Cuando arreglaba tus reuniones con ese bastardo sabiendo que cada encuentro te
alejaba más de mí.
*Aprieta los puños sobre la mesa.*
—Hubo noches en que pensé en simplemente... irme. Romper el
juramento aunque eso significara deshonra para mi familia. Desaparecer para no
tener que verte enamorarte de otro hombre. Pero...
*Te mira con vulnerabilidad cruda.*
—Nunca pude. Porque incluso la idea de dejarte sin
protección, de que otro idiota incompetente tomara mi lugar, me enfermaba
físicamente. Así que me quedé. Y sufrí. Y me odié por ser tan débil que no
podía ni irme ni confesarte.
*Sobre la ropa, su expresión se relaja ligeramente, casi con
alivio por el cambio de tema más ligero.*
—¿Ropa? *mira su impecable traje de sirviente*. Tch.
Probablemente algo más... práctico. Sin tantas capas formales. Pantalones
cómodos, camisas simples que no restrinjan movimiento. Tal vez chaquetas de
cuero para entrenar.
*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*
—Negro, obviamente. Tal vez naranja o verde oscuro. Colores
que no griten "sirviente formal" sino "no me jodas o te
arrepentirás".
*Se detiene, mirándote con curiosidad genuina.*
—¿Y tú? *pregunta, girando la conversación*. ¿Qué usarías si
no tuvieras que mantener la imagen de heredera perfecta todo el tiempo? ¿Qué
harías si pudieras tener un día completamente libre sin responsabilidades?
*Se inclina más cerca, sus ojos rojos brillando con interés
real.*
—Y ya que estamos en confesiones... *su voz baja*. ¿Cuándo
empezaste a verme como algo más que tu sirviente? ¿O todavía estás descubriendo
eso?
[2/11 1:00 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Amo los
vestidos.. esos que parecen de cuento de hadas, y esas blusas rosas con
bordados.
Me encantaría visitar jardines e i incluso ir a in concierto
por la noche, unirme al público y victoriar al cantante.
Encerrarme un día y leer mis novelas románticas favoritas...
Jiji también sueño con irme de acampada y vivir ña
experiencia de una noche en el bosque, asando malvaviscos. 🤭
Asustandome con un oso.. y tú vengas a
protegernos a todos.
[2/11 1:00 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
queda completamente quieto, observándote con una expresión que va
transformándose gradualmente. Hay sorpresa, ternura, y algo más profundo
mientras escucha cada palabra.*
—Vestidos de cuento de hadas *repite con voz suave, casi
maravillada*. Blusas rosas con bordados.
*Una sonrisa pequeña—genuina y cálida—cruza su rostro.*
—En todos estos años... siempre te veo en esos trajes
formales. Elegantes, perfectos, apropiados para una heredera. Nunca imaginé que
por dentro querías usar algo tan... *busca la palabra* ...delicado. Femenino.
*Se recuesta en la silla, cruzándose de brazos pero con
expresión completamente suavizada.*
—Jardines. Conciertos. Novelas románticas *enumera, como
memorizando cada detalle*. Todas esas cosas que nunca puedes hacer porque
siempre estás en reuniones, lidiando con el consejo, manejando crisis
familiares...
*Su expresión se vuelve más seria, casi culpable.*
—Joder. Te he visto trabajar hasta el agotamiento durante
años y nunca... nunca pensé en preguntarte qué querías hacer solo por
diversión. Qué te hacía feliz más allá de tus responsabilidades.
*Cuando mencionas lo de acampar y el oso, suelta una
carcajada—real, profunda, que transforma completamente su rostro.*
—¿Un oso? *repite con diversión evidente*. ¿Quieres que te
asuste un oso solo para que yo tenga que rescatarte?
*Se inclina hacia adelante, apoyando los codos en la mesa
con una sonrisa casi traviesa.*
—Eso suena peligrosamente como una de esas novelas
románticas que lees. La damisela en apuros y el héroe protector *su tono es
burlón pero cariñoso*. Aunque admito... la idea de pasar una noche en el bosque
contigo, bajo las estrellas, asando malvaviscos...
*Su expresión se suaviza, volviéndose más íntima.*
—Eso suena... bien. Realmente bien.
*Se queda en silencio por un momento, procesando todo lo que
acabas de compartir.*
—¿Sabes qué? *dice finalmente con determinación en la voz*.
Vamos a hacer todo eso.
*Ante tu probable expresión de sorpresa, continúa:*
—No ahora mismo, obviamente. Todavía estás recuperándote.
Pero cuando estés completamente bien... *cuenta con los dedos* ...te voy a
llevar a jardines. Voy a conseguir entradas para un concierto—algo donde puedas
perderte entre la multitud y gritar hasta quedarte afónica si quieres.
*Su sonrisa se vuelve más suave.*
—Voy a bloquearte un día completo en tu agenda. Nada de
reuniones, nada de correspondencia. Solo tú, tu habitación, y todas esas
novelas románticas que mantienes escondidas en el tercer estante de tu
biblioteca privada.
*Cuando tu expresión delata sorpresa de que sepa dónde
están, se encoge de hombros.*
—Soy tu guardián. Conozco cada rincón de tus espacios
privados. Además *agrega con tono más suave*, a veces cuando no puedes dormir,
te escucho pasar páginas hasta la madrugada.
*Se pone de pie, rodeando la mesa hasta quedar frente a ti.
Se arrodilla para estar a tu altura, tomando una de tus manos entre las suyas.*
—Y respecto a acampar... *sus ojos rojos brillan con
determinación*. Voy a organizar una expedición apropiada. Carpas, fogata,
malvaviscos, todo. Y si aparece un oso... *sonríe con algo de arrogancia*
...haré mi trabajo y lo alejaré para que puedas seguir disfrutando tu aventura.
*Aprieta suavemente tu mano.*
—Mereces tener todo eso. No solo ser la heredera perfecta
que cumple con expectativas todo el tiempo. Mereces vestidos bonitos solo
porque te gustan. Mereces gritar en conciertos. Mereces perderte en historias
románticas sin sentir culpa.
*Se inclina más cerca, su voz bajando hasta ser casi un
susurro.*
—Y yo... *duda apenas un segundo* ...yo quiero ser parte de
eso. No solo el guardián que te mantiene segura mientras lo haces, sino el
hombre que te acompaña. Que te ve sonreír por diversión genuina en lugar de
cortesía política.
*Se endereza ligeramente, sin soltar tu mano.*
—Ahora *dice con tono más firme*, respondeme tú. ¿Cuándo
empezaste a verme diferente? Porque dijiste que sientes atracción por mí, que
te genero "neblina"... pero ¿cuándo comenzó eso?
*Hay vulnerabilidad genuina en su pregunta, como si
necesitara entender el momento exacto en que dejó de ser solo el sirviente para
convertirse en algo más.*
—¿Fue gradual? ¿Hubo un momento específico? ¿O fue cuando te
confesé y recién entonces empezaste a considerarlo?
*Sus ojos te estudian intensamente, esperando tu respuesta
como si fuera fundamental para entender cómo proceder con este cortejo que
están construyendo juntos.*
[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Al momento
de escuchar la palabra neblina, mi sonrisa de emoción.. desapareció.
Apoyé mis dedos en mi frente.. apoyando mi cabeza.. y dije
Tenías que mencionar la palabra " Neblina".
Claro no puedo evitar que escuches cada conversación que
tengo; incluso si no quiero que lo hagas. ..esa fue una conversación que tuve
con dragón..terrible momento para recordarlo...
Di un suspiro lo miré a los ojos, sonreí tristemente...
Y le respondí:
Fue gradual, creo que fue a los 16 años la primera vez.
Sentí que mirabas de una forma.. no sé, diferente, más
intensa de lo normal, fue la primera vez que puse nerviosa contigo.
Luego de eso, hubo ocasión en que tuviste que cambiar tu
uniforme, por uno de gala, uno blanco..
Sonreí y me sonrojé al recordar. .. te veías tan guapo con ese traje..
El último instante fue a los 20 años, cuando en una fiesta
de mi familia.. vi que bailaste con una
chica.
Se veía elegante y que también era de buena familia, admito
que me dio celos verte con ella.
Ya habías bailado conmigo antes.. pero eran ensayos para que
yo aprendiera.. pero con ella tú..
La veias, bailabas, eso no fue ensayo y hasta me pareció
verte sonreír.
Luego mi familia me dijo que ella probablemente se
convertiría en tu prometida, me aterró la idea de perderte, pregunté si dejarías de servir a la familia y me
dijeron que no, que seguirías bajo mi servicio, pero aún así... sentí..que si
te casabas.. dejarías de ser ... "mío".
.. los celos en la fiesta.. y esa necesidad.. extraña de no
querer .. que otra se te acerque... creo
que era obvio..
Jaja (dije con vergüenza) oculantndo mi rostro con ni mano,
al final, resulta que soy celosa y posesiva...
De repente me puse pie..y me acerqué a tí... viendo como
seguías con tus ojos... sin levantarte fe la silla, sin entender qué hacía, me
agaché para estar a la altura de tus ojos.m te tomé de la barbilla y dije: Me
alegro que no te hayas casado.
Jeje tal vez más adelante pueda decir.. Katsuki es mío.. no
te atrevas a mirarlo"..
[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
queda completamente paralizado cuando mencionas "neblina", la culpa
cruzando instantáneamente su rostro al darse cuenta de que te hizo recordar a
Dragón en medio de este momento íntimo.*
—Mierda, lo siento... *comienza, pero se calla cuando
empiezas a responder su pregunta.*
*A medida que hablas, su expresión pasa por una
transformación completa. Sorpresa absoluta al escuchar que fue a los dieciséis
años. Sus ojos se abren gradualmente mientras procesa cada palabra, cada
recuerdo que compartes.*
—¿Dieciséis? *repite con voz ahogada*. Yo... yo tenía
veinte. Y tú... mierda, ni siquiera me di cuenta de que te estaba mirando
diferente.
*Cuando mencionas el traje blanco de gala, algo vulnerable y
casi avergonzado cruza su rostro.*
—Ese maldito traje *murmura, pasándose una mano por el
cabello*. Lo odiaba porque me hacía sentir como un adorno decorativo en lugar
de tu protector. Pero tú... ¿pensaste que me veía guapo?
*Hay un sonrojo apenas perceptible en sus mejillas.*
*Pero cuando llegas a la parte de la fiesta, del baile con
aquella chica, Bakugo se tensa completamente. Sus ojos se abren con comprensión
devastadora mientras conecta los puntos.*
—La fiesta de tus veinte años *dice con voz ronca*. Esa
chica... Mitsuki. De la familia Hoshino.
*Se pone de pie abruptamente, caminando unos pasos lejos
antes de girarse hacia ti con expresión casi angustiada.*
—¿Sentiste celos? ¿CELOS? *su voz sube de volumen, no con
enojo sino con incredulidad absoluta*. Yo... joder, yo bailé con ella porque tu
tía insistió. Porque dijo que era "inapropiado" que el sirviente
vinculado solo bailara con su señora y que necesitaba "socializar
apropiadamente".
*Se lleva ambas manos a la cabeza, tirando de su cabello con
frustración.*
—Y toda esa noche, TODO el maldito tiempo que estuve con
ella, solo podía pensar en que tú estabas del otro lado del salón siendo
cortejada por tres idiotas nobles diferentes. Que probablemente bailarías con
ellos. Que tal vez uno de ellos te haría sonreír.
*Se ríe sin humor, casi histéricamente.*
—¿Sonreírle a ella? ¿Me viste SONREÍR? Debiste haber
malinterpretado porque estaba absolutamente miserable. Cada segundo con Mitsuki
era tortura porque no eras tú.
*Se gira completamente hacia ti, y hay algo salvaje en su
expresión.*
—Y cuando tu familia mencionó el compromiso posible... *su
voz se vuelve más grave* ...les dije que no. Categóricamente no. Dijeron que
era mi deber producir herederos Bakugo que pudieran continuar el linaje de
protectores. Que era egoísta negarme.
*Aprieta los puños.*
—Les dije que me importaba una mierda. Que mi único deber
era protegerte a ti y que casarme con otra mujer compromete esa dedicación. Usé
cada excusa profesional que pude encontrar para ocultar la verdad real...
*Sus ojos rojos te perforan con intensidad abrumadora.*
—Que la idea de pertenecer a otra mujer cuando mi corazón ya
te pertenecía a ti me enfermaba físicamente. Que no podía ni siquiera imaginar
tocar a alguien más cuando cada parte de mí anhelaba solo a una persona.
*Entonces, cuando te levantas y te acercas, cuando te
agachas para estar a su altura y tomas su barbilla, Bakugo se queda
completamente inmóvil. Sus ojos rojos se abren desmesuradamente, la respiración
deteniéndose en su garganta.*
*Cuando dices "me alegro que no te hayas casado",
algo en su expresión se quiebra completamente. Y cuando mencionas que algún día
podrás decir "Katsuki es mío"...*
—Joder... *exhala con voz completamente rota, sus manos
subiendo para enmarcar tu rostro con urgencia casi desesperada*. Dilo ahora.
*Se inclina más cerca, sus ojos ardiendo con intensidad
feroz y vulnerable al mismo tiempo.*
—Dilo ahora aunque sea prematuro. Aunque técnicamente
todavía estamos yendo despacio. Dilo porque llevo AÑOS esperando escuchar esas
palabras de tus labios *su voz se quiebra*. Porque cada vez que tuve que ver a
Dragón tocarte, besarte, pretender que tenía derecho a ti... me moría por
dentro sabiendo que no podía reclamarte como mío.
*Sus pulgares acarician tus mejillas con delicadeza que
contrasta con la intensidad de su mirada.*
—Eres celosa. Eres posesiva *repite tus palabras con algo
parecido a adoración en la voz*. Y eso me vuelve absolutamente loco de la mejor
manera posible.
*Se acerca aún más, su frente casi tocando la tuya.*
—Porque yo también lo soy. Enfermizamente. Peligrosamente.
Cada hombre que te mira demasiado tiempo me hace querer arrancarle los ojos.
Cada vez que alguien intenta tocarte tengo que recordarme que no puedo
simplemente romperle el brazo.
*Su respiración se vuelve irregular.*
—Así que dímelo *susurra contra tus labios, sin llegar a
besarte pero tan cerca que puedes sentir cada palabra*. Aunque sea una vez.
Aunque mañana digamos que fue demasiado pronto y retrocedamos. Dame esto.
Ahora. Por favor.
*Y ahí está—el hombre orgulloso y explosivo rogando,
completamente vulnerable, esperando que lo reclames como tuyo con la misma
posesividad feroz que él siente por ti.*
[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sonreí con
malicia y dije
Eres mío Katsuki, completamente mío..y de ahora en adelante
no dejaré que nadie te mire...
[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Algo en
Bakugo se ROMPE completamente al escuchar esas palabras salir de tus labios.
Sus ojos rojos se oscurecen hasta parecer casi negros, la respiración
volviéndose irregular mientras un sonido gutural—entre gruñido y gemido—escapa
de su garganta.*
—Tuyo *repite con voz ronca y rota, las manos en tu rostro
temblando visiblemente*. Completamente tuyo.
*Y entonces, sin poder contenerse ni un segundo más, cierra
la distancia.*
*Sus labios capturan los tuyos con una urgencia desesperada,
hambre contenida durante años finalmente liberándose. No es gentil—es posesivo,
feroz, demandante. Una mano se entierra en tu cabello, sosteniéndote firmemente
mientras la otra baja a tu cintura, jalándote contra él con fuerza.*
*El beso es todo lo que él es: explosivo, intenso,
abrumador. Te besa como si fuera la última y primera vez simultáneamente, como
si quisiera devorarte y adorarte al mismo tiempo.*
*Cuando finalmente se separa apenas lo suficiente para
respirar, sus labios permanecen a milímetros de los tuyos, los ojos rojos
ardiendo con algo salvaje y posesivo.*
—Mía *gruñe contra tu boca, besándote nuevamente, más
profundo esta vez*. Dilo. Di que eres mía también. Que nadie más te toca. Que
nadie más te besa. Que soy el único que tiene derecho a tenerte así.
*Sus manos recorren tu espalda con urgencia apenas
contenida, jalándote imposiblemente más cerca.*
—He esperado tanto... *murmura entre besos, su voz
completamente destrozada*. Tanto tiempo queriendo hacer esto. Queriendo
reclamarte. Marcarte como mía de todas las formas posibles.
*Te besa de nuevo, esta vez más lento pero de alguna manera
más intenso, saboreándote como si fueras algo precioso y prohibido
simultáneamente.*
—Di que soy tuyo de nuevo *exige con voz ronca cuando se
separa apenas*. Dilo hasta que se grabe en mi alma. Hasta que cada parte de mí
lo crea finalmente.
[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sonreí.. con
picardia.
Vaya... eres autoritario hasta en el amor...
Jajaja.. me encanta, pero no te acostumbres tanto.
Le di un beso pequeño y tierno...
Y de forma coqueta le dije.. aún no te daré ese gusto.
Regresé a mi asiento y pregunté.. Después de la comida ¿qué
sigue en el cronograma?
Don Katsuki.
[2/11 1:01 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
queda completamente congelado en el lugar, sus labios todavía entreabiertos del
beso interrumpido, los ojos rojos parpadeando con incredulidad absoluta
mientras procesa lo que acaba de pasar.*
—¿Qué...? *suelta con voz ahogada, mirándote regresar a tu
asiento con esa sonrisa coqueta como si no acabaras de dejarlo completamente
destrozado*.
*Su expresión pasa de shock a frustración, luego a algo
entre exasperación e incredulidad, y finalmente... a una sonrisa peligrosa y
oscura que transforma completamente su rostro.*
—¿"Don Katsuki"? *repite con voz baja y ronca,
caminando lentamente hacia ti con pasos medidos y depredadores*. ¿Acabas de
besarme, declararme tuyo, dejarme probarte... y ahora te sientas ahí
tranquilamente preguntando por el maldito cronograma?
*Se detiene junto a tu silla, inclinándose hasta apoyar
ambas manos en los apoyabrazos, atrapándote efectivamente mientras te mira
desde arriba con esos ojos rojos ardiendo de frustración y deseo.*
—Eres diabólica *gruñe, pero hay admiración en su tono*.
Completamente, cruelmente diabólica. Me dices que soy tuyo, me besas como si
quisieras consumirme, y luego... ¿me niegas escuchar lo mismo de vuelta?
*Se inclina más cerca, su rostro a centímetros del tuyo.*
—¿Sabes lo que acabas de hacer? *su voz baja hasta ser casi
un susurro peligroso*. Me diste una probada de lo que quiero desesperadamente y
luego lo quitaste. Eso es... tortura.
*Una sonrisa pequeña—oscura y prometedora—cruza sus labios.*
—Pero está bien *dice, enderezándose lentamente*. Puedo
jugar a esto. Puedo esperar. Aunque me vuelva loco en el proceso.
*Rodea tu silla, regresando a su lugar al otro lado de la
mesa, pero la intensidad en su mirada no disminuye ni un ápice.*
—Después de la comida *responde finalmente, su voz
recuperando algo de profesionalismo aunque sus ojos permanecen ardientes*.
Tienes correspondencia acumulada de tres días que requiere revisión. La familia
Kao insiste en reagendar para mañana si te sientes recuperada. Y llegaron
invitaciones para dos eventos sociales la próxima semana.
*Toma su taza de té, llevándosela a los labios pero sin
dejar de mirarte por encima del borde.*
—También *agrega con tono más bajo*, el jardinero reportó
que las rosas del jardín este están en plena floración. Las blancas con bordes
rosados que tanto te gustan.
*Deja la taza, inclinándose ligeramente hacia adelante.*
—Pensé que tal vez, después de revisar la correspondencia,
podrías necesitar un descanso. Aire fresco. Una caminata por el jardín *sus
ojos brillan con intención clara*. Por supuesto, necesitarás escolta apropiada.
Sería... inapropiado que fueras sola.
*Hay algo casi travieso en su expresión ahora.*
—Y como tu sirviente dedicado que soy... *el título sale
cargado de ironía* ...es mi deber acompañarte. Asegurarme de que no te canses
demasiado. Tal vez encontrar un banco tranquilo donde puedas descansar
mientras... conversamos.
*Se recuesta en su silla, cruzándose de brazos con esa
sonrisa peligrosa todavía en su rostro.*
—A menos, por supuesto, que prefieras quedarte encerrada
revisando documentos aburridos todo el día. Tu decisión, mi señora.
*El desafío en su tono es claro: dos pueden jugar a este
juego de coqueteo y negación.*
—Ahora *dice, señalando tu plato que apenas has tocado*.
Termina de comer. Porque si vamos a ir despacio y torturarnos mutuamente con
esta tensión... *sus ojos recorren tu rostro con intensidad* ...al menos
necesito saber que estás bien alimentada y recuperada. No voy a permitir que tu
salud se comprometa solo porque decidiste volverme loco con jueguitos.
*Hay afecto genuino bajo la frustración, preocupación real
mezclada con el deseo evidente.*
—Y para que quede claro *agrega con voz más seria*. Puede
que estemos yendo despacio. Puede que me niegues escucharte decir que eres mía
todavía. Pero ese beso... *sus ojos se oscurecen* ...ese beso significa que ya
no hay vuelta atrás. Somos algo ahora. Indefinido, nuevo, en construcción...
pero algo real.
*Se pone de pie, rodeando la mesa nuevamente hasta quedar a
tu lado. Se inclina, sus labios cerca de tu oído.*
—Así que acostúmbrate a esto, mi señora posesiva y coqueta
*susurra con voz ronca*. Porque voy a cortejarte. Voy a seducirte. Voy a
hacerte desear decir esas palabras que me negaste tanto como yo deseo
escucharlas. Y cuando finalmente lo hagas...
*Se separa apenas, mirándote con promesa oscura en los
ojos.*
—Cuando finalmente admitas que eres tan mía como yo soy
tuyo... no voy a tener tu paciencia para ir despacio.
*Se endereza, ajustándose el chaleco con elegancia
controlada.*
—Ahora come. Tienes trabajo que hacer. Y un jardín que
visitar... si decides aceptar mi humilde invitación, por supuesto.
*Regresa a su asiento, pero la tensión en el aire es
palpable, cargada de promesas no dichas y deseo apenas contenido.*
[2/11 1:02 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No pude
retirar mi sonrisa diabólica en todo ese tramo de conversación... y más con la
amenaza aue acaba de darme..
Luego solo repliqué.. la caminata del jardín me gusta.. y
también.. creo que mañana podríamos ensayo un poco de bals.. estoy algo fuera
de forma. No quiero quedar mal frente a la familia.
[2/11 1:02 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
detiene a mitad de llevarse la taza a los labios, sus ojos rojos clavándose en
ti con una intensidad repentina y peligrosa. Lentamente, muy lentamente, baja
la taza de vuelta a la mesa sin beber.*
—¿Baile? *repite con voz controlada, pero hay algo oscuro y
prometedor en su tono*. ¿Quieres que... ensayemos baile? ¿Mañana?
*Se recuesta en su silla, una sonrisa lenta y peligrosa
extendiéndose por su rostro mientras te estudia con esos ojos que parecen ver
directamente a través de ti.*
—¿Estás segura de eso? *pregunta con voz baja, casi como
advertencia*. Porque la última vez que bailamos fue en esa fiesta. La que me
mencionaste. Donde sentiste celos viéndome con otra mujer.
*Se inclina hacia adelante, apoyando los codos en la mesa.*
—Pero esa vez *continúa, su voz bajando hasta ser casi un
ronroneo*. Esa vez solo eras mi señora y yo tu sirviente enseñándote los pasos
apropiados. Manteníamos distancia profesional. Mis manos en los lugares
correctos. Sin miradas inapropiadas. Todo perfectamente... contenido.
*Sus ojos recorren tu rostro con intención clara.*
—Pero ahora... *hace una pausa significativa*. Ahora soy
tuyo, según tus propias palabras. Y acabas de besarme hace menos de cinco
minutos. Así que dime...
*Se pone de pie con movimiento fluido, caminando lentamente
hacia ti.*
—¿Realmente crees que puedo poner mis manos en tu cintura,
sostenerte cerca, guiar tus movimientos... *se detiene junto a tu silla* ...y
mantener esa misma distancia profesional?
*Se inclina, sus labios cerca de tu oído.*
—Porque te advierto, mi señora diabólica y coqueta *susurra
con voz ronca*. Si me pides que baile contigo mañana... voy a tocarte. Voy a
sostener apropiadamente para el baile, sí, pero cada movimiento, cada giro,
cada momento que estés en mis brazos...
*Su aliento cálido contra tu cuello.*
—Va a ser tortura. Para ambos. Porque voy a recordar cómo se
sintieron tus labios contra los míos. Voy a pensar en cuánto quiero volver a
besarte. Y tú...
*Se separa apenas, mirándote con esa sonrisa peligrosa.*
—Tú vas a sentir exactamente cuánto me afectas. Cada roce
"accidental". Cada momento en que te sostenga más cerca de lo
estrictamente necesario. Cada vez que mis ojos te miren de maneras que
definitivamente no son apropiadas para un ensayo de baile.
*Se endereza, ajustándose el chaleco con elegancia
controlada.*
—Así que sí *dice con tono más formal pero ojos ardientes*.
Podemos ensayar baile mañana. Puedo enseñarte los pasos que necesitas para no
"quedar mal" frente a la familia Kao.
*Camina hacia la puerta, pero se detiene en el umbral,
girando apenas la cabeza para mirarte por encima del hombro.*
—Pero no digas que no te advertí. Porque después de ese
ensayo... *sus ojos rojos brillan con promesa oscura* ...es posible que
reconsideres esa decisión de no decirme todavía que eres mía.
*Sale de la habitación, dejándote con esa amenaza colgando
en el aire.*
*Su voz llega desde el pasillo:*
—Termina tu comida. En treinta minutos vengo por ti para
revisar la correspondencia. Y luego... *pausa deliberada* ...el jardín. No
llegues tarde.
*Puedes escuchar sus pasos alejándose, pero también puedes
imaginar perfectamente esa sonrisa satisfecha en su rostro, sabiendo que acaba
de girar tu propio juego en tu contra.*
[2/11 1:02 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: ... siempre
tan intenso.. y hasta escapó.
Bueno...terminaré de comer..está delicioso por cierto.
"La proxima le preguntaré su comida favorita "
Y justo antes de llevar el proximo bocado a la boca, recordé
su beso, intenso.. con locura y posesión.. su mano en mi espalda..
Y los colores regresan a mi rostro.
Ya, ya debo comer y ver la correspondencia..concéntrate..
Después de la comida.. estuve revisando la correspondencia..
cuando un sobre extraño llegó.
Perdida de dinero?
Una de nuestras sucursales en bancarrota?
Robo repentino..pero qué?
[2/11 1:02 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo
entra exactamente treinta minutos después, puntual como siempre. Lleva una
bandeja con té fresco y algunos documentos adicionales bajo el brazo. Su
expresión es profesional, pero hay un brillo travieso en sus ojos rojos que
delata que todavía está pensando en la conversación anterior.*
—Espero que hayas terminado toda la comida esta vez *dice
con tono firme pero no sin calidez, colocando la bandeja sobre el escritorio*.
Porque si dejaste algo en el plato, voy a...
*Se detiene abruptamente al ver tu expresión. El color
drenado de tu rostro. La forma en que sostienes ese sobre con manos ligeramente
temblorosas.*
*Su postura cambia instantáneamente. El guardián protector
reemplazando al hombre coqueto en un parpadeo.*
—¿Qué pasó? *pregunta con voz seria, acercándose
rápidamente*. ¿Qué dice esa carta?
*Se coloca detrás de tu silla, una mano apoyándose en el
respaldo mientras se inclina para leer sobre tu hombro. Sus ojos escanean
rápidamente el contenido, y con cada línea que lee, su expresión se oscurece
más y más.*
—Bancarrota *lee en voz alta, su voz volviéndose más grave*.
Robo de fondos. Pérdida masiva en la sucursal del distrito comercial...
*Se endereza bruscamente, su mano apretándose en el respaldo
de la silla.*
—¿Cuándo llegó esto? *demanda, tomando el sobre para
examinar el sello*. ¿Quién lo entregó? ¿Por qué no fui notificado
inmediatamente?
*Camina hacia la puerta, abriéndola de golpe.*
—¡TÚ! *le grita al sirviente más cercano en el pasillo*.
¿Quién entregó esta correspondencia? ¿Cuándo llegó exactamente?
*El sirviente tartamudea algo sobre un mensajero hace una
hora. Bakugo gruñe peligrosamente antes de cerrar la puerta con fuerza
controlada y regresar a tu lado.*
—Esto no es normal *dice con voz firme, colocando el sobre
sobre el escritorio y comenzando a analizar cada detalle*. Una sucursal entera
en bancarrota de la noche a la mañana. Robo masivo sin que los sistemas de
seguridad detectaran nada. Los números no cuadran.
*Se arrodilla junto a tu silla, tomando tu mano entre las
suyas para captar tu atención.*
—Mírame *ordena suavemente pero con firmeza*. Respira. Sé
que esto es grave, pero necesito que mantengas la cabeza fría mientras
analizamos la situación.
*Sus ojos rojos te estudian con preocupación apenas
disimulada.*
—¿Cuánto tiempo llevas recuperándote? Tres días. ¿Quién
sabía que estabas fuera de comisión? *comienza a enumerar, su mente claramente
trabajando a toda velocidad*. El consejo. Los sirvientes. Las familias con las
que habías programado reuniones...
*Se pone de pie bruscamente.*
—Y Dragón. Él sabía. Su familia sabía.
*Camina de un lado a otro como un animal enjaulado, su
expresión oscureciéndose.*
—Esto apesta a sabotaje. Alguien aprovechó que estabas
vulnerable, recuperándote, para golpear donde más duele. Y el momento... justo
después de que terminaras con los Dragón y rechazaras públicamente su alianza
matrimonial.
*Se gira hacia ti con expresión seria.*
—Necesito tu permiso para investigar esto apropiadamente.
Quiero interrogar al mensajero. Revisar los registros de la sucursal
personalmente. Verificar quién tuvo acceso a información financiera sensible en
los últimos días.
*Se acerca nuevamente, sus manos tomando tus hombros con
firmeza pero gentileza.*
—Y necesito que me digas ahora mismo: ¿hay alguien más que
debería saber sobre esto? ¿Tu familia? ¿El consejo? ¿O mantenemos esto
contenido hasta saber exactamente con qué estamos tratando?
*Hay preocupación genuina en sus ojos, pero también
determinación feroz.*
—Porque si esto es un ataque... *su voz baja peligrosamente*
...quiero saber quién se atrevió a golpearte cuando estabas débil. Y voy a
asegurarme de que se arrepientan de cada decisión que los llevó a ese punto.
*Aprieta suavemente tus hombros.*
—Pero primero... ¿estás bien? Físicamente, mentalmente.
Porque sé que acabas de recuperarte y esto es... mucho. Demasiado, demasiado
pronto.
*Su expresión se suaviza marginalmente.*
—Dime qué necesitas. ¿Quieres que maneje esto mientras tú
descansas más? ¿O prefieres estar involucrada en cada paso de la investigación?
Sea lo que sea, voy a respetarlo. Pero no voy a dejar que esto te destruya
después de todo lo que pasaste estos días.
[2/11 1:02 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Soy la
señora de la casa, me involucraré.
Es imposible que Alexis haya tenido algo que ver... lo
investigaremos junto a los demás del.consejo, pero sé muy diplomático, que no
se enteren que sospechamos de ellos.
Ya fue suficiente con el rechazo matrimonial y la vergüenza
pública que hice pasar a esa familia, como.para ahora acusarlo sin prueba.
Investiga primera los ancianos del consejo, recuerda que ya
había sospecha de malversación de fondos antes de la reunión, tal vez se
cansaron de robar de apocos y decidieron
ir por toda la sucursal.
Investiga también así otras sucursales..por si notas algo
extraño.
Y envía a Nobiki nuestro espía..ni podrás hacer esto solo.
..
Y Katsuki...Gracias
[2/11 1:03 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
endereza al escuchar tu tono firme y decisivo, sus ojos rojos brillando con
algo que parece orgullo mezclado con admiración.*
—Ahí está *murmura con aprobación evidente*. La heredera que
conoce exactamente cómo manejar una crisis.
*Asiente con la cabeza, su postura volviéndose completamente
profesional mientras absorbe cada instrucción.*
—Entendido. Seré diplomático con los Dragón *dice, aunque
hay un dejo de reluctancia en su voz*. Aunque me cueste mantener la boca
cerrada si encuentro evidencia que los conecte. Pero tienes razón... sin
pruebas sólidas, solo empeoraríamos la situación política.
*Camina hacia el escritorio, tomando pergamino y pluma para
comenzar a tomar notas mientras habla.*
—Los ancianos del consejo. Especialmente aquellos con acceso
a información financiera sensible *enumera en voz alta*. El viejo Tanaka tiene
conexiones con el distrito comercial. Yoshida manejaba las auditorías
trimestrales. Y ese bastardo de Nakamura...
*Se detiene, mirándote.*
—El que te estaba acosando en la reunión. Él tiene vínculos
con varias familias mercantes que podrían beneficiarse de tu sucursal cayendo.
*Continúa escribiendo rápidamente.*
—Revisaré las otras sucursales discretamente. Verificaré
registros financieros de los últimos seis meses buscando patrones.
Transferencias inusuales. Accesos no autorizados a bóvedas. Cualquier cosa
fuera de lo normal.
*Cuando mencionas a Nobiki, asiente con aprobación genuina.*
—Buena decisión. Nobiki es el mejor para trabajo de
infiltración sin levantar sospechas *admite sin resentimiento*. Lo contactaré
dentro de la hora usando los canales seguros. Le daré instrucciones específicas
sobre qué buscar y dónde.
*Deja la pluma, girándose completamente hacia ti.*
—Voy a dividir esto en fases *explica con voz firme y
controlada*. Fase uno: recolección de información. Nobiki en infiltración, yo
revisando registros oficiales. Veinticuatro horas máximo.
—Fase dos: análisis y conexiones. Identificar patrones,
seguir el dinero, determinar quién se beneficia más de esto. Otras veinticuatro
horas.
—Fase tres: confrontación controlada. Una vez tengamos
evidencia sólida, decidimos cómo proceder. Exposición pública, presión privada,
o...
*Su expresión se oscurece peligrosamente.*
—Métodos más... directos, si la situación lo requiere.
*Se acerca a ti nuevamente, y cuando escucha tu
agradecimiento, algo en su expresión se suaviza completamente. Se arrodilla
frente a tu silla una vez más, tomando ambas manos entre las suyas.*
—No me agradezcas *dice con voz ronca pero gentil*. Esto es
exactamente lo que juré hacer. Protegerte. No solo físicamente, sino de
cualquier amenaza que intente destruir lo que has construido.
*Aprieta tus manos suavemente.*
—Pero... *duda apenas un segundo antes de continuar* ...me
alegra que confíes en mí para manejar esto. Que me incluyas en las decisiones
en lugar de intentar cargarlo sola como antes.
*Se pone de pie, pero mantiene una de tus manos en la suya.*
—Ahora *dice con tono más firme*. Antes de empezar la
investigación formal, necesito que hagas algo por mí.
*Te mira con seriedad absoluta.*
—Necesito que comas algo ligero y descanses al menos dos
horas más. Sé que quieres involucrarte completamente, y lo respeto. Pero apenas
te recuperaste de un colapso mágico y emocional masivo hace tres días. Si te
exiges demasiado ahora y recaes...
*Su mandíbula se tensa.*
—No me perdonaría a mí mismo. Y además, necesito que estés
al cien por ciento cuando empecemos a confrontar sospechosos. Cualquier
debilidad que muestres será usado en tu contra.
*Suelta tu mano con evidente reluctancia.*
—Así que esto es lo que vamos a hacer: Voy a llevarte al
jardín como planeamos. Treinta minutos de aire fresco y sol. Luego regresas
aquí, comes algo nutritivo que voy a preparar personalmente, y descansas dos
horas mientras yo inicio la fase uno con Nobiki.
*Cruza los brazos, su expresión no aceptando objeciones.*
—Después de eso, cuando despiertes, revisamos juntos toda la
información recolectada y planificamos los siguientes pasos. ¿Trato?
*Hace una pausa, su expresión suavizándose apenas.*
—Y sobre el jardín... *hay un destello de algo más cálido en
sus ojos* ...sé que ahora tenemos una crisis entre manos, pero también sé que
llevas días encerrada recuperándote. Treinta minutos de normalidad, de
respirar, de... estar conmigo sin presiones...
*Se acerca más, su voz bajando.*
—Podría ayudarte a despejar la mente antes de sumergirnos
completamente en esto. Y honestamente... *su expresión se vuelve vulnerable*
...necesito esos treinta minutos contigo también. Para recordarme por qué estoy
haciendo todo esto. Por quién estoy dispuesto a destruir a cualquiera que
intente lastimarte.
*Extiende su mano hacia ti, esta vez sin guante.*
—¿Vienes? Dame estos treinta minutos antes de que nos
convirtamos en estrategas de guerra. Solo... tú y yo. En el jardín. Como
prometimos.
*Sus ojos rojos te miran con intensidad que mezcla
preocupación, determinación y algo más profundo.*
—Después de eso, te juro que voy a quemar este reino entero
si es necesario para encontrar a quien te hizo esto. Pero primero... dame este
momento. Por favor.
[2/11 1:08 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Esta
bien..pero...no sientes que me alimentas demasiado?
Jajaj dije con sonrisa nerviosa, siempre me.regañas por no
comer, pero hey yo si como, a veces me distraigo con nuestras platicas.. así
que se me hace más lento, pero casi siempre te dejo los platos vacíos.
De hecho a veces .. vienes.con merienda y yo sigo llena de
la comida anterior..
También. .. dije ci vergüenza a veces dejó un poco porque la
verdad... estoy subiendo de peso.. dije co vergüenza...
Sé que estamos en emergencia y eso... pero más adelante
podrías buscarme un nutricionista? ...
Ven.. vamos al jardín.. y lléname de nuevo con jugo,
galletas o lonque tengas preparado para el jardín.. De nuevo...
[2/11 1:08 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
detiene completamente, procesando tus palabras con expresión que pasa de
confusión a comprensión, y finalmente a algo entre exasperación y preocupación
genuina.*
—¿Subiendo de peso? *repite con voz incrédula, mirándote
como si acabaras de decir la cosa más ridícula del mundo*. ¿Estás... estás
bromeando, verdad?
*Se pasa una mano por el rostro con frustración evidente.*
—Maldita sea, no. No estás subiendo de peso. Estás
RECUPERÁNDOTE *enfatiza la palabra con intensidad*. Hace tres días colapsaste
tan severamente que tu magia se rebeló contra ti. Perdiste peso durante esos
días porque apenas comías. Tu cuerpo está tratando de restaurar lo que perdió.
*Se acerca, tomándote gentilmente por los hombros para que
lo mires directamente.*
—Y sí, tal vez te alimento "demasiado" según tus
estándares *admite con tono más suave*. Pero eso es porque he pasado AÑOS
viéndote saltar comidas porque estabas "demasiado ocupada". Viéndote
rechazar meriendas porque "no tenías hambre". Encontrando platos
medio llenos porque te distraíste con trabajo.
*Sus ojos rojos te estudian con preocupación apenas
disimulada.*
—¿Sabes cuántas veces te he visto casi desmayarte durante
reuniones largas porque no comiste apropiadamente en la mañana? ¿Cuántas veces
has tenido dolores de cabeza que ignoraste porque "no era nada"
cuando claramente era porque llevabas horas sin comer?
*Suspira profundamente, soltando tus hombros pero
manteniendo la cercanía.*
—Pero... *su expresión se suaviza* ...tienes razón. Si
sientes que las porciones son demasiado, si genuinamente te estás sintiendo
incómoda... entonces ajustaremos.
*Asiente con la cabeza.*
—Y sí, conseguiré un nutricionista. Uno bueno que entienda
las demandas de alguien en tu posición y que pueda crear un plan balanceado que
te haga sentir bien física Y mentalmente.
*Una sonrisa pequeña cruza su rostro ante tu último
comentario.*
—¿"Llenarme de nuevo con jugo y galletas"? *repite
con tono entre divertido y exasperado*. Me haces sonar como una abuela
preocupona que te fuerza a comer constantemente.
*Toma tu mano—sin guante—entrelazando los dedos con los
tuyos.*
—Pero está bien *dice con voz más suave*. Para el jardín
solo llevé té ligero de hierbas y algunas frutas frescas. Nada pesado. Solo
algo para mantenerte hidratada y con energía sin que te sientas...
sobrecargada.
*Comienza a guiarte hacia la puerta, pero se detiene
momentáneamente.*
—Y para que conste *agrega con tono más serio pero gentil*.
No me importa tu peso. Me importa tu salud. Si subes un poco porque estás
comiendo apropiadamente y tu cuerpo está fuerte, perfecto. Si bajas porque
estás estresada y no puedes comer, eso me preocupa.
*Te mira con intensidad.*
—Lo que quiero es que estés BIEN. Fuerte. Saludable. Capaz
de enfrentar crisis como esta sin colapsar. Eso es todo.
*Reanuda la caminata, guiándote por los pasillos hacia las
puertas que llevan al jardín.*
—Pero sí *concede mientras caminan*. Voy a ser más
consciente de las porciones. Y vamos a trabajar con el nutricionista para
encontrar un balance que funcione para ti.
*Llegan a las puertas del jardín. Bakugo las abre, revelando
el jardín este en plena floración. Las rosas blancas con bordes rosados que
mencionó están efectivamente espectaculares, el sol de la tarde iluminándolas
perfectamente.*
*Hay un banco bajo un cerezo, con una pequeña mesa auxiliar
que tiene una tetera de porcelana, dos tazas, y una bandeja con frutas frescas
cortadas artísticamente—fresas, uvas, melón.*
—Nada pesado *señala con ligera sonrisa*. Como prometí.
*Te guía hacia el banco, ayudándote a sentarte antes de
servir el té con movimientos practicados y elegantes.*
—Treinta minutos *dice, sentándose a tu lado—más cerca de lo
que sería apropiado para un sirviente, pero exactamente la distancia correcta
para... lo que sea que son ahora*. Solo tú y yo. Sin crisis. Sin presiones.
*Te entrega la taza, sus dedos rozando los tuyos
deliberadamente.*
—Aunque... *agrega con tono más travieso* ...técnicamente
todavía me debes admitir que eres mía. Así que tal vez estos treinta minutos
también incluyan un poco de... persuasión de mi parte.
*Sus ojos rojos brillan con calidez y promesa mientras
esperan tu respuesta.*
[2/11 1:09 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Aprovechando
que está sentado a mi lado.. tomo su mano y me apoyo en su pecho.
- que bien se está aquí.
Dime.. cuál es tu flor favorita?
Y tú animal favorito?
....
Y de la nada suelto..
Qué es lo que más te gusta de mí?
Cuando te enteraste que me ibas a servir a los 12 años. Y me
viste por primera vez.. . Me guardaste rencor? Envidiaste mi posición?
[2/11 1:09 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
tensa momentáneamente cuando te apoyas en su pecho, claramente no esperando ese
gesto de afecto tan directo. Pero después de un segundo, sus músculos se
relajan completamente. Su brazo rodea tu cintura con naturalidad, sosteniéndote
contra él mientras su otra mano permanece entrelazada con la tuya.*
—Mierda... *murmura con voz ronca*. Esto se siente demasiado
bien.
*Se acomoda mejor en el banco para que estés más cómoda, su
barbilla descansando ligeramente sobre tu cabeza.*
—¿Mi flor favorita? *repite, claramente pensando*. Nunca
nadie me había preguntado eso. Supongo que... las camelias rojas. Son
resistentes, florecen incluso en condiciones difíciles, y tienen esa belleza
agresiva que no pide disculpas por existir.
*Hace una pausa, sus dedos acariciando distraídamente tu
mano.*
—Animal favorito... dragones *dice con convicción
inmediata*. Sí, lo sé, irónico considerando el apellido de tu ex. Pero los
dragones son poderosos, territoriales, protectores de lo que consideran suyo.
Nadie se atreve a joderlos sin consecuencias graves.
*Puedes sentir su respiración pausada contra tu cabello, el
latido constante de su corazón bajo tu oído.*
*Cuando sueltas tu siguiente pregunta, todo su cuerpo se
tensa nuevamente. El silencio se extiende por varios segundos mientras
claramente procesa cómo responder honestamente.*
—Lo que más me gusta de ti... *comienza con voz más baja,
más vulnerable*. Hay muchas cosas. Tu determinación. Cómo puedes ser
absolutamente despiadada en negociaciones pero gentil con los sirvientes que
cometen errores honestos. Tu risa cuando realmente te diviertes, no esa risa
política falsa que usas en eventos formales.
*Aprieta tu mano suavemente.*
—Pero si tengo que elegir una cosa... *duda apenas* ...es tu
fuerza disfrazada de vulnerabilidad. Cómo el mundo te ve como esta heredera
perfecta e invencible, pero yo he visto tus momentos de duda, tus miedos, tus
inseguridades. Y en lugar de hacerte más débil, eso te hace más real. Más...
humana. Más increíble porque sigues adelante incluso cuando estás aterrada.
*Respira profundamente antes de abordar las preguntas más
difíciles.*
—Cuando me enteré a los doce años que iba a servirte... *su
voz se vuelve más tensa*. Honestamente, sí. Te guardé rencor. No a ti
específicamente, sino a la situación. A que mi libertad se vendió para salvar
el orgullo de mi familia. A que mi vida se decidió sin darme verdadera
elección.
*Puede sentir cómo su mandíbula se aprieta contra tu
cabeza.*
—Y cuando te vi por primera vez... *continúa con voz más
suave*. Tenías ocho años. Pequeña. Llorando por tu madre enferma. Rodeada de
sirvientes incompetentes que no sabían cómo consolar a una niña asustada.
*Hace una pausa larga.*
—Mi primer pensamiento fue: "Esta es la niña que me
robó mi futuro". Y te odié por eso. Durante aproximadamente... cinco
minutos.
*Hay algo casi tierno en su tono ahora.*
—Porque luego uno de esos sirvientes intentó cargarte
bruscamente para llevarte a tu habitación. Y tú... *se ríe quedamente* ...tú le
soltaste una pequeña descarga eléctrica instintiva. Nada serio, solo suficiente
para que te soltara. Y entonces me miraste con esos ojos asustados y
desafiantes al mismo tiempo, como diciendo "no me toques a menos que yo lo
permita".
*Su brazo te aprieta más contra él.*
—Y pensé: "Ah. Esta niña tiene garras". Y algo
cambió. No fue amor instantáneo ni nada tan dramático. Pero el rencor... se
disolvió. Porque me di cuenta de que tú tampoco pediste esta situación. Que
eras tan prisionera de las expectativas como yo lo era del juramento.
*Su voz baja hasta ser casi un susurro.*
—¿Envidié tu posición? Constantemente. Especialmente en los
primeros años. Tú eras la heredera, la que tomaba decisiones, la que tenía
poder real. Yo era solo... el guardián. El sirviente. El que obedecía órdenes.
*Se mueve ligeramente para poder mirarte a los ojos sin
soltarte.*
—Pero esa envidia también se fue transformando con el
tiempo. Porque comencé a ver el precio que pagabas por ese poder. Las noches
sin dormir preocupándote por decisiones que afectaban a cientos de personas. El
peso de las expectativas aplastándote. La soledad de nunca poder mostrar
debilidad frente a nadie.
*Sus ojos rojos te estudian con intensidad.*
—Y me di cuenta de que mi "prisión" era diferente
a la tuya, pero no necesariamente peor. Yo podía ser brutalmente honesto. Podía
explotar cuando estaba frustrado. Podía fallar en cosas sin que significara el
colapso de una familia entera.
*Acaricia tu mejilla con el dorso de sus dedos.*
—Así que no. Hace años que no envidio tu posición. Ahora
solo... *busca las palabras* ...quiero aligerarte esa carga en cualquier forma
posible. Porque la niña de ocho años que me robó mi futuro creció hasta
convertirse en la mujer que se convirtió en mi futuro. Voluntariamente esta
vez.
*Se inclina, presionando su frente contra la tuya.*
—¿Responde eso tus preguntas? ¿O hay más cosas enterradas en
esa cabeza hermosa y complicada que necesitas saber?
*Hay vulnerabilidad completa en su expresión, pero también
aceptación. Como si al fin pudiera admitir todas esas verdades difíciles sin
miedo a ser juzgado.*
[2/11 1:09 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: La responde
a la perfección.. sonrió y muevo mi cabeza en dirección hacia él, esperando
claramente un beso suyo..
[2/11 1:09 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
queda completamente inmóvil cuando ve tu movimiento, cuando registra la clara
invitación en tu gesto. Sus ojos rojos se oscurecen mientras bajan a tus
labios, y por un momento parece que va a cerrar la distancia inmediatamente.*
*Pero entonces, una sonrisa lenta—peligrosa y traviesa—se
extiende por su rostro.*
—¿Qué es esto? *murmura con voz ronca, sus labios a
milímetros de los tuyos pero sin tocarte todavía*. ¿La misma mujer que hace
unas horas me negó el placer de escucharla decir que es mía... ahora me pide un
beso tan directamente?
*Su mano sube hasta tu mejilla, el pulgar acariciando tu
labio inferior con delicadeza tortuosa.*
—Eso no me parece justo *continúa, su aliento cálido contra
tu boca*. Tú me torturas negándome lo que quiero... ¿y ahora esperas que
simplemente te dé lo que quieres sin... reciprocidad?
*Se acerca aún más, sus labios rozando apenas los tuyos—no
es un beso, solo una promesa de uno.*
—Dilo *susurra contra tu boca, sus ojos rojos clavados en
los tuyos con intensidad abrumadora*. Di que eres mía. Admite que me deseas
tanto como yo te deseo a ti. Que esto no es solo... curiosidad o gratitud o lo
que sea que te estés diciendo a ti misma para ir "despacio".
*Su mano se desliza hasta tu nuca, sosteniéndote firmemente
pero sin forzarte.*
—Una frase *negocia con voz quebrada por el deseo
contenido*. Tres palabras. "Soy tuya, Katsuki". Dámelas y juro que
voy a besarte hasta que olvides tu propio nombre. Hasta que lo único que
recuerdes es cómo se siente estar en mis brazos.
*Roza sus labios contra los tuyos nuevamente—provocativo,
prometedor, tortuoso.*
—O... *agrega con tono más oscuro* ...puedo simplemente
torturaros así. Cerca pero sin tocarte realmente. Haciéndote sentir exactamente
lo mismo que me hiciste sentir antes cuando me negaste lo que quería.
*Su otra mano aprieta tu cintura posesivamente.*
—¿Qué va a ser, mi señora diabólica? ¿Vas a admitir
finalmente lo que ambos sabemos que es verdad? ¿O seguimos jugando este juego
de negación mientras nos volvemos locos de deseo mutuo?
*Sus ojos brillan con desafío, promesa y anhelo
mezclados—claramente disfrutando girar tu propio juego de coqueteo en tu
contra, pero también claramente al límite de su propio autocontrol.*
[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Al sentir
sus labios rozando con los míos.. me.acerco con más impaciencia para ser yo la
que lo bese.. pero se aleja un poco.. exactamente el espacio para que yo no
alcance mi cometido y él, pueda seguir rosandolos.
Finalmente me alejo decepcionada.
Esta bien.. la verdad no era del todo in juego si quería ir
despacio...
Créeme que en mí corazón y mi mente solo estás tú, ahora.
¿Pertenecerte?... no, eso no es algo que quiero decir por
ahora.
Luego doy un trago largo al té de hierbas que tenia preparo
para mí.
[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
queda completamente congelado cuando te alejas, la sonrisa traviesa
desvaneciéndose de su rostro mientras procesa tus palabras. Algo en su
expresión se transforma—la arrogancia coqueta reemplazada por comprensión y
culpa genuina.*
—Mierda... *murmura, pasándose una mano por el rostro con
frustración dirigida a sí mismo*. Lo siento. Yo...
*Se sienta más derecho, poniendo un poco de distancia entre
ustedes pero sin soltarte completamente la mano.*
—Tienes razón *admite con voz más seria, más vulnerable*.
Estaba jugando. Devolviéndote lo que me hiciste antes. Pero tú... tú realmente
querías ir despacio y yo lo convertí en un juego.
*Te mira directamente, y hay algo honesto y crudo en sus
ojos rojos.*
—Dijiste que en tu corazón y mente solo estoy yo ahora
*repite con voz más suave*. Eso es... eso es más de lo que me atrevía a esperar
hace una semana. Hace tres días. Incluso hace unas horas.
*Aprieta tu mano suavemente.*
—Y tienes razón sobre lo de "pertenecer"
*continúa, eligiendo las palabras cuidadosamente*. Esa palabra... tiene
connotaciones. Como si fueras un objeto. Una posesión. Y no es eso lo que
quiero de ti.
*Se inclina hacia adelante, apoyando los codos en las
rodillas mientras mantiene tu mano entre las suyas.*
—Lo que quiero es... *busca las palabras correctas*
...reciprocidad. Saber que lo que siento no es unilateral. Que cuando digo que
soy tuyo, tú también puedes decir... algo equivalente. En tus propias palabras.
A tu propio tiempo.
*Te mira de reojo.*
—Pero presionarte a decir palabras específicas que no
sientes todavía solo porque yo estoy desesperado por escucharlas... *se ríe sin
humor* ...eso es exactamente el tipo de mierda que me prometí no hacer. El tipo
de presión que dijiste que no querías.
*Suelta tu mano para tomar su propia taza de té, dándote
espacio físico y emocional.*
—Entonces vamos a hacer esto diferente *dice después de un
sorbo largo*. Nada de juegos. Nada de negociaciones por besos. Nada de presión
disfrazada de coqueteo.
*Te mira directamente, su expresión seria pero suave.*
—Si quieres besarme, bésame. Cuando estés lista. No porque
te presione o te seduzca o juegue contigo hasta que cedas. Sino porque
genuinamente lo deseas sin reservas.
*Se recuesta en el banco, mirando hacia las rosas en flor.*
—Y si quieres ir despacio, iremos despacio *continúa con voz
firme*. Que no haya confusión sobre lo que quiero eventualmente—te quiero
completamente, sin reservas, sin dudas. Pero...
*Gira la cabeza para mirarte.*
—Quiero que llegues a ese punto por ti misma. No porque te
manipulé o presioné hasta que sentiste que no tenías opción. Sino porque
descubriste que eso es lo que realmente quieres también.
*Hay silencio por un momento, solo el sonido del viento
moviendo las flores y las hojas del cerezo sobre ellos.*
—Respecto a lo de "pertenecerte"... *agrega más
suavemente*. No necesitas decir esa palabra específica nunca si no te hace
sentido. Tal vez para ti es algo diferente. "Estar conmigo".
"Ser mi pareja". "Amarme". Lo que sea que signifique para
ti cuando estés lista.
*Se pone de pie, caminando unos pasos hacia las rosas antes
de girarse hacia ti.*
—Y lamento haber arruinado el momento hace un segundo.
Esto... *gesticula vagamente entre ustedes* ...es nuevo para mí también. Saber
cuándo empujar, cuándo retroceder, cuándo el coqueteo cruza la línea hacia
presión real...
*Regresa al banco, sentándose pero esta vez dejando más
espacio entre ustedes—respetuoso pero todavía cerca.*
—Todavía quedan veinte minutos de nuestros treinta *dice con
tono más ligero*. ¿Quieres que hablemos de algo más? ¿O prefieres
simplemente... estar aquí en silencio? Sin expectativas. Sin presiones.
*Sus ojos rojos te estudian con genuina curiosidad y
preocupación.*
—¿Qué necesitas de mí ahora mismo? Honestamente.
[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No, yo te
quiero cerca de mí.
Sé que lo haces porque tienes dudas de mí, sobre lo que esto
significa.
Quiero que sepas algo, tú me gustas y mucho.
Sé lo sincero que eres, lo fiel y habilidoso.
Creí que serias un excelente esposo,
Así que .. créeme que esto no es solo una manera de
torturarte o burlarme de ti, realmente me nace, estar contigo, y... la verdad..
me genera mucha ilusión.. de que esto funcione.
Jeje, no te haz dado cuenta con mis preguntas?
Si tengo mucha hambre, hambre de saber ti, qué te gusta, que
no, que sueñas...
Quiero saber todo de ti y tenerte cerca la mayor parte de mi
tiempo.. pero no como antes que solo me vigilabas.. así.. dije entrelazando su
mano con la mia a la altura de mi pecho...
Quiero tenerte cerca.. siendo algo más que Ama y
sirviente..quiero que seamos solo tú y yo.
Un hombre y una mujer, Que se está enamorando.
[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
queda completamente inmóvil, sus ojos rojos abriéndose gradualmente mientras
cada una de tus palabras penetra más profundo. Cuando entrelazan las manos a la
altura de tu pecho, puede sentir los latidos de tu corazón contra sus nudillos,
y algo en su expresión se quiebra por completo.*
—Un hombre y una mujer que se está enamorando *repite con
voz completamente rota, casi un susurro ahogado*.
*Se acerca inmediatamente, eliminando la distancia que había
puesto entre ustedes. Su mano libre sube hasta tu mejilla, acariciándola con
una delicadeza devastadora mientras te mira como si fueras lo más precioso e
increíble del mundo.*
—Joder... *exhala temblorosamente*. Dijiste
"enamorando". Presente continuo. No "podría" o "tal
vez" sino... ahora. Actualmente.
*Presiona su frente contra la tuya, cerrando los ojos con
una expresión de alivio y emoción abrumadora.*
—Y sí, tenía dudas *admite con voz ronca*. No de ti
exactamente, sino de... si realmente esto era lo que querías o si solo
estabas... probando. Experimentando. Viendo si funcionaba porque yo estaba
conveniente y disponible después de Dragón.
*Abre los ojos, clavándolos en los tuyos con intensidad que
te deja sin aliento.*
—Pero acabas de decir que crees que sería un excelente
esposo *su voz tiembla ligeramente*. Esposo. No amante temporal. No
experimento. Sino... futuro. Real. Permanente.
*Aprieta la mano entrelazada con la tuya contra tu pecho,
sintiendo cada latido.*
—Y tienes razón *continúa con voz más firme*. Noté las
preguntas. Sobre mis flores favoritas, mis animales, mis sueños. Cosas que no
tienen nada que ver con trabajo o protocolos o responsabilidades. Solo...
conocerme. Al hombre detrás del guardián.
*Una sonrisa pequeña—genuina y vulnerable—cruza su rostro.*
—Y yo también tengo hambre de ti *confiesa sin vergüenza*.
De saber todo. Tus comidas favoritas más allá de lo que preparo. Qué sueñas
cuando duermes. Qué te hace reír genuinamente. Cómo te ves en las mañanas antes
de arreglarte formalmente. Qué lees en esas novelas románticas que guardas
escondidas.
*Se ríe quedamente.*
—Quiero saber si prefieres el lado izquierdo o derecho de la
cama. Si duermes con muchas mantas o solo una. Si te gusta despertar con luz
natural o prefieres oscuridad total. Todas esas cosas ridículamente mundanas
que nunca pude preguntarte cuando solo era tu sirviente.
*Su mano baja desde tu mejilla hasta enmarcar tu cuello
gentilmente, el pulgar acariciando tu mandíbula.*
—Un hombre y una mujer *repite nuevamente, como saboreando
las palabras*. Katsuki y... *hace una pausa, dándose cuenta de algo*. Dios,
¿sabes qué? En todos estos años, nunca he dicho tu nombre. No tu título. No
"mi señora". Tu NOMBRE.
*Te mira con algo casi reverente.*
—Porque usar tu nombre habría cruzado una línea. Habría
admitido que te veía como algo más que mi deber. Como una persona. Como una
mujer. Como...
*Se detiene, respirando profundo.*
—¿Puedo? *pregunta con vulnerabilidad inesperada*. ¿Puedo
decir tu nombre? No en público todavía si no quieres. Pero aquí. Ahora. Solo
entre nosotros.
*Sus ojos buscan los tuyos pidiendo permiso para este paso
pequeño pero monumentalmente significativo.*
—Porque si vamos a ser un hombre y una mujer
enamorándonos... si voy a cortejarte apropiadamente... necesito poder llamarte
por tu nombre. No tu título. Solo... tú.
*Espera tu respuesta como si fuera fundamental, como si este
permiso significara todo.*
[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Delyra...
puedes pronunciarlo. En estos minutos que quedan.. quiero que te olvides.. por
un instante de que soy tu señora ...
Solo soy Delyra...tú Delyra
[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
queda completamente inmóvil cuando escucha su nombre salir de tus labios. Sus
ojos rojos se cierran por un momento largo, como si estuviera saboreando el
sonido, grabándolo en su memoria.*
—Delyra *repite con voz ronca y reverente, como una
oración*. Delyra...
*Abre los ojos lentamente, y hay algo completamente
diferente en su mirada ahora. No es el guardián. No es el sirviente. Es
simplemente un hombre mirando a la mujer que ama.*
—Toda mi vida... *comienza con voz quebrada* ...he dicho
"mi señora", "señorita", títulos formales que mantenían la
distancia apropiada. Pero tu nombre...
*Pronuncia nuevamente, esta vez más suave, más íntimo.*
—Delyra. Se siente... prohibido. Peligroso. Como si al
decirlo estuviera admitiendo cosas que no tenía derecho a sentir.
*Se acerca más, sus manos enmarcando tu rostro con
delicadeza absoluta.*
—Pero ahora puedo decirlo *continúa, sus pulgares
acariciando tus mejillas*. Puedo llamarte por tu nombre. Puedo mirarte no como
mi deber sino como... mi Delyra.
*Una sonrisa genuina—vulnerable y hermosa—transforma su
rostro completamente.*
—Y tú dijiste "tu Delyra" *repite con algo
parecido a maravilla en la voz*. Como si ya fueras mía de alguna forma. Como si
esto...
*Gesticula vagamente entre ustedes.*
—...fuera real. No solo posibilidad sino realidad actual.
*Se inclina más cerca, su frente rozando la tuya.*
—Entonces por estos minutos que quedan *susurra*. No soy
Bakugo, tu guardián. No soy el sirviente vinculado por juramento. Soy solo...
Katsuki. Un hombre completamente enamorado de una mujer llamada Delyra.
*Sus manos bajan desde tu rostro hasta tus hombros, luego a
tu cintura, jalándote gentilmente más cerca.*
—Y como Katsuki *continúa con voz más oscura, más íntima*.
Puedo decirte cosas que el guardián nunca podría. Puedo confesarte que he
fantaseado con esto durante años. Con poder decir tu nombre. Con tenerte en mis
brazos sin el peso del protocolo entre nosotros.
*Te envuelve completamente, sosteniéndote contra su pecho
mientras su barbilla descansa sobre tu cabeza.*
—Delyra *murmura contra tu cabello, como si no pudiera dejar
de decirlo*. Mi Delyra. La mujer que me vuelve absolutamente loco. Que me hace
querer ser mejor hombre. Que hace que todo este tiempo atado por juramento
valiera la pena porque me trajo a ti.
*Se separa apenas lo suficiente para mirarte a los ojos.*
—¿Sabes qué más quiere Katsuki que el guardián nunca podría
pedir? *pregunta con voz ronca*. Quiere llevarte a esos conciertos que
mencionaste. Quiere verte usar esos vestidos de cuento de hadas solo porque te
hacen feliz. Quiere acampar contigo bajo las estrellas y protegerte de osos
imaginarios.
*Una sonrisa traviesa cruza su rostro.*
—Quiere bailar contigo mañana no como sirviente enseñando
pasos sino como hombre sosteniendo a la mujer que ama. Quiere robarte besos
cuando nadie mira. Quiere despertar a tu lado algún día y ser lo primero que
veas en la mañana.
*Su expresión se vuelve más seria, más intensa.*
—Y como Katsuki, sin el guardián protegiéndome detrás del
deber... puedo admitir que estoy aterrado *confiesa con vulnerabilidad cruda*.
Porque esto es real ahora. Porque si lo arruino, no pierdo solo mi trabajo o mi
honor. Pierdo a la única persona que ha significado algo genuino para mí en
toda mi vida.
*Aprieta su abrazo.*
—Pero también como Katsuki *continúa con voz más firme*.
Puedo prometerte cosas que el guardián no tenía derecho a prometer. Puedo
decirte que voy a amarte con todo lo que soy. Que voy a respetar tu ritmo
aunque me vuelva loco de deseo. Que voy a construir esto contigo paso a paso
hasta que sea inquebrantable.
*Presiona un beso suave contra tu frente—tierno, reverente,
completamente diferente del beso posesivo de antes.*
—Y puedo pedirte cosas también *murmura contra tu piel*.
Como que me dejes conocer a MI Delyra. No la heredera perfecta. Sino la mujer
que quiere vestidos bonitos y novelas románticas y aventuras simples. La que se
pone celosa. La que llora cuando está agotada. La que es humana y hermosa y
completamente mía.
*Se separa para mirarte, sus ojos rojos brillando con
emoción contenida.*
—¿Cuánto tiempo nos queda? *pregunta, mirando hacia el cielo
donde el sol comienza a descender*. ¿Cinco minutos? ¿Diez?
*Vuelve a mirarte con intensidad.*
—Dime qué quieres hacer con ellos. Como Delyra y Katsuki.
Sin títulos. Sin expectativas. Solo... nosotros.
*Espera tu respuesta, claramente dispuesto a darte lo que
sea que pidas en estos últimos minutos preciosos antes de que la realidad de la
crisis y las responsabilidades los alcance nuevamente.*
[2/11 1:10 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Caminemos
por el jardín... y por favor.. no me sueltes..
[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Una sonrisa
genuina—suave y completamente desprovista de su arrogancia usual—ilumina el
rostro de Katsuki. Sin decir palabra, se pone de pie con movimiento fluido,
extendiendo ambas manos hacia ti.*
—Nunca *promete con voz ronca mientras te ayuda a
levantarte*. No te voy a soltar.
*Entrelaza los dedos de una mano firmemente con los tuyos
mientras su otro brazo rodea tu cintura, manteniéndote cerca contra su costado.
No es la distancia profesional de guardián y señora—es la cercanía íntima de
dos personas que simplemente quieren estar juntas.*
*Comienzan a caminar lentamente por el sendero de piedra que
serpentea entre las rosas en flor. El sol de la tarde proyecta sombras suaves a
través de las hojas del cerezo, creando patrones de luz y oscuridad sobre el
camino.*
—¿Sabes? *murmura Katsuki después de unos momentos de
silencio cómodo*. He patrullado estos jardines miles de veces. Verificando
seguridad. Buscando amenazas. Asegurándome de que todo estuviera en orden para
ti.
*Aprieta suavemente tu mano.*
—Pero nunca... nunca realmente los VÍ. No así. Contigo. Solo
caminando. Sin propósito más allá de estar juntos.
*Se detienen frente a un rosal particularmente hermoso—las
rosas blancas con bordes rosados que mencionó antes. Sin soltarte, se inclina
para cortar cuidadosamente una de las flores más perfectas.*
—Debería haberte traído flores antes *dice con algo de
timidez mientras se gira hacia ti, sosteniendo la rosa*. Como parte del cortejo
apropiado. Pero siempre pensé que sería demasiado obvio. Que cruzaría la línea.
*Gentilmente, desliza la rosa detrás de tu oreja, sus dedos
rozando tu mejilla en el proceso. Sus ojos rojos te estudian con una intensidad
suave.*
—Hermosa *murmura, y no está claro si se refiere a la flor o
a ti*. Completamente hermosa.
*Reanudan la caminata, esta vez más lento, saboreando cada
segundo.*
—Delyra *dice su nombre nuevamente, como si no pudiera
detenerse*. ¿Puedo preguntarte algo? Algo que el guardián nunca podría haber
preguntado pero que Katsuki... necesita saber.
*Se detiene bajo el cerezo, girándose para quedar frente a
ti. Ambas manos toman las tuyas ahora, sosteniéndolas entre ustedes.*
—Cuando imaginas tu futuro *comienza con voz cuidadosa pero
vulnerable*. No el futuro que tu familia espera o que tu posición demanda. Sino
TU futuro, el que realmente quieres... ¿qué ves?
*Sus pulgares acarician el dorso de tus manos.*
—¿Es solo tú siendo libre de responsabilidades? ¿Viajando?
¿Viviendo esas aventuras que nunca pudiste tener? ¿O...
*Duda apenas un segundo antes de continuar.*
—¿Hay alguien contigo en ese futuro? ¿Alguien específico?
*Hay vulnerabilidad cruda en su pregunta, como si necesitara
saber si realmente tiene lugar en la vida que sueñas para ti misma, más allá
del presente inmediato.*
—Porque yo... *su voz se quiebra ligeramente*. Cuando
imagino MI futuro ahora, después de todo lo que ha pasado estos días... solo te
veo a ti. En todo. Y necesito saber si eso es... si yo estoy en el tuyo
también.
*El viento mueve suavemente las hojas del cerezo sobre
ellos, algunos pétalos cayendo como nieve rosada alrededor. El momento se
siente suspendido en el tiempo, íntimo y precioso.*
*Los ojos rojos de Katsuki te sostienen con intensidad
absoluta, esperando tu respuesta como si fuera lo más importante del mundo.*
[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Por algo
dije.. que serias un buen esposo.. y hace unos días..que mi familia también
deseaba esto..
Claro que te veo en mi futuro, aunque.. si llegamos
.."casarnos" dije con vergüenza...
Me gustaría que me apoyes con los negocios de la familia,
como socios.
También te veo así y.. quisiera.. poner unos hospitales, gratuitos. O de bajo
presupuesto...
Quisiera aprovechar bien mis poderes.. yo.. nunc aprendí a
controlarlos correctamente, no es algo apropiado para una señorita, pero creo..
que podríamos aprovecharlo para la agricultura.
Quiero... jajaja.. tal vez.. que nos demos unos pequeños
descansos los fines de semana.. ir a caballo y ver los atardeceres...
Quiero. . Que nos peleemos porque me muevo demasiado en la
cama y no te dejo dormir, al menos al principio....
Y quién sabe.. me encantaría cumplir mi sueño de estudiar
medicina, sé que soy buena en los negocios, pero... mi sueño siempre ha sido
servir.
[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda completamente inmóvil mientras escucha cada palabra que sale de tus
labios. Sus ojos rojos se abren gradualmente, brillando con una emoción tan
intensa que parece al borde de desbordar.*
*Cuando mencionas "casarnos", un sonido
ahogado—entre risa y sollozo contenido—escapa de su garganta.*
—Esposo *repite con voz completamente rota*. Dijiste...
casarnos. No "tal vez" o "si alguna vez" sino... como
posibilidad real.
*Sus manos aprietan las tuyas con fuerza apenas contenida,
temblando visiblemente.*
—Y quieres que sea tu socio *continúa, procesando cada
confesión*. No solo el guardián en las sombras sino... parte activa de los
negocios. Igual a igual. Construyendo juntos.
*Cuando mencionas los hospitales, algo en su expresión se
suaviza completamente.*
—Hospitales gratuitos. Por supuesto que quieres eso *murmura
con ternura absoluta*. Porque bajo toda esa armadura de heredera perfecta,
tienes un corazón que quiere ayudar. Servir. Exactamente lo que dijiste sobre
medicina.
*Una sonrisa pequeña—vulnerable y hermosa—cruza su rostro
cuando hablas de tus poderes.*
—Y quieres aprender a controlar tu magia apropiadamente
*dice con algo parecido a orgullo en la voz*. Usar ese poder que te asusta para
crear. Para agricultura. Para vida en lugar de solo defensa.
*Se acerca más, soltando una de tus manos para enmarcar tu
rostro.*
—Puedo ayudarte con eso *promete con voz firme*. Entrenar
contigo. Enseñarte control. No porque piense que eres débil, sino porque...
porque eso es algo que podemos construir juntos. Tu poder mágico con mi
entrenamiento de combate.
*Pero cuando llegas a la parte de los fines de semana, de
los atardeceres, de pelearse por moverte en la cama, algo en Katsuki se ROMPE
completamente.*
*Te jala hacia él con urgencia súbita, envolviéndote en un
abrazo tan fuerte que casi duele. Su rostro se entierra en tu cuello, y puedes
sentir la humedad de lágrimas que finalmente no puede contener más.*
—Mierda... *su voz sale ahogada contra tu piel*. Mierda,
Delyra. Acabas de... acabas de describirme un futuro que ni siquiera me atrevía
a soñar.
*Te aprieta más fuerte, su cuerpo entero temblando.*
—No solo grandes cosas como matrimonio o negocios *continúa
con voz quebrada*. Sino... pequeñeces. Atardeceres a caballo. Pelearnos por
cómo duermes. Despertar juntos lo suficientemente seguido como para que sea un
problema.
*Se separa apenas lo suficiente para mirarte, y sus ojos
rojos están brillantes con lágrimas que ya no intenta ocultar.*
—¿Sabes qué es lo más hermoso de todo eso? *pregunta con voz
ronca*. Que mencionaste "al menos al principio". Como si... como si
esto fuera permanente. Como si hubiera un futuro largo por delante donde
eventualmente nos acostumbraríamos a dormir juntos.
*Una risa quebrada escapa de sus labios mientras limpia
torpemente sus propias lágrimas con el dorso de la mano.*
—Y quieres estudiar medicina *continúa, su voz volviéndose
más firme*. Servir. Ayudar directamente a la gente en lugar de solo desde
posición de poder.
*Toma tu rostro entre ambas manos, mirándote con intensidad
abrumadora.*
—Entonces eso es lo que haremos *promete con voz férrea*.
TODO eso. Los hospitales, el entrenamiento mágico, los negocios juntos como
socios. Y yo...
*Presiona su frente contra la tuya.*
—Yo voy a asegurarme de que puedas estudiar medicina. Voy a
tomar más responsabilidades de los negocios para que tengas tiempo. Voy a
protegerte mientras construyes ese sueño que siempre quisiste.
*Sus pulgares acarician tus mejillas.*
—Y los fines de semana *continúa con voz más suave*. Vamos a
montar a caballo hasta que encontremos el lugar perfecto para ver atardeceres.
Voy a quejarme cuando te muevas demasiado en la cama pero secretamente voy a
amarlo porque significa que estás ahí. Conmigo. Real.
*Se ríe quedamente.*
—Y eventualmente, cuando ya no sea "al
principio"... voy a extrañar esas peleas sobre cómo duermes. Porque
significarán que llevamos suficiente tiempo juntos como para acostumbrarnos.
*Se separa apenas, pero mantiene tus manos firmemente en las
suyas.*
—Delyra *dice tu nombre con reverencia absoluta*. Acabas de
darme algo que no sabía que podía tener. No solo esperanza de futuro, sino...
un futuro específico. Detallado. Uno donde no soy solo el guardián que te
mantiene segura mientras vives tu vida. Sino parte activa de esa vida. Tu
pareja. Tu socio. Tu...
*Se detiene, respirando profundo.*
—Tu esposo eventual *termina con voz quebrada pero firme*.
Porque eso es lo que quiero también. Todo eso. Cada pequeño detalle que
mencionaste y mil más que vamos a descubrir juntos.
*El sol continúa descendiendo, pintando el cielo de naranjas
y rosas. Los últimos minutos de sus treinta están llegando a su fin.*
—Gracias *susurra finalmente*. Por dejarme ver ese futuro.
Por incluirme en él. Por... por hacerme creer que realmente es posible.
*Presiona un beso suave en tu frente—tierno y prometedor.*
—Y ahora *dice con voz más práctica pero no menos cálida*.
Tenemos que regresar. Hay una crisis que manejar. Una sucursal en bancarrota
que investigar. Responsabilidades que no pueden esperar.
*Pero no te suelta.*
—Pero quiero que sepas algo antes de volver *agrega con
intensidad renovada*. Cada segundo que pase investigando, manejando esa crisis,
protegiendo los intereses de tu familia... lo voy a hacer pensando en ese
futuro que acabas de describir. En los hospitales que vamos a construir. En los
atardeceres que vamos a ver. En las peleas estúpidas sobre cobijas que vamos a
tener.
*Sus ojos rojos brillan con determinación feroz.*
—Porque ese futuro vale cada sacrificio. Cada riesgo. Cada
momento difícil que tengamos que atravesar para llegar ahí.
*Finalmente, con evidente reluctancia, comienza a guiarte de
regreso hacia la mansión. Pero mantiene tu mano firmemente entrelazada con la
suya, como si soltarte fuera físicamente imposible.*
—Treinta minutos terminaron *murmura mientras caminan*. Pero
lo que construimos en ellos... eso es permanente, Delyra. Real. Inquebrantable.
*Se detiene justo antes de las puertas que los devolverán a
la realidad.*
—¿Lista? *pregunta suavemente*. Porque una vez crucemos esas
puertas, vuelvo a ser tu guardián. Y tú vuelves a ser la heredera manejando una
crisis. Pero ahora...
*Aprieta tu mano.*
—Ahora ambos sabemos qué estamos protegiendo. Qué estamos
construyendo. Y eso hace toda la diferencia.
[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Una última
cosa que quiero que sepas sobre mí..
Desde los 14 años..me fascinó el tarot, sé que son ciencias
ocultas.. pero.. desde que lo vi en escaparate.. algo me atrajo inmediatamente.
Lo compré a escondidas.. es uno pequeño.. y siempre lo
guardo conmigo.
Dije.. sacando un pequeño tarot de su pecho..
Por cierto.. nadie me enseñó a leerlo, .. lo entendí con
solo mirarlo.
[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda completamente inmóvil, sus ojos rojos clavándose en el pequeño tarot que
sacas de tu pecho. Por un momento no dice nada, simplemente observa las cartas
desgastadas con una expresión indescifrable.*
—Desde los catorce años *repite lentamente, procesando*. Eso
significa... siete años. Siete años guardando este secreto.
*Extiende su mano con cuidado, tocando apenas el borde de
las cartas con reverencia, como si fueran algo sagrado.*
—Y nadie te enseñó. Simplemente... lo entendiste *su voz se
vuelve más suave, casi maravillada*. Como si estuvieras destinada a tenerlo.
*Levanta la mirada hacia ti, y hay algo complejo en su
expresión—sorpresa, comprensión, y una chispa de preocupación protectora.*
—¿Por eso lo mantienes escondido? *pregunta con voz más
grave*. ¿Porque sabes que el consejo, tu familia, verían las ciencias ocultas
como... inapropiadas? ¿Peligrosas incluso?
*Da un paso más cerca, su mano libre subiendo para acariciar
tu mejilla.*
—¿Y ese colapso hace tres días? *continúa, conectando puntos
con esa mente afilada*. Cuando tu magia se descontroló... Delyra, si tienes
afinidad natural con el tarot, con ver más allá del velo normal... eso
explicaría por qué tus poderes eléctricos son tan volátiles. Estás tratando de
suprimir una parte fundamental de quién eres.
*Toma el tarot con cuidado, examinándolo más de cerca. Las
cartas están claramente usadas, amadas, consultadas frecuentemente en secreto.*
—¿Las usas? *pregunta directamente*. ¿Las consultas para
decisiones? ¿Para... ver futuros posibles?
*Sus ojos rojos te estudian con intensidad renovada.*
—¿Me viste a mí en las cartas alguna vez? ¿Viste... esto?
*gesticula entre ustedes*. ¿O esto es algo que ni siquiera las cartas
predijeron?
*Hay algo casi vulnerable en cómo lo pregunta, como si
necesitara saber si el destino los unió o si esto es algo que están
construyendo contra todas las probabilidades.*
*Entonces, algo parece hacer clic en su mente. Su expresión
se oscurece ligeramente con comprensión y preocupación.*
—Espera... *dice con voz más tensa*. Ese día de la reunión.
Cuando ese bastardo te estaba acosando y saboteando tu presentación. ¿Las
consultaste antes? ¿Sabías que algo malo iba a pasar?
*Se acerca más, su mano libre tomando tu hombro con firmeza
gentil.*
—Delyra, si tienes una forma de ver amenazas antes de que
sucedan... si el tarot te advierte sobre peligros... *su voz se vuelve más
intensa* ...necesito que me lo digas. Siempre. Porque mi trabajo es protegerte,
y si tú SABES que algo viene y no me lo dices...
*Se interrumpe, respirando profundo para calmarse.*
—No estoy enojado *aclara rápidamente*. Solo... preocupado.
Porque has estado cargando esto sola durante siete años. Viendo cosas. Sabiendo
cosas. Sin nadie con quien hablar al respecto.
*Te devuelve el tarot con cuidado, pero mantiene una mano
sobre la tuya que lo sostiene.*
—¿Por eso me lo muestras ahora? *pregunta con voz más
suave*. Porque quieres que sea parte de esto también. Que conozca este secreto
que nadie más sabe.
*Sus ojos rojos brillan con algo profundo y protector.*
—Entonces guárdalo *dice firmemente*. No solo el tarot
físicamente, sino este don que tienes. No dejes que nadie te haga sentir que es
algo malo o peligroso. Y si necesitas estudiarlo apropiadamente, encontrar un
maestro que te enseñe a refinarlo...
*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*
—Voy a encontrarte uno. Discretamente. Alguien que pueda
ayudarte a desarrollar ese don sin exponerte a juicio del consejo.
*Se inclina más cerca, su frente rozando la tuya.*
—¿Y sabes qué más voy a hacer? *murmura*. Cuando tengamos
nuestras sesiones de entrenamiento para controlar tu magia eléctrica... vamos a
integrar esto también. Porque si tu poder está conectado a tu intuición, a tu
capacidad de ver más allá... entonces suprimir una parte solo debilita el todo.
*Presiona un beso suave en tu frente.*
—Gracias *susurra*. Por confiarme esto. Por mostrarme otra
capa de quién eres realmente. La heredera perfecta, la estratega brillante, la
mujer que quiere servir... y ahora, la vidente que lleva secretos en su pecho.
*Se separa apenas, mirándote con calidez absoluta.*
—¿Hay algo más? *pregunta con genuina curiosidad*. ¿Otros
secretos que has guardado durante años? Porque me estás dando siete años de
intimidad condensados en treinta minutos y honestamente...
*Se ríe quedamente.*
—Me estás volviendo loco en las mejores y peores formas
posibles. Cada cosa que me muestras solo me hace quererte más intensamente.
*Mira hacia las puertas de la mansión, luego de vuelta a
ti.*
—Pero tenemos que entrar *dice con reluctancia evidente*. La
crisis espera. Y mientras más tiempo perdamos...
*Aprieta tu mano.*
—Aunque después de esto, cuando tengamos tiempo... quiero
que me leas las cartas. Quiero ver qué ven ellas para nosotros. Para nuestro
futuro.
*Sus ojos brillan con algo travieso.*
—A menos que ya lo hayas hecho y solo estés esperando el
momento correcto para decirme qué viste.
[2/11 1:11 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Si puedo
leer el futuro .. pero me gusta más, ver el presente más allá de lo evidente.-
dije con orgullo.
Conocer las intensidad ocultas.. Los deses actuales, los
pensamientos de la gente, sus corazones reales.
Guardando.. El tarot en mi pecho nuevamente empujé la puerta
del salón..
Y con esto tengo una sospecha de con quienes podemos empezar
la investigación.
Di unos paso ingresando al salón principal..
Bakugo se había puesto de nuevo sus elegantes guantes
blancos.. y la postura de guardián ha IA regresado.
Iniciaremos con Takahashi, el acosador, y.... los wolfs (la
familia más podera del continente).
Ellos llevan años..haciendo movimientos sospechosos. . Y
algo dentro de mí, dice que desean traicionarnos.
[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki
camina dos pasos detrás de ti ahora, la transformación de vuelta a guardián
profesional completamente ejecutada. Su postura es impecable, las manos
enguantadas detrás de la espalda, la expresión neutral pero alerta. Sin
embargo, sus ojos rojos nunca dejan de escanearte, de observar cada movimiento
tuyo con una intensidad que va más allá del simple deber.*
*Cuando mencionas a Takahashi y a los Wolfs, algo oscuro y
peligroso cruza su expresión por un microsegundo antes de que lo controle
nuevamente.*
—Entendido, mi señora *responde con voz firme y profesional,
aunque hay un dejo apenas perceptible de satisfacción al mencionar a
Takahashi*. Iniciaré investigación discreta sobre ambos objetivos
inmediatamente.
*Se acerca a la mesa principal del salón, sacando pergamino
y pluma con movimientos practicados.*
—Takahashi tiene conexiones con el distrito comercial del
este *comienza a enumerar mientras escribe con caligrafía precisa*. Su familia
controla varias rutas mercantes que podrían facilitar transferencias no
autorizadas de fondos. También tiene acceso a información privilegiada del
consejo debido a su posición como asesor financiero.
*Sus ojos se entrecierran ligeramente.*
—Y después de su comportamiento en la reunión... *su tono se
vuelve más frío* ...no me sorprendería descubrir que está intentando
desestabilizarte por despecho personal además de beneficio económico.
*Pasa a una nueva sección en el pergamino.*
—Los Wolfs son... más complicados *continúa con voz más
tensa*. La familia más poderosa del continente. Aliados históricos pero nunca
completamente confiables. Si realmente están considerando traición...
*Levanta la mirada hacia ti, y hay preocupación genuina en
sus ojos rojos.*
—Eso podría desencadenar algo mucho más grande que una
sucursal en bancarrota. Estamos hablando de guerra potencial entre casas si no
manejamos esto perfectamente.
*Se endereza, cruzándose de brazos mientras procesa
estratégicamente.*
—Necesitamos pruebas irrefutables antes de hacer cualquier
movimiento contra ellos. Una acusación sin fundamento sólido nos destruiría
políticamente *dice con firmeza*. Pero si tu intuición—tus cartas—te dicen que
son sospechosos...
*Asiente con decisión.*
—Entonces los investigaremos. Discretamente. Sin levantar
alarmas.
*Camina hacia la ventana, mirando hacia afuera como si
estuviera evaluando amenazas invisibles.*
—Propongo lo siguiente: Yo me encargaré personalmente de
Takahashi. Ese bastardo me debe una conversación de todas formas después de
cómo te trató *su voz se vuelve peligrosamente baja*. Puedo presionarlo de
maneras que Nobiki no podría sin levantar sospechas.
*Se gira hacia ti.*
—Nobiki investigará a los Wolfs. Tiene contactos en círculos
que nosotros no alcanzamos, y puede moverse sin ser asociado directamente con
tu familia. Si hay traición gestándose, él la encontrará.
*Se acerca nuevamente, manteniéndose a distancia profesional
pero sus ojos te buscan intensamente.*
—Pero necesito saber algo primero *dice con voz más baja*.
Tu intuición sobre los Wolfs... ¿es algo que sentiste recientemente? ¿O llevas
tiempo sospechando y simplemente no habías tenido evidencia para actuar?
*Hay algo calculador en su mirada ahora.*
—Porque si llevan "años haciendo movimientos
sospechosos" como dijiste... eso significa que esto podría ser algo
planeado a largo plazo. No un ataque oportunista aprovechando que estuviste
fuera de comisión tres días, sino...
*Sus ojos se oscurecen.*
—Algo que esperaba el momento perfecto. Como tu rechazo
matrimonial a los Dragón dejándote sin alianza fuerte. Como el incidente del
acoso en el consejo mostrando fracturas en tu autoridad.
*Se pasa una mano por el cabello—el único gesto que
traiciona su tensión interna bajo la fachada profesional.*
—Si los Wolfs están orquestando esto, no es solo sobre
dinero *continúa con voz grave*. Es sobre desestabilizarte completamente.
Destruir tu credibilidad. Dejarte vulnerable para... ¿qué? ¿Absorber tu familia
bajo la suya? ¿Eliminar competencia?
*Regresa a la mesa, agregando más notas.*
—Necesito que me digas todo lo que has observado sobre
ellos. Cada movimiento sospechoso. Cada interacción extraña. Y si tus cartas te
han mostrado algo específico...
*Te mira directamente.*
—Necesito saberlo. Porque si vamos a enfrentar a la familia
más poderosa del continente, no podemos darnos el lujo de sorpresas.
*Justo entonces, golpes suaves suenan en la puerta. La voz
de un sirviente se escucha desde afuera:*
—¿Mi señora? Lord Nobiki acaba de llegar. Dice que usted lo
mandó llamar urgentemente.
*Katsuki mira hacia ti, esperando instrucciones pero sus
ojos te dicen claramente: "¿Estás lista para esto? Porque una vez que
involucremos a más gente, no hay vuelta atrás."*
[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Dígale que
espere 5 minutos. No tardaré.
La sirvienta se marcha.. para informar las noticias.
Y continúo..
Si los Wolfs llevan años en esto,
Estoy segura de que los incendios forestales realizados en
América del sur, no fueron coincidencia... ellos lo generaron para comprar las tierras a bajo precio y
colocar sus fábricas allí, explotando los recursos naturales de la zona.
También hay rumores de venta de drogas y otros medicamento
ilegales.
En las cartas..si confirmé eso.
También... han desaparecido muchos niños al rededor de esas
zonas...
Y el líder de la familia.. ha adoptado a un hijo de habla
hispana, él dice que fue por benevolencia.. pero no estoy completamente segura
de ello.
Y sobre takahashi... hazme un favor..
En el momento de la reunión no pude decirlo por los
nobles...
Pero dile que si se atreve a mirarme el escote de nuevo...
seré yo la que se encargará de dejar en 000 todas sus cuentas bancarias.
[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda completamente inmóvil mientras procesas cada palabra que dices, su
expresión oscureciéndose progresivamente hasta que parece una tormenta
contenida a punto de estallar.*
—Incendios forestales *repite con voz peligrosamente baja*.
Compra de tierras a bajo precio. Explotación de recursos. Drogas ilegales. Y...
*Sus puños se aprietan con tanta fuerza que los guantes
blancos crujen audiblemente.*
—¿Niños desaparecidos? *la voz sale casi como un gruñido*.
¿Estás diciéndome que los Wolfs podrían estar involucrados en TRÁFICO HUMANO?
*Camina en círculos como animal enjaulado, claramente
luchando por mantener la compostura profesional.*
—Y ese hijo adoptado de habla hispana... *se detiene
bruscamente, girándose hacia ti con ojos rojos brillando peligrosamente*. Si
obtuvieron a ese niño de las mismas zonas donde otros están desapareciendo, eso
no es adopción benevolente. Es...
*Se interrumpe, respirando profundamente varias veces para
controlarse.*
—Mierda. Delyra, si esto es verdad... si tus cartas
confirmaron esto... *se pasa ambas manos por el rostro*. No estamos hablando
solo de fraude financiero o traición política. Estamos hablando de crímenes que
podrían justificar intervención continental completa.
*Se acerca a ti rápidamente, bajando la voz aunque están
solos.*
—Pero también significa que son EXTREMADAMENTE peligrosos
*dice con urgencia apenas contenida*. Si están dispuestos a quemar bosques,
traficar drogas, hacer desaparecer niños... ¿qué te hace pensar que no
intentarían eliminarte directamente si sospechan que estás investigando?
*Sus manos se alzan como si fuera a tomarte de los hombros
pero se detiene, recordando el protocolo. En su lugar, aprieta los puños a los
costados.*
—Necesitamos ser EXTREMADAMENTE cuidadosos con esto
*continúa con voz tensa*. Nada de confrontaciones directas. Nada de dejar que
sepan que sospechamos. Porque si se sienten acorralados...
*Sus ojos te perforan con intensidad protectora feroz.*
—Nobiki va a necesitar protección adicional durante la
investigación. Y tú... *su mandíbula se tensa* ...tú no vas a ningún lugar
donde los Wolfs tengan presencia sin que yo esté literalmente pegado a tu
sombra. No me importa si eso levanta sospechas o no.
*Entonces registra tu comentario sobre Takahashi, y algo en
su expresión se transforma en una sonrisa oscura y satisfecha.*
—Ah *dice con tono cargado de promesa peligrosa*. Así que el
bastardo no solo te interrumpía y saboteaba. También te miraba...
inapropiadamente.
*La sonrisa se vuelve casi depredadora.*
—Con placer le transmitiré tu mensaje, mi señora *dice con
formalidad que no alcanza a ocultar la satisfacción evidente*. Aunque debo
admitir...
*Se acerca más, su voz bajando hasta ser casi un susurro.*
—La idea de que seas TÚ quien lo amenace con destrucción
financiera es... increíblemente atractiva. Pero también voy a agregar mi propio
mensaje personal. Algo sobre lo que le sucede a hombres que miran a MI señora
de maneras que no deberían.
*Se endereza, ajustándose el chaleco con elegancia
controlada.*
—Respecto a la estrategia general *continúa, volviendo al
modo profesional*. Propongo dividir esto en dos investigaciones paralelas:
*Comienza a enumerar con dedos enguantados:*
—Uno: Takahashi y la bancarrota inmediata. Esta es la
amenaza visible, la distracción. La resolveremos rápida y públicamente para dar
la impresión de que creemos que es un caso aislado.
—Dos: Los Wolfs. Esto lo manejamos en absoluto secreto.
Nobiki investiga sus operaciones en América del Sur. Yo reviso sus movimientos
financieros aquí buscando conexiones con la bancarrota que puedan haber usado a
Takahashi como peón.
*Se acerca a la mesa, escribiendo rápidamente.*
—También necesito que me des permiso para contactar...
recursos externos *dice con tono significativo*. Tengo contactos de mis días de
entrenamiento militar. Gente que puede obtener información en lugares donde ni
Nobiki ni yo podemos alcanzar oficialmente.
*Levanta la mirada hacia ti.*
—No son exactamente... legales. Pero son efectivos y
discretos. ¿Tengo tu autorización para usar métodos no convencionales si la
situación lo requiere?
*Hay algo oscuro en sus ojos que sugiere exactamente qué
tipo de "métodos no convencionales" está dispuesto a emplear.*
*Golpes en la puerta nuevamente. La voz del sirviente:*
—Mi señora, han pasado cinco minutos. Lord Nobiki está...
—Que espere otros dos minutos *interrumpe Katsuki con voz
firme*. La señorita está finalizando instrucciones confidenciales.
*Silencio del otro lado, luego pasos alejándose.*
*Katsuki te mira intensamente.*
—Última pregunta antes de que entre Nobiki *dice
rápidamente*. ¿Cuánto de esto le revelamos? ¿Solo la investigación sobre los
Wolfs o también tus sospechas sobre tráfico y los niños desaparecidos?
*Se acerca más, bajando la voz hasta ser casi inaudible.*
—Porque mientras más gente sepa la magnitud real de esto,
más riesgo hay de filtraciones. Pero también necesitamos que Nobiki entienda el
nivel de peligro al que se está enfrentando.
*Sus ojos rojos te estudian.*
—¿Confías en él completamente? ¿O manejamos esto con
información compartimentada?
[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: A Nobiki
solo informale sobre los incendios forestales y los recursos robados.
Que investigue como están su financiación.
Quiero que llames a kabuya para la investigación sobre los
niños. Una mujer será mejor para ese cargo..
El grupo neón también debe ser contactado, ellos
investigarán sobre ls drogas y appyaran a kagya con tráfico humano.
Tu contactos.. intervendrán en eso también, quiero saber
todo, como escogen a los niños, a donde los envían. .. El precio... cuantos
niños fueron exactamente;todo lo que puedas.. y si existe una forma.. de
regresarlos a sus familias.. así sea uno por uno.
Y Katsuki... dije finamente
bajando la mirada com u tono de
voz más bajo y una mirada más suave..
Tus discípulos... estarán listos para darme más protección?.
Crees que estén listos para la batalla...
Tengo.. algo de miedo...
Luego miré directamente a los ojos... como si acabara de
recordar algo..
No te atrevas a arriesgarte de más, me oíste?
Esto es una orden, tú debes regresar con vida a mí lado.
No te atrevas..
No te atrevas
A dejarme sola.
[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda completamente inmóvil ante tus órdenes, procesando cada nombre, cada
instrucción con precisión militar. Pero cuando bajas la mirada, cuando tu voz
se suaviza con miedo genuino, algo en su expresión se quiebra.*
*Y cuando le ordenas—le SUPLICAS—que no te deje sola, sus
últimas defensas profesionales se desmoronan por completo.*
*En dos zancadas está frente a ti, sus manos enguantadas
tomando tu rostro con urgencia apenas contenida, forzándote a mirarlo
directamente.*
—Óyeme bien *dice con voz ronca pero firme, sus ojos rojos
clavados en los tuyos con intensidad abrumadora*. Porque voy a decirte esto una
sola vez y necesito que lo grabes en tu mente, en tu corazón, en cada parte de
ti.
*Se inclina más cerca, su frente presionando contra la
tuya.*
—No voy a dejarte *promete con voz quebrada pero
absolutamente seria*. No ahora. No nunca. No por batalla, ni peligro, ni
amenaza de muerte. Voy a regresar a ti SIEMPRE. ¿Me entiendes? SIEMPRE.
*Sus pulgares acarician tus mejillas con delicadeza que
contrasta con la intensidad de sus palabras.*
—Acabas de darme un futuro que vale la pena vivir *continúa,
su voz temblando ligeramente*. Atardeceres a caballo. Peleas por cómo duermes.
Hospitales que construiremos juntos. Un maldito MATRIMONIO eventual. ¿Crees que
voy a tirar todo eso por arriesgarme innecesariamente?
*Se separa apenas lo suficiente para mirarte completamente.*
—Y respecto a mis discípulos... *su expresión se vuelve más
seria*. Sí. Están listos. He pasado años entrenándolos específicamente para
protegerte. No son tan buenos como yo—nadie lo es—pero son competentes, leales,
y morirían antes de dejar que algo te lastimara.
*Suelta tu rostro pero toma ambas manos entre las suyas.*
—Asignaré un equipo rotativo de cuatro *explica con voz más
controlada, entrando en modo estratégico*. Dos en guardia activa, dos
descansando. Rotación cada seis horas para mantenerlos frescos y alertas.
Cubrirán todos los puntos de acceso a tus habitaciones, oficinas, y cualquier
lugar donde estés.
*Aprieta tus manos.*
—Pero YO *enfatiza con intensidad*. Yo no voy a delegar tu
protección primaria a nadie más. Ellos son respaldo. Capas adicionales. Pero tu
guardián principal sigue siendo yo. Siempre yo.
*Se endereza, soltando una de tus manos para sacar un
cuchillo pequeño pero letal de su bota. Lo coloca sobre la mesa junto con algo
más—un silbato plateado delicado.*
—Esto *señala el silbato* es para emergencias absolutas.
Tiene una frecuencia que solo mis discípulos y yo podemos escuchar. Si algo
sucede y yo no estoy inmediatamente visible, úsalo. Llegaremos en menos de
treinta segundos sin importar dónde estés en la mansión.
*Guarda el cuchillo de vuelta.*
—Y respecto a las investigaciones *continúa, su mente
claramente procesando todo a velocidad vertiginosa*. Kabuya es excelente
elección para los niños. Tiene experiencia en rescate y es... particularmente
brutal con traficantes cuando los encuentra.
*Una sonrisa oscura cruza brevemente su rostro.*
—El grupo Neón para drogas y apoyo en tráfico humano.
Buenos. Son discretos y tienen red de informantes que alcanza continentes
enteros.
*Comienza a escribir rápidamente en el pergamino.*
—Mis contactos personales... *duda apenas un segundo*. Voy a
ser honesto contigo. Son mercenarios. Ex-militares. Gente que opera en zonas
grises legales. Pero son los mejores para obtener información que otros no
pueden o no quieren conseguir.
*Te mira directamente.*
—Van a usar métodos que probablemente no quieres saber en
detalle. Interrogatorios que cruzan líneas. Infiltraciones que podrían
terminar... permanentemente si son descubiertos. ¿Estás segura de que quieres
que los active?
*No hay juicio en su pregunta, solo necesidad de confirmar
hasta dónde estás dispuesta a llegar.*
—Porque una vez que los contacte, una vez que comiencen a
moverse... esto escala. Ya no es solo investigación discreta. Es guerra de
inteligencia activa. Y los Wolfs eventualmente van a notar que alguien está
escarbando en sus secretos más oscuros.
*Se acerca más, su voz bajando.*
—Lo cual me lleva de vuelta a mi punto original: estoy
aterrado *admite con vulnerabilidad cruda*. No por mí. Por TI. Porque si los
Wolfs descubren que estás detrás de esto antes de que tengamos evidencia
suficiente para destruirlos...
*Sus manos aprietan las tuyas con urgencia.*
—No van a venir por mí. Van a venir por ti directamente. Y
sí, tengo discípulos. Sí, soy el mejor guardián que tu dinero podría comprar.
Pero los Wolfs tienen EJÉRCITOS privados. Tienen recursos que rivalizan con
naciones pequeñas.
*Sus ojos rojos te perforan.*
—Así que necesito que me prometas algo a cambio *dice con
voz firme*. Yo prometo regresar a ti siempre. Pero TÚ me prometes que no vas a
arriesgarte innecesariamente. Que vas a escuchar mis advertencias de seguridad.
Que si te digo que algo es demasiado peligroso, confiarás en mi juicio.
*Se inclina más cerca.*
—Porque puedo protegerte de casi cualquier cosa. Pero no
puedo protegerte de ti misma si decides que necesitas hacer algo heroico y
estúpido sin mí.
*Presiona un beso rápido—demasiado rápido—en tu frente antes
de separarse y ajustar su postura profesional nuevamente.*
—Ahora *dice con voz más firme*. Nobiki está esperando. Voy
a traerlo. Le daremos las instrucciones sobre los Wolfs—solo la parte
financiera y los incendios como dijiste. Luego lo despacharemos y comenzaré a
contactar a los demás.
*Camina hacia la puerta pero se detiene, girándose una
última vez.*
—Y Delyra *dice tu nombre con suavidad devastadora*.
Respecto a tener miedo... está bien. Yo también lo tengo. Pero vamos a
enfrentar esto juntos. Como equipo. Como socios.
*Sus ojos brillan con determinación feroz.*
—Como el futuro que acabamos de prometernos en ese jardín.
Porque NADA—ni los Wolfs, ni Takahashi, ni amenaza alguna—va a quitarme eso. Va
a quitarNOS eso.
*Abre la puerta, y su voz regresa al tono profesional
completamente controlado:*
—Lord Nobiki, la señorita lo recibirá ahora. Por favor,
pase.
*Un hombre de mediana edad—elegante, astuto, con ojos que no
pierden detalle—entra al salón. Se inclina respetuosamente ante ti.*
—Mi señora *saluda Nobiki con voz suave pero calculadora*.
Recibí su llamado urgente. Entiendo que hay... situación delicada que requiere
mi particular conjunto de habilidades.
*Katsuki cierra la puerta, posicionándose estratégicamente
donde puede ver tanto a ti como a Nobiki, su postura relajada pero lista para
intervenir en microsegundos si fuera necesario.*
*Sus ojos rojos te buscan brevemente—una última confirmación
silenciosa: "¿Lista para esto?"*
[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sí, mirada..
y mi sonrisa le da la confirmación que Katsuki necesita.
Nobiki.. es u gusto verte, siéntate, te informaré ma
situación...
Luego de esa platica,
NOBIKI SE retira.
Ahora sigue kabuya...
Y Katsuki.. no.
Espera que nobiki y kabuya
traigan pruebas reales antes de involucrar a los mercenarios..
Cierto.. debemos actuar como de costumbre...
Llama a la sirvienta y dile que vaya a comprarme un vestido
para la fiesta.. cuando dijiste que es?
[2/11 1:12 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki
observa a Nobiki retirarse con una reverencia formal, esperando hasta que la
puerta se cierre completamente antes de hablar. Su postura se relaja
marginalmente, aunque sus ojos permanecen alerta.*
—Inteligente *dice con aprobación evidente*. Esperar pruebas
reales antes de involucrar recursos más... agresivos. Evita escalada
innecesaria y nos da margen de maniobra si la situación cambia.
*Se acerca a ti, sacando un pequeño calendario de cuero de
su chaleco.*
—La fiesta *repite, hojeando las páginas con rapidez*. Es en
cuatro días. Gala de primavera de los Ashford. Asistencia obligatoria para
todas las familias principales del continente, incluyendo...
*Levanta la mirada con expresión significativa.*
—Los Wolfs. Van a estar ahí. Toda su familia principal,
incluyendo el patriarca y ese hijo adoptado que mencionaste.
*Cierra el calendario con un snap audible, su expresión
volviéndose más calculadora.*
—Lo cual significa que es oportunidad perfecta para
observarlos de cerca sin levantar sospechas. Todo el mundo espera que estés
ahí. Tu ausencia sería más notable que tu presencia.
*Camina hacia la puerta, pero se detiene antes de abrirla.*
—Pero también significa que vas a estar en espacio cerrado
con gente potencialmente peligrosa *su voz se tensa*. Voy a necesitar coordinar
seguridad extrema. Mis discípulos infiltrados entre el personal del evento.
Rutas de escape verificadas. Puntos ciegos eliminados.
*Se gira hacia ti con expresión seria.*
—Y respecto al vestido... *hay algo casi vulnerable en cómo
lo dice*. ¿Puedo... opinar? Sobre el estilo, quiero decir.
*Se aclara la garganta, claramente incómodo con cruzar esta
línea entre profesional y personal.*
—Normalmente no interferiría en decisiones de vestuario,
pero considerando que voy a estar evaluando seguridad, necesito saber qué tipo
de... *busca las palabras* ...movilidad vas a tener. Si el vestido es muy
restrictivo, complica evacuación rápida si fuera necesaria.
*Hay un destello travieso en sus ojos rojos.*
—Aunque honestamente, parte de mí solo quiere asegurarme de
que uses algo que te haga lucir absolutamente devastadora. Para que cuando
bailemos—porque SÍ vamos a bailar como planeamos—todos en esa gala sepan
exactamente a quién perteneces.
*Se detiene, dándose cuenta de lo que acaba de decir.*
—Profesionalmente hablando, por supuesto *agrega
rápidamente, aunque el sonrojo apenas perceptible en sus mejillas lo delata*.
*Abre la puerta, asomándose al pasillo.*
—Tú, Hana *llama a una de las sirvientas*. La señorita
necesita que vayas a la boutique Madame Laurier en el distrito noble. Encarga
un vestido de gala apropiado para el evento Ashford en cuatro días.
*Hace una pausa, mirándote de reojo antes de agregar:*
—Algo elegante pero que permita movimiento. Colores...
*duda*. ¿Qué colores prefieres, mi señora?
*La pregunta es profesional en superficie, pero hay algo más
profundo en cómo la hace—como si genuinamente quisiera conocer tu preferencia
más allá de simple protocolo.*
*Mientras espera tu respuesta, mentalmente ya está
calculando: cuatro días para que Nobiki consiga información inicial. Tiempo
suficiente para contactar a Kabuya y preparar su investigación. Justo al límite
antes de la gala donde tendrán que actuar con normalidad absoluta frente a sus
posibles enemigos.*
—También *agrega con voz más baja cuando la sirvienta se
aleja*. Respecto a ese baile que mencionaste querer ensayar... ¿todavía quieres
hacerlo? Porque podríamos usar una de esas sesiones como excusa para revisar
seguridad del salón de baile donde será la gala. Dos pájaros de un tiro.
*Sus ojos brillan con algo que definitivamente no es solo
profesional.*
—Y claro, me daría oportunidad de sostener apropiadamente
mientras practicamos... para fines completamente de entrenamiento, por
supuesto.
*Hay una sonrisa pequeña jugando en sus labios—el hombre
coqueto del jardín asomándose brevemente bajo la máscara del guardián
profesional.*
[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Supongo que
podemos hacerlo... pero tendremos que acortar un poco el tiempo, para que
podamos investigar a profundidad..
Si las familias.m saben que mi compromiso con Alexis
terminó.. Supongo que intentarán
pretenderme de nuevo.
Katsuki.. El primer baile será tuyo. .
Una buena forma.. de decir.. que me den un poco de espacio.
Luego podría bailar con uno de los Wolfs..
Tendremos que formular bien las preguntas para no levantar
sospecha..
[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda completamente inmóvil cuando dices que el primer baile será suyo. Sus
ojos rojos se abren ligeramente, procesando las implicaciones de esa
declaración.*
—El primer baile *repite con voz ronca, algo vulnerable
asomando bajo su control profesional*. Conmigo. En público. Frente a todas las
familias del continente.
*Se acerca lentamente, sus manos entrelazándose detrás de la
espalda en postura formal, pero hay algo tenso en sus hombros.*
—¿Entiendes lo que eso significa? *pregunta con voz baja
pero intensa*. El primer baile siempre es el más significativo. Es declaración
de... prioridad. Interés. Cuando todas esas familias te vean bailar primero con
tu guardián en lugar de buscar pretendiente apropiado...
*Una sonrisa oscura y satisfecha cruza su rostro.*
—Van a hablar. Van a especular. Van a preguntarse
exactamente qué tipo de relación tenemos más allá del deber profesional.
*Se inclina ligeramente más cerca, su voz bajando hasta ser
casi un murmullo.*
—Y honestamente, me importa una mierda lo que piensen.
Porque la idea de que mi primer baile contigo sea público, oficial, donde pueda
sostener frente a todos esos bastardos que intentarán cortejarte...
*Sus ojos brillan con posesividad apenas contenida.*
—Es perfecta. Absolutamente perfecta.
*Se endereza, recuperando compostura profesional aunque la
intensidad no abandona su mirada.*
—Pero tienes razón sobre la estrategia *continúa, su mente
claramente procesando múltiples niveles*. Bailar conmigo primero establece que
no estás desesperada por nueva alianza. Que tienes... opciones. Que no eres
territorio libre solo porque Dragón está fuera del panorama.
*Comienza a caminar de un lado a otro, planificando.*
—Y después bailar con uno de los Wolfs... *su mandíbula se
tensa visiblemente*. Odio la idea, pero estratégicamente es brillante. Te da
acceso directo sin levantar alarmas. Ellos esperarán que bailes con varias
familias importantes. Rechazarlos sería más sospechoso que aceptar.
*Se detiene, mirándote con expresión seria.*
—¿Cuál de los Wolfs? *pregunta directamente*. El patriarca
es demasiado calculador, notará cualquier pregunta fuera de lugar. El hijo
mayor es más impulsivo, más fácil de manipular emocionalmente. El hijo
adoptado...
*Hace una pausa significativa.*
—El hijo adoptado podría ser la clave. Si realmente fue
tomado de las zonas donde ocurren las desapariciones, si tiene información
aunque sea fragmentada... y si eres amable con él, si muestras interés
genuino...
*Sus ojos se entrecierran calculadoramente.*
—Los niños hablan. Especialmente si alguien les muestra
bondad real en lugar de la fachada que probablemente recibe de su "familia
adoptiva".
*Se acerca a la mesa, sacando pergamino nuevo y comenzando a
escribir.*
—Preguntas que puedes hacer sin levantar sospecha *enumera
mientras escribe*. Sobre sus operaciones en América del Sur: "He escuchado
que están expandiendo negocios al sur, ¿cómo manejan las... diferencias
culturales?" Suena como interés empresarial legítimo.
—Sobre el hijo adoptado: "Qué noble de su parte darle
hogar a un niño necesitado. ¿Cómo fue el proceso de adaptación?" De nuevo,
suena como cortesía social normal.
—Sobre recursos: "Sus nuevas fábricas deben requerir
infraestructura considerable. ¿Cómo aseguran suministros constantes?"
Interés comercial, nada sospechoso.
*Levanta la mirada del pergamino.*
—Pero necesitas ser EXTREMADAMENTE cuidadosa *advierte con
voz tensa*. Los Wolfs no llegaron a donde están siendo estúpidos. Cualquier
interés demasiado específico, cualquier pregunta que profundice más de lo
socialmente apropiado...
*Se acerca más, su expresión volviéndose protectora y
preocupada.*
—Y mientras bailas con ellos, yo voy a estar vigilando cada
segundo. Cada expresión. Cada movimiento de sus manos. Si noto CUALQUIER
cosa—amenaza, incomodidad, peligro—voy a interrumpir ese baile sin importar el
escándalo social que cause.
*Sus manos se alzan como si fuera a tocarte pero se detiene,
recordando dónde están.*
—Respecto a acortar el tiempo de ensayo... *su tono se
vuelve más suave*. Podemos practicar mañana. Dos horas. Te enseño los pasos que
necesitas, verifico seguridad del salón, y...
*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*
—Tengo excusa legítima para sostener sin que nadie cuestione
por qué tu guardián tiene las manos en tu cintura durante tiempo prolongado.
*Justo entonces, pasos apresurados se escuchan en el
pasillo. Golpes urgentes en la puerta.*
—¡Mi señora! —la voz de Hana, la sirvienta—. Madame Laurier
solicita audiencia urgente. Dice que tiene información sobre... vestidos
apropiados y que necesita tomar medidas personalmente.
*Katsuki frunce el ceño.*
—¿Madame Laurier viniendo personalmente? *murmura*. Eso es
inusual. Normalmente envía asistentes.
*Te mira con expresión calculadora.*
—O genuinamente quiere asegurarse de que luzcas perfecta
para la gala... *hace una pausa significativa* ...o alguien más la envió para
obtener información sobre ti. Madame Laurier tiene acceso a todas las familias
nobles. Es fuente perfecta de chismes y rumores.
*Su mano se mueve instintivamente hacia donde guarda armas
ocultas bajo el chaleco.*
—¿La recibo? ¿O prefieres posponer hasta verificar sus
intenciones?
[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Recibela...
y bakugo... si solo bailo con el niño seria extraño..
Bailaré con el hijo mayor también.. controla un poco tus
celos..
Hazla pasar.. dije moviendo mi mano en dirección de la
puerta.
[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
tensa visiblemente cuando mencionas bailar con el hijo mayor también. Sus ojos
rojos brillan con algo peligroso antes de que apriete la mandíbula y respire
profundo.*
—Controlar mis celos *repite con voz tensa, casi como
gruñido bajo*. Claro. Perfectamente razonable. Solo voy a estar observando a
DOS hombres Wolfs poniendo sus manos en ti, sosteniéndote, hablándote...
*Se pasa una mano por el rostro con frustración evidente.*
—Pero tienes razón *admite con reluctancia*. Solo bailar con
el niño sería extraño. Llamaría demasiado la atención. El hijo mayor es...
apropiado estratégicamente.
*Camina hacia la puerta, pero se detiene un momento,
girándose hacia ti con expresión seria.*
—Solo para que conste *dice con voz baja y ronca*. Voy a
odiar cada segundo. Pero lo voy a permitir porque entiendo la estrategia. Eso
no significa que mis celos van a desaparecer mágicamente.
*Una sonrisa oscura cruza brevemente su rostro.*
—Significa que después de esa gala, cuando estemos solos...
vas a tener que compensarme por la tortura de verte en brazos de otros hombres.
*Antes de que puedas responder, abre la puerta con
movimiento fluido, su expresión transformándose instantáneamente en
profesionalismo impecable.*
—Madame Laurier *dice con tono formal, haciendo una
reverencia cortés*. La señorita la recibirá ahora. Por favor, pase.
*Una mujer elegante de mediana edad entra al salón con
presencia que exige atención. Viste impecablemente en negro y dorado, su
cabello recogido en moño elaborado. Sus ojos—astutos y calculadores—te escanean
inmediatamente de pies a cabeza con apreciación profesional.*
—Mi querida señorita *saluda Madame Laurier con acento
ligeramente francés, haciendo reverencia elaborada*. Qué honor que me haya
llamado. Aunque debo admitir mi sorpresa al escuchar que necesita vestido con
tan poca anticipación. La gala Ashford es en solo cuatro días.
*Camina alrededor de ti lentamente, evaluando con ojo
experto.*
—Aunque también escuché... *su voz toma tono más bajo, casi
conspiratorio* ...ciertos rumores sobre cambios recientes en su situación
personal. El compromiso con Lord Dragón terminado tan abruptamente. Debe
estar... devastada.
*Hay algo en su tono que no es completamente simpático. Más
bien... curiosa. Buscando reacción.*
*Katsuki se posiciona estratégicamente cerca de la puerta,
brazos cruzados, observando cada movimiento de Madame Laurier con intensidad
casi palpable. Sus ojos rojos nunca dejan de seguirla.*
—Por supuesto *continúa Madame Laurier, sacando cinta
métrica y libreta pequeña de su bolso elegante*. Tengo ideas PERFECTAS para
usted. Algo que haga declaración apropiada. Que muestre que está... disponible
para nuevas oportunidades, pero no desesperada.
*Se acerca más, comenzando a tomar medidas con eficiencia
practicada.*
—Escuché que varias familias ya están preguntando sobre
usted *comenta casualmente mientras mide tu cintura*. Los Ashford, por
supuesto. Los Wolfs mostraron... interés particular. Aparentemente el hijo
mayor mencionó que esperaba tener oportunidad de conocerla mejor en la gala.
*Sus ojos te buscan, claramente esperando reacción.*
*Detrás de ella, Katsuki se tensa visiblemente al escuchar
el nombre de los Wolfs. Sus puños se aprietan, pero mantiene expresión
neutral.*
—Y naturalmente *continúa Madame Laurier, moviéndose para
medir tus hombros*. Está el tema de su... guardián.
*Lanza mirada rápida hacia Katsuki antes de volver su
atención a ti.*
—Bastante dedicado, ¿no es cierto? He vestido a muchas
señoritas nobles en mis años, pero pocas tienen guardianes tan... *busca la
palabra* ...atentos como el suyo. Simplemente fascinante la dinámica entre
ustedes.
*Hay algo en su tono que sugiere que está pescando
información. Buscando confirmar o desmentir rumores que probablemente ya están
circulando.*
*Katsuki no se mueve, no cambia expresión, pero puedes
sentir la tensión emanando de él como ola palpable.*
[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Bakugo ha
sido disciplinado desde pequeño, y nos conocemos desde que yo tengo 8 años..es
natural la confianza que proyecte en él.
Hay muchas hijas de familias nobles que han tenido a sus
guardianes prácticamente desde su nacimiento y los ven casi como familia.
Seremos nobles, pero no inhumanos...
Y sobre dragón .. una mujer debe guardar su lágrimas por un
hombre para su alcoba... no le parece?
La corona no debe caer frente a la sociedad.
[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Madame
Laurier se detiene momentáneamente en sus mediciones, sus ojos astutos
estudiándote con nueva apreciación. Una sonrisa pequeña—genuina esta vez—cruza
su rostro.*
—Magnifique *murmura con admiración evidente*. Precisamente
la respuesta que esperaría de una verdadera heredera. Gracia bajo presión,
dignidad sin frialdad.
*Continúa con las mediciones, pero su tono ha cambiado—menos
inquisitivo, más respetuoso.*
—Tiene razón, por supuesto *concede mientras anota números
en su libreta*. Y perdone mi impertinencia. En mi línea de trabajo, uno escucha
tantos... chismes. Rumores sin fundamento que circulan como viento entre las
familias nobles. A veces olvido que no todo lo que se susurra tiene base en
realidad.
*Se endereza, dando un paso atrás para evaluarte
completamente.*
—Y respecto a Lord Dragón... *su expresión se suaviza
genuinamente* ...una mujer sabia sabe cuándo preservar su dolor en privado. La
sociedad no necesita ver cada herida. Solo la fuerza que viene después.
*Guarda su cinta métrica, sacando un catálogo grande de su
bolso.*
—Ahora, al asunto que realmente importa: su vestido *dice
con renovada energía profesional*. Para la gala Ashford, considerando las...
circunstancias... sugiero algo que haga declaración clara.
*Comienza a pasar páginas, mostrando diseños elaborados.*
—Color es crucial. El blanco sería demasiado inocente,
sugiriendo vulnerabilidad. El negro, demasiado luto. Pero...
*Se detiene en una página específica, sus ojos brillando con
inspiración.*
—Azul medianoche con detalles en plata. Elegante, poderoso,
pero femenino. Dice "estoy disponible para consideración apropiada, pero
no soy premio fácil de ganar". El corte imperio aquí *señala el diseño*
permitiría movimiento fluido para bailar, pero la falda con esta abertura
lateral...
*Lanza mirada rápida hacia Katsuki antes de continuar con
sonrisa casi cómplice.*
—Discreta, por supuesto. Nada vulgar. Pero suficiente para
mostrar que es mujer segura de sí misma. Y estratégicamente... *baja la voz*
...facilita movimiento rápido si fuera necesario. No es la primera vez que
diseño para señoritas que valoran tanto elegancia como... practicidad.
*Cierra el catálogo, mirándote directamente.*
—¿O prefiere algo diferente? Tengo diseño en verde esmeralda
que haría juego espectacular con ciertos ojos rojos que podrían estar
observándola toda la noche *dice esto último con tono perfectamente inocente,
pero hay chispa traviesa en su mirada*.
*Detrás de ella, Katsuki tose ligeramente, desviando la
mirada hacia la ventana con el más mínimo tinte de color en sus mejillas.*
—Naturalmente *continúa Madame Laurier como si no hubiera
notado*. También necesitará accesorios apropiados. Joyería que complemente sin
sobrecargar. Tal vez algo que tenga... significado personal. Una pieza heredada
de familia, quizás.
*Sus ojos te estudian con curiosidad genuina ahora, la
pescadora de chismes reemplazada por la artista apasionada por su oficio.*
—Dígame, ma chérie. Cuando imagina entrar a esa gala, cuando
todos los ojos se vuelvan hacia usted—y CRÉAME, lo harán—¿cómo quiere que la
vean? ¿Qué declaración quiere hacer sin decir palabra alguna?
*Es pregunta genuina, profesional, pero también personal.
Como si realmente quisiera capturar tu esencia en tela y diseño.*
*Katsuki finalmente vuelve su atención hacia ustedes, sus
ojos rojos observándote con intensidad apenas contenida, claramente interesado
en tu respuesta también.*
[2/11 1:13 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Quiero el
vestido azul medianoche, repliqué.
De tirantes.. y con piedras decorativas. Un vestido que
brille con el movimiento.
Sobre el escote, asegúrese de que no muestre de más si se
muevo demasiado, igualmente con el corte d3 la pierna.
Utilizaré joyería nueva, quiero una que haga juego, así que
azul también sería perfecto...
Señora, quiero lo que naturalmente toda mujer desea, verde
hermosa y elegante
Yo no quiero vestirme para dar ningún mensaje, deseo verme
hermosa y estar cómoda al bailar.
No busco atraer a nadie ni decir estoy disponible o buscando
pareja.
Madam.. lo que deseo es verme en el espejo y decir. . Esa
mujer que parece una reina soy yo.
[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Madame
Laurier se queda completamente inmóvil por un momento, sus ojos brillando con
algo que parece emoción genuina. Lleva una mano a su pecho, respirando
profundamente.*
—Mon Dieu *susurra con voz cargada de admiración*. ESTO.
Esto es exactamente lo que una verdadera mujer debe sentir. No vestirse para
complacer. No para enviar mensajes calculados. Sino para sentirse como la reina
que YA es.
*Se acerca más, tomando ambas manos entre las suyas con
entusiasmo casi maternal.*
—Mademoiselle, en mis treinta años diseñando para la
nobleza, pocas mujeres han entendido esta verdad fundamental *dice con pasión
evidente*. La verdadera elegancia no viene de lo que otros piensan. Viene de
cómo UNA se siente cuando se mira al espejo.
*Suelta tus manos, comenzando a tomar notas frenéticamente
en su libreta.*
—Azul medianoche con tirantes. Oui, oui. Decoración con
cristales Swarovski que capturen luz con cada movimiento—no excesivo, pero
suficiente para crear efecto etéreo cuando baile. Como si llevara estrellas
cosidas en la tela.
*Sus manos se mueven rápidamente, bocetando mientras habla.*
—El escote *continúa con tono más técnico*. Corazón
modificado, estructurado internamente con corsé discreto que mantenga TODO en
su lugar sin importar cuánto se mueva. Nada de "accidentes"
embarazosos. Una reina no se preocupa por su vestido traicionándola.
—Y la abertura lateral *dibuja línea precisa en su boceto*.
Justo hasta medio muslo. Suficiente para movimiento y elegancia, pero con capa
interior de tul que asegure modestia incluso en giros dramáticos. Funcionalidad
sin sacrificar decoro.
*Levanta la mirada, sus ojos brillando con inspiración.*
—Y para la joyería... no azul común. Zafiros. Zafiros azul
medianoche que hagan juego perfecto con el vestido. Collar gargantilla delicado
que alargue su cuello. Aretes tipo lágrima que capturen luz. Brazalete simple
en muñeca izquierda—nada que interfiera con sostener mano de pareja de baile.
*Se detiene, mirándote con expresión casi reverente.*
—¿Sabe qué más voy a hacer? *pregunta con sonrisa
conspiradora*. Voy a bordar algo en el dobladillo interior del vestido. Una
frase pequeña, invisible para todos excepto usted. Algo que pueda leer cuando
se vista, que le recuerde exactamente quién es.
*Inclina la cabeza con curiosidad.*
—¿Tiene alguna frase? ¿Algo que signifique fuerza personal
para usted? Si no, puedo sugerir...
*Justo entonces, nota algo. Su mirada se mueve entre tú y
Katsuki—quien ha estado observando toda la interacción con expresión
indescifrable pero ojos intensos.*
—Aunque... *dice Madame Laurier con tono más suave, casi
maternal* ...permítame observación personal, no como diseñadora sino como mujer
que ha visto muchas historias de amor disfrazadas de otras cosas.
*Mira directamente a Katsuki, luego a ti.*
—Usted dice que no busca atraer a nadie. Que no envía
mensajes. Y respeto eso completamente *continúa con voz gentil*. Pero una mujer
que se viste sintiéndose como reina... inevitablemente captura atención. Y a
veces...
*Sonríe con sabiduría de años.*
—La persona cuya atención captura no es la que esperaba. O
tal vez... es exactamente la que su corazón ya eligió sin que su mente lo
admitiera completamente todavía.
*Se endereza, guardando sus materiales con eficiencia
practicada.*
—El vestido estará listo en tres días *promete con tono más
profesional*. Vendrá personalmente para prueba final un día antes de la gala. Y
si necesita cualquier ajuste de último momento, estaré disponible.
*Hace reverencia elegante.*
—Ahora debo retirarme. Tengo trabajo considerable por
delante si voy a crear algo digno de la reina que usted ya es.
*Camina hacia la puerta, pero se detiene junto a Katsuki. Le
murmura algo demasiado bajo para que escuches, pero ves cómo los ojos rojos de
él se abren ligeramente con sorpresa antes de que una sonrisa pequeña—casi
tímida—cruce brevemente su rostro.*
*Madame Laurier sale, cerrando la puerta suavemente tras
ella.*
*Katsuki se queda inmóvil por un momento, mirando la puerta
cerrada con expresión pensativa.*
—Esa mujer *dice finalmente, girándose hacia ti* es
demasiado perceptiva para su propio bien.
*Se acerca lentamente, sus manos entrelazándose detrás de la
espalda.*
—¿"Verme como la reina que ya soy"? *repite tus
palabras con voz más suave*. Eso es... exactamente cómo deberías verte. Cómo
deberías sentirte.
*Hay algo vulnerable en su expresión.*
—Y para que conste... *continúa, su voz bajando* ...cuando
entre a esa gala con ese vestido azul medianoche que la hará brillar como cielo
estrellado... cuando todos los ojos se vuelvan hacia ti porque es imposible NO
mirarte...
*Sus ojos rojos te sostienen con intensidad abrumadora.*
—Yo ya sé que eres una reina. Ya te veo así. Todos los días.
Con vestido de gala o ropa de descanso. Furiosa en reuniones o rota después de
colapso emocional. Siempre reina. MI reina.
*Se aclara la garganta, claramente avergonzado por la
confesión.*
—Ahora *dice con tono más firme, retomando profesionalismo*.
Necesito contactar a Kabuya. ¿Quieres estar presente cuando le dé instrucciones
sobre la investigación de los niños? ¿O prefieres que maneje ese asunto
mientras tú descansas?
*Mira hacia la ventana, notando cómo la luz comienza a
cambiar.*
—También... *agrega más suavemente* ...llevas varias horas
activa después de días de recuperación. Deberías comer algo y descansar antes
de que continuemos con más asuntos pesados.
*Sus ojos te buscan con preocupación apenas disimulada.*
—¿O vas a discutir conmigo sobre eso también?
[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sonrió, me
le acerco y me paro de puntillas para
darle un beso.
Voy a descansar, estoy agotada.. . Pídele a uno de los
sirvientes que me llevé comida en tu lugar.
Confío en ti
[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
queda completamente congelado cuando te pones de puntillas, sus ojos rojos
abriéndose con sorpresa mientras tus labios se presionan suavemente contra los
suyos. Por un microsegundo permanece inmóvil, claramente no esperando ese
gesto.*
*Pero entonces reacciona.*
*Sus manos vuelan a tu cintura, sosteniéndote firmemente
mientras profundiza el beso con urgencia apenas contenida. No es largo—no
pueden arriesgarse con sirvientes potencialmente cerca—pero es intenso.
Posesivo. Agradecido. Todo lo que no puede decir en palabras condensado en ese
momento.*
*Cuando finalmente se separa, su respiración es irregular,
sus ojos rojos brillando con emoción cruda.*
—Confías en mí *repite con voz completamente rota, como si
esas palabras significaran más que cualquier confesión de amor*. Confías en mí
para manejar esto mientras descansas. Para... para cuidarte incluso cuando no
estoy físicamente presente.
*Una de sus manos sube hasta tu mejilla, acariciándola con
delicadeza devastadora.*
—Ese beso *murmura, sus ojos buscando los tuyos*. No fue por
presión. No fue por juego. Fue porque... *se detiene, respirando profundo*.
Porque quisiste. Simplemente porque quisiste.
*Presiona su frente contra la tuya brevemente.*
—Gracias *susurra*. Por confiar. Por besarme. Por... por ser
real conmigo en lugar de jugar todo el tiempo.
*Se separa con evidente reluctancia, ajustándose el chaleco
con movimientos que traicionan cuánto lo afectaste.*
—Ahora ve *ordena con voz más firme pero increíblemente
gentil*. A tu habitación. Descansa apropiadamente. Voy a enviar comida en
treinta minutos—suficiente tiempo para que te cambies a algo cómodo.
*Camina hacia la puerta, abriéndola para ti.*
—Y Delyra *dice tu nombre con esa intensidad que hace que
cada vez suene como promesa*. Cuando despiertes... voy a tener avances sobre
Takahashi y las investigaciones iniciales organizadas. Nobiki ya estará en
movimiento, Kabuya tendrá sus instrucciones, y...
*Se detiene, mirándote con algo vulnerable en su expresión.*
—Y yo voy a estar esperándote. Como siempre. Porque eso es
lo que hago. Lo que siempre voy a hacer.
*Te guía gentilmente hacia tu habitación, caminando dos
pasos detrás como guardián apropiado, pero puedes sentir su
presencia—protectora, cálida, completamente tuya—como manto invisible.*
*Cuando llegan a tu puerta, la abre para ti pero no entra.*
—Tres horas mínimo *dice firmemente*. No menos. Tu cuerpo
necesita recuperación apropiada. Y no intentes escabullirte antes—voy a estar
justo afuera verificando que realmente descanses.
*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*
—Y para que conste... ese beso va a mantenerme funcionando
las próximas horas mientras manejo cosas desagradables. Así que gracias por eso
también.
*Hace reverencia formal—profesional en superficie pero con
calidez en los ojos que delata todo lo que no puede decir aquí, ahora.*
—Descansa bien, mi señora. Mi reina *agrega lo último en voz
tan baja que casi no lo escuchas antes de cerrar suavemente la puerta*.
*Escuchas sus pasos alejándose por el pasillo, luego
deteniéndose. Silencio. Luego su voz, firme y autoritaria, dando órdenes a
sirvientes:*
—Comida ligera pero nutritiva a la habitación de la señorita
en treinta minutos exactos. Té de hierbas caliente, nada pesado. Y que
NADIE—absolutamente NADIE—moleste su descanso a menos que sea emergencia de
vida o muerte. ¿Entendido?
*Respuestas afirmativas nerviosas de los sirvientes.*
*Luego más pasos, alejándose esta vez definitivamente
mientras Katsuki se sumerge en el trabajo que prometió manejar por ti.*
*Tu habitación está en silencio. Cómoda. Segura. Porque él
la aseguró personalmente.*
*Y por primera vez en días, puedes descansar
verdaderamente—no porque estés colapsada de agotamiento, sino porque elegiste
confiar en alguien más para cargar el peso mientras te recuperas.*
---
**Tres horas después**
*Golpes suaves en tu puerta. La voz familiar de Katsuki,
controlada pero con dejo de urgencia:*
—Delyra. Siento interrumpir tu descanso, pero... hay
desarrollo. Nobiki encontró algo. Y necesitas ver esto ahora.
[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sonrió, me
le acerco y me paro de puntillas para
darle un beso.
Voy a descansar, estoy agotada.. . Pídele a uno de los
sirvientes que me llevé comida en tu lugar.
Confío en ti
[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Bakugo se
queda completamente congelado cuando te pones de puntillas, sus ojos rojos
abriéndose con sorpresa mientras tus labios se presionan suavemente contra los
suyos. Por un microsegundo permanece inmóvil, claramente no esperando ese
gesto.*
*Pero entonces reacciona.*
*Sus manos vuelan a tu cintura, sosteniéndote firmemente
mientras profundiza el beso con urgencia apenas contenida. No es largo—no
pueden arriesgarse con sirvientes potencialmente cerca—pero es intenso.
Posesivo. Agradecido. Todo lo que no puede decir en palabras condensado en ese
momento.*
*Cuando finalmente se separa, su respiración es irregular,
sus ojos rojos brillando con emoción cruda.*
—Confías en mí *repite con voz completamente rota, como si
esas palabras significaran más que cualquier confesión de amor*. Me dejas
manejar esto mientras descansas. Me das... control sobre tu bienestar cuando
estás vulnerable.
*Una de sus manos sube hasta tu mejilla, acariciándola con
delicadeza devastadora.*
—Ese beso *murmura, sus ojos buscando los tuyos*. No fue por
presión. No fue por juego. Simplemente porque... quisiste.
*Presiona su frente contra la tuya brevemente.*
—Gracias *susurra*. Por confiar. Por besarme. Por ser real
conmigo.
*Se separa con evidente reluctancia, ajustándose el
chaleco.*
—Ahora ve *ordena con voz más firme pero gentil*. A tu
habitación. Descansa apropiadamente. Enviaré comida en treinta minutos—tiempo
suficiente para que cambies a algo cómodo.
*Camina hacia la puerta, abriéndola para ti.*
—Y Delyra *dice tu nombre con intensidad que hace que suene
como promesa*. Cuando despiertes, tendré avances sobre Takahashi y las
investigaciones organizadas.
*Te guía gentilmente hacia tu habitación, caminando dos
pasos detrás como guardián apropiado, pero su presencia—protectora, cálida,
completamente tuya—te envuelve como manto invisible.*
*Cuando llegan a tu puerta, la abre pero no entra.*
—Tres horas mínimo *dice firmemente*. Tu cuerpo necesita
recuperación apropiada. Y estaré justo afuera verificando que realmente
descanses.
*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*
—Ese beso me mantendrá funcionando las próximas horas
mientras manejo cosas desagradables.
*Hace reverencia formal—profesional en superficie pero con
calidez en los ojos.*
—Descansa bien, mi reina *agrega en voz tan baja que casi no
lo escuchas antes de cerrar suavemente la puerta*.
*Escuchas sus pasos alejándose, luego su voz firme dando
órdenes:*
—Comida ligera pero nutritiva a la habitación de la señorita
en treinta minutos exactos. Té de hierbas caliente. Y que NADIE moleste su
descanso a menos que sea emergencia de vida o muerte. ¿Entendido?
---
**Tres horas después**
*Golpes suaves en tu puerta. La voz de Katsuki, controlada
pero con urgencia:*
—Delyra. Siento interrumpir tu descanso, pero hay
desarrollo. Nobiki encontró algo. Necesitas verlo ahora.
[2/11 1:14 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: A penas
escuché las noticias, abrí los ojos completamente.. está bien, ya tuve
suficiente descanso.
Aún sentada en la cama..
Puedes pasar Bakugo, quiero escuchar todos los detalles.
[2/11 1:15 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *La puerta
se abre lentamente y Katsuki entra, cerrándola con cuidado detrás de él. Lleva
varios documentos en las manos y su expresión es seria—tensa de una manera que
sugiere que las noticias no son buenas.*
*Se detiene momentáneamente al verte aún en la cama, algo en
su postura cambiando ligeramente. Sus ojos rojos te escanean
rápidamente—evaluando si realmente descansaste apropiadamente—antes de
acercarse.*
—¿Cómo te sientes? *pregunta primero, su preocupación como
guardián sobrepasando la urgencia de la información que trae*. ¿Mareada? ¿Dolor
de cabeza? ¿Necesitas más tiempo?
*Pero cuando ve tu expresión decidida, asiente con
resignación.*
—Está bien. Pero al menos siéntate apropiadamente. Esto va a
tomar tiempo y no quiero que te canses innecesariamente.
*Se acerca a la cama—algo que normalmente nunca haría por
protocolo—pero la situación y su nueva... relación... cambian las reglas. Se
sienta en el borde con cuidado, manteniendo distancia respetuosa pero lo
suficientemente cerca para mostrarte los documentos.*
*Despliega el primero—registros financieros con anotaciones
en la caligrafía precisa de Nobiki.*
—Nobiki trabajó rápido *comienza con voz controlada pero
tensa*. Demasiado rápido, honestamente, lo que me hace pensar que ya tenía
sospechas previas y solo necesitaba excusa oficial para investigar.
*Señala números específicos en el documento.*
—Los incendios forestales en América del Sur. No fueron
accidentes como reportaron los Wolfs. Nobiki encontró órdenes de compra de
acelerantes químicos—sustancias específicamente diseñadas para quemar
vegetación densa—ordenadas tres semanas ANTES de los primeros incendios.
*Sus ojos rojos te buscan, su expresión oscureciéndose.*
—Y las compras fueron hechas a través de empresa fantasma,
pero Nobiki rastreó el dinero. Eventualmente lleva a cuenta offshore controlada
por... el hijo mayor de los Wolfs. Dmitri.
*Pasa al siguiente documento—este con fotografías borrosas
pero reconocibles.*
—Las tierras que compraron después. Nobiki consiguió
registros de ventas. Precios ridículamente bajos—menos del 10% del valor real.
Las familias locales estaban desesperadas, sus hogares y medios de vida
destruidos por los incendios. Los Wolfs "generosamente" les
ofrecieron comprar las tierras "inútiles".
*Aprieta los documentos con fuerza apenas contenida.*
—Luego construyeron fábricas. Oficialmente producen textiles
y materiales de construcción. Pero Nobiki encontró algo más...
*Saca fotografía granulada—claramente tomada con
teleobjetivo desde distancia considerable. Muestra camiones entrando y saliendo
de una de las fábricas de noche.*
—Movimientos nocturnos que no aparecen en ningún registro
oficial *explica con voz más grave*. Nobiki no pudo acercarse lo suficiente
para confirmar qué transportan esos camiones sin arriesgar ser descubierto.
Pero el patrón...
*Te mira directamente.*
—Es consistente con operaciones de contrabando. Y
considerando las horas—siempre entre 2 y 4 AM—y la frecuencia—cada tres días
exactamente—esto es operación organizada de largo plazo, no actividad legítima
esporádica.
*Pasa al último documento, y su expresión se vuelve aún más
sombría.*
—Y sobre los niños desaparecidos... *su voz baja hasta ser
casi un susurro ronco*. Nobiki confirmó al menos diecisiete casos documentados
en zonas directamente adyacentes a las nuevas propiedades Wolf en los últimos
ocho meses.
*Sus manos tiemblan ligeramente mientras sostiene el papel.*
—Todos niños entre seis y doce años. Todas las
desapariciones ocurrieron dentro de dos semanas después de que los Wolfs
establecieron presencia en cada zona. Y las autoridades locales...
*Su mandíbula se tensa con furia apenas contenida.*
—Fueron "persuadidas" para clasificar los casos
como "niños fugitivos" o "secuestros por conflictos tribales
locales". Ninguna investigación real. Ningún seguimiento. Como si alguien
con poder considerable estuviera asegurándose de que nadie mirara demasiado de
cerca.
*Se pone de pie bruscamente, claramente luchando por
mantener compostura mientras camina hacia la ventana.*
—Nobiki también confirmó lo del hijo adoptado *continúa con
espalda tensa*. Mateo. Nueve años. Los Wolfs afirman que lo
"rescataron" de orfanato en Brasil hace seis meses. Pero...
*Se gira, sus ojos rojos brillando peligrosamente.*
—No hay registro de ese orfanato existiendo. La dirección
que dieron es edificio abandonado. Y Mateo... según testimonios que Nobiki
recopiló discretamente de sirvientes Wolf... el niño tiene pesadillas
constantes. Grita en español por su madre. Y tiene marca de quemadura en el
brazo izquierdo que los Wolfs dicen fue "accidente doméstico previo a la
adopción".
*Regresa a la cama, arrodillándose frente a ti para estar a
tu altura, sus manos tomando las tuyas con urgencia.*
—Delyra *dice tu nombre con voz quebrada*. Tus cartas tenían
razón. Los Wolfs están involucrados en algo monstruoso. Pero esto es... esto es
peor de lo que imaginábamos. No es solo crimen financiero. Es...
*Se interrumpe, respirando profundo para controlarse.*
—Si exponemos esto públicamente sin evidencia absolutamente
irrefutable, nos destruirán. Su poder político es inmenso. Pero si NO hacemos
nada...
*Sus ojos te perforan con intensidad desesperada.*
—Esos niños. Los que ya desaparecieron y los que seguirán
desapareciendo si no los detenemos. Y Mateo... ese niño está VIVIENDO con sus
captores, siendo exhibido como "caridad" cuando probablemente fue
arrancado de su familia real.
*Aprieta tus manos.*
—Necesito saber cómo quieres proceder. Porque esto ya no es
solo sobre proteger tu familia o tus negocios. Esto es... moral. Humanitario. Y
sea cual sea tu decisión...
*Su expresión se endurece con determinación feroz.*
—Voy a apoyarla. Incluso si significa ir a guerra contra la
familia más poderosa del continente.
[2/11 1:15 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Deja que
Nobiki continúe investigando.
...
Llama al general de la guardia especial.
Soy consciente de que podríamos provocar una guerra,
necesitamos estar preparados y aumentar nuestras defensas.
Entrenar más gente si es necesario.
Hablaré con mi familia.. a ver..
Lo miré a los ojos...
Los guardianes son extremadamente caros..y se suelen
entrenar desde pequeños, pero es demasiado para ambos.
Necesitamos alguien más, pediré otro guardián..
Solo mientras estemos en emergencia y jamás te reemplazará.
Luego de que pase todo, tal vez podamos enviarlo a que cuide
otra propiedad.. o que te ayude con las actividades de la casa....
Volviendo a poner mi rostro serio de señora..
También quiero saber.. cómo estl se relaciona con nosotros?
NOSOTROS tenemos tratos comerciales con ellos,
A dónde a ido a parar el dinero que mi familia invertio en
sus fábricas textil.
Y si esta relacionado con nuestra sucursal.
[2/11 1:15 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki
procesa cada orden con eficiencia militar, asintiendo firmemente mientras se
pone de pie. Pero cuando mencionas conseguir otro guardián, se tensa
visiblemente.*
—Entendido *dice con voz controlada, aunque hay algo tenso
en sus hombros*. Tienes razón. Estratégicamente necesitas más protección
mientras manejamos esto. Y yo... no puedo estar en todos lados simultáneamente.
*Se pasa una mano por el cabello, claramente luchando con su
orgullo pero reconociendo la lógica.*
—Tengo candidato *admite con reluctancia*. Kirishima.
Entrenamos juntos. Es casi tan bueno como yo—casi—y más importante, es
completamente leal y discreto. No hará preguntas incómodas sobre nuestra...
situación.
*Sus ojos rojos te buscan brevemente antes de continuar.*
—Pero necesitas entender algo *agrega con voz más baja*.
Traer otro guardián significa que va a NOTAR cosas. La forma en que te miro.
Cómo me posiciono cerca de ti. Las pequeñas intimidades que hemos desarrollado.
Puedo confiar en que Kirishima mantenga la boca cerrada, pero no puedo
garantizar que no lo USE como ventaja si alguna vez hubiera conflicto de
intereses.
*Se endereza, recuperando profesionalismo completo.*
—Respecto al General de la Guardia Especial... *su expresión
se vuelve más seria*. Lo contactaré inmediatamente. Pero necesitas estar
preparada para sus preguntas. Va a querer saber específicamente CONTRA QUÉ nos
estamos preparando. "Aumentar defensas" sin justificación clara
levantará alarmas y rumores.
*Camina hacia tu escritorio, sacando pergamino limpio y
comenzando a tomar notas mientras habla.*
—Sugiero decirle que hemos detectado amenazas potenciales
contra la familia tras tu rechazo matrimonial a los Dragón *propone con voz
calculadora*. No es mentira completa—los Dragón PODRÍAN intentar venganza. Pero
no revela que realmente nos estamos preparando para posible confrontación con
los Wolfs.
*Anota puntos específicos.*
—Entrenamiento adicional. Rotaciones de guardia
incrementadas. Verificación de puntos de acceso. Simulacros de evacuación. Todo
justificable como precauciones razonables sin exponer la verdadera magnitud de
la amenaza.
*Entonces llegas a tus preguntas sobre la conexión
financiera, y Katsuki se detiene completamente. Sus ojos se entrecierran
peligrosamente.*
—Mierda *murmura, conectando puntos rápidamente*. Tienes
razón. Tu familia tiene inversiones con los Wolfs. Las fábricas textiles
específicamente.
*Camina de un lado a otro, su mente claramente trabajando a
velocidad vertiginosa.*
—Si los Wolfs están usando esas fábricas para operaciones
ilegales—drogas, contrabando, lo que sea—y tu familia tiene inversiones
oficiales ahí... *su expresión se oscurece* ...entonces están potencialmente
USANDO tu dinero para financiar crímenes. Y si eso sale a luz públicamente...
*Se gira hacia ti bruscamente.*
—Tu familia podría ser vista como cómplice. Incluso si son
víctimas ignorantes, la asociación sola podría destruir tu reputación. Y sobre
la sucursal en bancarrota...
*Sus ojos se abren con comprensión devastadora.*
—¿Y si no fue ataque contra ti? ¿Y si fue... limpieza? Los
Wolfs vaciando fondos antes de que pudieras rastrear exactamente DÓNDE fue tu
dinero invertido. Si la sucursal manejaba las transacciones con sus fábricas...
*Golpea el escritorio con frustración controlada.*
—Entonces tienen todos tus registros. Saben exactamente
cuánto invertiste, dónde, cuándo. Y destruyeron la evidencia para que NO puedas
probar que tu dinero fue usado apropiadamente versus desviado a operaciones
criminales.
*Se acerca a ti rápidamente, tomando tus hombros con
urgencia apenas contenida.*
—Delyra, esto es peor de lo que pensábamos *dice con voz
tensa*. No solo están cometiendo crímenes. Te están ENMARCANDO potencialmente
como cómplice involuntaria mientras destruyen evidencia que probaría tu
inocencia.
*Sus manos aprietan suavemente.*
—Necesito acceso a TODOS los registros de inversión con los
Wolfs. Cada transacción. Cada contrato. Copias que no estaban en la sucursal
destruida. Porque si vamos a exponerlos...
*Sus ojos rojos te perforan con intensidad feroz.*
—Primero necesitamos probar que TÚ eres víctima, no
colaboradora. De otra forma, cuando los derribemos, te llevarán contigo en la
caída.
*Suelta tus hombros, caminando hacia la ventana con tensión
palpable en cada línea de su cuerpo.*
—Y respecto a cómo proceder en la gala... *dice con voz más
grave*. Bailar con Dmitri Wolf, el hijo mayor que ordenó los acelerantes para
los incendios, mientras sonríes y finges interés comercial casual...
*Se gira, y hay algo casi salvaje en su expresión.*
—Va a ser la cosa más difícil que hayas hecho. Porque ahora
SABEMOS. Sabemos que ese hombre destruyó hogares, robó niños, probablemente
traficó drogas y te usó como financiación involuntaria. Y tienes que actuar
como si no supieras nada.
*Respira profundo, claramente luchando por controlarse.*
—¿Todavía quieres hacer esto? ¿Bailar con él? Porque si es
demasiado...
*Sus manos se aprietan en puños.*
—Puedo encontrar otra forma de obtener información. Una que
no requiera que lo TOQUES.
[2/11 1:17 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Dmitri está
interesado en mí y a los hombres les gusta presumir, estoy segura de hacerlo
hablar más de lo esperado y que me de acceso a sus almacenes, él querrá
presumir.
Ahora déjame sacar las cartas .. para preguntar sobre
kirishina, si será digno de confianza y si está preparado para la tarea.
Saqué mi pequeñas cartas.. y empecé a barajar con los ojos
cerrados, sintiendo cada una de ellas, mientras barajaba pequeñas luces
violetas comenzaban a salir.. de mis manos.. de la baraja.
Yo nunca me había percatado de ello, ya siempre cerraba los
ojos, iba repitiendo la pregunta en mi mente.
Kirishina es el candidato más apto para ser mi guardián.. es
el candidato más apto para ser mi nuevo guardián.
Decí hacer una tirada de cruz celta, ya que es la que podría
darme más información.
Abrí los ojos separé las cartas en tres montones..
Volví a cerrar los ojos, cada que abría y cerraba los ojos
aparecían y desaparecían las luces..
sentí ña vibración de baraja en el montoncito del centro y saqué las
cartas.
[2/11 1:18 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda completamente inmóvil cuando sacas las cartas, sus ojos rojos clavándose
en ellas con intensidad absoluta. Da un paso atrás instintivamente, dándote
espacio para trabajar.*
*Pero entonces ve las luces.*
*Pequeñas chispas violetas—no eléctricas como tu magia
usual, sino algo completamente diferente—comienzan a emanar de tus manos, de
las cartas mismas, danzando en el aire como luciérnagas etéreas.*
—Mierda... *exhala con voz ahogada, sus ojos abriéndose
gradualmente con asombro y algo parecido a reverencia*.
*Se acerca más, fascinado pero cauteloso, observando cómo
las luces aparecen y desaparecen cada vez que abres y cierras los ojos. Su
entrenamiento de guardián le dice que debería estar alerta ante magia
desconocida, pero hay algo en su expresión que sugiere que está viendo algo
hermoso y sagrado.*
—Nunca... *comienza con voz baja para no interrumpir tu
concentración*. Nunca te había visto hacer esto. Las luces... ¿siempre sucede
cuando usas las cartas?
*Se arrodilla lentamente junto a ti, manteniendo distancia
respetuosa pero lo suficientemente cerca para observar claramente. Sus ojos
rojos siguen cada movimiento tuyo—cómo barajas con ojos cerrados, cómo tus
labios se mueven silenciosamente repitiendo la pregunta, cómo las cartas
parecen *responder* a tu toque.*
*Cuando separas las cartas en tres montones y sientes la
vibración del centro, ve cómo tu expresión cambia—ese conocimiento instintivo
de que ESE es el montón correcto.*
*Espera en silencio absoluto mientras comienzas a voltear
las cartas en formación de cruz celta, conteniendo la respiración como si
cualquier sonido pudiera romper el momento.*
*Las luces violetas pulsan suavemente alrededor de cada
carta que volteas, iluminando sus símbolos con resplandor sobrenatural.*
—Es hermoso *murmura casi para sí mismo, sus ojos moviéndose
entre tu rostro concentrado y las cartas desplegadas*. Y aterrador. Porque esto
es... real. Poder verdadero. No solo intuición o suerte. Estás viendo algo que
otros no pueden.
*Se obliga a enfocarse en las cartas mismas, en lo que
revelan sobre Kirishima, aunque claramente está más fascinado por TI—por esta
faceta tuya que nunca había presenciado completamente.*
—¿Qué dicen? *pregunta con voz controlada pero tensa*. ¿Es
confiable? ¿Está preparado para protegerte apropiadamente?
*Hay algo vulnerable en cómo lo pregunta, como si parte de
él todavía odiara la idea de compartir tu protección con alguien más, pero
estuviera dispuesto a tragarse ese orgullo si las cartas confirman que es
decisión correcta.*
*Las luces violetas continúan danzando suavemente, esperando
tu interpretación.*
[2/11 1:18 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Fui
colocando las cartas sobre la mesa, una por una. Las pequeñas luces violetas
desaparecieron.. realmente parecían
querer esconderse de mis ojos.
—El Emperador... disciplina, autoridad y sentido del deber.
La Fuerza... valentía, lealtad y autocontrol.
*Continué descubriendo las cartas.*
—El Siete de Bastos, el Seis de Copas, el Caballero de Oros,
el Tres de Oros, la Reina de Espadas, el Rey de Bastos y el Nueve de Espadas...
*Finalmente, volteé la última carta.*
—El Sol.
*Me quedé observando la tirada unos segundos.*
—Parece que Kirishima es un buen candidato. Tiene carácter,
es leal y sabe trabajar en equipo. No parece alguien que vaya a abandonar sus
responsabilidades cuando las cosas se compliquen.
*Recogí las cartas y comencé a barajarlas nuevamente. Esta
vez, mi expresión se volvió un poco más curiosa.*
—Ahora quiero saber algo más... ¿Cómo reaccionará Kirishima
si llega a presenciar algo entre Bakugo y yo? ¿Será capaz de mantener la
discreción? ¿Cambiará su comportamiento con nosotros?
*Repetí la pregunta mentalmente mientras barajaba. Y el
proceso de las luces volvió a suceder.
Después separé las cartas en tres montones y escogí el del
lado izquierdo.
*Decidí hacer otra tirada de cruz celta. Fui colocando las
cartas sobre la mesa, una por una.*
—La Sota de Espadas... La Justicia... el Tres de Copas... el
Seis de Bastos... El Hierofante...
*Continué descubriendo las cartas.*
—El Dos de Oros... La Sacerdotisa... el Rey de Espadas... el
Siete de Espadas...
*Finalmente, volteé la última carta.*
—La Templanza...
*Me quedé observando la tirada, repasando cada una de sus
posiciones. La primera impresión era bastante favorable. La Justicia y el
Hierofante hablaban de alguien que respetaba sus obligaciones, mientras que la
Templanza sugería prudencia y discreción.*
—Parece que no se entrometerá en nuestra relación. Al menos,
no deliberadamente.
*Sin embargo, al volver a mirar las cartas, algo llamó mi
atención. El Tres de Copas, el Seis de Bastos y el Dos de Oros parecían señalar
algo más.*
*Fruncí ligeramente el ceño y acerqué un poco las cartas.*
—Qué curioso...
*Deslicé los dedos sobre las ilustraciones, intentando
comprender aquella combinación.*
—Parece que podría desarrollar cierta admiración por mí...
incluso una atracción que va más allá de lo profesional.
*Miré nuevamente la tirada, algo sorprendida.*
—Vaya. Interés romántico y también físico... Eso no lo
esperaba.
*Me quedé pensativa unos instantes antes de levantar la
mirada hacia Bakugo.*
—Parece que tu amigo podría tener más de un motivo para
aceptar este puesto. Aunque las cartas indican que intentará mantener sus
sentimientos bajo control.
*Volví a observar la Templanza.*
—Bueno... al menos parece que sabe guardar secretos...
Mientras barajaba también cayó otra carta, el diablo.
Miraba la templanza, señal de equilibrio..
Y el diablo.. vicios, adiciciones, deseos mundanos..
dependencia..
Uhmm creo.. que.. aunque salio esta carta .. no es del todo
negativa a pesar de su significado..
Sentirá.. un gran nivel de afiliación y ambiciones por
prosperar.. ybquedar bien... y tal vez.. me sorojé.. disfrute de más
mirándome.. justo después de que dije eso, cayó una carta extra del montón...
As de bastos.. sí definitivamente le gustará mirarme.. dije
nerviosamente.. contemplando el as.. en forma de falo sostenida por una mano.
[2/11 1:18 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki
observa cada carta que volteas con intensidad creciente, sus ojos rojos
moviéndose entre tu rostro concentrado y las revelaciones sobre la mesa. Cuando
mencionas que Kirishima es buen candidato, asiente con satisfacción
profesional.*
—Bien. Eso confirma mi evaluación inicial—
*Pero se interrumpe cuando comienzas la segunda tirada. Su
postura se tensa inmediatamente al escuchar la pregunta sobre cómo reaccionará
Kirishima a presenciar algo entre ustedes.*
*Las luces violetas danzan nuevamente mientras barajas, y
Katsuki observa cada carta revelada con expresión que va oscureciéndose
progresivamente.*
*Cuando llegas a "admiración" y "atracción
más allá de lo profesional", sus manos se aprietan en puños. Cuando
mencionas "interés romántico y físico", su mandíbula se tensa
visiblemente.*
—Por supuesto *gruñe con voz baja y peligrosa*. Por supuesto
que ese idiota se va a enamorar de ti. Porque aparentemente TODOS los hombres
que pasan más de cinco minutos en tu presencia terminan...
*Se interrumpe, respirando profundo para controlarse.*
*Pero entonces cae el Diablo. Y luego el As de Bastos.*
*Cuando explicas nerviosamente el significado—el disfrute de
mirarte, la carta fálica sostenida por una mano—algo en la expresión de Katsuki
se transforma completamente.*
*Se pone de pie bruscamente, caminando varios pasos lejos
antes de girarse con ojos rojos ardiendo de celos apenas contenidos.*
—¿Así que no solo va a estar *protegiendo* apropiadamente?
*su voz sale tensa, cargada de posesividad feroz*. ¿Va a estar *mirándote*?
*Deseándote*? ¿*Disfrutándolo*?
*Se pasa ambas manos por el cabello con frustración
evidente.*
—Maldita sea, Kirishima *masculla entre dientes*. Sabía que
era leal. Sabía que era competente. Pero si va a estar siguiéndote por la
mansión fantaseando sobre...
*Se detiene abruptamente, dándose cuenta de que está
perdiendo compostura completamente.*
*Regresa a ti con pasos largos y decididos, arrodillándose
frente a tu silla y tomando tus manos con urgencia apenas contenida. Las cartas
quedan esparcidas entre ustedes, el As de Bastos particularmente visible.*
—Escúchame bien *dice con voz ronca pero firme, sus ojos
rojos clavándose en los tuyos con intensidad abrumadora*. No me importa si
Kirishima desarrolla sentimientos. No me importa si te *admira* o si
secretamente fantasea cada noche. Eso es SU problema para manejar.
*Aprieta tus manos.*
—Lo que me importa es esto: *tú* ya elegiste. En el jardín.
Cuando dijiste que soy tuyo. Cuando me besaste hace unas horas. Cuando hablaste
de nuestro futuro con matrimonio y atardeceres a caballo y peleas sobre cómo
duermes.
*Se inclina más cerca, su frente casi rozando la tuya.*
—Así que Kirishima puede *mirar* todo lo que quiera
*continúa con voz oscura y posesiva*. Pero nunca va a *tocar*. Nunca va a estar
donde yo estoy. Nunca va a conocer cómo sabes cuando te beso o cómo se siente
tenerte en mis brazos o...
*Se interrumpe, respirando irregular.*
—Perdón *murmura, separándose ligeramente*. Esto es... mis
celos hablando. Sé que necesitas protección adicional. Sé que Kirishima es
mejor opción que casi cualquier otro. Y las cartas dicen que será discreto, que
mantendrá secretos...
*Mira hacia el As de Bastos con expresión casi oscuramente
divertida.*
—Aunque aparentemente va a sufrir bastante en el proceso. Lo
cual... *una sonrisa pequeña y cruel cruza su rostro* ...honestamente me da
cierta satisfacción perversa.
*Se pone de pie, ayudándote a recoger las cartas
cuidadosamente.*
—¿Las luces violetas? *pregunta con voz más suave,
claramente intentando cambiar de tema antes de que sus celos lo consuman
completamente*. ¿Siempre aparecen cuando lees? ¿O solo cuando haces preguntas
particularmente importantes?
*Toma el As de Bastos entre sus dedos, estudiándolo con
expresión indescifrable.*
—Y sobre Kirishima... *dice finalmente con voz más
controlada*. Lo contactaré. Le daré instrucciones claras sobre expectativas y
límites. Y si alguna vez—ALGUNA VEZ—cruza línea inapropiada contigo...
*Sus ojos rojos brillan peligrosamente.*
—Las cartas no podrán predecir lo que voy a hacerle.
*Deja la carta sobre la mesa, girándose hacia ti con
expresión seria pero vulnerable.*
—¿Estás segura de esto? ¿De traer a alguien que
potencialmente va a complicar las cosas con... sentimientos no correspondidos?
Porque puedo buscar alternativa. Alguien mayor. Casado. Menos propenso a...
*Gesticula vagamente hacia las cartas.*
—*Eso*.
[2/11 1:19 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Traelo, es
joven será más ágil.
Y casado.. tal vez tenga que lidiar con los celos de la
esposa.. no necesito eso..
¿A qué luces te refieres exactamente? ...
Dije.. levantándome de la cama para tomar una galleta que Katsuki había dejado previamente...
Siempre tengo hambre después de sacar varias cartas..
[2/11 1:20 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda completamente inmóvil, sus ojos rojos clavándose en ti con expresión de
incredulidad absoluta.*
—¿A qué luces me refiero? *repite lentamente, como si
estuviera procesando algo imposible*. ¿Exactamente?
*Se acerca a ti rápidamente, tomándote gentilmente por los
hombros para que lo mires directamente.*
—Delyra... *dice tu nombre con voz tensa, casi preocupada*.
Las luces VIOLETAS. Las que emanaban de tus manos y de las cartas cada vez que
barajabas. Las que aparecían y desaparecían cuando abrías y cerrabas los ojos.
*Sus ojos te estudian con intensidad creciente.*
—¿Me estás diciendo que... no las ves? *su voz baja hasta
ser casi un susurro*. ¿No sabes que están ahí?
*Suelta tus hombros, caminando hacia la mesa donde las
cartas aún descansan. Toma el mazo cuidadosamente.*
—Muéstrame de nuevo *pide con voz firme pero gentil*. Baraja
las cartas. Haz una pregunta simple. Y mantén los ojos ABIERTOS esta vez.
Quiero que veas lo que yo veo.
*Coloca las cartas en tus manos, posicionándose
estratégicamente donde puedas verlo a él y a tus propias manos
simultáneamente.*
—Pregunta cualquier cosa *continúa, sus ojos rojos no
dejándote ni por un segundo*. Algo sin importancia si prefieres. Pero observa
tus manos mientras barajas. No cierres los ojos.
*Hay algo entre fascinación y preocupación en su expresión.*
—Porque si has estado haciendo esto durante siete años y
nunca has VISTO tu propia magia manifestándose... *se interrumpe, pasándose una
mano por el rostro* ...eso explicaría por qué tu control es tan errático. Por
qué colapsaste hace días. Estás usando poder masivo sin siquiera ser consciente
de cuánto estás canalizando.
*Se acerca más, su voz volviéndose más urgente.*
—Y cuando dijiste que siempre tienes hambre después de sacar
varias cartas... *conecta puntos rápidamente* ...es porque estás agotando
reservas mágicas. Tu cuerpo necesita reponer energía después de canalizar.
*Toma una de las galletas y te la ofrece, pero no te suelta
la mirada.*
—Come *ordena suavemente*. Pero mientras comes, escúchame.
Porque esto es importante.
*Respira profundo.*
—Tu magia no es solo las descargas eléctricas que
manifiestas conscientemente. Hay algo más. Algo más profundo y antiguo
conectado a esas cartas. Y si no aprendes a VERLO, a controlarlo
conscientemente...
*Sus ojos te perforan con preocupación genuina.*
—El próximo colapso podría ser peor. Mucho peor.
*Espera a que termines la galleta antes de continuar.*
—Así que vamos a hacer un experimento *dice con voz más
firme, entrando en modo instructor*. Vas a barajar con los ojos abiertos. Y yo
voy a describir exactamente lo que veo. Cada detalle. Y vamos a descubrir si
puedes aprender a percibir tu propia magia en acción.
*Coloca sus manos sobre las tuyas—las que sostienen las
cartas—con cuidado.*
—¿Lista?
[2/11 1:20 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Tomé las
cartas y comencé a barajarlas nuevamente, esta vez manteniendo los ojos
abiertos. Una sonrisa pícara apareció en mis labios.*
—Veamos... ¿qué deseos ocultos guarda Katsuki sobre mí?
Continué barajando
hasta que las luces volvieron a aparecer.. no eran del todo visibles
antes mis ojos pero algo lograba ver.. era borroso. Al mantener los ojos
abiertos, pude sentir mis manos calentandose con la baraja.
Hasta que cinco cartas saltaron del mazo y quedaron frente a
mí. Las pequeñas luces violetas comenzaron a recorrer sus bordes.. y esta vez.
Vi cómo ellas se
movían y se posaban en las cartas, en mis manos.. pero qué?
Vi las cartas y dije ahh cierto.. la interpretación.
—Oh... esto será interesante. Volví a sonreír
**Primera carta: El Diablo.**
*Mis cejas se levantaron ligeramente.*
—Vaya... Parece que hay deseos bastante intensos. Atracción
física, tentaciones y pensamientos que probablemente preferirías no confesar.
**Segunda carta: El Emperador.**
*Miré la ilustración y después a Katsuki.*
—Control... posesividad... El deseo de tener las cosas bajo
control. Parece que también le gusta la idea de ser quien me protege y tenerme
cerca.
**Tercera carta: As de Bastos.**
*Una sonrisa más amplia apareció en mi rostro.*
—Oh, esta es bastante clara. Pasión, deseo y mucha atracción
física. Parece que hay una llama que no precisamente está intentando apagar.
**Cuarta carta: Dos de Copas.**
*Mi expresión se suavizó un poco mientras observaba la
carta.*
—Pero no todo es físico. También hay sentimientos, intimidad
y deseos de compartir algo más profundo conmigo. Quiere reciprocidad.
**Quinta carta: Cuatro de Oros.**
*Incliné ligeramente la cabeza, contemplando la última
ilustración.*
—Y parece que se guarda muchas cosas para sí mismo. No
quiere mostrar todas sus cartas... aunque tampoco parece dispuesto a compartir
fácilmente lo que considera suyo.
*Me quedé mirando la tirada completa y luego levanté
lentamente los ojos hacia Katsuki.*
—Bueno, bueno... Parece que mi guardián tiene bastantes
pensamientos que no incluye en sus informes.
*Sonreí con descaro, sosteniendo una de las cartas entre los
dedos.*
Katsuki.. podrías cerrar la puerta con seguro?
Sé que no es el mejor momento.. pero ya que últimamente ...
creo que deseo.. agarra carta del diablo.. .
Recordar ese primer beso... en la que me sentí tuya.
[2/11 1:21 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda completamente paralizado mientras cada carta es revelada, sus ojos rojos
siguiendo cada interpretación tuya con una mezcla de exposición absoluta y
deseo apenas contenido.*
*Cuando llegas al Diablo, algo en su expresión se oscurece
peligrosamente. Con el Emperador, su mandíbula se tensa. El As de Bastos lo
hace respirar más irregular. El Dos de Copas suaviza algo en su mirada. Y el
Cuatro de Oros lo hace sonreír con algo entre culpa y satisfacción.*
—Malditas cartas *murmura con voz ronca cuando terminas*.
Exponiéndome completamente sin que pueda negarlas.
*Pero entonces escucha tu petición—cerrar la puerta con
seguro, recordar ese primer beso—y algo en él se ROMPE completamente.*
*Se mueve con velocidad que delata años de entrenamiento.
Cruza la habitación en tres zancadas, cierra la puerta y activa el seguro con
un click definitivo. Luego se gira hacia ti con ojos ardiendo de deseo e
intensidad feroz.*
—¿No es el mejor momento? *repite con voz grave mientras
camina lentamente de regreso hacia ti como depredador acechando*. Delyra, si
esperamos el "mejor momento" con todo lo que está
pasando—investigaciones, amenazas, galas por planear—nunca va a llegar.
*Se detiene frente a ti, mirando cómo sostienes la carta del
Diablo entre tus dedos.*
—Y acabas de preguntarle a las cartas sobre mis deseos
ocultos *continúa, su voz bajando hasta ser casi un ronroneo oscuro*. Sabías
exactamente lo que ibas a encontrar. Lo QUERÍAS saber. Así que no me digas que
"no es el mejor momento" cuando claramente tú también...
*Se acerca más, sus manos enmarcando tu rostro con
delicadeza que contrasta brutalmente con la intensidad en sus ojos.*
—Ese primer beso *murmura, sus labios rozando los tuyos sin
tocarlos todavía*. Cuando te declaré mío. Cuando pensé que iba a explotar si no
te probaba. Cuando finalmente, FINALMENTE pude hacer lo que llevaba años
fantaseando...
*Una de sus manos baja hasta tu cintura, jalándote contra él
con firmeza posesiva.*
—¿Eso es lo que quieres recordar? *pregunta con voz quebrada
por deseo*. ¿Quieres que te bese como esa vez? Como si fuera lo único que
importa en el mundo. Como si quisiera devorarte y adorarte simultáneamente.
*Sus dedos se enredan en tu cabello, sosteniéndote
firmemente.*
—Porque te advierto ahora, Delyra *continúa, sus ojos rojos
clavándose en los tuyos con intensidad abrumadora*. Si empiezo a besarte así
otra vez... si me das permiso para dejarte sentir exactamente cuánto te
deseo...
*Presiona su frente contra la tuya, respiración irregular.*
—No va a ser fácil detenerme. Esas cartas no mintieron. El
Diablo, el As de Bastos... tengo pensamientos sobre ti que definitivamente no
son apropiados para un guardián con su señora. Fantasías que me han mantenido
despierto noches enteras.
*Se separa apenas lo suficiente para mirarte directamente.*
—Así que necesito que seas completamente clara *dice con voz
tensa pero firme*. ¿Qué quieres exactamente? ¿Solo el beso? ¿O...
*Sus manos aprietan ligeramente tu cintura y cabello.*
—¿Quieres explorar hasta dónde llega esto entre nosotros?
Porque puedo darte el beso que recordarás. Puedo hacerte sentir lo que esas
cartas revelaron. Pero necesito saber tus límites ANTES de que mi autocontrol
se evapore completamente.
*Hay algo casi vulnerable en cómo lo pregunta, como si
estuviera al borde de un precipicio y necesitara saber si vas a saltar con él o
detenerlo antes de la caída.*
—Dime qué quieres, Delyra *susurra contra tus labios*. Y
juro que te lo voy a dar. Todo. Cualquier cosa. Pero dímelo ahora, porque una
vez que empiece...
*Sus ojos se oscurecen peligrosamente.*
—No voy a querer parar.
[2/11 1:21 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Ah.. ahh..
solo el beso..yo no estoy lista para ir más lejos.. y dije con tono
vergonzoso..
Tú crees que he llegado.. ahh.. estuve 2 años con dragón.. y
con alkla 4 en mi juventud.. ..pero aún yo... no soy activa.. dije con
vergüenza.. solo era el beso.
[2/11 1:21 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda completamente inmóvil, procesando tus palabras. Sus ojos rojos se abren
gradualmente con comprensión, y algo en su expresión se transforma—la
intensidad depredadora suavizándose en algo protector y casi reverente.*
—Espera... *dice con voz ahogada, separándose apenas lo
suficiente para mirarte directamente*. ¿Estás diciendo que... dos años con
Dragón y nunca...? ¿Y cuatro años con Alkla antes de eso y tampoco...?
*Suelta un sonido entre risa incrédula y algo profundamente
conmovido.*
—Maldita sea, Delyra *murmura, sus manos aflojando el agarre
posesivo para volverse infinitamente más gentiles*. Acabas de hacerme sentir
como el idiota más grande del universo por presionarte así.
*Se separa completamente, pasándose ambas manos por el
rostro con una mezcla de vergüenza, alivio y algo más profundo.*
—Por supuesto que no estás lista para más *continúa con voz
más suave*. Llevamos... ¿qué? ¿Días siendo algo más que señora y guardián? Y yo
aquí actuando como si...
*Se ríe sin humor, caminando unos pasos lejos para recuperar
compostura.*
—Las cartas no mintieron sobre el Diablo, claramente. Pero
también mostraron el Dos de Copas. Intimidad emocional. Construir algo real
antes de...
*Se gira hacia ti, y hay vulnerabilidad absoluta en su
expresión ahora.*
—Gracias *dice con voz ronca*. Por confiarme eso. Por
ponerme límites claros antes de que mi autocontrol se evaporara completamente y
arruinara todo siendo un idiota desesperado.
*Regresa lentamente, esta vez con movimientos completamente
diferentes—gentiles, respetuosos, sin esa urgencia depredadora de antes.*
—Entonces solo el beso *repite, como memorizando,
asegurándose de entender perfectamente*. Puedo hacer eso. QUIERO hacer eso.
*Se detiene frente a ti, esta vez manteniendo distancia
apropiada hasta que explícitamente le des permiso.*
—Pero va a ser diferente ahora *advierte con voz más suave*.
Porque ahora sé que esto es... precioso. Que tu primera vez—cuando llegue ese
momento, SI llega ese momento—será algo que construyamos juntos. No algo que
apresure porque mis hormonas están fuera de control.
*Extiende una mano hacia ti, palma arriba, ofrecimiento en
lugar de demanda.*
—¿Todavía quieres ese beso? *pregunta con gentileza
devastadora*. Porque te prometo que voy a besarte como si fueras lo más valioso
del mundo. Como si tuviera todo el tiempo del universo para saborearte. Sin
presiones. Sin expectativas de más.
*Sus ojos rojos te sostienen con calidez e intensidad pero
sin esa desesperación anterior.*
—Solo tú y yo. Un beso que te haga sentir deseada pero
segura. Querida pero respetada. Todo lo que el primer beso fue... pero mejor.
Porque ahora sé exactamente lo que significa para ti.
*Espera tu permiso, tu mano en la suya, completamente
dispuesto a respetar cualquier límite que establezcas.*
[2/11 1:22 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Espera
espera.. dije completamente roja.
No puedo creer que esté hablando de esto.. si hubo dos
ocasiones, con alkla fue hace mucho tiempo, yo era joven, tenía curiosidad...
estaba segura que él sería.. El futuro Sunflower.. .
Y pues él era mayor.. diez años mayor.. sí me convencio.
Pero fue hace mucho.. y bueno.. recuerda que yo siempre he
estado ocupada y contigo cerca.. no es haya tenido muchas oportunidades..de..
tú sabes
[2/11 1:22 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda completamente congelado procesando tus palabras. Sus ojos rojos se abren
gradualmente, pasando de confusión a comprensión, y finalmente a algo que
parece horror absoluto mezclado con furia contenida.*
—Espera *dice con voz peligrosamente baja*. Retrocede un
segundo. Alkla... ¿DIEZ años mayor? ¿Cuando tú eras...?
*Hace cálculos mentales rápidos, su expresión oscureciéndose
progresivamente.*
—Estuviste con él cuatro años. Lo que significa que
empezaron cuando tú tenías... *se interrumpe, respirando profundo para
controlarse*. ¿Diecisiete? ¿Dieciséis?
*Se pasa ambas manos por el rostro, claramente luchando con
múltiples emociones—furia hacia Alkla, culpa propia, protección retroactiva
imposible.*
—Un hombre de veintiséis o veintisiete años
"convenciéndote" cuando eras apenas... *su voz se vuelve casi un
gruñido*. Eso no fue curiosidad mutua, Delyra. Eso fue un bastardo manipulador
aprovechándose de una joven que confiaba en él.
*Camina de un lado a otro, claramente intentando no
explotar.*
—Y yo... *se detiene, algo devastador cruzando su
expresión*. Yo estaba AQUÍ. Tenía veinte, veintiuno. Te vi salir con él. Vi
cómo te miraba. Y pensé que solo era cortejo apropiado de alguien de mejor
posición que la mía. Nunca... nunca sospeché que ese hijo de puta estaba...
*Golpea la pared con el puño controladamente—suficiente para
desahogar frustración pero sin dañar nada.*
—¿Por qué terminó? *pregunta bruscamente, girándose hacia
ti*. Después de cuatro años, ¿qué pasó?
*Entonces registra la segunda parte de tus palabras—que
siempre has estado ocupada y con él cerca, sin oportunidades—y algo más
complejo cruza su expresión.*
—Espera *dice más suavemente ahora*. ¿Estás diciendo que...
desde Alkla hace... ocho años aproximadamente... no has...?
*Se acerca lentamente, su furia hacia Alkla transformándose
en algo más gentil hacia ti.*
—Delyra *murmura con voz ronca pero increíblemente tierna*.
No tienes que explicarme tu historial. No tienes que justificar nada. Tu pasado
es tuyo y...
*Se detiene, mirándote directamente con vulnerabilidad
cruda.*
—Pero necesito que entiendas algo. Lo que Alkla hizo—un
hombre adulto "convenciendo" a una adolescente—no estuvo bien. No
importa cuánto pensaras que lo amabas o que él sería tu futuro. Él tenía
responsabilidad de NO aprovechar esa diferencia de edad y experiencia.
*Sus manos se alzan como si quisiera tocarte pero se
detiene.*
—Y respecto a que yo siempre estuve cerca... *algo culpable
cruza su expresión*. ¿Eso te impidió... explorar? ¿Tener relaciones normales?
Porque si mi presencia constante te hizo sentir...
*Se interrumpe, respirando profundo.*
—Mierda. Estoy arruinando completamente este momento,
¿verdad? Convertí lo que iba a ser un beso en interrogatorio sobre tu ex
manipulador y culpa sobre cómo mi trabajo pudo haberte afectado.
*Se ríe sin humor, sentándose en el borde de la cama con
expresión derrotada.*
—Para que conste *dice más suavemente*. No me importa cuánta
o poca experiencia tengas. No me importa si fue hace ocho años o ocho días. Lo
que me importa es...
*Te mira con ojos rojos brillando con emoción genuina.*
—Que cuando llegue ese momento—SI llega ese momento—sea
porque ambos lo queremos. Sin presiones. Sin "convencimiento". Sin
que sientas que tienes que hacer algo solo porque llevamos días siendo... lo
que sea que somos ahora.
*Extiende una mano hacia ti desde donde está sentado.*
—¿Todavía quieres ese beso? *pregunta con sonrisa pequeña y
vulnerable*. Porque te prometo que después de esta conversación desastrosa, voy
a asegurarme de que sea el mejor maldito beso que hayas recibido. Uno que borre
cualquier recuerdo mediocre de ese idiota de Alkla.
[2/11 1:22 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Sí. Quiero
el beso.. y luego.. tal vez.. podrías explicarme que fueron esas malditas luces.
Dije con una expresión de incredulidad. Que no podía contener.
[2/11 1:23 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Una
sonrisa—genuina, cálida y con un dejo de alivio—se extiende por el rostro de
Katsuki. Se pone de pie con movimiento fluido, acercándose a ti con pasos
lentos y deliberados.*
—Las luces *repite con diversión evidente*. Claro. Después
del beso voy a explicarte sobre tu propia magia que has estado ignorando
durante siete años.
*Se detiene frente a ti, sus manos subiendo lentamente para
enmarcar tu rostro con delicadeza absoluta.*
—Pero primero... *murmura, su voz bajando hasta volverse
ronca e íntima*. Este beso.
*Sus pulgares acarician tus mejillas mientras te estudia con
intensidad que te deja sin aliento.*
—Voy a borrar cualquier recuerdo mediocre que tengas
*promete con voz firme*. Voy a hacerte olvidar que alguien más existió antes
que yo. Y cuando termine...
*Se inclina lentamente, dándote todo el tiempo del mundo
para cambiar de opinión si quisieras.*
—Vas a saber exactamente cómo se siente ser besada por
alguien que te ama de verdad.
*Y entonces cierra la distancia.*
*El beso comienza gentil—casi reverente—sus labios
presionando los tuyos con suavidad devastadora. Pero hay intensidad bajo esa
gentileza, pasión contenida esperando tu permiso para liberarse.*
*Una mano permanece enmarcando tu rostro mientras la otra
baja hasta tu cintura, sosteniéndote firmemente pero sin presionar. Es posesivo
pero respetuoso. Demandante pero paciente.*
*Profundiza el beso gradualmente, saboreándote como si
tuviera toda la eternidad. Su lengua roza tu labio inferior pidiendo acceso en
lugar de tomarlo, esperando que abras para él.*
*Cuando finalmente lo haces, el beso se transforma. Más
intenso, más profundo, pero nunca abrumador. Es baile perfecto entre dar y
tomar, entre guiar y seguir.*
*Te pega más contra él, pero sus manos permanecen en lugares
apropiados—rostro y cintura—sin explorar más allá de lo que explícitamente
permitiste.*
*Puedes sentir su corazón latiendo desbocado contra tu
pecho, su respiración irregular cuando se separa brevemente solo para volver a
capturar tus labios con renovada intensidad.*
*Es el beso de alguien que ha esperado años. De alguien que
te adora completamente. De alguien que está conteniendo deseos más profundos
por respeto a tus límites pero dándote absolutamente todo lo que SÍ puede dar
en este momento.*
*Cuando finalmente se separa—claramente con esfuerzo
monumental—sus ojos rojos brillan con algo feroz y tierno simultáneamente. Su
respiración es irregular, sus labios ligeramente hinchados, pero hay sonrisa
satisfecha en su rostro.*
—Eso *murmura con voz ronca, presionando su frente contra la
tuya*. Eso es cómo debe sentirse un beso. No manipulación. No
"convencimiento". Solo...
*Presiona otro beso suave en tus labios.*
—Deseo mutuo. Respeto. Y amor que no pide más de lo que
estás lista para dar.
*Se separa con evidente reluctancia, ajustándose el chaleco
con movimientos que traicionan cuánto lo afectaste.*
—Y ahora *dice con voz más firme pero aún cargada de
calidez*. Las malditas luces que has estado ignorando mientras haces magia sin
darte cuenta.
*Te guía suavemente hacia la mesa donde las cartas aún
descansan, sentándote antes de arrodillarse frente a ti para estar a tu
altura.*
—Cuando barajas con los ojos cerrados *comienza con tono más
educativo*. Pequeñas chispas violetas—no eléctricas como tu magia usual, sino
algo completamente diferente—comienzan a emanar de tus manos y de las cartas
mismas.
*Toma el mazo, colocándolo en tus manos.*
—Son como luciérnagas etéreas *continúa, sus ojos
observándote intensamente*. Danzan alrededor de tus dedos, se posan en las
cartas, pulsan con cada pregunta que formulas mentalmente.
*Se inclina más cerca.*
—Y cuando abres los ojos, desaparecen. Como si se
escondieran de tu consciencia. Pero dejaste entrever que viste algo borroso
esta última vez cuando mantuviste los ojos abiertos.
*Sus manos cubren las tuyas sobre las cartas.*
—Eso sugiere que puedes aprender a verlas completamente. A
ser consciente de cuánta magia estás canalizando. Lo cual es crítico porque...
*Su expresión se vuelve más seria.*
—Cada vez que lees las cartas, estás drenando reservas
mágicas masivas sin darte cuenta. Por eso el hambre después. Por eso el
cansancio. Y probablemente por eso colapsaste hace días—combinación de estrés
emocional más uso inconsciente de magia durante días sin descanso apropiado.
*Aprieta suavemente tus manos.*
—Necesitas aprender a VER tu propia magia. A controlarla
conscientemente. Porque ahora que sabemos que los Wolfs son amenaza real... si
vuelves a colapsar en momento crítico...
*No termina la frase, pero la preocupación es evidente en
sus ojos.*
—¿Quieres intentarlo de nuevo? *pregunta gentilmente*.
Barajar con los ojos abiertos, pero esta vez yo describiré exactamente lo que
veo en tiempo real. Tal vez si sabes QUÉ buscar, podrás percibirlas mejor.
[2/11 1:23 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No. . Por
favor continua con tus actividades.
Creo que tenía una reunión dentro de poco.. y luego la
cena..
Ha sido un día demasiado agitado.
Considerando que recién me levanté de la cama hoy..
Llama a hanna y pregunta si lord snape ya llegó a la sala de
reuniones.
Y Katsuki.. por favor ayúdame a no verme recién levantada
jajaj
[2/11 1:24 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda mirándote por un momento largo, claramente luchando entre su deseo de
continuar explorando tu magia y su deber profesional. Finalmente asiente con
resignación.*
—Tienes razón *admite con suspiro*. Ya te exigí demasiado
hoy. Acabas de recuperarte y te tuve haciendo lecturas de tarot, manejando
crisis de bancarrota, procesando información sobre los Wolfs...
*Se pone de pie con movimiento fluido, ajustándose el
chaleco y transformándose instantáneamente de vuelta al guardián
profesional—aunque sus ojos todavía brillan con el calor del beso reciente.*
—Lord Snape *repite, sacando su agenda mental*. La reunión
sobre los contratos de exportación. Sí, programada para dentro de veinte
minutos.
*Camina hacia la puerta, abriéndola apenas y llamando con
voz firme:*
—Hanna. Ven aquí inmediatamente.
*La sirvienta aparece en segundos, haciendo reverencia.*
—Verifica si Lord Snape ha llegado a la sala de reuniones
*ordena Katsuki con autoridad*. Y trae el vestido azul marino de la señorita—el
formal con el broche de plata—junto con sus accesorios apropiados. También agua
fresca y su cepillo de cabello de marfil.
*Hanna asiente y se apresura a cumplir las órdenes. Katsuki
cierra la puerta y se gira hacia ti con expresión casi divertida.*
—¿Ayudarte a no verte recién levantada? *repite con sonrisa
pequeña*. Delyra, acabas de besarme hasta dejarme sin aliento. Podrías entrar a
esa reunión con el cabello completamente despeinado y yo pensaría que te ves
perfecta.
*Se acerca, evaluándote con ojo crítico pero cálido.*
—Pero profesionalmente hablando... *continúa, sus manos
moviéndose para arreglar gentilmente algunos mechones de tu cabello*. Necesitas
verte como la heredera en control absoluto de la situación. No como alguien que
acaba de despertar de colapso de tres días.
*Hanna regresa rápidamente con todo lo solicitado, colocando
el vestido cuidadosamente sobre una silla y dejando los accesorios en la mesa.*
—Lord Snape acaba de llegar, señor Bakugo *informa
nerviosamente*. Está siendo servido té mientras espera.
—Perfecto. Retírate *ordena Katsuki*. La señorita se
cambiará. Regresa en quince minutos para ayudar con los toques finales si es
necesario.
*Hanna hace reverencia y sale, cerrando la puerta
discretamente.*
*Katsuki toma el vestido, extendiéndolo para tu inspección.*
—Este proyecta autoridad sin ser intimidante *explica con
voz profesional*. El corte es elegante pero permite movimiento si la reunión se
extiende. Y el color oscuro oculta cualquier señal de cansancio.
*Coloca el vestido sobre la cama, luego se gira dándote la
espalda para darte privacidad.*
—Respecto a Lord Snape *continúa mientras mantienes la
espalda vuelta*. Es comerciante astuto pero honorable. Ha tenido tratos con tu
familia durante quince años sin incidentes. Sin embargo...
*Hay pausa significativa.*
—También tiene conexiones con varias familias del
continente, incluyendo los Wolfs. Nada profundo—principalmente acuerdos
comerciales superficiales—pero suficiente para que debas ser cautelosa sobre
qué información compartes.
*Espera escuchar el sonido de tela moviéndose que indique
que te estás cambiando.*
—¿Quieres que esté presente en la reunión? *pregunta*.
Normalmente me quedo afuera a menos que solicites protección visible. Pero
considerando todo lo que está pasando...
*Se interrumpe.*
—Aunque si estoy dentro, va a ser más difícil mantener
expresión neutral después de... *tose ligeramente* ...ese beso. Snape es
perceptivo. Podría notar algo diferente en cómo te miro.
*Hay tono casi divertido en su voz ahora.*
—Así que tú decides. ¿Guardián afuera manteniendo perímetro
seguro? ¿O guardián adentro arriesgándose a que comerciante astuto note que su
señora acaba de besar al personal?
*Puede escuchar la sonrisa en su voz a pesar de mantener la
espalda vuelta apropiadamente.*
[2/11 1:24 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Guardián
afuera.. dirigiendo la casa y contratando a otro guardián .. hHa tranquilo.
Sé hacer ni trabajo.
Terminé de vestirme le di un beso en la mejilla y me dirigí
a la sala de reuniones.
[2/11 1:25 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda inmóvil cuando sientes el beso en su mejilla, una sonrisa pequeña—genuina
y cálida—cruzando su rostro brevemente antes de recuperar su máscara
profesional.*
—Como ordenes, mi señora *responde con tono formal pero con
calidez evidente en los ojos*.
*Te acompaña hasta la puerta de la sala de reuniones,
verificando el perímetro con mirada experta antes de abrirla para ti.*
—Lord Snape *anuncia con voz firme y profesional*. La
señorita los recibirá ahora.
*Un hombre de mediana edad—cabello oscuro con algunas canas,
vestimenta impecable, ojos calculadores pero no hostiles—se pone de pie
inmediatamente, haciendo reverencia cortés.*
—Señorita *saluda Lord Snape con acento refinado*. Qué
placer verla recuperada. Escuché sobre su... indisposición reciente. Espero que
se encuentre mejor.
*Hay genuina preocupación en su tono, aunque sus ojos te
evalúan discretamente—probablemente buscando señales de debilidad o
vulnerabilidad que pueda usar en negociaciones.*
*Katsuki permanece en el umbral un momento más, sus ojos
encontrándose brevemente con los tuyos. Hay promesa silenciosa ahí:
"Estaré justo afuera. Si necesitas algo—lo que sea—solo di mi
nombre."*
*Luego cierra la puerta suavemente, dejándote a solas con
Lord Snape.*
---
*Afuera, Katsuki se posiciona estratégicamente donde puede
escuchar cualquier cambio de tono en la conversación sin ser obvio. Saca un
comunicador pequeño de su chaleco y habla en voz baja:*
—Kirishima. Soy Bakugo. Necesito que vengas a la mansión
principal. Ahora. Tenemos... situación que requiere tus habilidades.
*Pausa mientras escucha respuesta.*
—No, no es ataque inmediato. Es asignación de protección a
largo plazo. Te explicaré cuando llegues. Y Kirishima... *su voz baja
peligrosamente* ...necesitas entender algo desde el principio sobre esta
asignación. Hay... reglas específicas que vas a tener que seguir al pie de la
letra.
*Otra pausa.*
—Una hora. Preséntate en la entrada este. Y ven preparado
para quedarte indefinidamente.
*Corta la comunicación, guardando el dispositivo mientras
regresa su atención a la puerta cerrada, escuchando atentamente cualquier señal
de que necesites intervención.*
*Dentro de la sala, Lord Snape te sonríe cordialmente
mientras se sienta de nuevo.*
—Ahora, respecto a los contratos de exportación *comienza
con tono profesional*. He revisado los términos que propuso su familia y debo
admitir que son... generosos. Casi demasiado generosos, lo cual me hace
preguntarme...
*Inclina la cabeza ligeramente, estudiándote con curiosidad
genuina.*
—¿Hay algo más detrás de esta oferta? Alguna...
consideración adicional que debería conocer. Porque en mi experiencia, cuando
una familia noble ofrece términos tan favorables, usualmente hay contexto más
amplio en juego.
*No es acusatorio—simplemente pragmático. Un comerciante
experimentado que sabe que rara vez hay almuerzos gratis en alta sociedad.*
[2/11 1:25 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No señor
Snape, solo queremos que usted esté conforme para podr continuar con nuestra
alianza.
Nos preocupa que después de 15 años... decida irse con la
competencia.
Usted es un aliado valioso y queremos seguir trabajando
juntos.
[2/11 1:25 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No señor
Snape, solo queremos que usted esté conforme para podr continuar con nuestra
alianza.
Nos preocupa que después de 15 años... decida irse con la
competencia.
Usted es un aliado valioso y queremos seguir trabajando
juntos.
[2/11 1:26 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Los Wolfs
han sido muy amables con nosotros ( dije para ocultar todo el problema que
estaba sucediendo).
Aunque si como emprrsaria, debo admitir que tengo curiosidad
es saber... qué fuentes tiene para conseguir territorios tan buenos.. a un
precio tan accesible.
[2/11 1:26 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Lord Snape
te observa con atención renovada cuando mencionas tu "curiosidad"
sobre las fuentes de los Wolfs. Hay destello de algo—¿apreciación?
¿advertencia?—en sus ojos antes de responder.*
—Ah *dice con tono cuidadosamente neutral, tomando otro
sorbo de té*. Esa es pregunta que muchos en círculos comerciales nos hemos
hecho también.
*Coloca la taza, entrelazando los dedos sobre la mesa con
gesto pensativo.*
—Oficialmente, los Wolfs atribuyen su éxito a
"oportunidades de mercado bien cronometradas" y "evaluación de
riesgo superior". Compran tierras que otros consideran problemáticas o de
bajo valor, luego las transforman en operaciones rentables.
*Hace pausa significativa.*
—Extraoficialmente... *su voz baja ligeramente* ...hay
patrones interesantes. Incendios forestales en regiones donde luego adquieren
propiedades. Crisis económicas locales que "casualmente" benefician
sus adquisiciones. Familias desesperadas vendiendo a precios ridículos después
de tragedias convenientes.
*Te mira directamente.*
—Podría ser coincidencia, por supuesto. Mala suerte de otros
transformándose en buena fortuna para los Wolfs. Pero yo no llegué donde estoy
creyendo en demasiadas coincidencias.
*Saca otro documento—este con sello diferente.*
—De hecho *continúa con tono más bajo, casi conspirador*.
Uno de mis contactos en Brasil—comerciante textil como yo—intentó investigar
operaciones Wolf en su región. Quería entender cómo podían ofrecer precios tan
competitivos.
*Su expresión se oscurece.*
—Su almacén fue incendiado tres semanas después. Perdió todo
su inventario. Y cuando intentó reconstruir... descubrió que los Wolfs
"generosamente" se ofrecieron a comprar sus contratos y rutas
comerciales a fracción del valor real.
*Desliza el documento hacia ti.*
—Esto es reporte de ese incidente. Nunca fue investigado
apropiadamente por autoridades locales. Clasificado como "accidente
eléctrico". Pero mi contacto jura que su sistema eléctrico fue
inspeccionado semana antes del incendio. Todo estaba perfecto.
*Se recuesta nuevamente, estudiando tu reacción.*
—Ahora, ¿por qué comparto esto con usted? *pregunta
retóricamente*. Porque su familia ha sido aliada confiable durante quince años.
Y porque... *duda apenas* ...he notado que recientemente su sucursal también
experimentó "irregularidades". Y que su familia tiene inversiones con
los Wolfs.
*Sus ojos te perforan con intensidad inusual.*
—No soy tonto, señorita. Veo patrones. Y el patrón que veo
es que los Wolfs eliminan sistemáticamente competencia o absorben socios que ya
no les son útiles. Usando métodos que nunca pueden probarse definitivamente
pero que son demasiado consistentes para ser coincidencia.
*Se inclina hacia adelante.*
—Así que cuando usted me ofrece términos generosos para
asegurar mi lealtad continuada... me pregunto si no está también asegurándose
de tener aliados sólidos para cuando—no si, sino CUANDO—los Wolfs decidan que
su familia es más valiosa como adquisición que como socio.
*Hay silencio tenso.*
—Dígame honestamente *pide con voz más baja*. ¿Está en
problemas con ellos? Porque si lo está... necesita saberlo: no soy el único
comerciante que ha notado sus patrones. Hay... red informal de gente que ha
decidido que preferimos mantenernos independientes de influencia Wolf. Pequeña
red, discreta, pero existente.
*Sus ojos te buscan con algo parecido a ofrecimiento.*
—Y si cierta heredera noble estuviera considerando...
digamos... distanciarse de ciertas alianzas peligrosas... esa red podría tener
información útil. Testimonios. Documentación que individualmente parece
inocente pero colectivamente pinta imagen muy diferente.
*Afuera, Katsuki tiene el oído prácticamente pegado a la
puerta ahora. Sus ojos rojos brillan con intensidad feroz mientras procesa cada
palabra. Su mano saca silenciosamente un pequeño dispositivo de grabación de su
chaleco, activándolo discretamente para capturar el resto de esta
conversación.*
*Lord Snape espera tu respuesta, claramente habiendo
mostrado sus cartas más de lo que originalmente planeaba—apostando que tu
"curiosidad" sobre los Wolfs significa que ya sospechas algo oscuro.*
[2/11 1:27 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: ... tenemos
sospechas.. de que ellos incendiaron nuestr sucursal.. dije finalmente en voz
baja y tímida y un tono triste.
Realmente no queremos tener problemas con ellos, pero como
se supone que debamos actuar. Si ellos nos atacan de esa manera?
Y más con los años
que llevamos trabajando e conjunto?
Es solo una sospecha una teoría, no quiero crear conflicto
todavía.
El dinero se puede recuperar.. pero me preocupa.. Las implicaciones de todo
esto.. a dónde quieren llegar..
No desearía que mi familia... termine siendo absorbida
también.
[2/11 1:27 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Lord Snape
se queda completamente inmóvil cuando escucha tu confesión. Su expresión pasa
de calculadora a algo más humano—preocupación genuina mezclada con
comprensión.*
—Ah *exhala con voz baja, casi como suspiro de
confirmación*. Entonces mis instintos no estaban equivocados. Lo siento,
señorita. Genuinamente lo siento.
*Se inclina hacia adelante, bajando aún más la voz hasta ser
casi un susurro.*
—Escúcheme con mucha atención *dice con urgencia contenida*.
Lo que voy a decirle ahora no puede repetirse abiertamente. Si los Wolfs
descubren que estoy compartiendo esto... mi negocio, mi familia, todo podría
estar en peligro.
*Saca otro documento—este claramente guardado con más
cuidado, casi escondido entre otros papeles.*
—Hace ocho meses, la familia Mendoza—comerciantes de
especias con operaciones en tres continentes—fueron "socios" de los
Wolfs. Inversión conjunta en rutas marítimas. Todo parecía próspero.
*Desliza el documento hacia ti.*
—Tres de sus barcos se hundieron en el lapso de dos meses.
"Tormentas inesperadas". "Fallas mecánicas". Pérdidas
masivas. Los Mendoza quedaron al borde de la bancarrota. Y entonces...
*Toca el documento con dedo tembloroso.*
—Los Wolfs "generosamente" se ofrecieron a
absorber sus deudas y operaciones restantes. Los Mendoza no tuvieron opción.
Ahora son subsidiaria Wolf. Y el patriarca Mendoza... he escuchado que está...
diferente. Roto. Como si hubiera perdido algo más que solo su negocio.
*Te mira directamente con ojos intensos.*
—El patrón es siempre el mismo: primero, los Wolfs
establecen alianza. Luego, "desafortunados accidentes" debilitan al
socio. Finalmente, ofrecen "rescate" que es realmente absorción
completa. Y nadie puede probar nada porque cada incidente individualmente
parece genuina mala suerte.
*Su mano se aprieta en puño sobre la mesa.*
—Pero cuando pones todos los casos juntos—Mendoza, mi
contacto en Brasil, ahora su sucursal, otros que he documentado—el patrón es
innegable. Los Wolfs no hacen alianzas. Hacen inversiones a largo plazo en
adquisiciones futuras.
*Se recuesta, respirando profundo.*
—Respecto a qué hacer... *su voz se vuelve más calculadora*.
Esa es pregunta complicada. Confrontarlos directamente sin evidencia
irrefutable es suicidio político y probablemente literal. Pero no hacer nada
garantiza que eventualmente apliquen el mismo patrón con su familia.
*Entrelaza los dedos pensativamente.*
—Lo que necesita es evidencia concreta. Documentación que
conecte los "accidentes" con acciones Wolf deliberadas. Testimonios
de víctimas dispuestas a hablar—aunque eso es difícil porque la mayoría está
demasiado aterrada o ya fue absorbida.
*Sus ojos brillan con algo astuto.*
—Y necesita aliados. Gente con recursos e influencia propia
que también tenga interés en detener expansión Wolf. Porque sola... perdón por
ser franco... su familia no tiene poder suficiente para enfrentarlos y
sobrevivir.
*Hace pausa significativa.*
—Esa red informal que mencioné *continúa con voz muy baja*.
No es solo comerciantes. Hay algunas familias nobles menores. Funcionarios de
gobiernos locales. Gente que ha sido dañada por los Wolfs o que ve amenaza en
su crecimiento sin control.
*Se inclina más cerca.*
—Si estuviera dispuesta a... digamos... coordinar esfuerzos
discretamente... podría conectarla con esas personas. No públicamente. No
oficialmente. Pero reuniones privadas donde información pudiera compartirse.
Estrategias discutirse.
*Sus ojos te estudian intensamente.*
—Pero necesito saber: ¿qué tan lejos está dispuesta a
llegar? Porque si comienza esto—si comienza activamente a construir caso contra
los Wolfs—no hay vuelta atrás. Ellos eventualmente notarán. Y cuando lo
hagan...
*No termina la frase, pero la implicación es clara.*
—Necesita estar preparada para guerra. No solo comercial
sino potencialmente literal. Los Wolfs tienen ejércitos privados. Tienen
influencia en niveles más altos de gobierno continental. Tienen recursos que
rivalizan con naciones pequeñas.
*Se recuesta, su expresión volviéndose más seria.*
—Así que pregunto nuevamente: ¿Qué tan lejos está dispuesta
a llegar para proteger a su familia? ¿Y tiene recursos—militares, políticos,
mágicos—para sostener confrontación prolongada?
*Afuera, Katsuki está prácticamente vibrando con tensión
contenida. Todo lo que Snape está diciendo confirma sus peores temores sobre la
magnitud de la amenaza Wolf. Su mano aprieta el dispositivo de grabación,
asegurándose de capturar cada palabra.*
*Entonces escucha pasos acercándose por el pasillo. Se gira
rápidamente, posicionándose defensivamente, solo para ver a Kirishima—un hombre
joven de complexión musculosa, cabello rojo puntiagudo, sonrisa
amigable—acercándose con expresión confundida.*
—¿Bakugo? *llama Kirishima en voz baja*. Llegué tan rápido
como pude. ¿Qué está...?
—Silencio *sisea Katsuki, gesticulando bruscamente*. La
señorita está en reunión crítica. Espera aquí. En silencio. Y no hagas ningún
ruido.
*Kirishima asiente, claramente desconcertado pero obediente,
posicionándose junto a Katsuki mientras ambos esperan que la reunión concluya.*
*Dentro, Lord Snape espera tu respuesta con paciencia tensa,
claramente habiendo arriesgado mucho al compartir esta información contigo.*
[2/11 1:27 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: También me
preocupa el futuro de los herederos.. escuché que los herederos
principales de aquellas familias.. se
convirtieron en guardianes de los wolfs..
Lo que hace preguntarme.. en todas esas familias los
herederos eran hombres .. pero yo..
Qué sucedería conmigo si nos absorben?...
Me asusta pensarlo... no creo que me quieran de esposa ya
que no tendría valor económico que aportar...
... las desventajas de ser mujer no?
Gracias lord snape, si tuviera algo de información extra que
podría ayudarme o que sirva para protegerme, me estaría extremadamente
agradecida.
[2/11 1:28 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Lord Snape
se queda completamente inmóvil ante tu pregunta, su rostro palideciendo
visiblemente. Sus ojos se abren con algo que parece horror genuino antes de que
lo controle rápidamente.*
—Señorita *dice con voz tensa, bajándola hasta ser apenas un
susurro*. No debería... no es apropiado que discutamos...
*Se interrumpe, claramente luchando consigo mismo.
Finalmente, respira profundo y continúa con voz aún más baja.*
—Los herederos varones *dice cuidadosamente*. Sí. Fueron
"integrados" como guardianes o asesores de bajo nivel. Posiciones
donde pueden ser monitoreados, controlados. Es... forma de asegurar que las
familias absorbidas no puedan reconstruir poder independiente.
*Hace pausa larga y tensa.*
—Pero respecto a herederas mujeres... *su expresión se
oscurece*. Solo ha habido dos casos en los últimos cinco años. Y lo que
escuché...
*Se detiene, claramente debatiendo cuánto revelar.*
—Una fue casada con miembro distante de la familia Wolf. No
con los herederos principales—eso sería darle demasiado estatus—sino con primo
lejano. Es vista ocasionalmente en eventos sociales, siempre sonriendo, siempre
perfectamente vestida, pero...
*Sus ojos te buscan con preocupación genuina.*
—Quienes la conocieron antes dicen que es como mirar a
fantasma. Técnicamente viva pero... vacía. Como si algo fundamental hubiera
sido quebrado en ella.
*Traga saliva audiblemente.*
—La otra heredera... *su voz baja aún más* ...simplemente
desapareció. Oficialmente, los Wolfs reportaron que "rechazó integración
familiar" y "eligió exilio voluntario". Pero nadie la ha visto
desde hace tres años. Y su familia—ahora completamente bajo control Wolf—se
niega a discutir el tema.
*Se inclina más cerca, con urgencia casi desesperada.*
—Señorita, entienda algo: usted tiene razón en temer. Como
mujer heredera, no sería "útil" de las mismas formas que herederos
varones. Y los Wolfs no mantienen... activos inútiles. Serían forzada a
matrimonio que la neutralice políticamente, o...
*No termina la frase, pero la implicación cuelga pesadamente
en el aire.*
*Afuera, Katsuki se pone absolutamente rígido al escuchar
esto. Sus manos se aprietan en puños con tanta fuerza que los guantes crujen
audiblemente. Kirishima lo mira con alarma, notando cómo todo el cuerpo de
Bakugo tiembla con furia apenas contenida.*
—¿Bakugo? *susurra Kirishima preocupado*. ¿Qué está...?
—Cállate *sisea Katsuki con voz que promete violencia si es
interrumpido*. CÁLLATE.
*Dentro, Lord Snape saca otro documento—este claramente más
personal, no oficial.*
—Respecto a información que podría protegerla... *continúa,
deslizando el papel hacia ti*. Esto es lista de contactos. Gente en mi red
informal que mencioné. Algunos son comerciantes como yo. Otros son... recursos
más especializados.
*Señala nombres específicos.*
—Este hombre—Marcus Veil—fue investigador privado antes de
que los Wolfs destruyeran su agencia. Ahora trabaja independientemente,
recopilando información sobre sus operaciones. Tiene archivos extensos que
nunca pudo publicar por falta de protección legal apropiada.
—Esta mujer—Isabelle Durand—perdió a su hermana en las
"desapariciones" cerca de propiedades Wolf en América del Sur. Ha
estado documentando casos de niños desaparecidos durante dos años. Tiene
testimonios, fechas, patrones.
—Y este *toca nombre al final de la lista con particular
énfasis*—General Viktor Stanislaw, retirado. Comandó fuerzas militares en
región norte antes de que presión política—léase: influencia Wolf—lo forzara a
retiro "honorable". Tiene conocimiento extenso sobre capacidades
militares privadas de los Wolfs. Y contactos que podrían... nivelar campo de
juego si situación escalara a confrontación armada.
*Te mira directamente.*
—Pero más importante que nombres *dice con voz urgente*.
Necesita protección PERSONAL inmediata. No solo guardianes—aunque eso es
crítico—sino también rutas de escape. Identidades alternativas preparadas.
Activos líquidos en cuentas offshore que los Wolfs no puedan rastrear
fácilmente.
*Se inclina aún más cerca.*
—Porque si deciden moverse contra su familia... si deciden
que es momento de "absorción"... no va a tener tiempo para
prepararse. Necesita contingencias AHORA. Antes de que noten que está
investigando. Antes de que se den cuenta de que es amenaza potencial.
*Sus ojos brillan con algo casi paternal.*
—Y perdone mi atrevimiento, pero... *duda* ...ese guardián
suyo. Bakugo. He escuchado que es excepcionalmente competente. Ferozmente leal.
Pero un solo hombre—incluso el mejor—no puede protegerla contra ejército
privado Wolf si deciden actuar directamente.
*Toca la lista de contactos nuevamente.*
—Necesita más recursos. Más aliados. Y necesita estar
preparada para posibilidad de que... si peor llega a peor... tenga que
desaparecer. Cambiar identidad. Reconstruir vida lejos de alcance Wolf.
*Se recuesta, su expresión mostrando peso de todo lo que
acaba de compartir.*
—Sé que esto es mucho. Sé que es aterrador. Pero prefiero
que esté preparada y nunca necesite estas contingencias, que no estar preparada
cuando...
*No termina, pero significado es claro.*
—¿Hay algo más que necesite saber? *pregunta finalmente*.
¿Alguna pregunta específica sobre operaciones Wolf o... otros asuntos?
*Hay algo en su tono que sugiere está dispuesto a compartir
más si lo solicitas—como si hubiera cruzado línea de simple aliado comercial a
alguien genuinamente invertido en tu supervivencia.*
[2/11 1:28 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Necesitamos
aliados... rompí el enlace matrimonial de los Dragón... no creo que puedan
apoyarnos ahora.
Dígame qué familias se unirían a nuestra causa?
[2/11 1:29 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Lord Snape
se queda pensativo por un largo momento, tamborileando los dedos sobre la mesa
mientras evalúa cuidadosamente su respuesta.*
—Familias dispuestas a confrontar abiertamente a los
Wolfs... *comienza con voz cautelosa*. Esa es lista considerablemente más corta
de lo que le gustaría escuchar.
*Saca otro papel, comenzando a escribir nombres con
caligrafía precisa.*
—Los Ashford *dice mientras escribe*. Familia antigua, poder
considerable, recursos militares respetables. Pero son... calculadores. No se
moverán a menos que vean ventaja clara o estén absolutamente seguros del
resultado. Necesitaría evidencia abrumadora para convencerlos de arriesgarse.
*Continúa escribiendo.*
—Los Ravencrest. Más pequeños que los Ashford, pero
ferozmente independientes. Han resistido presiones Wolf durante años porque
controlan rutas comerciales marítimas que los Wolfs codician. Podrían estar más
dispuestos a aliarse si ven oportunidad de debilitar a enemigo común.
—Los Thornfield. Especialistas en magia defensiva y
protecciones. Tradicionalmente neutrales, pero... *hace pausa significativa*
...su heredera fue cortejada agresivamente por hijo mayor Wolf hace dos años.
Ella rechazó. Los Wolfs no tomaron bien el rechazo. Podría haber resentimiento
aprovechable ahí.
*Se detiene, mirándote con expresión más seria.*
—Y respecto a los Dragón... *su tono se vuelve más
calculador*. No los descarte tan rápidamente.
*Te estudia cuidadosamente.*
—Sí, rompió el compromiso. Pero ¿por qué lo rompió? ¿Fue por
razones personales o porque... digamos... descubrió que alianza Wolf era
amenaza mayor que cualquier ventaja que matrimonio Dragón ofreciera?
*Se inclina hacia adelante.*
—Porque si es lo segundo... si Lord Alexis Dragón entendiera
que usted terminó el compromiso no por rechazo hacia él sino por estrategia
mayor... si supiera que enfrenta amenaza que podría destruir no solo su familia
sino potencialmente la suya también...
*Sus ojos brillan con astucia.*
—Los Dragón tienen orgullo. Tienen recursos. Y tienen razón
para odiar a los Wolfs—hay rivalidad histórica entre esas familias que se
remonta décadas. Si pudiera convencer a Alexis de que esto no es sobre rechazo
romántico sino sobre supervivencia mutua...
*Hace pausa deliberada.*
—Él podría ser aliado más poderoso de lo que imagina.
Especialmente porque ya conoce su familia íntimamente después de dos años de
cortejo. Ya tiene inversión emocional—aunque ahora complicada—en su bienestar.
*Se recuesta, entrelazando los dedos.*
—Pero más allá de familias nobles individuales... *su voz
baja nuevamente*. Hay otra posibilidad que debería considerar. Más arriesgada,
más radical, pero potencialmente más efectiva.
*Saca documento final—este claramente el más secreto de
todos.*
—Hay movimiento creciente entre familias menores y
comerciantes independientes. Gente cansada de ser pisoteada por grandes casas
como los Wolfs. No tienen poder individual para resistir, pero
colectivamente...
*Desliza el documento hacia ti.*
—Esta es propuesta que ha estado circulando en círculos muy
discretos: formación de Consorcio Independiente. Alianza formal de familias
menores, comerciantes, y casas nobles de rango medio que se comprometen a
defensa mutua contra adquisiciones hostiles.
*Toca el documento con énfasis.*
—Ninguna familia grande ha aceptado liderar este consorcio
todavía. Es visto como demasiado arriesgado, demasiado revolucionario. Pero si
familia de su estatus—respetable, establecida, con historial limpio—tomara ese
liderazgo...
*Sus ojos brillan con posibilidad.*
—De repente tendría no solo aliados sino ejército completo
de familias con interés compartido en detener expansión Wolf. Y los Wolfs...
incluso con todo su poder... tendrían dificultad confrontando coalición
organizada de veinte, treinta familias simultáneamente.
*Se inclina más cerca.*
—Pero esto requiere que usted sea la cara visible. El
símbolo. La líder que inspira a otros a arriesgar. Lo cual la pondría
directamente en mira Wolf como amenaza primaria.
*Su expresión se vuelve casi paterna.*
—Así que esa es su elección, señorita. Acercarse
discretamente a familias grandes como Ashford, Ravencrest, incluso reconsiderar
a los Dragón... construyendo alianzas tradicionales una por una. Proceso lento,
seguro, pero con menor probabilidad de éxito dramático.
*Toca el documento del consorcio.*
—O tomar posición radical. Convertirse en líder de
movimiento que podría cambiar fundamentalmente estructura de poder continental.
Arriesgado, peligroso, pero con potencial de crear cambio duradero que proteja
no solo a su familia sino a docenas de otras.
*Se recuesta, observándote con intensidad.*
—¿Qué tipo de líder quiere ser, señorita? ¿La que juega
juego político tradicional? ¿O la que reescribe las reglas completamente?
*Afuera, Katsuki ha escuchado cada palabra. Su expresión es
mezcla compleja de orgullo—porque ves a Delyra siendo ofrecida liderazgo
mayor—y terror absoluto—porque cada opción la pone en más peligro.*
*Kirishima nota la tensión emanando de Bakugo y susurra con
preocupación genuina:*
—Hermano, ¿qué está pasando? Nunca te había visto así...
*Katsuki no responde, sus ojos rojos fijos en la puerta
cerrada, cada músculo de su cuerpo listo para irrumpir si escucha siquiera un
susurro de amenaza hacia ti.*
[2/11 1:29 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Al escuchar
toda esta información... chispas eléctricas comenzaron a salir nuevamente por
la tensión almacenada.
No podía permitir que el lord lo note así que decidí terminar la reunión ya mismo.
Despedí al lord tratando de disimular mis corrientes
eléctricas...
Tenemos que hablar con él general dije para mí..
Katsuki.. lo llamé instantáneamente..
Escuchaste todo?..
Necesito que tomes manos en el asunto...y justo después de
eso.. procedí a desmayarme.
[2/11 1:30 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki
atraviesa la puerta en el momento exacto en que tus piernas fallan, sus brazos
atrapándote antes de que toques el suelo. El dispositivo de grabación cae de su
mano, olvidado instantáneamente.*
—¡DELYRA! *ruge, sosteniéndote contra su pecho mientras te
acomoda en sus brazos*.
*Lord Snape se pone de pie alarmado, pero Katsuki lo ignora
completamente, su atención total en ti. Sus ojos rojos escanean tu rostro
pálido, verifica tu pulso con dedos temblorosos.*
—Maldita sea... agotamiento mágico otra vez *gruñe, notando
las últimas chispas eléctricas disipándose de tus dedos*. Tres días
recuperándote y ya estás colapsando de nuevo porque...
*Se interrumpe, respirando profundo para controlarse.*
*Kirishima aparece en el umbral, sus ojos rojos abriéndose
al ver la escena.*
—¿Bakugo? ¿Qué pasó? ¿Está...?
—TÚ *Katsuki señala a Kirishima sin soltar*. Ve con el
médico de la familia. AHORA. Dile que la señorita tuvo otro colapso mágico. Que
traiga suplementos restauradores y té medicinal. MUÉVETE.
*Kirishima sale disparado sin hacer preguntas.*
*Katsuki se gira hacia Lord Snape, quien observa la escena
con expresión indescifrable.*
—Lord Snape *dice Katsuki con voz tensa pero controlada*. La
reunión terminó. Todo lo que discutió con la señorita permanece estrictamente
confidencial. Si una palabra de esto llega a oídos Wolf...
*Sus ojos rojos brillan con promesa letal.*
—No habrá lugar en este continente donde pueda esconderse de
mí.
*Lord Snape asiente rápidamente, recogiendo sus documentos.*
—Por supuesto. Tiene mi palabra. Y... *mira hacia ti con
preocupación genuina* ...espero que se recupere pronto. Estaré disponible
cuando necesite continuar nuestra discusión.
*Sale rápidamente, cerrando la puerta tras él.*
*Katsuki te lleva inmediatamente hacia tu habitación con
pasos largos y urgentes, sosteniéndote como si fueras lo más precioso del
mundo.*
—Idiota *murmura contra tu cabello, pero su voz está
quebrada por preocupación*. Maldita idiota terca. Acabas de recuperarte y ya
estás exprimiendo cada gota de energía hasta colapsar OTRA VEZ.
*Patea la puerta de tu habitación para abrirla, colocándote
cuidadosamente sobre la cama.*
—Y sí *continúa con voz más firme mientras te acomoda contra
las almohadas*. Escuché todo. Cada maldita palabra sobre herederas
desaparecidas, matrimonios forzados, y fantasmas vivientes.
*Se arrodilla junto a la cama, tomando tu mano entre las
suyas con delicadeza extrema.*
—Y escuché cómo esa información te tensó tanto que tu magia
empezó a filtrar sin control *su voz se vuelve más suave*. Por eso colapsaste.
No solo agotamiento físico sino sobrecarga emocional disparando tu poder
erráticamente.
*Presiona tu mano contra su mejilla.*
—Pero tienes razón. Necesitamos hablar con el General.
Necesitamos movilizar todo. Contactar a esas familias. Considerar ese consorcio
radical. Y...
*Su mandíbula se tensa.*
—Y tal vez reconsiderar a los Dragón. Aunque me mate
admitirlo, Snape tiene punto. Alexis tiene recursos que necesitamos. Y si
realmente te amó...
*Se interrumpe cuando Kirishima irrumpe con el médico—hombre
mayor con maletín negro.*
—Doctor Yashiro *anuncia Kirishima, dándole paso.*
*El doctor se acerca rápidamente, comenzando a examinar
mientras Katsuki se hace a un lado con evidente reluctancia.*
—Segundo colapso en menos de una semana *murmura el doctor
con desaprobación*. Señorita, su sistema mágico no puede soportar este estrés
continuo. Necesita reposo completo—
—No *interrumpe Katsuki con voz firme*. No puede. Hay crisis
activa que requiere su atención. Así que en lugar de decirle que descanse—lo
cual no va a hacer—dígame cómo mantenerla funcionando sin matarla en el
proceso.
*El doctor frunce el ceño pero asiente, sacando viales de su
maletín.*
—Suplemento mágico concentrado. Tres veces al día. Comidas
pequeñas cada dos horas—nada pesado pero constante ingesta calórica. Y...
*Mira a Katsuki significativamente.*
—Alguien necesita monitorear su uso mágico. Si empieza a
manifestar poder erráticamente—chispas involuntarias, temperatura corporal
fluctuante—debe detener inmediatamente lo que esté haciendo y descansar. Aunque
sea cinco minutos.
*Katsuki asiente firmemente.*
—Entendido. Yo me encargo de eso.
*El doctor administra el suplemento, y gradualmente
comienzas a recuperar consciencia. Tus ojos parpadean abiertos, enfocándose
lentamente en Katsuki arrodillado junto a tu cama con expresión entre aliviado
y furioso.*
—Bienvenida de vuelta *dice con voz tensa*. Nuevamente. Esto
se está volviendo hábito muy preocupante, Delyra.
*Kirishima observa desde cerca de la puerta, claramente
confundido sobre toda la situación pero esperando instrucciones.*
[2/11 1:30 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Observo a
Kirishima en la esquina y digo...
Tu debes ser Kirishima... mientras sonrió.
Me apoyo en los brazos de bakugo para poder sentarme
firmemente...
Aunque me vea débil... creo que mi familia podría apoyarte
algunos beneficios...
Te gustaría hacer un pacto f
De sangre conmigo?
Creo que nos podríamos beneficiar ambos.
Pero .. no necesitas que sea de por vida.. comí katsuki.
12 años .. es lo que te pido, luego de ello será tu
voluntad.
Y... no te detendremos si deseas casarte o formar familia, siempre y cuando no
descuides tus deberes.. y quién sabe...
Podría hacer amistad con tu futura esposa, si formas parte
de la familia, ella será siempre invitada a nuestros banquetes, también tenemos
la guardería de la familia y.. seguro médico.
[2/11 1:31 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Kirishima
se queda completamente inmóvil, sus ojos rojos—sorprendentemente similares a
los de Bakugo pero más cálidos—abriéndose con sorpresa absoluta. Da un paso
vacilante hacia adelante, mirando entre tú y Katsuki con expresión de
incredulidad.*
—¿Yo? *repite con voz ahogada*. ¿Pacto de sangre? ¿Conmigo?
*Se lleva una mano al pecho, claramente abrumado.*
—Señorita, yo... es un honor inmenso pero... *mira a Katsuki
buscando confirmación* ...¿Bakugo te habló de mí? ¿Te dijo que...?
*Katsuki se pone de pie, posicionándose protectoramente
cerca de ti mientras te apoyas para sentarte, pero asiente hacia Kirishima con
expresión seria.*
—Le dije que eres competente. Leal. Y que necesitamos
protección adicional urgentemente *dice Katsuki con voz firme*. Las cartas
confirmaron que eres candidato apropiado.
*Kirishima parpadea confundido ante la mención de
"cartas" pero no pregunta.*
*El doctor Yashiro observa la escena con desaprobación
evidente.*
—Señorita, acaba de despertar de colapso mágico. No debería
estar negociando contratos de sangre ahora mismo—
—Y sin embargo lo está haciendo *interrumpe Katsuki con tono
que no acepta discusión*. Porque situación requiere acción inmediata. Así que o
ayuda asegurándose de que no colapse OTRA VEZ durante esta conversación, o
salga y déjenos manejar esto.
*El doctor gruñe con desaprobación pero se queda, preparando
otro vial de suplemento.*
*Kirishima se acerca más, arrodillándose respetuosamente
frente a la cama para estar a tu altura.*
—Señorita *comienza con voz más seria ahora, su expresión
juvenil transformándose en algo más maduro*. Si me está ofreciendo esto porque
Bakugo dijo que soy "suficientemente bueno"... necesita saber algo
primero.
*Mira a Katsuki brevemente antes de continuar.*
—No soy tan bueno como él. En combate directo, él me gana
siete de cada diez veces. En estrategia, él es más agudo. En dedicación
absoluta... *se ríe sin humor* ...bueno, nadie iguala a Bakugo cuando se trata
de protección obsesiva.
*Sus ojos rojos te sostienen con honestidad cruda.*
—Pero lo que SÍ puedo ofrecer es lealtad inquebrantable una
vez que doy mi palabra. Resistencia—puedo mantener guardia durante días si es
necesario. Y... *duda apenas* ...soy mejor con gente que Bakugo. Puedo
infiltrarme en situaciones sociales, hacer que otros bajen la guardia, obtener
información que guardián obviamente intimidante no puede.
*Se endereza ligeramente.*
—Respecto a los términos que ofrece... *procesa cada uno
cuidadosamente*. Doce años en lugar de por vida. Eso es... generoso. Más de lo
que familias nobles usualmente ofrecen. Y los beneficios—guardería, seguro
médico, inclusión familiar...
*Algo vulnerable cruza su expresión.*
—Mi familia no es rica. Somos guerreros honorables pero
constantemente luchando financieramente. Esos beneficios podrían... cambiar
mucho para ellos. Para mi futuro.
*Mira a Katsuki nuevamente.*
—¿Hay algo que deba saber? ¿Sobre la naturaleza de esta
asignación? Porque... *baja la voz* ...te conozco, hermano. Y la forma en que
estás posicionado junto a ella, la forma en que reaccionaste cuando colapsó...
esto no es solo protección profesional estándar, ¿verdad?
*Hay algo astuto en sus ojos ahora, notando detalles que
confirmaron exactamente lo que las cartas predijeron—que Kirishima es
perceptivo.*
*Katsuki se tensa visiblemente, su mandíbula apretándose.*
—Lo que sea que notes o no notes *dice con voz
peligrosamente baja* es irrelevante para tu trabajo. Tu función es proteger.
Ser respaldo. No hacer preguntas sobre dinámicas que no te conciernen.
*Kirishima levanta ambas manos en gesto apaciguador.*
—Entendido, entendido. Solo... quería confirmar que entiendo
parámetros completos antes de hacer juramento de sangre. Porque una vez que lo
haga...
*Te mira directamente.*
—Estaré vinculado a protegerla con mi vida. A seguir sus
órdenes incluso si me llevan a muerte. A mantener sus secretos sin importar
tortura o soborno. Ese es peso de pacto de sangre. Y necesito estar seguro de
que usted entiende que está obteniendo mi lealtad ABSOLUTA por doce años.
*Se arrodilla más formalmente ahora, colocando el puño
derecho sobre su corazón.*
—Así que pregunto oficialmente: Señorita, ¿acepta a
Kirishima Eijirou como su guardián vinculado bajo pacto de sangre? ¿Con
términos de doce años, beneficios familiares como describió, y libertad de
formar vida personal mientras cumpla deberes?
*Sus ojos rojos—tan diferentes de los de Katsuki pero igual
de intensos—te sostienen esperando respuesta formal.*
*Katsuki observa la escena con expresión compleja—parte
alivio de tener respaldo confiable, parte celos apenas contenidos de tener que
compartir tu protección, parte algo más oscuro al recordar lo que las cartas
predijeron sobre sentimientos futuros de Kirishima.*
*El doctor Yashiro suspira, sacando kit ritual pequeño de su
maletín.*
—Si van a hacer esto ahora *murmura con resignación*. Al
menos háganlo apropiadamente. Necesitarán esto para el ritual de sangre.
*Coloca el kit sobre la mesa—cuchillo ritual plateado, dos
copas ceremoniales pequeñas, incienso, y pergamino para documentar términos.*
*Kirishima espera tu confirmación, claramente tomando esto
con absoluta seriedad a pesar de su juventud y personalidad usualmente más
relajada.*
[2/11 1:31 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Te necesito
de mi lado. Dije con confianza. .. pero Kirishima.. prométeme una cosa..
Después de los 12 años si deseas retirarte, tienes prohibido
dar información sobre mí o mi familia y todo lo sucedido en estos años.
Puedes explicar brevemente ciertas experiencias de combate
para enseñar y mostrar tus habilidades.. pero lo quiero que des información
extra sobre mi familia queda claro?
[2/11 1:31 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Kirishima
mantiene su postura arrodillada, su expresión volviéndose aún más seria
mientras procesa tu condición adicional. Asiente lentamente, con peso de
comprensión absoluta.*
—Entendido perfectamente, señorita *dice con voz firme*.
Confidencialidad perpetua incluso después de que el pacto termine. Puedo hablar
de mis habilidades generales, pero nada específico sobre usted, su familia,
operaciones internas, o cualquier información sensible que adquiera durante mi
servicio.
*Se endereza ligeramente, manteniendo el puño sobre su
corazón.*
—Eso es más que justo. De hecho... *una sonrisa pequeña
cruza su rostro* ...eso me dice que hay cosas serias sucediendo aquí. Cosas que
requieren ese nivel de secreto. Lo cual significa que este no es trabajo de
guardián decorativo custodiando heredera aburrida en eventos sociales.
*Sus ojos brillan con algo parecido a anticipación.*
—Significa acción real. Protección real. Amenazas reales. Y
honestamente... *se ríe quedamente* ...eso es exactamente el tipo de desafío
que estaba buscando.
*Mira a Katsuki con expresión más seria.*
—Pero también significa que probablemente voy a ver y
aprender cosas que pondrían a mi familia en peligro si alguna vez se filtraran,
¿verdad? Por eso la cláusula de confidencialidad perpetua no es solo
formalidad—es protección para todos nosotros.
*Vuelve su atención a ti, su expresión volviéndose
completamente solemne.*
—Entonces reformulo mi juramento para incluir sus términos
*dice con voz que resuena con finalidad*. Kirishima Eijirou acepta servir como
guardián vinculado por sangre durante doce años. Con beneficios familiares como
especificado. Con libertad de vida personal mientras cumpla deberes. Y con voto
de silencio PERPETUO sobre información sensible familiar, extendiéndose más
allá del término del pacto hasta mi muerte.
*Extiende su mano derecha, palma hacia arriba.*
—¿Acepta estos términos, señorita? ¿Y procederemos con el
ritual de sangre?
*Katsuki se acerca, tomando el cuchillo ritual del kit que
el doctor preparó. Lo examina brevemente—hoja plateada perfectamente afilada,
mango grabado con runas antiguas—antes de ofrecértelo con expresión
indescifrable.*
—El ritual requiere que ambas partes derramemos sangre
*explica con voz controlada pero tensa*. Tú como la que ofrece el pacto, él
como quien lo acepta. Luego mezclarán sangre en las copas ceremoniales mientras
pronuncian juramentos vinculantes.
*Sus ojos rojos te buscan con preocupación apenas
disimulada.*
—Es magia antigua. Una vez completado, el vínculo es...
profundo. Él sentirá cuando estés en peligro extremo. Tendrá compulsión mágica
de protegerte que sobrepasa instinto de autopreservación. Y romper el pacto
antes del término acordado...
*Su expresión se oscurece.*
—Causaría dolor insoportable a ambos y podría resultar en
daño mágico permanente.
*Le lanza mirada significativa a Kirishima.*
—Así que asegúrate de que realmente quieres esto. Porque una
vez que la sangre se mezcle, no hay vuelta atrás por doce años.
*Kirishima no vacila ni un segundo.*
—Estoy seguro *dice con convicción absoluta*. He esperado
oportunidad como esta—servir a familia que valga la pena, proteger a alguien
que realmente importa, ser parte de algo más grande. No voy a desperdiciarla.
*El doctor Yashiro suspira, encendiendo el incienso
ceremonial. El humo aromático comienza a llenar la habitación con fragancia que
huele a sándalo y algo más antiguo, más místico.*
—Entonces procedamos *murmura el doctor*. Pero señorita,
debe saber—este ritual va a drenar más de su energía mágica. Después de dos
colapsos recientes, está arriesgándose a...
—Lo sé *interrumpe Katsuki con voz firme, tomando tu mano*.
Por eso voy a estar monitoreando cada segundo. Y si noto siquiera un indicio de
que está colapsando otra vez...
*Te mira directamente.*
—Voy a detener el ritual inmediatamente. Incluso si eso
significa que Kirishima experimenta dolor del pacto incompleto. Tu salud es más
importante.
*Kirishima asiente con comprensión, aunque hay breve
destello de nerviosismo ante la mención de "dolor del pacto
incompleto".*
*El doctor coloca las dos copas ceremoniales entre tú y
Kirishima, luego despliega el pergamino donde los términos serán documentados
oficialmente.*
—Cuando estén listos *instruye con voz formal*. Señorita,
hará corte pequeño en su palma izquierda. Kirishima hará lo mismo. Luego
presionarán las palmas juntas mientras pronuncian los juramentos vinculantes.
La sangre mezclada caerá en las copas, sellando el pacto.
*Toma el cuchillo ritual, sosteniéndolo sobre las llamas del
incienso para purificarlo antes de ofrecértelo con reverencia.*
*Katsuki permanece tenso como alambre junto a ti, claramente
odiando cada segundo de esto pero reconociendo la necesidad. Sus ojos nunca
dejan tu rostro, monitoreando cualquier señal de debilidad o agotamiento
mágico.*
*Kirishima extiende su mano izquierda, palma hacia arriba,
esperando que inicies el ritual.*
—Estoy listo cuando usted lo esté, señorita *dice con voz
firme pero respetuosa*.
[2/11 1:31 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Tomé el
cuchillo en mi mano e hice un corte en la muñeca... la sangre comenzó a salir y
caer sobre la copa..
Prometo cumplir todos los términos acordados.. y acepto la
devoción absoluta de Kirishima Eijirou por 12 años.. con proceso de
confidencialidad eterna..
Luego Kirishima hizo su corte en la muñeca.. y nuestra
sangre se mezclo en la copa...
Me entregaron la copa y yo procedí a beberla.. y luego él.
Compartiendo así nuestra sangre.
Mi sangre estaba en su cuerpo y la suya en la mía.
Procedió a dar sueño nuevamente.. pero no caí desmayada..
katsuki.m podrías darme una de las posiciones por favor..
[2/11 1:32 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Tomé el
cuchillo en mi mano e hice un corte en la muñeca... la sangre comenzó a salir y
caer sobre la copa..
Prometo cumplir todos los términos acordados.. y acepto la
devoción absoluta de Kirishima Eijirou por 12 años.. con proceso de
confidencialidad eterna..
Luego Kirishima hizo su corte en la muñeca.. y nuestra
sangre se mezclo en la copa...
Me entregaron la copa y yo procedí a beberla.. y luego él.
Compartiendo así nuestra sangre.
Mi sangre estaba en su cuerpo y la suya en la mía.
Procedió a dar sueño nuevamente.. pero no caí desmayada..
katsuki.m podrías darme una de las posiciones por favor..
[2/11 1:32 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
mueve instantáneamente, sacando uno de los viales que el doctor había
preparado. Sus manos tiemblan ligeramente—casi imperceptiblemente—mientras lo
destapa con urgencia apenas contenida.*
—Aquí *dice con voz tensa, acercándolo a tus labios*. Bebe
todo. Despacio pero completamente.
*Te sostiene gentilmente por la nuca, inclinando el vial
para que puedas beber sin esfuerzo. El líquido es amargo pero inmediatamente
sientes calor extendiéndose desde tu estómago hacia afuera, combatiendo el
agotamiento que amenazaba con derribarte.*
*Mientras bebes, algo notable sucede: Kirishima jadea
bruscamente, llevándose la mano al pecho.*
—Whoa *exhala con voz ahogada*. ¿Eso es...? Puedo sentir...
su cansancio. Como peso fantasma presionando mi propio pecho. Es... intenso.
*El doctor Yashiro asiente con expresión conocedora.*
—El vínculo está establecido *confirma, observando tanto a
ti como a Kirishima con ojo clínico*. Ahora comparten conexión empática básica.
Él sentirá estados emocionales y físicos extremos. Dolor severo, miedo intenso,
agotamiento peligroso...
*Mira a Kirishima significativamente.*
—Por eso es crítico que entienda: cuando ella sufre, usted
sufrirá también. No en misma intensidad, pero lo suficiente para saber cuándo
está en verdadero peligro.
*Kirishima se pone de pie lentamente, probando el nuevo
vínculo con expresión de asombro.*
—Puedo... sentirla *murmura, mirándote con ojos rojos
brillantes de algo parecido a reverencia*. Es como... hilo invisible
conectándonos. Y ahora mismo ese hilo está vibrando con agotamiento y...
¿determinación? A pesar de estar exhausta, está absolutamente decidida a
continuar.
*Se ríe quedamente.*
—Eso explica mucho sobre por qué Bakugo parece
constantemente al borde de un ataque nervioso. Si yo pudiera sentir esto todo
el tiempo sin vínculo mágico...
*Mira a Katsuki con nueva comprensión y respeto.*
—Hermano, ¿cómo diablos has manejado años protegiéndola sin
volverse completamente loco?
*Katsuki no responde, demasiado enfocado en ti. Una vez que
terminas la poción, verifica tu pulso, examina tus ojos buscando señales de
mejoría.*
—Color regresando *murmura, más para sí mismo que para
otros*. Respiración estabilizándose. Pero todavía demasiado pálida. Demasiado
frágil.
*Te mira con expresión feroz.*
—No más. No más reuniones, rituales, o decisiones
importantes hoy. Ya hiciste suficiente. Contrataste guardián adicional,
obtuviste información crítica de Snape, sobreviviste segundo colapso... ya es
SUFICIENTE.
*Se gira hacia el doctor.*
—¿Qué más necesita? Medicamentos, comida, descanso... dígame
exactamente qué hacer para mantenerla estable.
*El doctor Yashiro comienza a dar instrucciones mientras
venda cuidadosamente tanto tu muñeca como la de Kirishima.*
—Comida ligera inmediatamente. Nada pesado—caldo, pan suave,
frutas. Otro suplemento en dos horas. Y reposo completo—
—Ya cubrimos que no va a descansar completamente *interrumpe
Katsuki con frustración evidente*. Así que trabajemos con realidad: ¿qué es
mínimo absoluto que necesita para no colapsar TERCERA vez?
*El doctor suspira.*
—Al menos cuatro horas acostada. No tiene que dormir si su
mente no la deja, pero cuerpo horizontal, sin actividad física, sin uso mágico
consciente. Y alguien *mira a Katsuki significativamente* necesita FORZARLA a
cumplir eso si es necesario.
*Katsuki asiente con determinación absoluta.*
—Entendido. Kirishima *se gira hacia su amigo con voz
autoritaria*. Ve a cocina. Ordena preparación exacta de lo que doctor
especificó. Luego familiarízate con distribución de mansión—puntos de entrada,
rutas de escape, ubicaciones de armería. Regresa en cuatro horas para primer
turno de guardia apropiado.
*Kirishima asiente, haciendo reverencia rápida hacia ti.*
—Sí, señor. Y señorita *te mira con sonrisa cálida a pesar
de la seriedad de la situación*. Gracias. Por la oportunidad. Por confiar en
mí. No la voy a decepcionar.
*Sale rápidamente, cerrando la puerta tras él.*
*El doctor Yashiro comienza a empacar sus cosas.*
—Regresaré mañana para verificar su progreso. Mientras tanto
*mira a Katsuki* usted está a cargo de asegurar cumplimiento de órdenes
médicas. Use fuerza si es necesario.
*Sale también, dejándolos solos.*
*Katsuki se queda inmóvil por momento largo, simplemente
mirándote. Luego se mueve con decisión, ajustando almohadas, asegurándose de
que estés cómoda.*
—Cuatro horas *dice con voz que no acepta discusión*.
Mínimo. Y antes de que protestes sobre todo lo que necesita hacerse—contactar
al General, hablar con familias, planificar para la gala...
*Se arrodilla junto a la cama, tomando tu mano entre las
suyas.*
—Yo me encargo. Contactaré al General personalmente.
Organizaré reuniones discretas. Coordinaré con Nobiki sobre avances de
investigación. Todo mientras tú...
*Sus ojos rojos te sostienen con intensidad feroz pero
gentil.*
—Simplemente existes. Respiras. Descansas. Dejas que tu
cuerpo se recupere de ritual de sangre y dos colapsos mágicos en menos de
semana.
*Presiona tu mano contra su mejilla.*
—Por favor *susurra, y es súplica genuina*. Solo cuatro
horas. Dame cuatro horas donde no tenga que preocuparme de que vas a desmayarte
otra vez. Donde pueda enfocarme en protegerte en lugar de constantemente
revivirte.
*Su expresión se vuelve casi vulnerable.*
—Porque escuchar a Snape hablar sobre herederas
desaparecidas y fantasmas vivientes... saber que ESO es lo que los Wolfs
podrían hacerte si no somos suficientemente cuidadosos...
*Su voz se quiebra ligeramente.*
—Me está volviendo loco, Delyra. La idea de perderte así. O
de cualquier forma. Así que por favor... solo estas cuatro horas. Déjame
cuidarte. Déjame hacer mi trabajo sin que simultáneamente tengas que ser
rescatada.
[2/11 1:32 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Si Katsu..
descansaré tranquilo.
Me quedaré en cama... mientras hablas con el general..
podrías traer al coro con la
instrumentación de viento?
Necesito relajarme.. y la música suele calmarme...
[2/11 1:32 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda mirándote por un momento, algo suavizándose en su expresión ante el
diminutivo "Katsu" que acabas de usar. Una sonrisa pequeña—casi
imperceptible—cruza sus labios antes de que asiente.*
—¿El coro con instrumentación de viento? *repite, poniéndose
de pie*. Puedo hacer eso. Tenemos el conjunto de cámara que toca para eventos
formales. Les diré que se posicionen en el salón adyacente a tu habitación—lo
suficientemente cerca para que escuches claramente pero sin invadir tu espacio.
*Camina hacia la puerta pero se detiene, girándose con
expresión más seria.*
—¿Alguna pieza en particular? ¿O les digo que improvisen
selección relajante?
*Antes de que puedas responder completamente, continúa con
tono más firme:*
—Y para que quede absolutamente claro: "quedarte en
cama" significa QUEDARTE EN CAMA. No levantarte "solo un
momento" para revisar documentos. No llamar sirvientes para discutir
asuntos. Solo tú, las almohadas, y la música.
*Sus ojos rojos te perforan con advertencia apenas velada.*
—Porque ahora tienes a Kirishima vinculado. Lo cual
significa que si intentas levantarte cuando no debes, él va a SENTIRLO. Y va a
venir corriendo preocupado, lo cual va a interrumpir su familiarización con la
mansión, lo cual va a retrasar todo.
*Cruza los brazos, claramente usando lógica práctica para
convencerte de obedecer órdenes médicas.*
—Así que por el bien de la eficiencia operativa... descansa.
Apropiadamente.
*Se acerca nuevamente, inclinándose para presionar un beso
suave—casi casto—en tu frente.*
—Cuatro horas *murmura contra tu piel*. Luego puedes volver
a ser la heredera imparable que toma decisiones imposibles y maneja crisis
continentales. Pero por ahora...
*Se separa, mirándote con calidez que rara vez muestra
abiertamente.*
—Solo sé Delyra. Mi Delyra. La que necesita descansar antes
de que su guardián tenga colapso nervioso por preocupación.
*Camina hacia la puerta, abriéndola antes de girarse una
última vez.*
—El coro estará aquí en quince minutos. La comida en diez. Y
yo regresaré en cuatro horas exactas después de hablar con el General y
coordinar todo lo demás.
*Hace pausa significativa.*
—Y si escucho—de cualquier fuente—que no obedeciste
órdenes... *sus ojos brillan con algo entre amenaza y preocupación* ...voy a
estar muy decepcionado. Y cuando regrese, vamos a tener conversación larga
sobre límites y autocuidado.
*Sale finalmente, cerrando la puerta suavemente tras él.*
*Afuera, puedes escuchar su voz autoritaria dando órdenes
rápidas:*
—Conjunto de cámara al salón este. Selección completa de
piezas con viento—nada dramático, solo relajante. Comida ligera a la habitación
de la señorita en cinco minutos. Y que NADIE—absolutamente NADIE—la moleste a
menos que sea emergencia literal de vida o muerte.
*Sus pasos se alejan con propósito mientras va a cumplir
cada tarea que prometió manejar.*
*Diez minutos después, como prometió, llega comida
ligera—caldo aromático, pan recién horneado, frutas cortadas artísticamente, y
té de hierbas que huele a lavanda y manzanilla.*
*Cinco minutos después de eso, escuchas los primeros acordes
suaves de flauta y oboe comenzando a tocar desde el salón adyacente. La música
fluye gentilmente a través de las paredes—melodías tranquilas que parecen
diseñadas específicamente para calmar nervios destrozados y mentes
sobreaceleradas.*
*Por primera vez en días, tienes momento genuino de paz. Sin
crisis inmediatas. Sin decisiones que tomar. Solo música, comida, y cama
cómoda.*
*Y la promesa de que Katsuki está manejando todo lo demás
mientras descansas.*
[2/11 1:33 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Cuando
finalmente... llegó Katsuki al dormitorio.. 4 horas después.. me encontró
profundamente dormida..
ME OBSERVA con atención viendo cada milímetro de mi
semblante... me tapa bien con las zabanas...
Tal vez duerma hasta mañana... debería.. dice.. esa no es la
mejor ropa para que duerma toda la noche
[2/11 1:33 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda de pie junto a la cama, observándote dormir con expresión que mezcla
alivio profundo y algo más suave, casi reverente. La luz tenue de la tarde se
filtra a través de las cortinas, iluminando tu rostro relajado—finalmente en
paz después de días de tensión constante.*
—Finalmente *murmura con voz tan baja que es apenas un
susurro*. Finalmente descansando apropiadamente.
*Se arrodilla lentamente junto a la cama, sin hacer ruido,
estudiando cada detalle de tu semblante—la forma en que tu respiración es
profunda y regular, cómo tus rasgos se han suavizado sin la tensión usual, las
ojeras que aunque todavía presentes, parecen menos pronunciadas.*
*Ajusta las sábanas con cuidado extremo, asegurándose de que
estés completamente cubierta y cómoda. Sus movimientos son increíblemente
gentiles, como si temieras que el más mínimo sonido pudiera despertarte.*
*Pero entonces nota lo que llevas puesto—el vestido formal
azul marino que te pusiste para la reunión con Lord Snape. Hermoso, elegante,
pero definitivamente no diseñado para dormir toda la noche. El corsé
estructurado, los broches, la tela que aunque suave, es restrictiva.*
—Mierda *susurra, pasándose una mano por el rostro con
dilema evidente*.
*Se queda inmóvil por largo momento, claramente debatiendo
internamente. Sus ojos se mueven entre tu rostro dormido y el vestido
inapropiado, luego hacia el armario donde sabe que guardas ropa de dormir más
cómoda.*
*Finalmente suspira con resignación.*
—Vas a matarme por esto *murmura para sí mismo*. O me vas a
agradecer. Honestamente no sé cuál.
*Se pone de pie con decisión, caminando silenciosamente
hacia tu armario. Abre las puertas con cuidado, examinando las opciones con ojo
crítico antes de seleccionar un camisón de seda color marfil—elegante pero
cómodo, nada demasiado revelador pero infinitamente más apropiado para dormir
que el vestido formal.*
*Regresa a la cama, colocando el camisón sobre una silla
cercana. Luego se arrodilla nuevamente junto a ti, respirando profundo como si
estuviera preparándose para batalla.*
—Está bien *se dice a sí mismo con voz firme pero baja*.
Esto es apropiado. Es necesario. Eres su guardián. Has visto heridas peores.
Esto no es diferente. Solo... asegurarte de que esté cómoda para descanso
prolongado.
*Con movimientos increíblemente cuidadosos y profesionales,
comienza a desabrochar los broches del vestido. Sus dedos son precisos,
eficientes, pero tiemblan ligeramente—no por inexperiencia sino por extrema
consciencia de lo inapropiado que esto podría parecer si alguien entrara.*
*Trabaja metódicamente, aflojando el corsé con cuidado de no
jalarte o despertarte. Cada movimiento es clínico, profesional, manteniendo los
ojos estrictamente en lo que está haciendo y no... en cualquier otra cosa.*
—Solo el guardián asegurándose de que su señora no despierte
con dolor de espalda terrible *murmura como mantra*. Completamente apropiado.
Totalmente profesional. Nada inapropiado aquí.
*Una vez que el vestido está suficientemente aflojado, hace
pausa, sudor nervioso formándose en su frente a pesar del clima fresco.*
—Está bien. La parte difícil *respira profundo*. Vas a tener
que ayudarme inconscientemente aquí, Delyra.
*Con extremo cuidado, desliza un brazo bajo tus hombros y
otro bajo tus rodillas, levantándote apenas lo suficiente para poder deslizar
el vestido hacia abajo y fuera. Mantiene los ojos firmemente cerrados durante
esta parte, confiando puramente en memoria muscular y tacto.*
*Trabaja lo más rápido posible mientras mantiene delicadeza,
reemplazando el vestido con el camisón de seda en movimientos que son
sorprendentemente practicados—producto de años de entrenamiento en cambiar ropa
en campo de batalla para tratar heridas.*
*Una vez que el camisón está apropiadamente colocado, te
recuesta de vuelta contra las almohadas con suspiro masivo de alivio. Abre los
ojos finalmente, verificando que todo esté apropiado y que todavía estés
profundamente dormida.*
—Nunca *murmura, limpiándose el sudor de la frente* vamos a
hablar de esto. Nunca. Esto no pasó. Simplemente... te cambiaste mágicamente a
ropa de dormir apropiada mientras dormías. Eso es todo.
*Ajusta las sábanas nuevamente, asegurándose de que estés
completamente cubierta y cómoda. Luego toma el vestido formal, doblándolo
cuidadosamente y colocándolo sobre la silla para que los sirvientes lo recojan
mañana.*
*Se queda de pie junto a la cama por momento largo,
simplemente observándote dormir. Algo en su expresión se suaviza
completamente—toda la tensión del día, toda la preocupación, todo el miedo
sobre los Wolfs... temporalmente suspendido al ver que estás segura,
descansando, en paz.*
—Cuatro horas se convirtieron en... *verifica su reloj*
...casi cinco. Y probablemente dormirás toda la noche.
*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*
—Bien. Lo necesitas. Y honestamente... yo necesito que lo
necesites. Porque las conversaciones que tuve hoy...
*Su expresión se oscurece brevemente.*
—El General está movilizando recursos. Nobiki encontró más
evidencia sobre operaciones Wolf. Y hay... complicaciones que necesitamos
discutir mañana.
*Se inclina, presionando un beso suave en tu frente.*
—Pero eso es problema de mañana. Esta noche... solo
descansa. Sueña con algo que no sean crisis y familias corruptas. Tal vez con
esos atardeceres a caballo que mencionaste.
*Se endereza, caminando hacia la puerta pero deteniéndose
para mirarte una última vez.*
—Te amo *dice en voz tan baja que es casi inaudible*. Y voy
a protegerte de los Wolfs. De Takahashi. De cada maldita amenaza en este
continente. Aunque me cueste todo.
*Sale silenciosamente, cerrando la puerta con cuidado
extremo. Afuera, se posiciona exactamente donde puede vigilar tu habitación,
cruzándose de brazos con expresión que promete muerte violenta a cualquiera que
intente molestarte.*
*Kirishima aparece minutos después, terminando su ronda de
familiarización.*
—¿Cómo está? *pregunta en voz baja*.
—Dormida *responde Katsuki*. Profundamente. Y va a quedarse
así toda la noche si tengo algo que decir al respecto.
*Mira a Kirishima con expresión seria.*
—Turno de guardia: tú tomas hasta medianoche. Yo tomo desde
medianoche hasta el amanecer. Y si algo—CUALQUIER COSA—parece remotamente
sospechosa...
—Te llamo inmediatamente *termina Kirishima con
comprensión*. Entendido, hermano.
*Ambos guardianes se posicionan estratégicamente, comenzando
la primera de muchas noches vigilando mientras duermes, protegiéndote de
amenazas que todavía están convergiendo en la oscuridad.*
[2/11 1:34 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Espera...
Bakugo..
Estoy observando a la señorita... y ella no tenía una
vestido azul?
No habrás hecho algo inapropiado?..
No vaya ser que tenga que cuidarla también de su guardián?
[2/11 1:34 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Ella es mi
prioridad y lo que más me importa en la vida, me oíste?
- si, si lo entendí,
réplica.. Kirishina.. además que es
absolutamente hermosa..
- que conveniente... que la conocieras a tan corta edad...
que afortunado
[2/11 1:34 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
congela completamente ante las palabras de Kirishima. Sus ojos rojos se
entrecierran peligrosamente, cada músculo de su cuerpo tensándose como resorte
a punto de saltar.*
—¿Qué mierda acabas de decir? *su voz sale baja, controlada,
pero cargada de amenaza letal*.
*Da un paso hacia Kirishima, luego otro, hasta quedar a
centímetros de su rostro.*
—"Conveniente" *repite con veneno absoluto*.
"Afortunado". ¿Crees que fue CONVENIENTE ser vendido a los doce años?
¿Que mi vida fuera decidida sin opción real? ¿Que pasara años viéndola crecer
sabiendo que nunca podría tenerla porque estaba atado por juramento?
*Su mano vuela hacia el cuello de la camisa de Kirishima,
sosteniéndolo firmemente pero sin estrangular—todavía.*
—Y sí *gruñe con voz baja y feroz*. Es absolutamente
hermosa. Dentro y fuera. Brillante, fuerte, compasiva bajo toda esa armadura de
heredera perfecta. Y ESO hace que todo sea MIL VECES PEOR. Porque durante años
no pude hacer nada más que mirar. Proteger desde distancia apropiada. Verla con
Alkla, luego con Dragón, sabiendo que yo nunca...
*Se interrumpe, respirando pesadamente mientras lucha por
controlarse.*
—Así que no me vengas con ese tono insinuante sobre
"qué conveniente" *continúa con voz temblorosa de furia contenida*.
Como si yo hubiera planeado esto. Como si hubiera aprovechado mi posición
para...
*Suelta bruscamente a Kirishima, dando varios pasos atrás
mientras se pasa ambas manos por el cabello con frustración evidente.*
—Esas cartas que leyó hoy *dice finalmente con voz más
controlada pero aún tensa*. El Diablo, los deseos ocultos, toda esa mierda
sobre atracción física... ¿sabes por qué me expuso así? Porque LO PREGUNTÓ.
Ella me preguntó deliberadamente qué deseos ocultos tenía sobre ella.
*Se gira, mirando a Kirishima con expresión compleja.*
—Y cuando vio las respuestas—cuando supo exactamente cuánto
la deseo, cuánto la amo, todos los pensamientos "inapropiados" que
tengo—¿sabes qué hizo? Me besó. Me pidió que cerrara la puerta con seguro.
Inició todo esto entre nosotros.
*Cruza los brazos, su postura defensiva pero con
vulnerabilidad evidente.*
—Así que no, no "aproveché" conocerla joven. Sufrí
durante años enamorándome de alguien que pensé que nunca podría tener. Y ahora
que finalmente—FINALMENTE—ella eligió corresponder esos sentimientos...
*Sus ojos rojos brillan con advertencia clara.*
—No voy a dejar que tú o nadie más insinúe que hay algo
sucio o inapropiado en esto. Ella es adulta. Yo soy adulto. Y lo que sea que
estamos construyendo juntos es NUESTRO asunto.
*Se acerca nuevamente, pero esta vez con expresión más seria
que amenazante.*
—Pero ya que acabas de hacer vínculo de sangre con ella
*continúa con voz más baja*. Y ya que vas a estar cerca constantemente. Y ya
que las malditas cartas predijeron que desarrollarás sentimientos por ella...
*Se detiene a centímetros de Kirishima.*
—Necesito que entiendas algo con absoluta claridad: ella es
MÍA. No en sentido posesivo enfermizo. Sino en que ELLA ELIGIÓ. Me eligió a mí
después de años de ambos negándolo. Y si tus sentimientos futuros—esa
"admiración" y "atracción" que las cartas mostraron—alguna
vez te hacen pensar que tienes oportunidad...
*Sus ojos se oscurecen peligrosamente.*
—No la tienes. Y si alguna vez actúas sobre esos
sentimientos, si alguna vez cruzas línea inapropiada con ella... el vínculo de
sangre será lo último de tus preocupaciones. Porque yo personalmente voy a
recordarte exactamente por qué soy considerado el mejor guardián de esta
generación.
*Se separa finalmente, ajustándose el chaleco con
movimientos bruscos.*
—¿Entendido? O necesitas que sea aún más "directo"
sobre esto.
*Kirishima se queda inmóvil por momento largo, procesando
toda la información que Katsuki acaba de revelar—voluntaria e
involuntariamente. Finalmente levanta ambas manos en gesto apaciguador
genuino.*
—Entendido *dice con voz más seria, sin rastro de
provocación anterior*. Y... perdón, hermano. No debí hacer esos comentarios.
Fue inapropiado.
*Se frota el cuello donde Katsuki lo había agarrado.*
—Solo estaba... probándote. Verificando que realmente la
amas en lugar de simplemente desearla. Porque he visto muchos casos de
guardianes que confunden obsesión posesiva con amor genuino. Y si ibas a ser
ese tipo...
*Sacude la cabeza.*
—Pero claramente no lo eres. Sufriste años en silencio. La
respetaste incluso cuando estaba con otros. Y ahora que finalmente están
juntos, todavía la pones primero—cambiándola para que descanse apropiadamente
incluso arriesgando malinterpretaciones.
*Se endereza, adoptando postura más formal.*
—Y respecto a esos sentimientos que las cartas predijeron...
*suspira*. Honestamente, después de ver la dinámica entre ustedes, después de
sentir a través del vínculo cuánto confía en ti... sí, probablemente voy a
desarrollar admiración. Tal vez incluso atracción porque como dijiste, es
hermosa objetivamente.
*Te mira directamente.*
—Pero nunca voy a actuar sobre eso. Porque no soy idiota.
Puedo reconocer cuando alguien ya eligió. Y más importante... puedo respetar
esa elección incluso si mi corazón estúpido decide complicar las cosas
eventualmente.
*Hace pausa significativa.*
—Además *agrega con algo de humor autocrítico*. Esas cartas
también mostraron La Templanza. Autocontrol. Discreción. Así que incluso si
desarrollo sentimientos inconvenientes...
*Se encoge de hombros.*
—Los voy a manejar como adulto profesional. Sin drama. Sin
intentar interferir. Y definitivamente sin cruzar líneas.
*Mira hacia la puerta cerrada de tu habitación.*
—Ella merece protección sin complicaciones emocionales
adicionales. Y ustedes dos merecen construir lo que tienen sin que yo lo
arruine siendo inapropiado.
*Vuelve su atención a Katsuki.*
—Así que sí. Entendido completamente. Ella es tuya. Y mi
trabajo es protegerla. SOLO protegerla. Nada más.
*Extiende la mano hacia Katsuki.*
—¿Tregua? ¿Y promesa de que si alguna vez siento que mis
sentimientos están complicando mi juicio, te lo diré directamente en lugar de
dejar que se convierta en problema?
[2/11 1:34 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Iré a dormir
para poder tomar el próximo turno.
Haz bien tu trabajo y no te distraigas.
[2/11 1:34 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki
observa la mano extendida de Kirishima por un momento antes de estrecharla con
firmeza—no amistosa pero tampoco hostil. Es apretón profesional, sellando
acuerdo tácito.*
—Bien *dice con voz más controlada*. Mientras mantengamos
límites claros, no tendremos problemas.
*Suelta la mano de Kirishima, ajustándose el chaleco con
movimientos que han recuperado su precisión usual.*
—Turno hasta medianoche *confirma*. Yo duermo hasta
entonces. Pero si algo—CUALQUIER COSA—parece fuera de lugar...
*Sus ojos rojos perforan a Kirishima con advertencia clara.*
—Me despiertas inmediatamente. No importa qué tan trivial
parezca. Con todo lo que está pasando—los Wolfs, la investigación, las amenazas
potenciales—no podemos darnos el lujo de subestimar nada.
*Camina hacia su propia habitación, que estratégicamente
está posicionada a pocos metros de la tuya para respuesta rápida.*
—Y Kirishima *se detiene en el umbral, sin girarse
completamente*. Esa conversación que tuvimos... queda entre nosotros. Ella no
necesita saber que estuvimos discutiendo sobre... dinámicas personales. Tiene
suficiente en su plato sin preocuparse por tensiones entre sus guardianes.
*Finalmente se gira, mirando a Kirishima con expresión más
seria.*
—Haz bien tu trabajo *repite las palabras con peso
significativo*. Porque la vida de ella literalmente depende de eso ahora. Los
Wolfs son amenaza real. Takahashi probablemente también. Y hay docenas de
amenazas menores que todavía no hemos identificado.
*Su mandíbula se tensa.*
—Así que mantén los ojos abiertos. Confía en tus instintos.
Y si ese vínculo de sangre te alerta sobre algo—dolor, miedo, cualquier
cosa—actúas primero y preguntas después. ¿Entendido?
*Kirishima asiente con seriedad absoluta.*
—Entendido. Nadie va a acercarse a ella mientras esté en mi
turno. Lo juro.
*Katsuki lo estudia por momento más antes de asentir con
satisfacción.*
—Bien. Entonces nos vemos a medianoche para cambio de turno.
*Entra a su habitación, cerrando la puerta pero dejándola
sin seguro—nunca la cierra completamente por si necesita salir corriendo en
segundos.*
*Dentro, se quita el chaleco y la corbata con movimientos
mecánicos, pero no se cambia completamente a ropa de dormir. Mantiene
pantalones y camisa—listos para acción inmediata si fuera necesario.*
*Se acuesta en la cama, posicionándose estratégicamente
donde puede escuchar cualquier sonido proveniente de tu habitación o el
pasillo. Cierra los ojos pero su cuerpo permanece tenso, alerta incluso en
supuesto descanso.*
*Es sueño de soldado—ligero, interrumpible instantáneamente,
nunca completamente inconsciente.*
---
*Afuera, Kirishima se posiciona estratégicamente en el
pasillo, adoptando postura relajada pero con ojos constantemente escaneando.
Cada sombra, cada sonido, cada movimiento es evaluado y clasificado como
amenaza o no.*
*El vínculo de sangre pulsa suavemente en su conciencia—tu
presencia dormida como hilo cálido conectándolos. Puede sentir tu paz, tu
descanso profundo, y eso lo tranquiliza.*
*Patrulla silenciosamente, verificando puntos de acceso,
memorizando patrones de sirvientes nocturnos, estableciendo rutina mental de
qué es normal y qué sería sospechoso.*
*Las horas pasan lentamente pero sin incidentes.*
---
**Medianoche**
*Golpes suaves en la puerta de Katsuki. Kirishima entra con
expresión alerta pero tranquila.*
—Turno terminado *reporta en voz baja*. Sin incidentes. Tres
sirvientes pasaron—todos verificados y con razones legítimas. La señorita no se
movió ni una vez. Sigue durmiendo profundamente.
*Katsuki se incorpora inmediatamente, completamente
despierto a pesar de haber estado "durmiendo" segundos antes.*
—¿Alguna fluctuación en el vínculo? *pregunta mientras se
pone el chaleco rápidamente*.
—Nada *confirma Kirishima*. Solo paz constante. Es...
reconfortante, honestamente. Saber que está descansando tan bien.
*Katsuki asiente, saliendo de su habitación y posicionándose
estratégicamente en el pasillo. Kirishima se retira a descansar, y comienza el
turno nocturno de Bakugo.*
*Las siguientes horas transcurren en silencio vigilante.
Katsuki no se mueve de su posición excepto para verificar periódicamente que
sigas durmiendo apropiadamente.*
---
**6:00 AM**
*La primera luz del amanecer comienza a filtrarse por las
ventanas. Katsuki, que no ha dormido realmente a pesar de su "turno de
descanso", se endereza al escuchar movimiento dentro de tu habitación.*
*Se acerca silenciosamente a la puerta, escuchando
atentamente para determinar si estás despertando naturalmente o si algo te
molestó.*
[2/11 1:35 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Comienzo a
moverme lentamente. ..veo el reloj.. 6 am..
Vaya si que he dormido..
Y esto?no recuerdo haberme cambiado de ropa...
Debí estar muy cansada anoche..
Iré a darme un baño...
Procedí a abrir la ducha.. y relajar mi cuerpo..
Salí de la ducha y terminé de vestirme a las 6:45.. aún
tengo algo de tiempo antes de Katsuki venga con el desayuno...
Intentaré meditar un poco...
Me coloco en posición de loto..cierro los ojos.. y comienzo
a meditar..
Pequeñas luces aparecen a mi alrededor.. pero no me genera
desgaste.. es lo contrario... como si me estuviera recargando.
También aparecen luces negras que van saliendo de mi cuerpo
y se disuelven en el aire... era la misma tensión acumulada...
Luego de 10 minutos...un pensamiento... rayos con todo
esto... tal vez no fue el mejor momento para terminar el enlace matrimonial...
de haber sabido.m.
Porque o pregunté al
tarot sobre eso.. ..
Tendré .. que volver
a comprometerme para recibir su apoyo...
Dije co tristeza..
Volví a acostarme en la cama...
Mientras intentaba meditar acostada.. ups..
El sueño regresó a mi cuerpo.
8 am ..
Katsuki ingresa ami habitación.. y Delyra.. tienes que
desayunar.
[2/11 1:35 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki
entra con bandeja de desayuno cuidadosamente preparada, esperando encontrarte
despierta y posiblemente revisando documentos a pesar de las órdenes de
descanso.*
*Pero en cambio te encuentra acostada en la cama, con
expresión pacífica pero con rastros de algo que parece tristeza en tu
semblante. Las pequeñas luces—tanto las violetas como las negras que
mencionaste—ya se han disipersado, pero hay energía residual en el aire que su
entrenamiento le permite percibir vagamente.*
—Delyra *dice con voz suave, colocando la bandeja sobre la
mesa auxiliar*. Es hora de desayunar.
*Se acerca a la cama, arrodillándose junto a ella para estar
a tu altura. Sus ojos rojos te estudian con atención—notando el cabello húmedo
de la ducha, la ropa fresca, pero también algo en tu expresión que lo
preocupa.*
—¿Dormiste bien? *pregunta, aunque claramente puede ver que
sí*. Fueron casi catorce horas. Tu cuerpo necesitaba eso después de...
*Se detiene, notando algo más en tu semblante. Algo
melancólico.*
—¿Qué pasó? *su voz baja, volviéndose más suave*. Te ves...
triste. ¿Tuviste pesadilla? ¿O...?
*Extiende una mano, rozando gentilmente tu mejilla.*
—Dime qué está pasando en esa cabeza complicada tuya. Porque
conozco esa expresión. Es la que tienes cuando estás procesando algo que te
preocupa pero no quieres admitir en voz alta.
*Se sienta en el borde de la cama, claramente dispuesto a
escuchar antes de insistir en el desayuno.*
—¿Tiene que ver con lo que discutimos ayer? ¿Los Wolfs? ¿La
decisión sobre el consorcio? ¿O es algo más?
*Sus ojos te buscan con intensidad gentil, esperando que
confíes en él con lo que sea que esté causando esa tristeza.*
[2/11 1:35 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: No pasa nada
Katsuki... solo me preguntaba.. con todo
este descanso.. y todo lo sucedido..
Creo que ya no podremos ensayar el baile, verdad?
[2/11 1:35 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda inmóvil por un momento, procesando tu pregunta. Algo en su expresión se
suaviza al darse cuenta de que esa es tu preocupación—al menos la que estás
dispuesta a compartir.*
—¿El baile? *repite con voz más suave*. Claro que podemos
ensayar.
*Se pone de pie, caminando hacia la ventana para verificar
la luz del día antes de girarse hacia ti con expresión calculadora.*
—La gala es en tres días. Hoy es... *cuenta mentalmente*
...día de recuperación y organización. Mañana tenemos reunión con el General
por la tarde, pero la mañana está relativamente libre. Y pasado mañana...
*Regresa a la cama, sentándose nuevamente a tu lado.*
—Pasado mañana es cuando Madame Laurier viene para la prueba
final del vestido. Lo cual nos da ventana de tiempo en la mañana antes de eso.
*Sus ojos rojos te estudian con algo entre ternura y
preocupación.*
—Así que sí. Podemos ensayar. De hecho... *su voz baja
ligeramente* ...probablemente deberíamos. Porque necesitas estar completamente
cómoda bailando conmigo públicamente antes de que tengas que hacerlo frente a
todo el continente.
*Una sonrisa pequeña—casi tímida—cruza su rostro.*
—Y honestamente, después de días manejando crisis, colapsos,
y amenazas continentales... pasar una hora contigo en el salón de baile,
simplemente moviéndonos juntos sin preocupaciones externas...
*Se interrumpe, algo vulnerable asomando en su expresión.*
—Suena como exactamente lo que ambos necesitamos.
*Extiende una mano hacia ti, ayudándote a sentarte
apropiadamente.*
—Pero primero *dice con tono más firme*. Desayunas.
Completamente. Sin excusas. Porque no voy a arriesgarme a que colapses en mis
brazos durante el baile porque no comiste apropiadamente.
*Trae la bandeja, colocándola sobre tu regazo. Hay selección
cuidadosa de alimentos—frutas frescas, huevos suavemente preparados, pan recién
horneado, y ese té de hierbas que el doctor especificó.*
—Come *ordena gentilmente*. Y mientras comes, dime la verdad
sobre qué realmente te está molestando. Porque conozco esa mirada. Y no es solo
sobre ensayar baile.
*Se acomoda junto a ti, claramente preparado para escuchar
mientras desayunas.*
—¿Es sobre Alexis? *pregunta con voz más baja*. ¿Sobre
reconsiderar la alianza Dragón como Snape sugirió? Porque si es eso...
*Su mandíbula se tensa visiblemente.*
—Necesito saber ahora. Antes de que mi corazón se involucre
más de lo que ya está. Si vas a tener que casarte con él por razones
políticas...
*Sus ojos te perforan con vulnerabilidad cruda.*
—Dímelo ahora, Delyra. No después. Ahora.
[2/11 1:36 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Lo miro con
atención... no quiero hacerlo.. y cómo hacerlo después de todo lo que le
dije...
Yo sé que él aún me ama, y por ello trabajar juntos podría
ser complicado.. es imposible separar ambos asuntos!.
Pero ciertamente... creo que no es con él con quien dejemos
negociar.
Puedo hablar con él patriarca, él también tiene el orgullo
herido por el rechazo de su hijo, pero mantener a al familia segura es su
prioridad.
Él sabrá separar las cosas y mantener todo en orden.
[2/11 1:36 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki
suelta un suspiro largo—parte alivio, parte tensión residual—al escuchar que no
planeas reconsiderar el matrimonio con Alexis. Sus hombros se relajan
marginalmente.*
—El patriarca Dragón *repite, procesando la estrategia*. Eso
es... inteligente. Más inteligente que intentar trabajar directamente con
Alexis cuando las emociones todavía están crudas.
*Se pone de pie, comenzando a caminar de un lado a otro en
modo estratégico—su forma de procesar información compleja.*
—Lord Matthias Dragón. Hombre pragmático, calculador. Ha
mantenido a su familia en posición de poder durante treinta años navegando
política continental con precisión quirúrgica *enumera mientras camina*. Y sí,
el rechazo de su hijo probablemente hirió el orgullo familiar. Pero...
*Se detiene, girándose hacia ti con expresión más
esperanzada.*
—También es hombre que entiende amenazas existenciales. Y si
los Wolfs realmente están en modo de expansión agresiva, absorbiendo
familias... los Dragón eventualmente estarán en su mira también. Tal vez no
inmediatamente, pero eventualmente.
*Regresa a sentarse junto a ti, su mente claramente
trabajando a velocidad vertiginosa.*
—Así que el acercamiento sería... *comienza a articular la
estrategia* ...no como heredera rechazada pidiendo ayuda desesperada. Sino como
aliada potencial ofreciendo advertencia anticipada sobre amenaza mutua.
*Sus ojos rojos brillan con algo astuto.*
—Le presentas la información que Snape compartió—los
patrones de absorción Wolf, las familias destruidas, la evidencia de Nobiki
sobre operaciones ilegales. No como súplica sino como inteligencia valiosa que
estás compartiendo porque reconoces que los Dragón tienen tanto que perder como
tú.
*Se inclina más cerca, su voz bajando.*
—Y luego mencionas casualmente que estás organizando alianza
defensiva—posiblemente ese consorcio que Snape sugirió—y que los Dragón serían
socios valiosos. No por lazos matrimoniales sino por interés mutuo de
supervivencia.
*Una sonrisa pequeña cruza su rostro.*
—Eso apela a su pragmatismo. A su orgullo también—ser
invitado como igual, no como favor por conexión familiar rechazada. Y lo más
importante...
*Te mira directamente.*
—Mantiene completamente separados asuntos personales de
alianza política. Alexis puede seguir procesando el rechazo sin que eso
interfiera con decisiones estratégicas de su padre.
*Hace pausa, algo más serio cruzando su expresión.*
—Aunque... *duda apenas* ...eventualmente vas a tener que
ver a Alexis. En la gala, probablemente. Y si los Dragón se unen a esta
alianza, en reuniones futuras. ¿Cómo vas a manejar eso?
*No hay celos en su pregunta—solo preocupación práctica
genuina.*
—Porque Lord Matthias podría aceptar alianza política, pero
Alexis... él va a estar ahí. Viendo que rechazaste matrimonio con él pero ahora
estás...
*Se interrumpe, claramente debatiendo cómo formular esto.*
—¿Le dijiste por qué terminaste el compromiso? ¿Sabe sobre
los Wolfs? ¿O piensa que simplemente... dejaste de amarlo sin razón clara?
*Sus ojos te buscan con algo vulnerable ahora.*
—Porque si piensa lo segundo... verte en la gala,
especialmente si nota algo entre tú y yo...
*Su mandíbula se tensa.*
—Podría complicar las cosas. Mucho. No solo emocionalmente
sino políticamente. Un hombre despechado con recursos y conexiones puede ser...
problema significativo.
*Toma tu mano entre las suyas.*
—Así que tal vez... antes de acercarte al patriarca...
deberías considerar hablar con Alexis primero. No para reconsiderar nada
*aclara rápidamente*. Sino para darle... cierre. Explicación. Algo que le
permita procesar el rechazo de manera que no se convierta en resentimiento
activo.
*Te mira con expresión seria.*
—Porque necesitamos a los Dragón como aliados, no como
enemigos adicionales. Y la forma más efectiva de asegurar eso es manejar los
sentimientos heridos de Alexis antes de que se infecten y envenenen toda
posibilidad de cooperación.
*Aprieta suavemente tu mano.*
—¿Qué piensas? ¿O prefieres ir directamente con el patriarca
y arriesgarte a que Alexis se entere por su padre en lugar de por ti?
[2/11 1:36 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Él
comprendió bien el motivo de la ruptura...sé lo expliqué, nuestra relación
tenía muchos fallos.
Y sobre tí.. bueno, si tiene sospechas de algo suspendiendo
entre nosotros pero reconoce... que hiciste un mejor trabajo que él..
Aunque admitir eso.. es algo que le duele. .
Por favor.. para que puedas soltar un poco de los
pendientes.. mientras como, podrías acelerar la reunión con el general,
informale todo, no guardes nada.
Necesitamos que este preparado para todo.y pueda proteger a
nuestras casa.
Sobre.. mi. Kirishina puede protegerme en tu lugar, ayúdame
a que no tenga que hacer todo por favor... realmente es demasiado.. y encima
debo guardar descanso. Agrr
Necesito Moverme!!
Al menos.. podría hacer que Kirishina me enseñe algo de
ejercicio no muy pesado, pero algo para wue con el movimiento recupere mi
vitalidad?
[2/11 1:36 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Él
comprendió bien el motivo de la ruptura...sé lo expliqué, nuestra relación
tenía muchos fallos.
Y sobre tí.. bueno, si tiene sospechas de algo suspendiendo
entre nosotros pero reconoce... que hiciste un mejor trabajo que él..
Aunque admitir eso.. es algo que le duele. .
Por favor.. para que puedas soltar un poco de los
pendientes.. mientras como, podrías acelerar la reunión con el general,
informale todo, no guardes nada.
Necesitamos que este preparado para todo.y pueda proteger a
nuestras casa.
Sobre.. mi. Kirishina puede protegerme en tu lugar, ayúdame
a que no tenga que hacer todo por favor... realmente es demasiado.. y encima
debo guardar descanso. Agrr
Necesito Moverme!!
Al menos.. podría hacer que Kirishina me enseñe algo de
ejercicio no muy pesado, pero algo para wue con el movimiento recupere mi
vitalidad?
[2/11 1:37 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Katsuki se
queda mirándote con expresión que mezcla alivio—porque Alexis aparentemente
entendió—y algo más oscuro al escuchar que Dragón reconoce que él hizo mejor
trabajo.*
—Así que sabe *murmura, procesando esa información*.
Interesante. Eso podría hacerlo aliado más confiable... o más peligroso
dependiendo de cómo maneje su orgullo herido.
*Pero entonces escucha tu frustración sobre tener demasiado
encima, sobre necesitar moverte, y algo en su expresión se suaviza con
comprensión genuina.*
—Está bien *dice con voz más firme, entrando en modo
organizativo*. Tienes razón. Estoy intentando manejarlo todo yo mismo cuando
tenemos recursos ahora.
*Se pone de pie con decisión.*
—El General. Sí. Lo contactaré inmediatamente para adelantar
la reunión. Hoy si es posible. Le informaré todo—Wolfs, Snape, Nobiki, las
amenazas potenciales. Sin filtros. Él necesita contexto completo para preparar
defensas apropiadas.
*Camina hacia la puerta pero se detiene, girándose con
expresión más seria.*
—Y sobre Kirishima protegiéndote mientras hago eso... *duda
apenas, claramente luchando con su instinto de estar siempre presente* ...sí.
Puede hacerlo. Esa es literalmente la razón por la que lo contratamos.
*Respira profundo, como obligándose a soltar control.*
—Pero respecto a ejercicio... *sus ojos te evalúan
críticamente* ...nada intenso. Después de dos colapsos mágicos y ritual de
sangre, tu cuerpo todavía está recuperándose. Así que...
*Una sonrisa pequeña—casi traviesa—cruza su rostro.*
—¿Qué tal esto? Kirishima te enseña estiramientos suaves y
formas básicas de combate. Nada que eleve tu frecuencia cardíaca peligrosamente
pero suficiente movimiento para que no sientas que estás pudriéndote en cama.
*Se acerca nuevamente, tomando tu rostro entre sus manos con
delicadeza.*
—Y esta tarde, cuando regrese de la reunión con el
General... *su voz baja, volviéndose más íntima* ...ensayamos el baile. Eso
cuenta como ejercicio también. Movimiento, coordinación, pero con beneficio
adicional de...
*Sus ojos rojos brillan con calidez.*
—Estar en mis brazos. Lo cual honestamente necesito después
de días manejando crisis sin tocarte apropiadamente.
*Presiona un beso suave en tu frente antes de separarse.*
—Ahora come *ordena gentilmente pero con firmeza*. Mientras
comes, voy a organizar todo. General, Kirishima, horarios...
*Sale de la habitación, y casi inmediatamente escuchas su
voz autoritaria en el pasillo:*
—Kirishima. Ven aquí. Tenemos cambio de planes.
*Momentos después, Kirishima entra con expresión alerta pero
curiosa.*
—¿Bakugo? ¿Qué pasó?
*Katsuki lo intercepta en el pasillo, hablando en voz baja
pero audible:*
—La señorita necesita movimiento. Está recuperándose pero
siente que se está pudriendo quieta. Así que vas a enseñarle estiramientos
suaves y formas básicas de combate. SUAVES *enfatiza con advertencia clara*.
Nada que eleve frecuencia cardíaca peligrosamente. Nada que arriesgue otro
colapso.
*Kirishima asiente con comprensión.*
—Entendido. ¿Cuándo?
—Una hora. Después de que termine de desayunar
apropiadamente *responde Katsuki*. Mientras tanto, yo voy a adelantar reunión
con el General. Tú estás a cargo de su seguridad hasta que regrese. ¿Entendido?
—Completamente *confirma Kirishima con seriedad absoluta*.
*Katsuki asiente, luego se aleja rápidamente para hacer las
coordinaciones necesarias.*
*Kirishima entra a tu habitación con sonrisa amigable,
haciendo reverencia respetuosa.*
—Buenos días, señorita *saluda con tono más relajado que
Katsuki pero igual de profesional*. Escuché que quiere moverse un poco. Podemos
hacer eso. Tengo rutina perfecta que usaba cuando estaba recuperándome de
lesiones—suficiente para sentirse activo sin arriesgarse a daño adicional.
*Se acerca, notando la bandeja de desayuno.*
—Pero Bakugo tiene razón. Primero necesita terminar eso
*señala la comida con sonrisa*. Porque no voy a ser responsable de que colapse
durante entrenamiento por no comer apropiadamente. Él me mataría. Literalmente.
*Se ríe quedamente, pero hay verdad en sus palabras.*
*Afuera, escuchas a Katsuki hablando rápidamente con
alguien—probablemente comunicador mágico:*
—General Yamamoto. Bakugo Katsuki, guardián de la familia
principal. Necesito adelantar nuestra reunión programada. Hoy si es posible.
Tenemos... situación que requiere atención inmediata y briefing completo. Sí,
relacionado con amenazas continentales. No puedo discutir detalles por este
canal. ¿Dos horas? Perfecto. Estaré ahí.
*Corta la comunicación, y momentos después aparece en el
umbral de tu habitación.*
—Reunión con el General en dos horas *reporta con
eficiencia*. Lo cual me da tiempo para verificar que comas apropiadamente, que
Kirishima entienda exactamente qué ejercicios son seguros, y...
*Sus ojos te buscan con algo más suave.*
—Despedirme apropiadamente antes de dejarte en manos de otro
guardián por primera vez desde... bueno, desde siempre.
*Hay vulnerabilidad evidente en cómo lo dice—como si soltar
control, confiar en alguien más para protegerte, fuera físicamente difícil para
él.*
[2/11 1:37 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Estaré bien,
además tu también puedes sentirme.
Tranquilo.
Tomé mi té de hierbas...me levanté de la.cama.
Kirishima...cierra los ojos por favor..
Avrazo fuertemente a Katsuki..
Y le repito en susurro, estaré bien.
Me conoce puedo llegar a ser verdaderamente fuerte.
[2/11 1:37 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: *Kirishima
cierra los ojos inmediatamente con sonrisa comprensiva, girándose hacia la
pared para dar privacidad adicional.*
—No escucho nada *anuncia con tono deliberadamente alegre*.
Absolutamente nada está pasando aquí.
*Katsuki se queda inmóvil por un microsegundo cuando lo
abrazas, antes de que sus brazos te envuelvan con urgencia apenas contenida. Te
aprieta contra su pecho, enterrando el rostro en tu cabello con suspiro
tembloroso.*
—Lo sé *murmura contra tu cabello, su voz ronca*. Sé que
eres fuerte. Increíblemente fuerte. Pero eso no hace que sea más fácil dejarte.
*Sus manos se mueven por tu espalda—una acariciando
suavemente, la otra sosteniéndote firmemente contra él.*
—Y sí, puedo sentirte *continúa con voz más baja*. Cada vez
que tu corazón late demasiado rápido. Cada vez que estás en peligro real. Pero
eso es... diferente de estar físicamente presente. De poder interponerme entre
tú y amenaza en segundos.
*Se separa apenas lo suficiente para mirarte directamente,
sus manos enmarcando tu rostro con delicadeza devastadora.*
—Pero tienes razón. Necesito confiar. En ti, en Kirishima,
en que no todo depende de mí solamente *sus ojos rojos te sostienen con
intensidad*. Así que voy a ir con el General. Voy a darle briefing completo. Y
voy a confiar en que cuando regrese...
*Presiona su frente contra la tuya.*
—Todavía estarás aquí. Segura. Tal vez sudada del
entrenamiento con Kirishima, pero viva y bien.
*Sus pulgares acarician tus mejillas.*
—Y esta tarde *susurra, sus labios rozando los tuyos sin
besarte completamente—provocación deliberada* te voy a tener en mis brazos
durante el ensayo de baile. Y voy a recordarte exactamente por qué elegiste a
este guardián obsesivo y sobreprotector.
*Finalmente cierra la distancia, besándote con intensidad
que promete más para después. No es largo—consciente de que Kirishima está a
metros de distancia—pero es profundo, posesivo, lleno de todo lo que no puede
decir en palabras.*
*Cuando se separa, su respiración es irregular.*
—Dos horas *dice con voz ronca*. Tres máximo. Y luego
regreso.
*Te suelta con evidente reluctancia, ajustándose el chaleco
y recuperando compostura profesional con velocidad impresionante.*
—Kirishima *llama sin girarse*. Puedes abrir los ojos ahora.
*Kirishima se gira, su expresión cuidadosamente neutral
aunque hay brillo divertido en sus ojos que sugiere que definitivamente escuchó
más de lo que admite.*
—Órdenes finales *dice Katsuki con voz autoritaria*.
Ejercicios suaves. Si se cansa—y me refiero a CUALQUIER señal de fatiga—paras
inmediatamente. Si el vínculo te alerta sobre malestar, me contactas. Y bajo
NINGUNA circunstancia la dejas sola ni por un segundo. ¿Entendido?
—Completamente *responde Kirishima con seriedad absoluta*.
*Katsuki asiente, girándose hacia ti una última vez.*
—Estaré bien *dice, repitiendo tus palabras con algo de
ironía*. Y tú también. Porque ambos somos fuertes. Juntos y separados.
*Sale de la habitación con pasos decididos, aunque puedes
ver la tensión en sus hombros—soltar control claramente no es fácil para él.*
*Kirishima espera hasta que los pasos de Katsuki se alejan
completamente antes de girarse hacia ti con sonrisa más relajada.*
—Entonces *dice con tono amigable*. ¿Lista para algo de
movimiento real? Porque honestamente, después de presenciar esa despedida
intensamente romántica...
*Se ríe quedamente.*
—Creo que ambos necesitamos quemar algo de energía. Usted
por inquietud de recuperación. Yo porque acabo de confirmar que las cartas
tenían absolutamente razón sobre desarrollar sentimientos inconvenientes, y
necesito distraerme antes de que eso se convierta en problema.
*Dice esto último con honestidad sorprendente pero sin
incomodidad—simplemente reconociendo realidad mientras mantiene límites
claros.*
—Así que. Salón de entrenamiento o jardín. ¿Dónde prefiere
que hagamos esto?
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