miércoles, 4 de noviembre de 2026

PARTE 7

 Katsuki reunió las carpetas y las ordenó sobre el escritorio. Después tomó una hoja limpia y comenzó a enumerar todas las líneas de investigación pendientes. Quería un registro único para evitar que algún detalle quedara olvidado antes de la gala del jueves.

—Nobiki, Kabuya. Quiero que esto quede como resumen de nuestras órdenes. Cada punto debe tener un responsable y una actualización verificable.

Resumen general de investigaciones pendientes

1. Las tres compañías intermediarias

Nobiki colocó las tres fichas sobre la mesa.

Compañía

Zona / actividad

Vínculo bajo investigación

Vostok Meridian Trading

Europa oriental; comercio y distribución industrial

Reuniones de representantes con personas relacionadas con Viktor Sokolov

Atlantic Crown Logistics

Transporte, almacenamiento y carga marítima

Rutas hacia Sudamérica y documentación irregular de mercancías

Meridian South Maritime

Logística portuaria y transporte marítimo

Operaciones relacionadas indirectamente con sociedades vinculadas a Sokolov

Información que Katsuki ha solicitado:

  • Nombres de directores y representantes legales.

  • Accionistas y beneficiarios finales.

  • Identificación de los verdaderos propietarios y financiadores.

  • Representantes locales y socios comerciales.

  • Puertos utilizados y rutas marítimas.

  • Fechas y registros de operaciones.

  • Contratos con los Wolfs, Viktor Sokolov y la familia Rapso.

  • Posibles pagos o acuerdos con instituciones privadas que trabajan con menores.

  • Cambios de representantes legales y sociedades utilizadas para ocultar beneficiarios.

Responsable: Nobiki.

2. Viktor Sokolov

Información que debe investigarse:

  • Quién financia las sociedades en las que aparece involucrado.

  • Quién le da instrucciones y quién toma las decisiones finales.

  • Sus contactos con las tres compañías intermediarias.

  • Sus reuniones con representantes de los Wolfs y los Rapso.

  • Su participación en adquisiciones de propiedades de familias menores.

  • Sus movimientos recientes y posibles desplazamientos al extranjero.

  • La identidad de las personas que actúan como intermediarios en su nombre.

Hallazgos previos: durante cuatro años ha aparecido relacionado con adquisiciones de propiedades y participaciones empresariales. No suele figurar como propietario directo. Tres sociedades han cambiado de representantes legales, aunque sus beneficiarios finales parecen conducir al mismo grupo de inversores.

Responsable: Nobiki.

3. Familia Rapso

Información que Katsuki ha solicitado:

  • Origen de su fortuna y capital inicial.

  • Empresas mercantiles anteriores a su ingreso en los círculos aristocráticos.

  • Socios comerciales y financieros.

  • Relaciones con los Wolfs y Viktor Sokolov.

  • Empresas de transporte, almacenamiento y distribución vinculadas a la familia.

  • Identidad de quienes respaldaron su título nobiliario.

  • Quién presentó su candidatura ante la Corona y quién la aprobó.

  • Si existían relaciones con los Wolfs antes de recibir el título.

  • Identidad del hombre relacionado con sus almacenes que habría conversado con el policía Noix.

  • Posibles contratos con las tres compañías intermediarias.

Testimonios que deben verificarse:

  • Un comerciante afirma haber visto a un hombre relacionado con los almacenes Rapso conversando con Noix cerca de un parque.

  • Ambos supuestamente se dirigieron después hacia una fábrica Wolf.

  • Una mujer menciona vehículos de una empresa vinculada comercialmente con los Rapso que recogían cajas y trasladaban personas.

Responsables: Nobiki para los vínculos financieros y empresariales; Kabuya para los testimonios y la identificación del hombre.

4. Policía de la zona: Noix

Información pendiente:

  • Nombre completo e identidad oficial.

  • Rango, comisaría y jurisdicción.

  • Antigüedad y funciones en la zona.

  • Turnos y recorridos habituales.

  • Vehículos utilizados.

  • Contactos con las instituciones privadas investigadas.

  • Comunicaciones con representantes Wolf, Rapso o intermediarios.

  • Posibles registros de traslado de menores bajo su intervención.

Testimonios existentes:

Algunos habitantes aseguran haber visto a niños huérfanos caminando con Noix cerca de los parques próximos a las fábricas Wolf. Otros mencionan vehículos estacionados en las inmediaciones.

Orden expresa de Katsuki: no contactar ni confrontar a Noix todavía. Primero hay que verificar su identidad y reunir pruebas.

Responsable: Kabuya, con apoyo de Nobiki para los cruces documentales.

5. Menores desaparecidos y niños huérfanos

Prioridad máxima

Información que debe obtenerse:

  • Nombres de las familias que denunciaron desapariciones.

  • Identidad de los menores y fechas de desaparición.

  • Instituciones privadas que registraron sus traslados bajo tutela.

  • Copias de las autorizaciones y documentos utilizados.

  • Identidad de quienes firmaron los traslados.

  • Si las firmas corresponden a representantes autorizados.

  • Destino de los menores y rutas utilizadas.

  • Si fueron trasladados fuera de la región o del país.

  • Posible relación entre los niños desaparecidos y los huérfanos que vivían en las calles.

  • Últimos lugares donde fueron vistos.

  • Identidad de los testigos que los vieron con Noix.

Hallazgos previos:

  • Dos casos tienen registros oficiales de traslado bajo tutela de instituciones privadas, pero las familias niegan haber autorizado esos movimientos.

  • Algunos niños que vivían en las calles han dejado de aparecer en los parques.

  • Hay testimonios sobre vehículos sin distintivos y documentos firmados por personas que las familias no reconocen.

  • Un contacto escuchó que algunos menores habrían sido llevados fuera de la región, pero no hay confirmación.

Orden expresa de Katsuki: localizar a los menores antes que cualquier otra cosa. Las familias necesitan saber qué ocurrió con sus hijos.

Responsable: Kabuya.

6. Instituciones privadas

Información pendiente:

  • Identificar las dos instituciones mencionadas en los registros.

  • Determinar quiénes son sus propietarios y administradores.

  • Comprobar si pertenecen a una misma red.

  • Verificar quién autorizó los traslados.

  • Identificar a los representantes que firmaron los documentos.

  • Cruzar sus registros con las compañías intermediarias.

  • Investigar posibles pagos procedentes de sociedades relacionadas con los Wolfs, Rapso o Sokolov.

  • Determinar dónde se encuentran actualmente los menores registrados bajo su tutela.

Responsables: Nobiki para las relaciones financieras; Kabuya para los documentos y testimonios.

7. Mercancías y actividades ilícitas

Información pendiente:

  • Identificar a los comerciantes dispuestos a declarar discretamente.

  • Averiguar qué productos se venden a través de establecimientos aparentemente legales.

  • Identificar a los proveedores reales.

  • Verificar las cajas registradas como suministros médicos, productos químicos y materiales industriales.

  • Investigar quién entrega instrucciones a los intermediarios.

  • Identificar las rutas de distribución.

  • Comprobar posibles conexiones con las fábricas y almacenes Wolf.

  • Verificar si las empresas Rapso aparecen en las operaciones.

Testimonios previos: algunos comerciantes hablan de mercancías mezcladas con productos legales. Dos personas mencionaron a un representante de una compañía de distribución que podría coincidir con Sokolov, pero no pudieron identificarlo con certeza.

Responsable: Kabuya.

8. Informantes en el extranjero

Información pendiente:

  • Mantener comunicación segura con los dos informantes que ya respondieron.

  • Localizar al tercer informante.

  • Confirmar las operaciones de las tres compañías intermediarias.

  • Verificar los contactos con personas relacionadas con Sokolov.

  • Investigar las rutas marítimas hacia Sudamérica.

  • Comprobar los indicios de traslados de personas mediante documentación laboral.

  • Proteger las identidades de los informantes.

  • Evitar acercamientos que puedan comprometerlos.

Orden de Katsuki: entregar una actualización antes de la gala del jueves.

Responsable: Nobiki.

9. Investigación interna de nuestra propia casa

Katsuki pasó a una hoja distinta.

—No vamos a investigar a los demás mientras dejamos abierta nuestra propia puerta.

Información pendiente:

  • Revisar quién solicitó cada documento confidencial.

  • Identificar quién recibió cada informe y cuándo.

  • Verificar los accesos a registros financieros y comunicaciones.

  • Examinar contactos con informantes.

  • Revisar las personas que intervinieron en las comunicaciones con Ravencrest y Thornfield.

  • Investigar tres solicitudes de información sobre los movimientos del Grupo Neón.

  • Confirmar quién realizó realmente esas solicitudes.

  • Verificar si se utilizaron identidades ajenas o si hubo irregularidades administrativas.

  • Revisar accesos de personal administrativo, mensajeros, asistentes y comerciantes.

  • Identificar posibles filtraciones sin alertar al personal.

Responsable: Nobiki, bajo supervisión directa de Katsuki.

10. Coordinación y plazos

Plazo

Objetivo

Antes de la gala del jueves

Actualización de informantes, compañías y movimientos sospechosos

Antes de la reunión privada del viernes

Informe financiero de Rapso, Sokolov y las sociedades intermediarias

Prioridad inmediata

Localizar a los menores y verificar los traslados

Investigación continua

Noix, instituciones privadas y posibles filtraciones internas

Cuando terminó de escribir, Katsuki dejó la pluma sobre la mesa y miró a ambos.

—Quiero que recuerden tres cosas.

—Primero: los testimonios son testimonios, no pruebas concluyentes. Segundo: ningún apellido será declarado culpable hasta que tengamos evidencia. Y tercero...

Su voz adquirió un tono más severo.

—Los niños no son una pieza secundaria de esta investigación. Si alguien está utilizando instituciones, documentos oficiales o autoridad policial para hacerlos desaparecer, encontraremos a los responsables.

Nobiki recogió una copia del resumen. Kabuya hizo lo mismo.

—Entendido, señor.

Registro para recordar en la continuidad de la historia: las tres compañías son Vostok Meridian Trading, Atlantic Crown Logistics y Meridian South Maritime. Los nombres Noix y Viktor Sokolov siguen bajo investigación. Rapso es una posible conexión, todavía no demostrada. La prioridad de Katsuki es localizar a los menores. La gala será el jueves y la reunión privada con Ravencrest y Thornfield, el viernes.

Katsuki cerró la carpeta y se puso de pie.

—Doy por terminada la reunión. Pueden retirarse. Gracias por su servicio.

Nobiki inclinó la cabeza con respeto y recogió los documentos.

—A sus órdenes, señor. Le entregaré los primeros resultados en cuanto confirme la información de las compañías.

Kabuya hizo una reverencia más breve.

—Me ocuparé de los testimonios y de localizar a los menores. No dejaré que se pierda el rastro.

—Bien. Manténganme informado.

Ambos salieron del despacho. La puerta se cerró y, por primera vez en varias horas, Katsuki quedó a solas.

Miró los informes apilados sobre el escritorio. Tenía demasiadas preguntas y muy pocas respuestas. Se frotó el puente de la nariz, exhaló lentamente y miró el reloj.

Era momento de comprobar cómo estaba Delyra.

Ordenó los documentos, guardó bajo llave los informes más delicados y salió al corredor en dirección a los aposentos de ella.

Encontró a Delyra  ya despierta sentada Desayunando y con su pequeña dosis de suplemento mágico al lado como bebida adicional.


Gracias kirishima ya puedes descansar

Kirishima, que permanecía junto a la puerta, se enderezó al escucharla.

—Por supuesto, señorita. Que tenga una buena mañana.

Hizo una pequeña reverencia y, antes de marcharse, intercambió una mirada con Katsuki. Este último le indicó con un gesto que podía retirarse. Kirishima sonrió discretamente y se alejó por el corredor.

Katsuki entró en la habitación. Su mirada pasó primero por el desayuno y después se detuvo en el pequeño recipiente con el suplemento mágico.

—Veo que alguien decidió no esperar a que yo viniera a comprobar si seguía durmiendo.

Se acercó a la mesa y examinó brevemente la dosis.

—¿Ya tomaste el suplemento?

Luego ocupó una silla cercana. Su expresión seguía siendo seria, aunque el cansancio de la reunión había cedido un poco.

—La reunión terminó. Nobiki y Kabuya tienen bastante trabajo por delante.

La observó unos segundos.

—¿Has descansado bien?

Sí muchas gracias.  


Eran al rededor de las 9 de la mañana.  


Madamm llamó ya tiene listo el vestido y accesorios para mañana.  Vendrá a las 11 am a entregarlo personalmente  y asegurarse de que todo quede a la perfección

Katsuki miró hacia el reloj de pared. Las nueve de la mañana. Al escuchar lo de Madame, arqueó ligeramente una ceja.

—¿A las once? Parece que esa mujer considera que preparar un vestido para una gala requiere la misma precisión que organizar una campaña militar.

Se acomodó en la silla, tomando una taza de café.

—Aunque supongo que tiene motivos para ser tan meticulosa. Mañana habrá demasiadas miradas pendientes de ti.

Su expresión se volvió más seria.

—¿Ya sabes qué estilo eligió? ¿O pretende mantenerlo en secreto hasta su llegada?

Hizo una pausa y añadió, con una pequeña sonrisa ladeada:

—Y espero que no haya preparado algo con tantas capas que necesites ayuda para caminar. No pienso pasar la gala apartando a los invitados para que no pisen tu vestido.

Katsuki dejó la taza sobre la mesa y la miró con cierta incredulidad.

—Lo recuerdo. No pienso permitir que Madame convierta tu vestido en una jaula de seda.

Se inclinó ligeramente hacia delante.

—Acordamos que podrías moverte con libertad, caminar deprisa e incluso correr si la situación lo exigiera. Nada de faldas con tanto volumen que te impidan subir escaleras, corsés que dificulten la respiración o zapatos con los que apenas puedas mantener el equilibrio.

Su expresión se endureció un poco.

—Mañana estaremos rodeados de personas que no necesariamente nos desean nada bueno. Dmitri Wolf estará allí. No voy a tratar esa gala como un simple desfile de vestidos.

Hizo una pausa y añadió:

—Cuando llegue Madame, quiero revisar contigo el vestido y sus accesorios. Si no cumple lo que acordamos, tendrá que modificarlo.

Una sonrisa ladeada apareció en su rostro.

—Y si protesta, puedes recordarle que tu guardián tiene muy poca paciencia para los vestidos que ponen en peligro a su dueña.

Katsuki la escuchó sin interrumpir. Al terminar, una ceja se le elevó ligeramente, sobre todo al llegar a la explicación del escote en la pierna.

—Así que ese detalle era para mis ojos...

Una sonrisa ladeada apareció en su rostro. Se recostó en la silla, fingiendo una tranquilidad que no terminaba de convencer.

—Debí sospecharlo. Has dedicado bastante tiempo a asegurarte de que pueda reconocerte entre todos los invitados.

Después recuperó su expresión seria y enumeró los detalles:

—Azul medianoche, pedrería discreta de Swarovski, corsé integrado para mantener el escote en su sitio y permitirte moverte. Nada de estructuras rígidas que te impidan respirar o reaccionar.

Hizo una pausa.

—Y una abertura en la pierna para añadir un poco de sensualidad.

Sus ojos regresaron a ella.

—Madame ha conseguido que parezcas una dama de fortuna y refinamiento sin sacrificar tu movilidad. Eso me agrada.

Se inclinó un poco hacia delante, con una sonrisa más provocadora.

—Aunque tengo una objeción.

Dejó pasar un instante.

—Si ese vestido está pensado para distraerme, Delyra, tendrás que asumir que mañana me costará bastante mantener la atención en las conversaciones políticas.

Sé que la fiesta de de gales importantes pero va a ser la primera vez que bailemos juntos en público Y si te das cuenta será nuestra primera fiesta de gala como pareja

Katsuki dejó de sonreír con aquella expresión burlona. La miró unos segundos, como si acabara de comprender que para ella la gala significaba mucho más que una reunión política.

—Lo sé.

Su voz se volvió más baja.

—He asistido a demasiadas galas. He bailado cuando era necesario, he acompañado a personas por obligación y he pasado noches enteras fingiendo interés en conversaciones que preferiría evitar.

Se acercó un poco más a ella.

—Pero nunca había tenido una razón para esperar con tantas ganas una.

Tomó su mano y acarició suavemente sus nudillos con el pulgar.

—Mañana no seré solamente tu guardián. Voy a entrar contigo como tu pareja, voy a ofrecerte mi mano delante de todos y voy a bailar contigo sin fingir que eres una simple responsabilidad de esta casa.

Una sonrisa pequeña, orgullosa, apareció en sus labios.

—Y cuando empiece la música, quiero que te olvides un momento de los Wolfs, de Ravencrest y de todas esas familias que estarán observándonos.

Le sostuvo la mirada.

—Ese primer baile también es nuestro, Delyra. No pienso dejar que la política nos lo quite.

Por  cierto mis padres también irán a la fiesta

Katsuki alzó las cejas. Aquello sí parecía añadir una dificultad inesperada a la velada.

—Ah. Tus padres.

Se quedó pensativo unos segundos y luego soltó una breve exhalación por la nariz.

—Supongo que debería prepararme para algo más que las miradas de los Wolfs.

Volvió a mirarla, con una expresión entre seria y divertida.

—¿Ya saben que somos pareja o mañana tendré que presentarme formalmente ante ellos y explicar por qué su hija ha decidido enamorarse de su antiguo guardián?

Le apretó suavemente la mano.

—No me preocupa bailar delante de toda esa aristocracia. Pero admitiré que quiero causar una buena impresión ante tus padres. No pienso darles motivos para creer que no sé cuidar de ti.

Su sonrisa se ladeó.

—Aunque tampoco voy a prometerles que dejaré de discutir contigo. Eso sería mentirles desde el principio.

No íbamos a guardar el secreto? Dije entre risas.

Katsuki se quedó mirándola un instante. Después chasqueó la lengua y desvió la mirada, ligeramente avergonzado.

—Tch. Claro que sí. No necesito que me lo recuerdes.

Se pasó una mano por el cabello, recuperando su habitual expresión confiada.

—Tus padres no tienen por qué enterarse mañana. Podemos bailar, conversar y asistir juntos sin anunciar nada.

Volvió a mirarla con una sonrisa traviesa.

—Aunque tendrás que ayudarme con una pequeña dificultad.

Levantó su mano y depositó un beso breve sobre sus nudillos.

—No estoy acostumbrado a fingir que no quiero acercarme a ti cuando estamos rodeados de gente. Y mucho menos cuando llevas ese vestido.

Su sonrisa se ensanchó.

—Tendré que comportarme como un guardián ejemplar. Qué desgracia.

Ya luego podré hablar con mi madre sobre nosotros y estoy segura que se emocionará

Katsuki observó su rostro y su expresión se suavizó. No parecía molestarle la idea; más bien estaba considerando cómo sería ese momento.

—¿Ah, sí? ¿Tan segura estás?

Una sonrisa discreta curvó sus labios.

—Entonces espero que tu madre tenga una opinión favorable de mí. Aunque, considerando todas las veces que hemos discutido delante de ella, quizá tenga algunas preguntas.

Le acarició suavemente la mano.

—Cuando decidas contárselo, quiero estar contigo. No voy a esconderme detrás de mi uniforme ni a dejar que tengas que explicar nuestra relación tú sola.

Hizo una pausa y añadió con un tono más bajo, algo más íntimo:

—Y si se emociona tanto como dices, tendré que soportar que te abrace durante media hora mientras yo espero mi turno.

La miró con una sonrisa ladeada.

—Aunque no pienso competir con tu madre por eso. Todavía tengo algo de sentido común.

Finalmente terminé de comer.. . Kats.  Con todo esto que está pasando Qué dijo la familia cao sobre la reunión que cancelamos para cuándo está reprogramada

Katsuki se acomodó en la silla y su expresión cambió al escuchar la pregunta. Se tomó un momento para ordenar mentalmente los compromisos pendientes.

—La familia Cao aceptó la cancelación sin presentar objeciones. Entendieron que había asuntos urgentes que requerían nuestra atención.

Se cruzó de brazos.

—Pero todavía no hemos fijado una nueva fecha. Su último mensaje fue que estaban dispuestos a reunirse cuando nuestra agenda lo permitiera.

La miró directamente.

—Puedo pedirle a Nobiki que retome el contacto y proponga una fecha después de la reunión del viernes con Ravencrest y Thornfield. No quiero comprometerte con otra reunión antes de saber qué encontramos en la gala.

Hizo una pausa.

—¿Quieres que mantengamos la reunión con los Cao como prioridad para la próxima semana o prefieres esperar a tener más información sobre los Wolfs?

No están sucediendo muchas cosas me parece que es importante poner nuestra atención en ellos pero no quiero levantar sospechas cambiando nuestro cronograma de un día para otro envía uno de nuestros asistentes para que reciba la información que quiere darnos el líder del patriarca de la familia cao acerca de nuestra economía y comercios que tome nota toda la información y si tiene algún tipo de quejas o dudas que nos lo informe Así podríamos ahorrar un valioso tiempo y seguir cumpliendo con nuestras actividades a pesar de todo el desorden que está sucediendo en nuestra casa

Katsuki la escuchó con atención. Su expresión se volvió reflexiva mientras consideraba la propuesta. Finalmente, asintió.

—Estoy de acuerdo. No tenemos por qué paralizar los asuntos de la casa mientras investigamos a los Wolfs. Si modificamos cada compromiso de nuestra agenda, terminaremos llamando la atención de quienes precisamente queremos mantener desprevenidos.

Se levantó y se acercó al escritorio auxiliar, donde había dejado una pequeña libreta.

—Enviaré a uno de nuestros asistentes de mayor confianza. Alguien que conozca nuestros registros comerciales y tenga suficiente criterio para conversar con el patriarca Cao sin comprometer decisiones que nos corresponden a nosotros.

Anotó algunas instrucciones.

—Deberá recoger toda la información sobre nuestra economía, los comercios y los acuerdos pendientes. También registrará cualquier queja, duda o propuesta que el patriarca quiera plantearnos. No ofrecerá modificaciones contractuales ni prometerá inversiones sin consultarnos primero.

Dejó la pluma.

—Después nos entregará un informe completo. Así podremos responder a los Cao sin alterar el cronograma.

Se volvió hacia ella con una sonrisa discreta.

—Has encontrado una forma bastante sensata de mantener la casa funcionando en medio de este desorden.

Se acercó un poco más.

—Y hablando de mantener las cosas funcionando... creo que también deberíamos revisar quién se encargará de nuestras obligaciones mientras estemos en la gala. No pienso pasar la noche pendiente de informes cuando se supone que debo bailar contigo.

Sí llamaré a Yokomitsu para eso. me gustaría que kirishima aproveche también esta oportunidad de la gala para que Converse con las damas de diversas familias no solo los Wolfs pero quiero que kirishima vaya como tu invitado porque no quiero que todavía se note que es nuestro Guardián puede ir como el amigo de mi guardián

Katsuki asintió lentamente, considerando la propuesta.

—Eso puede funcionar. Kirishima asistirá como mi invitado personal, no como tu guardián ni como parte de tu escolta oficial. Lo presentaré como un amigo de confianza que me acompaña a la gala.

Se cruzó de brazos, pensativo.

—Y estoy de acuerdo en que no limite sus conversaciones a las damas Wolf. Si queremos comprender las relaciones entre las familias, debe acercarse también a las de Ravencrest, Thornfield, Cao y otras casas presentes.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Aunque tendremos que darle instrucciones bastante claras antes de dejarlo suelto entre la aristocracia.

Levantó un dedo.

—Nada de cortejar mujeres casadas, nada de promesas sentimentales y, sobre todo, que no confunda una conversación agradable con una invitación a enamorarse. Primero debe averiguar quiénes son, qué vínculos tienen y qué información pueden aportar.

Después la miró con cierta diversión.

—Hablaré con él personalmente. Y procuraré que no se tome tu encargo de «enamorar un poco» demasiado literalmente.

Se acercó a la mesa y tomó su taza.

—Por cierto, ¿quieres que Kirishima tenga libertad para conversar con los caballeros de las distintas familias también? Podría obtener información valiosa por ambos lados.

Sí, si no se vería demasiado mujeriego..

Di una gran carcajada.

Katsuki soltó una carcajada breve al verla reír. Negó con la cabeza y dejó la taza sobre la mesa.

—Exactamente. No quiero que mañana parezca que lo he traído para cortejar a todas las mujeres de la nobleza.

Su sonrisa se ensanchó.

—Además, si solo conversa con las damas, terminarán sospechando que tiene algún interés particular. Que hable con hombres y mujeres por igual, que sea sociable y que escuche más de lo que habla.

Se cruzó de brazos.

—Le diré que no convierta cada conversación en un interrogatorio. Tiene que ganarse la confianza de la gente, no hacerles sentir que están siendo investigados.

La miró con expresión burlona.

—Aunque ya me imagino su cara cuando le explique que debe comportarse como un caballero encantador y discreto.

Chasqueó la lengua.

—Ese hombre va a necesitar más preparación que nosotros para la gala.

Está entrenado para hacer un guardián y un soldado puede ir con su uniforme de entrenamiento igual a las mujeres puede que les guste verlo en uniforme así no habrá problemas y de repente dice o hace algo brusco porque comprenderán que es un soldado

Katsuki la miró unos segundos y después dejó escapar una risa nasal.

—Tch. Ahora entiendo. Quieres aprovechar su aspecto de soldado para justificar sus modales.

Se cruzó de brazos, divertido.

—No es una mala idea. Puede asistir con su uniforme de gala militar, siempre que no lleve insignias que revelen su verdadera función dentro de nuestra casa. Así será presentado como un compañero mío de servicio y no como tu guardián personal.

Hizo una pausa, imaginando la escena.

—Y sí, probablemente algunas damas encuentren atractivo a un hombre uniformado. Kirishima no tendrá que esforzarse demasiado para iniciar conversaciones.

Su expresión se volvió algo más seria.

—Pero una cosa: que sea soldado no le da permiso para comportarse como un bruto. Puede ser directo, tener cierta torpeza social y conservar su carácter. Eso incluso podría hacerlo parecer más auténtico.

Sonrió de lado.

—Hablaré con él. Aunque sospecho que cuando le diga que su misión consiste en conversar con medio salón, va a preguntarme si también debe conquistar al general Yamamoto.

Y una pequeña risa y dije parece que tú te estás divirtiendo más con esto que yo

Katsuki soltó una risa baja y se acercó a ella, apoyando una mano en el respaldo de su silla.

—¿Y cómo no voy a divertirme? Kirishima es capaz de enfrentarse a una docena de hombres armados sin pestañear, pero basta con pedirle que converse con una dama elegante para que empiece a sudar.

Negó con la cabeza, todavía sonriendo.

—Aunque debo admitir que me intriga descubrir cuántas amistades habrá conseguido antes de que termine la noche.

La miró de reojo.

—Eso sí, si regresa con una propuesta de matrimonio, te dejaré a ti explicarle que su misión era recopilar información, no buscar esposa.

Se inclinó un poco hacia ella, con una sonrisa traviesa.

—Y no te hagas la inocente, Delyra. Fuiste tú quien tuvo la idea de ponerlo a conquistar salones enteros.

Su contrato le permitía contraer matrimonio pero no esperamos que suceda tan rápido.

Katsuki arqueó una ceja y soltó una pequeña risa.

—Por supuesto que puede casarse. No pienso mantenerlo soltero por decreto de esta casa.

Se cruzó de brazos, aunque su expresión conservaba cierta diversión.

—Pero tienes razón. No esperaba que nuestra primera misión social terminara con Kirishima encontrando esposa.

Hizo una pausa y añadió con tono burlón:

—Aunque, si sucede, espero que tenga el buen juicio de presentármela antes de anunciar una boda. No quiero enterarme por una invitación enviada a mi despacho.

Después suavizó un poco la expresión.

—Se merece tener una vida propia, Delyra. Que encuentre a alguien, si así lo desea. Solo quiero asegurarme de que no confunda sus obligaciones con sus sentimientos.

La miró de reojo.

—Algo que, por cierto, nosotros tampoco supimos hacer demasiado bien.

Ay katsuki le dije mirando solo con cierta manera sobre su nueva misión aquí Quiero ver su reacción aunque ya se le había asignado hablar con ciertas damas Wolf desde antes pero no con la intención de enamorarlas Así que primero llámalo para ver qué ha logrado tu información Ha logrado obtener del poco tiempo que he podido mientras no estaba en la casa y de ahí de informe sobre la actualización de su misión.

Katsuki soltó una risa breve al captar el verdadero interés de Delyra.

—Ah, de modo que quieres inspeccionar los resultados de nuestro distinguido diplomático antes de enviarlo a conquistar el resto del salón.

Se dirigió al escritorio y tomó la campanilla para llamar a un sirviente.

—Que busquen a Kirishima. Dile que venga a mi despacho. Quiero hablar con él sobre los contactos que ha establecido con las damas Wolf.

El sirviente hizo una reverencia y salió.

Katsuki regresó junto a Delyra, apoyándose en el borde del escritorio.

—Primero escucharemos su informe: con quién ha hablado, qué ha averiguado y si ha conseguido información útil sobre la familia Wolf. Después le explicaremos los cambios para la gala.

La miró con una sonrisa ladeada.

—Y quiero ver su cara cuando descubra que ahora también tendrá que conversar con caballeros. Aunque sospecho que lo de las damas le resultará bastante más sencillo.

Al cabo de unos minutos, se escucharon pasos en el corredor. Kirishima llamó a la puerta.

—¿Me mandó llamar, señor?

—Adelante, Kirishima. Entra. Tenemos que revisar tu informe.

Cristina ingresó al salón y encontró a Celia a delira con los platos ya vacíos un vestido elegante y Akatsuki sentado a su lado con su uniforme y guantes blancos.

Kirishima entró al salón con paso firme. Su mirada pasó primero por la mesa, donde los platos del desayuno ya estaban vacíos, y después se detuvo en Delyra. Al verla acompañada de Katsuki, hizo una reverencia respetuosa.

—Buenos días, señorita Delyra.

Luego dirigió la atención a Katsuki, reparando en su uniforme impecable y sus guantes blancos.

—Señor, me informaron que quería verme.

Katsuki asintió y señaló una silla frente a ellos.

—Siéntate. Queremos escuchar cómo ha avanzado tu misión con las damas de la familia Wolf.

Kirishima tomó asiento, algo intrigado.

—He conseguido establecer conversación con algunas de ellas. Todavía estoy reuniendo información, pero hay ciertos detalles que podrían interesarles.

Katsuki apoyó los antebrazos sobre la mesa.

—Adelante. Empieza por decirnos con quién has hablado y qué has averiguado. No omitas los detalles incómodos.

He hablado con las hijas de tres familias principales principales y 10 sirvientas aproximadamente.

Katsuki levantó ligeramente las cejas.

—¿Diez sirvientas y las hijas de tres familias principales? Has conseguido moverte bastante en poco tiempo.

Se acomodó en su silla, mientras Kirishima asentía con cierta satisfacción.

—Las conversaciones con las sirvientas fueron más sencillas. Algunas parecen conocer bastante bien los movimientos cotidianos de sus señoras y los visitantes que reciben.

—¿Y las hijas de esas familias? —preguntó Katsuki.

—Con ellas he tenido conversaciones más formales. Dos son solteras y una está comprometida. No he intentado acercarme demasiado todavía, pero conseguí que hablaran sobre las reuniones sociales y las visitas recientes de los Wolf.

Katsuki entrecerró los ojos, interesado.

—Bien. Quiero nombres, relaciones familiares y cualquier información que hayas obtenido sobre los Wolfs. También quiero saber si alguna de esas conversaciones te permitió descubrir algo que no aparezca en nuestros informes.

Después miró brevemente a Delyra, con una sonrisa apenas perceptible.

—Y parece que nuestra señorita está interesada en conocer los resultados de tu trabajo. Así que procura que el informe sea bueno, Kirishima.

La sirvienta se admiten haber visto mucho movimiento en la casa de los wolfs y que un hombre de Aproximadamente 40 años ingresa a horas muy tarde de la noche Al parecer están teniendo reuniones improvistas suelen encontrar pequeñas tazas de té al amanecer y restos de papel como si hubieran estado tomando notas no saben exactamente a qué hora se se retira que el hombre pero a veces escuchan ruidos y gritos a altas horas de la madrugada. También está comenzando a ingresar medicamento a una de las familias secundarias de la familia Wolf dicen que el hijo se encuentra gravemente enfermo pero que desconocen el motivo de su enfermedad a veces van y vienen médicos pero realmente nadie ha visto salir al hijo hace aproximadamente 10 meses solo una pequeña sirvienta es la encargada de llevarle la comida sin embargo no he podido acercarme a ella

Kirishima dejó de sonreír. Hasta entonces había mantenido una actitud relativamente distendida, pero al llegar a la última parte del informe su expresión se volvió mucho más seria.

—Hay algo más, señorita Delyra. Una de las sirvientas que trabaja en la residencia Wolf me contó que últimamente ha visto mucho movimiento durante la noche.

Katsuki apoyó los antebrazos sobre el escritorio, prestando toda su atención.

—Continúa.

—Según ella, un hombre de unos cuarenta años entra a la casa a horas muy tardías. No saben quién es ni qué cargo tiene. Las reuniones parecen improvisadas; al amanecer encuentran pequeñas tazas de té y restos de papeles, como si hubieran tomado notas durante horas. No saben cuándo se marcha. Algunas noches también han escuchado ruidos y gritos en la madrugada.

Katsuki entrecerró los ojos.

—¿Gritos? ¿De hombres o de mujeres?

—No pudieron distinguirlo. Las sirvientas procuran no acercarse cuando sucede.

Kirishima hizo una pausa antes de continuar.

—También me hablaron de una familia secundaria vinculada a los Wolfs. Al parecer, están recibiendo medicamentos con bastante frecuencia porque uno de sus hijos está gravemente enfermo. Los médicos entran y salen, pero nadie recuerda haber visto al muchacho salir de su habitación en unos diez meses.

El silencio se hizo más pesado.

—¿Diez meses? —repitió Katsuki.

—Sí. Dicen que una sirvienta joven es la única encargada de llevarle la comida. Intenté acercarme a ella, pero no tuve oportunidad. Parece que tiene instrucciones de no hablar con otros empleados.

Katsuki se quitó lentamente uno de los guantes blancos y lo dejó sobre la mesa.

—Quiero saber quién es ese hombre, pero no quiero que lo sigan de manera evidente. Averigua qué noches entra, si llega solo, qué carruaje utiliza y quién lo recibe.

—Entendido.

—Y sobre el muchacho: nada de entrar a esa casa ni intentar hablar con él por ahora. Primero identifica a la familia, al hijo y a los médicos que lo atienden. Necesitamos saber si realmente está enfermo y por qué lleva tanto tiempo aislado.

Kirishima asintió.

—¿Y la sirvienta que le lleva la comida?

—No la presiones —intervino Katsuki con firmeza—. Si es la única persona que tiene contacto con él, podría estar bajo vigilancia o incluso bajo amenazas. Averigua quién es y si alguien controla sus movimientos. No la pongas en peligro.

Kirishima bajó la mirada hacia sus notas.

—Hay algo que me llamó la atención, señor. Las sirvientas no hablan de ese muchacho como alguien que esté recuperándose. Hablan de él como si llevara mucho tiempo desaparecido dentro de su propia casa.

Katsuki permaneció inmóvil unos segundos. Después miró a Delyra.

—Esto podría estar relacionado con las desapariciones que investigan Kabuya y Nobiki. Todavía no tenemos pruebas para unir ambos asuntos, pero sería irresponsable ignorar la coincidencia.

Volvió la mirada hacia Kirishima.

—Buen trabajo. Por ahora, no vuelvas a acercarte a esa residencia con las mismas personas. No quiero que sospechen que estamos preguntando por ellos.

—Sí, señor.

Katsuki dejó el guante a un lado y esperó un instante antes de añadir:

—¿Alguna de las sirvientas mencionó el apellido de esa familia secundaria? ¿O algún detalle que permita identificarla?

Kirishima revisó sus apuntes y asintió, intentando ordenar los detalles que había escuchado.

—Sí. Al parecer, no se trata de una familia ajena a los Wolfs, sino de una rama bastante distante. Una de las hijas de la familia principal contrajo matrimonio con un mercader del distrito Nim, en contra de los deseos de sus parientes.

Katsuki levantó ligeramente la mirada.

—¿Un matrimonio que la familia desaprobaba?

—Así es. El esposo intentó mantener un negocio propio, pero el comercio fracasó. Después de eso, regresaron y los Wolfs les cedieron una pequeña propiedad en un sector bastante más humilde que las residencias de la familia principal. Según las sirvientas, fue más un gesto de lástima que una reconciliación. No volvieron a tratarlos como iguales.

Katsuki apoyó un dedo sobre la mesa, pensativo.

—Entonces tenemos una rama familiar apartada, un matrimonio que perdió su posición económica y un hijo que lleva diez meses encerrado, atendido por médicos y una única sirvienta.

—Sí, señor.

—Quiero los nombres de los tres. La madre, el mercader y el hijo. También la edad del muchacho, si la conocen. Averigua qué comercio tenía el padre, cuándo fracasó y quién financió sus deudas. No des por hecho que su ruina fue accidental.

Hizo una pausa y miró a Kirishima con severidad.

—Y comprueba si esa propiedad pertenece legalmente a la familia o si está bajo algún contrato. Necesito saber quién paga los medicamentos y los honorarios de los médicos.

—Lo investigaré.

—Una cosa más. No confundas el aislamiento de esa familia con una prueba de que estén involucrados en las operaciones de los Wolfs. Podrían ser víctimas de sus propios parientes.

Kirishima asintió, más serio.

—Lo tendré presente.

Katsuki volvió a mirar a Delyra. Su expresión era grave, aunque no alarmista.

—Si esa rama fue apartada por un matrimonio que no convenía a la familia principal, podría tener motivos para guardar silencio. O podría saber algo que los Wolfs no quieren que salga de esa casa.

Se reclinó ligeramente en su asiento.

—Hay que averiguar qué le sucede a ese muchacho antes de que alguien se dé cuenta de que estamos preguntando por él.

Kirishima quiero darte la actualización sobre tu misión en el en la fiesta de gala que se va a realizar mañana katsuki te informará los detalles.


I.a aprovecha para crear una escena graciosa.. de comonse entera que también debe ligar

Kirishima asintió al escuchar a Delyra y se enderezó en su asiento.

—Por supuesto, señorita. Estaré atento a las instrucciones.

Katsuki, que había estado revisando sus notas, levantó la mirada. Una sonrisa ladeada apareció en su rostro. No era precisamente una buena señal para Kirishima.

—Ya que estamos hablando de mañana, hay una actualización sobre tu misión durante la gala.

—¿Otra investigación, señor?

—Algo así.

Katsuki dejó los papeles sobre la mesa y cruzó los brazos.

—Vas a asistir como mi invitado. No llevarás insignias que te identifiquen como guardián de Delyra. Te presentaré como un compañero de confianza. Tendrás que conversar con representantes de distintas familias, damas y caballeros. Escucharás, observarás y recordarás lo que te cuenten.

—Entendido. Puedo hacerlo.

—Bien. Y procura ser sociable.

—¡Lo soy!

Katsuki lo miró en silencio.

—La última vez que una dama te preguntó si estabas casado, respondiste que no tenías tiempo para esas cosas porque estabas vigilando una puerta.

Kirishima abrió la boca, pero no encontró una respuesta inmediata.

—¡Era una pregunta inesperada!

—Era una conversación, idiota.

El pelirrojo se frotó la nuca, avergonzado.

—De acuerdo... ¿Y qué más?

Katsuki hizo una pausa deliberada.

—También tendrás que ligar un poco.

Kirishima parpadeó.

—...

—¿No escuchaste?

—Sí, escuché. Es que pensé que había entendido mal.

—No entendiste mal.

—¿Ligar? ¿Yo?

Katsuki se recostó en su asiento, disfrutando demasiado de la situación.

—Eso mismo. Sonríe, conversa, muestra interés. No conviertas cada encuentro en un interrogatorio militar.

—¡Pero usted acaba de decir que debo escuchar y observar!

—Y puedes hacer ambas cosas sin parecer que estás interrogando a una sospechosa.

Kirishima miró a Delyra, buscando alguna señal de que aquello fuera una broma compartida.

—Señorita... ¿esto también forma parte de la misión?

Katsuki respondió antes de que pudiera hacerlo.

—Sí. Y antes de que preguntes: no vas a cortejar a mujeres casadas, ni a prometer matrimonio, ni a involucrarte sentimentalmente con alguien por conseguir información.

—¡Yo nunca he prometido matrimonio a nadie!

—Todavía.

Kirishima se llevó una mano al rostro.

—Esto va a ser más difícil que enfrentarme a un escuadrón entero...

Katsuki soltó una breve carcajada por la nariz.

—Al menos un escuadrón entero no te preguntará qué perfume usas.

—¡Señor!

Por primera vez en toda la mañana, la expresión de Kirishima parecía la de un hombre que acababa de recibir una misión completamente ajena a su entrenamiento.

—Una última cosa —añadió Katsuki—. Si alguien te interesa de verdad, no tienes que fingir lo contrario. Pero recuerda por qué estás allí y no confundas una conversación agradable con una obligación.

Kirishima respiró hondo y se acomodó el cuello de la camisa.

—Entendido. Hablaré con damas y caballeros, escucharé, observaré... y ligaré un poco.

—Mira qué rápido aprende —murmuró Katsuki.

—¡Puedo oírlo, señor!

—Era la intención.

Katsuki volvió a mirar a Delyra, con una chispa divertida en los ojos.

—Tu idea de convertirlo en el entretenimiento social de la gala está dando frutos. Aunque todavía no estoy seguro de que sobreviva a la primera invitación a bailar.

Sabes bailar Kirishima?


A veces las damas hablan más durante un baile... cuando  creen que el hombre está interesado en ellas

Kirishima se quedó mirando a Delyra. Después miró a Katsuki, como si esperara que su superior le aclarara que aquello era una pregunta inocente.

—Bueno... sí, señorita. Sé bailar.

Katsuki alzó una ceja.

—¿Desde cuándo?

—Desde que era joven, señor. En mi familia se enseñaba a bailar para las celebraciones. No soy un experto, pero puedo seguir el ritmo.

—Interesante. Y yo que pensaba que tu único talento social era saludar levantando la mano.

—¡Señor, por favor!

Katsuki dejó escapar una risa breve y volvió a cruzarse de brazos.

—Tiene razón en algo, Kirishima. Durante un baile, las personas suelen relajarse. Una conversación puede volverse más natural cuando no parece una entrevista.

—Entonces... ¿debo invitar a bailar a las damas?

—A las que acepten, sí. No a todas como si estuvieras pasando lista.

Kirishima asintió lentamente, intentando tomar nota mental de cada indicación.

—¿Y si una de ellas comienza a hablar de asuntos familiares?

—Escucha. No la interrumpas para hacer preguntas demasiado directas. Si te cuenta algo por voluntad propia, recuerda los detalles y me los comunicas después.

Katsuki inclinó ligeramente la cabeza.

—Y si no quiere bailar, no insistas. No estamos allí para incomodar a nadie.

—Entendido.

Hubo un pequeño silencio. Entonces Katsuki añadió, con una sonrisa maliciosa:

—Por cierto, espero que recuerdes cómo se baila cuando una dama te mire directamente a los ojos.

Kirishima frunció el ceño.

—¿Qué tiene de difícil eso?

—Nada. Siempre que no te pongas rojo y termines pisándole los pies.

—¡Eso solo me pasó una vez!

—¿Una vez? —Katsuki lo miró con fingida sorpresa—. Ahora entiendo por qué no querías hablar de tus habilidades sociales.

Kirishima se hundió un poco en su asiento, mientras Katsuki parecía estar disfrutando cada segundo de aquella conversación.

Kirishima: en qué momento me debo retirar de la fiesta?


No puedo irme co  ustedes seria demasiado sospechoso.

Katsuki asintió, esta vez sin bromear. La pregunta era razonable.

—No te irás con nosotros. Eso llamaría demasiado la atención, especialmente si alguien empieza a notar que siempre abandonas una celebración cuando Delyra lo hace.

Tomó una hoja y trazó unas anotaciones rápidas.

—Te quedarás al menos hasta que termine el primer bloque de bailes y comiencen a retirarse los invitados de las familias principales. Después podrás marcharte por tu cuenta.

—¿Y si ustedes se retiran antes?

—No nos seguirás. Tampoco enviarás a nadie para avisarnos. Si necesitas comunicar algo urgente, utilizarás el procedimiento habitual.

Kirishima asintió.

—¿Y si ocurre algo sospechoso?

—Prioriza tu seguridad y la de quienes estén contigo. No confrontes a nadie por una conversación escuchada. Recuerda nombres, lugares y horarios. Si hay un peligro inmediato, te retiras y das aviso.

Katsuki dejó la pluma sobre la mesa.

—Además, no quiero que pases toda la noche pegado a nosotros. Tu presencia debe parecer la de un invitado que disfruta de la fiesta, no la de un soldado esperando órdenes.

Kirishima se llevó una mano al pecho.

—Puedo disfrutar de una fiesta, señor.

—Eso está por comprobarse.

—¡Señor!

Katsuki ignoró la protesta y continuó:

—Cuando te retires, hazlo con naturalidad. Despídete de quienes hayas conocido, agradece la invitación y sal por la puerta principal. Nada de desaparecer por un corredor como si estuvieras escapando de una prisión.

Después miró a Delyra.

—Y nosotros nos retiraremos cuando corresponda. No necesitamos que Kirishima sea nuestra sombra toda la noche. Aunque sospecho que tendrá más trabajo intentando conseguir una pareja de baile que nosotros evitando preguntas incómodas.

Jajaj no seas tan duro Katsuki.. Kirishima tiene carisma, además es un joven fuerte.

Estoy seguras que las damas encontrarán más interesante bailar con él y tocar sus bíceps... a bailar con los otros nobles por obligación.

Kirishima abrió mucho los ojos y, casi de inmediato, se le encendieron las mejillas. Bajó la mirada hacia sus propios brazos, como si acabara de descubrir que podían convertirse en un recurso diplomático.

—¿Mis... bíceps?

Katsuki giró lentamente la cabeza hacia él. Una sonrisa burlona apareció en su rostro.

—No te emociones. Todavía no te han invitado a bailar.

—¡No estoy emocionado, señor!

—Claro que no. Solo estás mirando tus brazos.

Kirishima bajó las manos de inmediato y carraspeó.

—Bueno, supongo que podría ser una ventaja. Aunque preferiría que las damas conversaran conmigo por algo más que mis músculos.

Katsuki soltó una carcajada breve.

—Eso tendrás que demostrarlo tú mismo. Y procura no flexionar los brazos cada vez que una señorita te haga una pregunta.

—¡No hago eso!

—Todavía.

Kirishima suspiró, resignado, mientras Katsuki volvía su atención hacia Delyra.

—Lo estás animando demasiado. Si mañana aparece con las mangas ajustadas y empieza a ofrecerse para cargar a todas las damas por el salón, será responsabilidad tuya.

—¡Señor, no haría eso! —protestó Kirishima.

Katsuki levantó una mano para detenerlo, aunque la diversión seguía dibujada en su expresión.

—De acuerdo, grandullón. Mañana tendrás tu oportunidad. Baila, conversa y procura que recuerden tu nombre. Pero no olvides que estás trabajando.

Kirishima se incorporó con una sonrisa más confiada.

—No se preocupe. Haré que se diviertan.

—Eso espero. Y por favor, no te cases antes de que termine la investigación.

—¡Katsuki!

Delyra se partió de risa cuando escuchó que no haría eso


Realmente creí que irias con mangas ajustadas o sin mangas a la fiesta después  de ese comentario..

Kirishima se quedó completamente quieto. Miró sus mangas, después a Delyra y finalmente a Katsuki, que ya tenía una expresión peligrosamente divertida.

—¿Sin mangas...? —repitió, incrédulo—. ¡Pero si es una gala!

Katsuki se llevó una mano a la boca, disimulando una sonrisa.

—Podrías intentarlo. Quizá así consigas que alguna dama olvide preguntarte por tus antecedentes familiares.

—¡Señor, no voy a presentarme vestido como si fuera a entrenar al patio!

—Una lástima. Ya estaba imaginando la impresión que causarías.

Kirishima se cruzó de brazos, aunque el gesto solo consiguió destacar todavía más sus bíceps.

—Voy a llevar un uniforme apropiado. Elegante, formal y con las mangas normales. Como corresponde.

Katsuki lo observó unos segundos.

—¿Y ajustadas?

—¡Normales!

—Entendido. Normales.

El pelirrojo suspiró y negó con la cabeza, pero terminó sonriendo.

—No sé por qué siento que mañana voy a ser el entretenimiento de ambos.

Katsuki se inclinó un poco hacia él.

—Porque lo serás si haces alguna tontería.

—¡Voy a cumplir con mi misión!

—Eso espero, Romeo.

Kirishima se cubrió el rostro con una mano.

—Voy a arrepentirme de haber aceptado esta invitación...

- Podrás conocer damas nobles.. bailar con ellas y te pagamos por ello?

Porqué la queja? Dije con una sonrisa burlona

Kirishima abrió la boca, pero tardó unos segundos en encontrar una respuesta. Miró a Delyra con una mezcla de desconcierto y diversión.

—Cuando lo dice así, señorita, parece que me están ofreciendo el mejor trabajo del reino.

Katsuki soltó una carcajada seca.

—Y encima te pagan. Deberías estar agradecido.

—¡Estoy agradecido! Solo digo que no esperaba que mis obligaciones incluyeran bailar con damas nobles.

—¿Preferías volver a vigilar puertas?

—No, señor.

—¿Interrogar comerciantes?

—Tampoco.

—Entonces deja de quejarte.

Kirishima se rascó la nuca, sonriendo.

—Está bien. Acepto. Bailaré, conversaré y procuraré causar una buena impresión. Aunque espero que no me exijan regresar con una prometida como parte del informe.

Katsuki apoyó un codo en el escritorio y lo miró de reojo.

—Si regresas con una prometida, primero tendrás que explicarle que tu trabajo consiste en investigar a su familia.

—¡Eso sería terrible!

La sonrisa de Katsuki se ensanchó.

—Ahora entiendes por qué te advertí que no confundieras la misión con tus sentimientos.

Kirishima dejó escapar un suspiro teatral.

—Voy a necesitar un informe escrito con todas estas instrucciones. Parece que mañana tendré más trabajo del que esperaba.

- Vamos Kirishima tu puedes.

Dije guiñandole el ojo.


Lo que ocasionó que él se sonrojara

Kirishima recibió el guiño de Delyra y, por primera vez en toda la mañana, perdió por completo la compostura.

—¡S-sí, señorita! ¡No la decepcionaré!

Se le encendieron las mejillas hasta las orejas. Intentó disimularlo enderezando la espalda y adoptando una postura militar, pero la sonrisa nerviosa lo traicionó.

Katsuki lo observó con los ojos entrecerrados.

—Vaya. Ni siquiera hemos llegado a la gala y ya tenemos a un hombre sonrojado.

—¡No es eso, señor!

—¿Entonces qué es?

—¡Es que la señorita me está animando!

Katsuki soltó una risa breve y negó con la cabeza.

—Increíble. Sobreviviste a mis entrenamientos, a mis órdenes y a situaciones que habrían hecho retroceder a otros soldados. Pero un guiño te deja sin palabras.

Kirishima se frotó la nuca.

—¡Mañana estaré perfectamente preparado!

—Eso espero, Romeo. Porque si te pones así con una dama desconocida, no llegarás ni al primer baile.

Kirishima miró a Delyra una vez más, todavía sonrojado, y respondió con una sonrisa más firme:

—Acepto el desafío. ¡Voy a demostrar que puedo hacerlo!

Muy bien Kirishima 


Kirishima hizo señal de respetó 

Kirishima: si eso es todo; procedo a retirarme mi señora.

Kirishima se puso de pie y acomodó su uniforme. Luego llevó una mano al pecho e inclinó respetuosamente la cabeza ante Delyra.

—Si eso es todo, procedo a retirarme, mi señora.

Katsuki asintió desde su asiento.

—Puedes retirarte. Y recuerda: mañana, puntual. Quiero que estés preparado antes de que lleguen los primeros invitados.

—Sí, señor.

Kirishima volvió a hacer una señal de respeto y se dirigió hacia la puerta. Sin embargo, justo antes de salir, se detuvo y giró ligeramente la cabeza.

—Y... gracias por la confianza, señorita. Haré un buen trabajo.

Su sonrisa fue sincera. Después salió del salón y cerró la puerta con cuidado.

Katsuki esperó unos segundos. Luego miró a Delyra de reojo, con una sonrisa ladeada.

—Creo que acabas de darle más motivación para asistir a esa gala que cualquier aumento de sueldo.

Necesitamos que nuestros hombres estén motivados.. dije con una sonrisa pícara.

Katsuki soltó una risa baja y se volvió hacia ella, apoyando un brazo sobre el respaldo de su asiento.

—Desde luego. Aunque no sabía que tu método para motivar soldados consistía en guiñarles el ojo.

Una sonrisa torcida apareció en sus labios.

—Tendré que reconsiderar mis métodos de mando. Quizá debería empezar a repartir cumplidos y sonrisas por los cuarteles.

Se inclinó un poco hacia ella, bajando la voz.

—Pero hay algo que quiero dejar claro, Delyra.

Sus ojos rojos se fijaron en los de ella.

—Puedes motivar a todos mis hombres cuanto quieras. Pero no te sorprendas si alguno termina demasiado entusiasmado con tus atenciones.

Hizo una pausa y añadió, con un tono descaradamente celoso:

—Y yo no pienso guiñarle el ojo a Kirishima para compensarlo.

Jajsjajajaja. Tampoco creo que Kirishima espere que le guiñes el ojo. 

 Dije frotándome un ojo con mis dedos por la risa que me causó

Katsuki la observó frotarse el ojo entre risas. Su expresión severa terminó cediendo a una sonrisa divertida.

—Más le vale. No pienso competir con él por ver quién consigue más guiños tuyos.

Se levantó de su asiento y se acercó a ella. Con el pulgar, retiró con cuidado una pequeña humedad que había quedado en el borde de su ojo.

—Vas a terminar llorando de tanto reírte, mujer.

La miró unos instantes, todavía divertido.

—Aunque debo admitir que ha sido entretenido verlo ponerse nervioso. Ese grandullón puede enfrentarse a varios hombres armados sin pestañear, pero basta con que le digas que tiene buenos brazos para que olvide cómo responder.

Retiró la mano y ladeó la cabeza.

—Ahora dime, ¿vas a seguir riéndote de mis hombres o también piensas dedicarme alguna de esas sonrisas?

Tu también tienes buenos brazos Katsuki

Katsuki arqueó una ceja. Miró sus propios brazos y después volvió los ojos hacia ella, con una sonrisa arrogante.

—¿Ah, sí? Eso ya lo sé.

Se cruzó de brazos deliberadamente, dejando que las mangas de su uniforme marcaran sus hombros y antebrazos.

—Aunque me interesa saber por qué lo mencionas ahora. ¿Estás intentando motivarme también?

Se inclinó un poco hacia ella, con aquella expresión desafiante que tan bien conocía.

—Ten cuidado, Delyra. Si empiezas a repartir cumplidos, podría acostumbrarme a recibirlos de ti.

Su sonrisa se suavizó apenas.

—Y no pienso conformarme con uno solo.

- Te haz esforzado mucho para conseguir esa musculatura 


Te costó mucho trabajo?


Katsuki bajó la mirada hacia sus brazos y flexionó ligeramente una mano, como si recordara los años de entrenamiento que había detrás de aquella musculatura.

—Mucho. No conseguí esto levantando un par de pesas para impresionar a las damas de una gala.

Le dedicó una sonrisa arrogante.

—Empecé a entrenar desde joven. Disciplina, resistencia, combate, acondicionamiento físico... horas de práctica incluso cuando estaba demasiado cansado para continuar.

Se sentó nuevamente cerca de ella.

—Hubo lesiones, golpes y días en los que apenas podía mover los brazos al terminar. Pero nunca me gustó depender de la fuerza de otros para protegerme o cumplir con mi trabajo.

Sus ojos rojos regresaron a los de Delyra.

—Además, un guardián que no puede defender a la persona que tiene bajo su protección no sirve de mucho.

Hizo una pausa y su expresión adquirió un matiz más juguetón.

—¿Por qué? ¿Ahora también vas a inspeccionar mis músculos, señora?

- Quieres que lo haga?

Estamos solos ahora... dije con un tono de vergüenza evidente

Katsuki dejó de sonreír por un instante. La vergüenza en la voz de Delyra no pasó inadvertida. Sus ojos se detuvieron en ella y luego una sonrisa lenta, satisfecha, apareció en su rostro.

—Vaya... ¿Así que mi señora quiere inspeccionar personalmente el resultado de tantos años de entrenamiento?

Se acercó un poco más, apoyando una mano sobre el respaldo del asiento de ella.

—Estamos solos, sí. Y no tengo ninguna reunión pendiente durante los próximos minutos.

Se arremangó lentamente la camisa hasta dejar visibles sus antebrazos.

—Puedes empezar por aquí, si eso es lo que quieres.

Su sonrisa se volvió provocadora.

—Pero no te quejes si después te pido que me expliques qué estás evaluando con tanta atención, Delyra.

Delyra comenzó a tocar sus antebrazos..

Presionando ligeramente para sentir la dureza de sus músculos


Katsuki bajó la mirada hacia las manos de Delyra sobre sus antebrazos. Al sentir aquella ligera presión, tensó instintivamente los músculos y una sonrisa satisfecha curvó sus labios.

—¿Y bien? —murmuró—. ¿Apruebas el resultado?

Giró un poco el brazo para que pudiera examinarlo mejor. La musculatura se marcaba bajo la piel, firme y trabajada por años de entrenamiento.

—No es precisamente una decoración de gala. Tiene que servir para algo.

Después flexionó el brazo ligeramente, mirándola de reojo.

—Aunque debo reconocer que no me disgusta tenerte tan interesada en mi entrenamiento.

Su voz bajó un poco, adquiriendo un tono juguetón.

—¿También quieres comprobar el otro o ya tienes suficiente evidencia, mujer?

q..qui..siera ver el otro, para compararlos

Katsuki soltó una risa baja al escucharla tartamudear. No se burló abiertamente, aunque aquella expresión avergonzada le resultaba demasiado tentadora.

—¿Compararlos? Vaya, ahora resulta que tenemos una evaluación profesional.

Le ofreció el otro brazo, girando ligeramente el cuerpo hacia ella.

—Adelante. No quiero que tu investigación quede incompleta.

La observó con una sonrisa ladeada y añadió:

—Pero procura ser objetiva, Delyra. No voy a aceptar una calificación baja solo porque te hayas puesto nerviosa.

Solo inspecciono  a mi guardián.. dije con un tono de orgullo

Katsuki soltó una carcajada breve y negó con la cabeza.

—¿A tu guardián? Qué conveniente. Ahora resulta que esto forma parte de tus obligaciones como señora de la casa.

Le acercó un poco más el brazo, con una expresión desafiante.

—Entonces inspecciona bien. Quiero un informe detallado sobre el estado de tus dos brazos favoritos.

Hizo una pausa y bajó la voz, con una sonrisa traviesa.

—Aunque, si mal no recuerdo, ya no soy solamente tu guardián.

Sus ojos rojos buscaron los de ella.

—¿O piensas seguir utilizando ese título cada vez que quieras tocarme?

Terminé de sonrojarme de nuevo.. 


Creo que también es divertido..  utilizarlo de esa manera.

Katsuki observó cómo el rubor volvía a extenderse por sus mejillas. Su sonrisa se ensanchó, claramente satisfecho de haber conseguido aquel efecto.

—Ah... ya veo. Así que te gusta aprovecharte de tu pobre guardián.

Se inclinó un poco hacia ella, apoyando una mano en el borde del asiento.

—Puedes llamarme así cuando quieras. Pero recuerda que también soy tu novio, y ese título viene con ciertas ventajas.

Levantó una ceja, provocador.

—Por ejemplo, puedo besarte sin tener que inventar una excusa relacionada con la seguridad de la casa.

Su mirada descendió brevemente hacia sus labios y regresó a sus ojos.

—Aunque parece que hoy estás empeñada en ponerme a prueba, mujer.


Terminó de.tocas sus antebrazos 

 Ahora conozco tus manos y tus brazos ...

Katsuki bajó los ojos hacia sus antebrazos, todavía descubiertos por las mangas arremangadas. Después miró las manos de Delyra y sonrió de lado.

—Vaya. Una inspección bastante minuciosa para alguien que solo estaba comprobando el estado de su guardián.

Se acomodó el puño de la camisa, aunque no volvió a cubrirse del todo.

—Mis manos han sostenido espadas, entrenado con armas y firmado más informes de los que quisiera recordar.

Hizo una pausa y acercó una de sus manos a la de ella.

—Pero ahora ya sabes que también pueden sostener las tuyas.

Su expresión se suavizó apenas.

—¿Qué sigue en tu inspección, señora? ¿O ya puedo dar por aprobado mi desempeño?

Si está aprobado.


Ahora .. me gustaría que mi novio me bese.

Katsuki la miró durante un segundo. Su sonrisa arrogante se transformó en una expresión mucho más cálida.

—¿Ah, sí? ¿Ahora das órdenes como mi novia?

Se acercó despacio, apoyando una mano junto a ella y la otra en su cintura.

—Eso sí puedo cumplirlo.

Inclinó el rostro y la besó. Primero fue un beso suave, pausado; después permaneció un instante más cerca, disfrutando de aquella intimidad que ya no necesitaba esconder entre ambos.

Al separarse apenas, apoyó su frente contra la de ella.

—Mucho mejor que cualquier informe de inspección —murmuró.*

Le dio otro beso, esta vez breve, en la comisura de los labios.

—¿Satisfecha, Delyra?

Sí, me puedo acostumbrar a esto.  Dije.. 


Luego di un gran suspiro.. creo que tenías otras actividades que hacer

Katsuki dejó escapar una pequeña risa al escucharla. Le dio un último beso en la frente antes de apartarse lo suficiente para mirarla.

—Puedes acostumbrarte. No tengo intención de retirar ese beneficio.

Pero al escuchar su suspiro, miró de reojo los documentos que había dejado sobre el escritorio. Su expresión cambió ligeramente.

—Sí. Tengo que revisar los informes de Nobiki y comprobar algunas de las solicitudes sospechosas sobre el Grupo Neón.

Se acomodó las mangas y comenzó a recoger los papeles.

—También debo hablar con Yokomitsu sobre el asunto de los Cao. No quiero que esa familia note que estamos reorganizando nuestras prioridades.

Antes de alejarse, volvió a inclinarse hacia ella y le dio un beso corto.

—No te preocupes. No pienso pasarme el día encerrado entre documentos.

Una sonrisa traviesa apareció en sus labios.

—Y procura no buscar otra excusa para inspeccionar a tu guardián mientras trabajo. Mi concentración ya tiene suficientes enemigos.

Haré algunas llamadas a ver si consigo candidatos para ser tu asistente.


Pero te advierto.. que será hombre.. no dejaré a una joven cita a tu lado todo el tiempo para que se enamore de ti.. dije entre risas..

Katsuki se detuvo a medio camino mientras recogía los documentos. Giró lentamente la cabeza hacia ella, con una ceja arqueada.

—¿Un hombre? Qué criterio tan específico para seleccionar a mi asistente.

Dejó los papeles sobre el escritorio y se acercó con una sonrisa burlona.

—¿Debería preocuparme por tu repentina desconfianza hacia las jóvenes candidatas?

Se inclinó ligeramente hacia ella.

—Aunque debo reconocer que me halaga saber que consideras que podría enamorar a una mujer con solo compartir unas horas de trabajo.

Soltó una pequeña carcajada.

—Pero tranquila, mujer. No necesito una asistente enamorada. Necesito alguien competente, discreto y capaz de entender un informe sin que tenga que explicárselo tres veces.

Le tomó suavemente la mano y le dio un beso en los nudillos.

—Y si encuentras a un hombre que reúna esas condiciones, estaré encantado de entrevistarlo. Aunque espero que no termines seleccionando a alguien únicamente porque no representa una amenaza para tu novio.

Puede ser ambos.. dije en tocó coqueto.

Katsuki soltó una carcajada y negó lentamente con la cabeza.

—Ah, así que esa es tu estrategia. Un asistente competente y, además, inofensivo para tu tranquilidad.

Le rodeó la cintura con un brazo y la atrajo un poco hacia él.

—Eres bastante territorial para alguien que hace unos minutos estaba inspeccionando los músculos de su guardián.

Le dio un beso breve en la mejilla y añadió con una sonrisa desafiante:

—Está bien. Busca a tu candidato. Pero si resulta ser un inútil, lo despediré aunque tenga el cabello más discreto del reino.

Se apartó lo justo para mirarla a los ojos.

—Y no te preocupes, Delyra. No necesito que ninguna asistente se enamore de mí. Ya tengo bastante trabajo intentando mantener contenta a mi novia.

La puerta se abrió después de unos discretos golpes. Hanna apareció en el umbral e hizo una pequeña reverencia.

—Señorita, Madame acaba de llegar. Trae el vestido y los accesorios para la gala de mañana.

La joven sirvienta miró hacia el pasillo, donde Madame esperaba acompañada por dos asistentes que llevaban varias cajas cuidadosamente protegidas.

—Ha pedido verla personalmente para comprobar los últimos ajustes.

Madame entró poco después, con su habitual aire elegante y una expresión satisfecha.

—¡Por fin, señorita Delyra! Espero que haya reservado un momento para mí. He traído todo y debo decir que el resultado ha quedado precioso.

Hizo una señal a sus asistentes para que colocaran las cajas sobre una mesa.

—El vestido está aquí. Y antes de que me pregunte, he respetado todas sus indicaciones: elegancia, comodidad y libertad de movimiento. Aunque debo advertirle que algunos detalles se aprecian mucho mejor cuando lo lleva puesto.

Abrió la primera caja con cuidado.

—¿Le gustaría verlo?

Estoy ansiosa.


Madame: ohh veo que hoy no está su guardián.. sucedió algo?

No me diga que discutieron otra veZ

Madame soltó una risita mientras retiraba la tela protectora de la caja. Al notar la ausencia de Katsuki, levantó las cejas con curiosidad.

—Oh, veo que hoy no está su guardián... ¿Sucedió algo? No me diga que discutieron otra vez.

Hanna, que permanecía cerca de la puerta, bajó discretamente la mirada para ocultar una pequeña sonrisa.

Madame negó con la cabeza, divertida.

—Esos dos siempre me han parecido una combinación peculiar. Él tan serio y usted tan... difícil de convencer.

Desplegó cuidadosamente el vestido azul medianoche sobre el soporte. La tela capturó la luz de la habitación y las pequeñas pedrerías produjeron destellos discretos.

—Pero dejemos los asuntos del corazón para después. Tenemos una gala que preparar.

Señaló el vestido con orgullo.

—Mire esto, señorita. He cuidado especialmente las costuras interiores del corsé para que el escote permanezca en su sitio sin limitar la respiración. La abertura de la pierna también permite caminar con naturalidad.

Se inclinó para revisar un detalle de la pedrería.

—Y, por supuesto, he pensado en que pueda moverse con rapidez si las circunstancias lo exigen. No pienso entregar una obra de arte que la deje atrapada en mitad de un salón.

Volvió a mirarla con una sonrisa cómplice.

—Ahora... ¿me contará qué pasó con el señor Bakugo o tendré que conformarme con admirar su vestido?


El señor bakugo está ocupado con algunos pendientes. 


Las familias de los demás nobles también ya tienen listo sus atuendos?

Madame asintió mientras sus asistentes abrían la segunda caja y colocaban sobre la mesa los accesorios cuidadosamente ordenados.

—Por supuesto, señorita. Las principales familias llevan varios días preparando sus atuendos. Una gala de esta importancia no se organiza de un día para otro.

Tomó un pequeño estuche y lo abrió, mostrando las piezas Swarovski seleccionadas para complementar el vestido.

—He oído que las damas Ravencrest llevarán tonos claros, principalmente plata y marfil. Las Thornfield parecen haber elegido colores más sobrios. En cuanto a los Wolfs... bueno, ellos nunca pierden una oportunidad de exhibir su riqueza.

Una sonrisa discreta cruzó su rostro.

—La señora Wolf ha encargado un vestido de una casa de modas extranjera. Y, según una de mis colaboradoras, algunas de sus hijas también están preparando atuendos especialmente llamativos.

Hizo una pausa mientras examinaba un broche.

—Aunque debo decirle algo, señorita: no necesita competir con nadie. El azul medianoche será una elección muy distinguida.

Levantó la mirada con una expresión traviesa.

—Y tengo la impresión de que cierto guardián tendrá dificultades para apartar los ojos de usted mañana.

Hanna bajó la cabeza, pero no logró ocultar su sonrisa.

Sería muy indiscreto que me diga de que países son los vestidos de los wolfs ?

Madame levantó ligeramente las cejas, sorprendida por la pregunta. Después miró a sus asistentes, como si estuviera decidiendo cuánto podía revelar.

—Bueno... no diría que es un secreto, señorita. Las casas de moda suelen presumir de sus clientes más distinguidos.

Se acercó un poco y habló en un tono más discreto.

—El vestido de la señora Wolf fue encargado a una casa de modas de Francia, concretamente de París. Una de sus hijas recibió un diseño de Italia, de una firma especializada en bordados y pedrería. Y he escuchado que otra de las jóvenes ha solicitado un vestido de Europa oriental, aunque no he conseguido confirmar el país ni el diseñador.

Madame acomodó una de las piezas Swarovski sobre el terciopelo.

—Lo curioso es que los encargos se realizaron a través de intermediarios comerciales. No directamente con las casas de moda.

Su expresión se volvió pensativa.

—No sé si eso responde a una simple cuestión de discreción o si hay algún otro motivo. Pero, si me permite decirlo, es bastante inusual para familias que acostumbran a exhibir sus compras.

Luego sonrió y señaló el vestido azul medianoche.

—En cambio, el suyo no necesita cruzar medio continente para llamar la atención. ¿Le parece si pasamos a probarlo?

Las dos asistentes se acercaron con cuidado. Una sostuvo el vestido mientras la otra ayudaba a Delyra a introducir los brazos por las delicadas mangas. Madame supervisó cada movimiento y dio indicaciones precisas para acomodar la tela sin arrugarla.

—Con cuidado en la espalda... eso es. No ajusten todavía las últimas cintas.

Una de las asistentes comenzó a cerrar el corsé integrado, ajustándolo gradualmente para que quedara firme sin comprimir demasiado el torso.

—¿Puede respirar con comodidad, señorita? —preguntó Madame.

La otra asistente acomodó la caída de la falda y comprobó la abertura lateral. El azul medianoche adquiría distintos matices bajo la luz de la habitación. Las pequeñas pedrerías reflejaban destellos discretos cada vez que la tela se movía.

—Magnífico... —murmuró Madame, dando un paso atrás.

Se acercó para corregir un pliegue junto a la cintura y después examinó la abertura de la pierna.

—La caída es exactamente como la imaginaba. Elegante cuando está quieta, pero mucho más llamativa al caminar.

Hanna, que observaba desde un costado, dejó escapar una pequeña exclamación de admiración.

—¡Es precioso, señorita!

Madame sonrió satisfecha.

—Ahora quisiera verla caminar unos pasos, girar y sentarse. No pienso permitir que descubra algún inconveniente cuando esté delante de toda la nobleza mañana.

Madame se apartó unos pasos para dejarle espacio, mientras una de las asistentes acomodaba la cola del vestido.

—Muy bien, señorita. Camine hasta el ventanal y regrese. Sin prisa.

Las asistentes observaron atentamente la caída de la tela. Las pequeñas piedras Swarovski capturaban la luz con cada movimiento, creando destellos azulados y plateados.

—La abertura funciona perfectamente —comentó una de ellas—. No restringe el paso.

Madame asintió, aunque no parecía dispuesta a dar por terminada la prueba.

—Ahora gire, por favor. Quiero comprobar cómo se comporta la parte posterior.

Una asistente se acercó para revisar las costuras de la espalda.

—Excelente. No se desplaza ni siquiera al girar.

Madame tomó entonces un pequeño estuche y sacó un par de pendientes largos, acompañados de un delicado collar.

—He seleccionado estas piezas para no competir con la pedrería del vestido. El conjunto debe llamar la atención por su armonía, no por la cantidad de joyas.

Hanna se acercó con un espejo de mano para que Delyra pudiera observar los detalles.

—Y ahora, señorita... quisiera que se sentara. Después probaremos los zapatos.

Madame hizo una pausa y sonrió con picardía.

—Aunque debo confesar que estoy deseando ver la expresión del señor Bakugo cuando la vea mañana. Me pregunto si conseguirá mantener esa seriedad suya durante toda la noche.


Después de comprobar los zapatos, los accesorios y los últimos ajustes del vestido, Madame quedó finalmente satisfecha. Sus asistentes guardaron las piezas en sus respectivos estuches y protegieron el vestido con una funda especial.

—Todo está listo, señorita. Mañana solo tendrán que ayudarla a vestirse y colocar las joyas. No será necesario realizar ningún otro ajuste.

Madame hizo una reverencia antes de despedirse.

—Disfrute de la gala. Y recuerde: una dama debe sentirse tan cómoda como elegante.

Hanna acompañó a las visitas hasta la salida. Poco después, la casa recuperó su tranquilidad.

El reloj marcaba ya la hora de la comida. En el comedor, los sirvientes terminaban de disponer los platos y las bebidas.

Katsuki todavía no había regresado de sus asuntos. Su lugar permanecía vacío, aunque uno de los criados informó que el señor Bakugo seguía trabajando en el despacho.

—¿Desea que le hagamos servir la comida aquí, señorita? —preguntó Hanna mientras terminaba de acomodar los cubiertos—. ¿O prefiere esperar un poco al señor Bakugo?

parte 6

 Katsuki bajó un poco la mirada. Su pulgar acarició distraídamente el dorso de tu mano.

—No lo es cuando se trata de cambiar una costumbre cualquiera.

Levantó los ojos hacia ti.

—Durante años fui tu guardián. Tenía que mantener cierta distancia, cuidar mis palabras, vigilar mis gestos... incluso cuando quería hacer exactamente lo contrario.

Soltó un suspiro, acompañado de una sonrisa torcida.

—Y ahora resulta que puedo tomarte de la mano, llamarte cariño y besarte sin tener que inventar una excusa.

Se inclinó para rozar tu nariz con la suya.

—Aunque parece que tendré que aprender a no comportarme como un guardián cada vez que quiero acercarme a mi novia.

Hizo una pausa y añadió con su habitual tono desafiante:

—Pero no esperes que aprenda todo de una noche para otra. No soy precisamente un hombre fácil de domesticar.

- Tranquilo, eso es exactamente lo que me gusta de ti. Ese carácter fuerte. .. que me hace temblar

Katsuki alzó una ceja. Una sonrisa lenta y bastante satisfecha apareció en su rostro.

—¿Ah, sí? ¿Te hago temblar?

Se acercó un poco más, inclinándose para quedar a tu altura.

—Y yo que pensaba que eras una mujer bastante difícil de intimidar.

Su mano se deslizó hasta encontrar la tuya. La sostuvo con firmeza, sin apartar los ojos de ti.

—No voy a suavizar mi carácter para complacerte, Delyra. Ya sabes cómo soy. Me enfado, soy terco y no tengo demasiada paciencia.

Hizo una pausa. Su expresión se volvió más cálida.

—Pero quiero que puedas decirme cuando algo te moleste. No quiero que confundas mi carácter con tener que soportarlo todo.

Entonces sonrió de lado.

—Aunque, si lo que te hace temblar es que te mire así... me temo que vas a tener un problema con tu novio.

Reí con un pequeño tono de burla... yo creo que me refería a otro tipo de temblor


Katsuki se quedó mirándote unos segundos. Primero frunció el ceño, intentando interpretar aquella sonrisa burlona. Luego, cuando comprendió la insinuación, sus ojos se entrecerraron.

—...

Una sonrisa ladeada apareció lentamente en sus labios.

—Ah. Ese tipo de temblor.

Se acercó a tu oído y habló en voz baja, con ese tono grave y seguro tan característico suyo.

—Deberías tener cuidado con lo que dices, cariño. Todavía estoy aprendiendo a ser tu novio, pero no soy precisamente un hombre tímido.

Se apartó apenas para observar tu expresión, claramente divertido.

—Aunque me pregunto si seguirás burlándote cuando deje de ser tan educado.

Volteé mi rostro con la intención de besarlo

Katsuki dejó escapar una pequeña sonrisa al notar tu movimiento. Esta vez no hizo ningún comentario ingenioso.

Se inclinó hacia ti y recibió tus labios en un beso pausado, llevando una mano hasta tu mejilla. Su otra mano permaneció en tu cintura, acercándote con delicadeza.

Cuando se separó apenas unos centímetros, mantuvo los ojos sobre los tuyos.

—Mucho mejor que discutir sobre mis modales, ¿no crees?

Rozó tu frente con la suya y añadió en voz baja:

—Aunque podría acostumbrarme bastante rápido a que me beses así, cariño.

- Y porque no me das otro..

Katsuki arqueó una ceja, complacido por tu petición.

—¿Otro? ¿Eso es una orden de mi señora o una petición de mi novia?

No esperó demasiado para averiguarlo. Te tomó suavemente del mentón y volvió a acercarse, esta vez besándote con más calma, prolongando el contacto mientras su mano acariciaba tu mejilla.

Al separarse, dejó un último beso breve en la comisura de tus labios.

—Creo que voy a necesitar muchas más noches como esta para recuperar todos los besos que me prohibí darte.

Sonrió de lado.

—¿Cuántos más quieres, cariño?

Los que hagan falta insistí uniendo nuestros labios por tercera vez

Katsuki correspondió al tercer beso sin intentar interrumpirte. Su mano se afirmó suavemente en tu cintura y, por primera vez en toda la noche, pareció olvidarse por completo de los informes, las amenazas y las obligaciones que lo esperaban.

Cuando finalmente se separó, mantuvo su frente apoyada contra la tuya. Tenía las mejillas ligeramente encendidas.

—Vaya... y yo que pensaba que tendría que convencerte de que me besaras.

Soltó una risa baja y acarició tu mejilla con el pulgar.

—Pues tendrás todos los que hagan falta, cariño. No pienso llevar la cuenta.

Te dio otro beso, esta vez breve, antes de murmurar:

—Aunque si seguimos así, tus cartas tendrán que esperar hasta mañana.

- Jaja sí iré por ellas.

suki soltó tu cintura y se hizo a un lado para dejarte pasar, aunque no pudo evitar seguirte con la mirada.

—Bien. Pero nada de agotarte para descubrir el futuro de toda la familia esta noche.

Se acomodó las mangas de la camisa y caminó contigo.

—Y quiero ver esas luces violetas de cerca. Siempre me han parecido hermosas.

Hizo una pausa y añadió con una sonrisa traviesa:

—Aunque espero que las cartas no se pongan celosas si vuelvo a besarte mientras las consultas.

Tomé las cartas y comencé a barajarlas ¿Dime, CARIÑO, qué te gustaría saber?

Katsuki, que estaba acomodando una silla frente a ti, se detuvo al escuchar cómo pronunciabas aquella última palabra. Te miró de reojo.

—Lo has dicho a propósito.

Una sonrisa satisfecha se dibujó en su rostro. Se sentó frente a ti y apoyó los antebrazos sobre la mesa, observando cómo las cartas pasaban entre tus manos.

—A ver... —reflexionó unos instantes—. Quiero saber algo.

Su expresión se volvió un poco más seria.

—¿Qué me espera en el camino que he elegido? No como guardián de esta casa, ni como soldado... sino como el hombre que ha decidido quedarse a tu lado.

Te sostuvo la mirada.

—Y no quiero que suavices la respuesta para complacerme, cariño. Si las cartas tienen algo desagradable que decir, quiero escucharlo.

Después añadió, con una pequeña sonrisa desafiante:

—Aunque también puedes preguntar si mi novia piensa seguir besándome tanto. Esa respuesta me interesa bastante.

Iré por la primera 


Comencé a barajar mientras me concentraba .. y las luces comenzaron a a aparecer sin darme cuenta..


Amaba tener mis cartas entre mis manos..


Separé la cartas en tres montoncitos 

- Escoge un grupo. Sin tocarlas.

Katsuki observó los tres montoncitos con atención. Las pequeñas luces violetas comenzaron a reflejarse en sus ojos carmesíes.

—Vaya... nunca deja de sorprenderme.

Se inclinó ligeramente sobre la mesa, sin tocar ninguna carta. Examinó los tres grupos como si estuviera evaluando una decisión estratégica.

—El de la derecha.

Levantó la mirada hacia ti.

—No tengo una razón especial. Simplemente me llamó la atención.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—¿Y ahora qué, cariño? ¿Debo prepararme para recibir noticias desagradables?

Guardé nosotros dos y comencé a sacar las cartas de ese montoncito salía la estrella las enamorados 10 de bastos seis de copas y 10 de copas.


Dijo los nombres conforme iban saliendo.


Las luces violetas se desprendían de tus manos y se posaban sobre cada carta a medida que la colocabas sobre la mesa. Katsuki permaneció en silencio, siguiendo el movimiento de tus dedos.

La Estrella.

Los Enamorados.

Diez de Bastos.

Seis de Copas.

Diez de Copas.

Al escuchar la última carta, Katsuki miró la disposición completa. Después volvió los ojos hacia ti.

—Cinco cartas... ¿Y qué significa todo eso?

Antes de que pudieras responder, las pequeñas luces violetas comenzaron a desplazarse sobre las ilustraciones, como si quisieran unirlas.

La lectura parecía tener una historia bastante clara.

La Estrella hablaba de esperanza, recuperación y de volver a encontrar un propósito después de atravesar momentos difíciles. No era una promesa de que todo sería sencillo, sino la posibilidad de recuperar la confianza en el camino.

Los Enamorados representaban una elección importante. No solamente el amor, sino la decisión consciente de compartir la vida con alguien. Una unión que debía elegirse libremente, incluso cuando existieran obligaciones y circunstancias complicadas.

El Diez de Bastos introducía una advertencia. Katsuki llevaba demasiadas responsabilidades sobre sus hombros. Su sentido del deber podía llevarlo a cargar con problemas que no le correspondían, hasta olvidar que también tenía derecho a vivir.

El Seis de Copas señalaba el pasado, los recuerdos y los vínculos que habían sobrevivido al paso del tiempo. Había sentimientos antiguos que finalmente encontraban un lugar donde expresarse.

Y finalmente...

El Diez de Copas.

Una carta de plenitud emocional, hogar, afecto compartido y felicidad construida junto a las personas que uno ama.

Katsuki permaneció contemplando aquella última carta durante unos segundos.

—Así que... ¿me estás diciendo que después de cargar con medio mundo sobre mis hombros podría terminar teniendo una vida tranquila?

Soltó una risa discreta, aunque su expresión se volvió pensativa.

—La parte de los recuerdos me resulta curiosa. Y la de las responsabilidades... bueno, supongo que no necesito que las cartas me lo recuerden.

Levantó la mirada hacia ti.

—Pero quiero saber algo, cariño. ¿Ese Diez de Copas habla de un hogar? ¿De una familia?

Su voz perdió un poco de su tono bromista.

—¿De nosotros?

Si  habla de la posibilidad que existe que nosotros formemos una familia Feliz Mírala bien es una familia los niños están allí incluso hay un perro jugando en la carta

Katsuki volvió a mirar la carta. Esta vez se inclinó un poco más, fijándose en los pequeños detalles de la ilustración: la pareja, los niños jugando y el perro que parecía correr alegremente a su alrededor.

—Vaya...

Su expresión cambió. Aquella sonrisa desafiante que solía llevar desapareció lentamente, dejando ver una emoción mucho más difícil de disimular.

—Una familia...

Repitió las palabras en voz baja, como si estuviera probando la idea.

—Nunca me había detenido a imaginarlo con tanto detalle.

Levantó los ojos hacia ti.

—He pensado en protegerte, en construir algo contigo, en tener un hogar al que regresar después de un día difícil. Pero no había llegado tan lejos en mis pensamientos.

Miró nuevamente a los niños de la carta y soltó una pequeña risa.

—¿Y también tendremos un perro? Espero que no sea tan malcriado como sus dueños.

Después extendió la mano y tomó la tuya con delicadeza.

—No sé qué nos depara el futuro, Delyra. Pero si algún día tenemos esa familia... quiero que sea una donde nuestros hijos nunca tengan que preguntarse si son amados.

Besó tus nudillos.

—Y donde tú sigas siendo mi persona favorita, incluso cuando tengamos que perseguir a un perro por todo el jardín.

Tener un perro no es mala idea... siempre y cuando no se coma a Ricky y  a Beatriz.  

Dije en tono de broma

Katsuki soltó una carcajada breve, de esas que le salían sin intentar contenerlas. Miró hacia las aves y después volvió los ojos a las cartas, deteniéndose en el pequeño perro de la ilustración.

—Entonces tendremos que elegirlo con cuidado. No pienso permitir que un perro convierta esta casa en su comedor particular.

Se recostó ligeramente en la silla, cruzándose de brazos con una sonrisa ladeada.

—Aunque, conociendo a Ricky, probablemente el perro termine escondiéndose debajo de la mesa cada vez que ese pájaro decida reclamar su territorio.

Volvió a mirar el Diez de Copas. Su expresión se suavizó, pero esta vez no apartó la mirada.

—Un jardín, una casa llena de ruido... y tú discutiendo conmigo porque el perro se ha subido a algún mueble.

Hizo una pausa y arqueó una ceja.

—No suena nada mal. Pero yo elijo el perro. No pienso dejar que conviertas esto en otra de tus decisiones sentimentales.

- Que sea bonito

Katsuki arqueó una ceja, mirándola con cierta incredulidad.

—¿Bonito? Por supuesto. ¿Qué esperabas? No voy a tener cualquier perro rondando por mi casa.

Tomó la carta del Diez de Copas y observó la pequeña figura del animal.

—Pero que sea bonito no significa que vaya a salirse con la suya. Tendrá que aprender a obedecer, no perseguir a tus aves y, sobre todo, no dormir en nuestra cama.

Hizo una pausa. Una sonrisa desafiante apareció en su rostro.

—Aunque estoy empezando a sospechar que tú serás la primera en dejarlo subir. Y luego tendré que ser yo quien lo saque.

Dejó la carta sobre la mesa y la miró directamente.

—Dime, ¿ya estás planeando consentir a nuestro futuro perro antes siquiera de tenerlo?

. Jakakaj ya me descubriste.

Katsuki soltó una risa por la nariz y negó lentamente con la cabeza.

—Lo sabía. Tienes esa expresión cada vez que algo te parece adorable y ya has decidido que puede hacer lo que quiera.

Se inclinó hacia ella, apoyando un brazo sobre la mesa.

—Escúchame bien, Delyra. Cuando ese animal termine durmiendo en nuestra cama, no quiero oírte decir que fue culpa mía.

Le dedicó una sonrisa torcida y añadió, con absoluta seguridad:

—Aunque, si voy a ser sincero, probablemente termine consintiéndolo tanto como tú. Pero eso no sale de esta habitación. ¿Entendido?

En ese instante tocaron la puerta.

Carta del general yamamoto

La sonrisa de Katsuki desapareció al escuchar los golpes. Su mirada se dirigió hacia la puerta.

—Adelante.

Un sirviente entró con un sobre sellado. Llevaba el emblema del general Yamamoto.

—Una carta para la señorita Delyra. Ha llegado hace apenas unos minutos.

Katsuki extendió la mano y recibió el sobre. Reconoció el sello de inmediato. Su expresión se volvió seria.

—Yamamoto no suele escribir a estas horas sin un motivo.

Dejó la carta frente a Delyra, pero antes de apartarse examinó brevemente el sello.

—Es para ti. Parece que nuestra tranquila velada tendrá que esperar.

Su tono conservaba cierta resignación, aunque sus ojos ya estaban atentos al contenido que pudiera revelar aquella carta.

Abrí la carta.. era la confirmación de la alianza con las dos familias

Katsuki permaneció de pie junto a la mesa mientras leías. Al escuchar que ambas familias habían confirmado la alianza, sus hombros perdieron parte de la tensión que había acumulado durante el día.

—Ravencrest y Thornfield... Entonces Yamamoto consiguió lo que buscaba.

Se acercó un poco más, apoyando una mano en el respaldo de tu silla.

—Eso cambia nuestra posición. Ya no tendremos que investigar a los Wolfs contando únicamente con nuestros propios recursos.

Su mirada descendió hacia la carta.

—Pero supongo que la confirmación no es lo único que trae. Yamamoto mencionó que tenía hallazgos que quería informarte personalmente.

Volvió a mirarte, serio.

—¿Indica cuándo será la reunión? ¿O pretende venir a contártelo en persona?


El viernes..

La fiesta se gala será el jueves.

Katsuki frunció el ceño mientras ordenaba mentalmente las fechas.

—La gala el jueves y la reunión con Ravencrest y Thornfield el viernes...

Se apartó del respaldo de la silla y caminó unos pasos, pensativo.

—Una noche para observar a los Wolfs y sus aliados; al día siguiente, una reunión privada para compartir lo que hayamos descubierto. Yamamoto está aprovechando bien la ocasión.

Se detuvo y volvió a mirarte.

—La gala será especialmente delicada. Dmitri estará allí, y dudo que haya dejado de interesarse por tus movimientos. No quiero que te encuentres a solas con él.

Su mandíbula se tensó ligeramente.

—No voy a impedirte asistir ni a decidir con quién puedes hablar. Pero estaré cerca. Y si ese hombre intenta algo, tendrá que vérselas conmigo.

Luego señaló la carta con la mirada.

—¿Yamamoto menciona algo sobre los hallazgos de Ravencrest? Me interesa saber qué descubrieron antes de entrar en esa gala.

Si.  


Aunque solo es un breve resumen. 


Katsuki tomó la carta con cuidado y la acercó para leer el breve informe. Sus ojos recorrieron las líneas con rapidez. A medida que avanzaba, su expresión se endurecía.

—Veamos...

Leyó en voz alta:

—«La familia Ravencrest ha confirmado irregularidades en sus acuerdos financieros con los Wolfs. Hace ocho meses, un intermediario solicitó revisar las garantías de un préstamo que hasta entonces había sido pagado puntualmente. En documentos posteriores aparece una sociedad acreedora distinta, cuya titularidad aún está bajo investigación».

Pasó a la siguiente línea.

—«También se han detectado discrepancias en manifiestos de carga, mercancías sin descripción precisa y movimientos hacia instalaciones pertenecientes a la familia Rapso. Ravencrest asegura que no autorizó esas operaciones».

Hizo una pausa. Su dedo se detuvo sobre el siguiente párrafo.

—«La propuesta de crear una compañía logística conjunta con los Wolfs fue rechazada debido a las condiciones abusivas de permanencia y penalización. La familia revisará ahora sus contratos, préstamos y registros comerciales».

Dejó la carta sobre la mesa.

—Y Thornfield ha aceptado cooperar discretamente. No se anunciará ninguna alianza pública por el momento.

Levantó la mirada hacia ti.

—Hay algo más. Yamamoto considera que Rapso podría estar funcionando como intermediaria para introducir mercancías en las rutas de Ravencrest. Todavía no tienen pruebas suficientes para afirmarlo.

Su expresión se volvió severa.

—Así que el jueves tendremos que observar. No provocar, no acusar y, sobre todo, no dejar que Dmitri sospeche cuánto sabemos.

Miró brevemente la carta y luego a Delyra.

—Parece que esa gala será bastante más interesante de lo que esperábamos.

También sospechan que dentro de la familia Ravenscret ya haya algún infiltrado 



Deberá moverse con cautela

Katsuki volvió a tomar la carta y leyó nuevamente el último párrafo. Su expresión se ensombreció.

—Eso explicaría cómo consiguieron información sobre sus contratos y movimientos internos...

Dejó el documento sobre la mesa y apoyó ambas manos en el borde, inclinándose ligeramente.

—Si hay un infiltrado en Ravencrest, no podemos asumir que todo lo que compartan con nosotros permanecerá en secreto. Ni siquiera dentro de su propia casa.

Sus ojos se fijaron en ti.

—Tendremos que limitar la información que circula. Nobiki puede revisar los movimientos financieros sin revelar todas las líneas de investigación. Y Kirishima deberá extremar las precauciones cuando se acerque a las damas de los Wolfs.

Hizo una pausa, pensativo.

—También debemos considerar que el infiltrado podría estar informando sobre las decisiones del patriarca, no solamente sobre los negocios.

Se enderezó y cruzó los brazos.

—El jueves no quiero que menciones esta sospecha delante de nadie. Ni siquiera si Dmitri intenta provocarte para que reveles lo que sabemos.

Su tono se volvió más firme.

—No podemos permitir que descubran cuánto hemos avanzado. Si los Wolfs tienen a alguien dentro de Ravencrest, cualquier movimiento precipitado podría poner sobre aviso a toda su organización.

Katsu..

 Nosotros no hemos revisado si tenemos infiltrados..

Katsuki se quedó quieto. Su mirada regresó a la carta y luego a ti. Durante unos segundos no respondió.

—...Tienes razón.

Se incorporó lentamente, pasándose una mano por la nuca. La observación parecía haberle molestado, no por venir de ti, sino porque no se le había ocurrido antes.

—Estamos tan concentrados en averiguar quién trabaja para los Wolfs que hemos dado por sentado que nuestra propia casa está limpia.

Su mandíbula se tensó.

—Eso es un error que no pienso repetir.

Se acercó a la mesa y señaló el informe.

—Tendremos que revisar los accesos a los documentos, las comunicaciones, los registros de entrada y salida, y quién ha tenido contacto con nuestros informantes. Sin levantar sospechas.

Te miró con seriedad.

—Y no voy a convocar a todo el personal para anunciar que buscamos un traidor. Si tenemos uno, sería lo primero que necesitaría saber.

Hizo una pausa y añadió con su habitual firmeza:

—Mañana empezaré por los informes de acceso. Nobiki puede rastrear las filtraciones financieras. Yo revisaré la seguridad interna.

Su expresión se suavizó apenas.

—Bien visto, Delyra. Esta vez se me escapó algo importante.

Am.. ya te tienes que ir?

Katsuki levantó la mirada. La pregunta pareció tomarlo por sorpresa. Miró la carta, luego los documentos que aún tenía pendientes y finalmente volvió a fijarse en ti.

—¿Quieres que me vaya?

Su tono fue directo, aunque no severo. Se acercó a tu silla y apoyó una mano en el respaldo.

—Puedo dejar esos informes para mañana. No voy a resolver toda la maldita investigación esta noche.

Se inclinó un poco hacia ti, con una sonrisa apenas perceptible.

—Además, todavía tenemos una conversación pendiente sobre nuestro futuro perro. Y no pienso dejar que decidas su nombre sin consultarme.

Quédate. 

Hanna dije haciendo sonar una campana.



Una sirvienta pequeña y tímida se aproximó a la habitación 


Si mi señora, recoge los platos, ya hemos terminado de comer.


Sí señora.

Katsuki observó cómo la pequeña sirvienta se acercaba a recoger los platos. Se apartó ligeramente para dejarle espacio y esperó a que terminara de recibir las indicaciones.

—Gracias, Hanna.

Su voz fue más tranquila de lo habitual. Cuando la joven se retiró con la vajilla, Katsuki volvió a ocupar su lugar junto a Delyra.

—Bien. Me quedo.

Tomó la carta de Yamamoto, la dobló cuidadosamente y la dejó a un lado, lejos de las cartas del tarot.

—Los asuntos de los Wolfs pueden esperar hasta mañana. Esta noche no pienso permitir que vuelvan a robarnos el tiempo.

La miró con una sonrisa ladeada.

—Ahora... ¿qué hacemos con el resto de nuestra velada?

Me acompañas a mi dormitorio?

Katsuki se levantó de inmediato y le ofreció el brazo. Una sonrisa pequeña, casi arrogante, apareció en sus labios.

—Por supuesto. ¿Creías que iba a dejarte caminar sola después de pedirme que me quedara?

Esperó a que ella estuviera lista y luego tomó la carta de Yamamoto para guardarla entre sus documentos.

—Mañana tendremos suficientes problemas que atender. Esta noche me perteneces un poco de tiempo.

La miró de reojo, con aquella expresión desafiante tan propia de él.

—Y no pienso desperdiciarlo sentado en ese comedor.

Guardé mis cartas de tarot y salimos de la habitación tomados del brazo... con una que otra mirada tímida de los sirvientes

Katsuki notó las miradas de los sirvientes apenas cruzaron el umbral. Algunos fingieron estar ocupados; otros bajaron la cabeza con una rapidez poco convincente.

Él no soltó tu brazo. Al contrario, acomodó el suyo con naturalidad y continuó caminando como si no hubiera nada que explicar.

—Parece que esta casa tiene demasiados ojos y muy poco trabajo —murmuró entre dientes.

Al pasar junto a una de las criadas, esta hizo una reverencia algo apresurada. Katsuki respondió con un breve movimiento de cabeza.

—Buenas noches.

Cuando estuvieron un poco más lejos, se inclinó hacia ti y habló en voz baja, con una sonrisa ladeada.

—Mañana tendremos rumores nuevos en la cocina. Apostaría mi espada a que ya están organizando sus propias conclusiones.

Su pulgar rozó discretamente tu brazo.

—Que miren. No voy a caminar a tres pasos de ti solo para alimentar sus sospechas de que no nos soportamos.

Espera qué? Eso creían de nosotros durante estos años?

Katsuki giró ligeramente la cabeza hacia ti. Su expresión pasó de la diversión a una incredulidad casi divertida.

—¿De verdad no te habías dado cuenta?

Soltó una breve risa y siguió caminando a tu lado.

—Vamos, Delyra. Delante de los demás discutíamos por cualquier cosa. Tú cuestionabas mis órdenes, yo te reprendía por ignorar las precauciones y, cuando intentaba protegerte, encontrabas la manera de hacer exactamente lo contrario.

Alzó una ceja.

—Para ellos, probablemente somos dos personas que apenas se toleran por obligación.

Hizo una pausa y bajó un poco la voz.

—Aunque debo admitir que no ayudaba demasiado. Nunca fui especialmente amable contigo cuando había gente mirando.

Te dedicó una mirada de reojo.

—Y tú tampoco parecías muy interesada en facilitarme las cosas, mujer.

Yo también tengo un lado rebelde.. y con mi cargo.. no he aprendido mucho a seguir ordenes... más que de mis padres.

Katsuki soltó una risa grave y ladeó la cabeza para mirarte.

—Eso lo sé bastante bien. He tenido que soportar tus pequeñas rebeliones durante años.

Su sonrisa se ensanchó ligeramente.

—Aunque hay una diferencia entre desobedecer una orden y tener criterio propio. No espero que bajes la cabeza cada vez que alguien te diga qué hacer.

Se detuvo un instante en el corredor, sin soltar tu brazo.

—Pero hay algo que debes entender, Delyra. Cuando estamos trabajando, puedo discutir contigo, puedo exigirte explicaciones y puedo decirte que estás cometiendo una estupidez. Y tú puedes hacer exactamente lo mismo conmigo.

Se inclinó un poco hacia ti, con una mirada desafiante.

—Lo que no pienso hacer es convertirme en otro hombre que pretenda gobernarte.

Reanudó el paso y añadió con una sonrisa torcida:

—Aunque eso no significa que vaya a dejar de discutir contigo. Sería una pérdida de una de mis actividades favoritas.

Llegamos a la habitación Katsuki me abrió la puerta.. yo ingresé. 

Y él se quedó unos pasos atrás en la puerta por unos instantes..


Yo lo quedé mirando... te tengo que invitar a pasar?


Katsuki se sorprendió al escuchar esa pregunta y al notar que su propio cuerpo se había congelado en el umbral..

Katsuki parpadeó, como si acabara de darse cuenta de lo absurdo de su propia reacción. Miró el umbral detrás de él y luego volvió los ojos hacia ti.

—¿Invitarme?...

Soltó una risa breve y se pasó una mano por el cabello, ligeramente avergonzado. No era habitual verlo perder la compostura por algo tan sencillo.

—He entrado en esta habitación cientos de veces para revisar ventanas, comprobar cerraduras o asegurarme de que estuvieras bien. Y ahora resulta que necesito una invitación.

Dio un paso hacia el interior, pero se detuvo frente a ti.

—Supongo que estoy intentando acostumbrarme a que las cosas sean diferentes.

Su mirada se volvió más intensa. Ya no estaba frente a la heredera a la que debía proteger, sino frente a la mujer que había elegido amar.

—Antes tenía una obligación que me daba derecho a estar cerca de ti. Ahora quiero estar aquí porque tú me quieres aquí.

Una sonrisa ladeada suavizó su expresión.

—Así que sí, Delyra. Esta vez esperaré a que me invites. Aunque no prometo tener tanta paciencia la próxima vez.

Puedes ingresar  Katsuki Bakugo.. .

Y te invito también a sentarte conmigo.  En la cama.

Katsuki alzó las cejas al escuchar su nombre completo. Una sonrisa desafiante apareció en su rostro.

—¿Katsuki Bakugo? Vaya, qué formalidad. ¿También vas a pedirme que presente mis credenciales?

Finalmente cruzó el umbral y cerró la puerta con cuidado. Se acercó a la cama y se sentó a tu lado, dejando inicialmente una pequeña distancia entre ambos.

—Gracias por la invitación, señorita.

Te miró de reojo, con una expresión divertida. Después apoyó una mano sobre el colchón, cerca de ti.

—Es extraño, ¿sabes? Durante años entré aquí pensando en si las ventanas estaban cerradas, si habías descansado o si necesitabas algo.

Giró el rostro hacia ti.

—Y ahora estoy sentado en tu cama porque mi novia quiere que la acompañe.

La última palabra salió con una satisfacción apenas disimulada.

—Creo que voy a acostumbrarme bastante rápido a esto.

- Venn léeme un poco de mis novelas románticas.

Katsuki giró lentamente la cabeza hacia ti. Su expresión pasó de la curiosidad a una mezcla de desconcierto y diversión.

—¿Que te lea tus novelas románticas?

Miró alrededor, buscando el libro que querías, y luego volvió a observarte.

—Después de todo lo que hemos enfrentado, resulta que mi siguiente misión consiste en leer historias de hombres enamorados y mujeres que suspiran por ellos.

Extendió una mano, dispuesto a recibir el libro.

—Dámelo. Pero te advierto algo, Delyra: si el protagonista es un idiota que tarda trescientas páginas en confesar lo que siente, voy a perder la paciencia.

Se acomodó junto a ti, apoyando la espalda contra el cabecero.

—Y no te rías si cambio alguna frase. Tengo derecho a criticar una historia mientras la leo.

Jaja y está iniciada, voy por la mitad.

Katsuki tomó la novela y examinó la portada. Después buscó la página marcada y acomodó el libro entre sus manos.

—Por la mitad... Bien. Al menos no tendré que soportar toda la introducción.

Se aclaró la garganta con exagerada solemnidad y comenzó a leer. Su voz, normalmente firme y enérgica, adquirió un ritmo más pausado.

—«La lluvia golpeaba los ventanales del castillo mientras ella aguardaba junto a la chimenea. Había pasado toda la tarde esperando una respuesta que nunca llegó. Se repetía que no le importaba, que aquel hombre no tenía poder sobre sus sentimientos...»

Katsuki hizo una pausa y levantó los ojos del libro.

—Ajá. Ya empezamos. Dice que no le importa, pero lleva toda la tarde esperando.

Continuó.

—«Cuando finalmente escuchó sus pasos en el corredor, su corazón la traicionó. La puerta se abrió y él apareció con el abrigo empapado. No pronunció disculpa alguna. Simplemente la miró, como si todas las palabras que había ensayado durante el camino hubieran desaparecido».

Se detuvo otra vez.

—¿Y este imbécil no puede decir simplemente que la extrañó?

Miró a Delyra, con una ceja levantada.

—No me mires así. Estoy intentando comprender por qué disfrutas tanto estas historias.

Bajó la vista y siguió leyendo, aunque una pequeña sonrisa comenzaba a asomarse en sus labios.

—«Él dejó los guantes sobre la mesa y se acercó a la chimenea. Durante un largo instante, ninguno de los dos habló. Hasta que ella, cansada de esperar, preguntó si había venido a despedirse».

Katsuki cerró el libro sobre un dedo para no perder la página.

—Bueno... esa pregunta sí me interesa. Quiero saber qué responde.

Volvió a abrirlo, dispuesto a continuar.

Mientras el me leia poco a poco me fui acomodando en su regazo


Katsuki interrumpió la lectura al sentir que te acomodabas sobre su regazo. Bajó la mirada hacia ti y después observó el libro, como si intentara decidir si aquello iba a dificultarle la tarea.

—Ah... Así que ese era el verdadero propósito de pedirme que leyera.

Una sonrisa torcida apareció en sus labios. Pasó un brazo alrededor de tu cintura para sostenerte cómodamente y volvió a acomodar la novela con la otra mano.

—Eres bastante astuta, mujer.

Retomó la lectura, aunque su voz se volvió un poco más baja.

—«Él la observó durante unos segundos antes de responder: “No he venido a despedirme. He venido porque no soporto seguir fingiendo que puedo vivir sin ti”».

Katsuki hizo una pausa. Miró la frase y luego a ti.

—Hmph... Al menos este hombre ha conseguido decir algo sensato.

Te ajustó suavemente contra él y continuó leyendo, con una pequeña sonrisa que intentaba disimular.

Finalmente se hicieron las 10 de la noche.. momento en que caí dormida..  mientras el seguía leyendo.


Katsuki continuó leyendo durante varios minutos, hasta que notó que ya no reaccionabas a los diálogos de la novela.

—¿Delyra?

Bajó la mirada. Tu respiración se había vuelto pausada y tu cuerpo descansaba por completo contra él.

Se quedó quieto unos instantes, cuidando de no moverte. Después cerró el libro con delicadeza y colocó un separador en la página.

—Y yo que pensaba terminar el capítulo...

Su voz apenas fue un murmullo.

Dejó la novela sobre la mesita de noche y acomodó un mechón de cabello que había quedado cerca de tu rostro. Luego te rodeó con ambos brazos, observándote con una expresión mucho más serena de la habitual.

—Terca... me pediste que me quedara y te dormiste antes de que terminara la historia.

Depositó un beso suave sobre tu frente.

Por primera vez en muchos días, Katsuki no pensó en los informes, en los Wolfs ni en la gala del jueves.

Simplemente se quedó allí, sosteniéndote.

A media noche.. tocaron  la puerta brevemente ... era él cambio de guardia  con Kirishima

Los golpes suaves en la puerta hicieron que Katsuki levantara la mirada. Miró el reloj de la mesita: pasada la medianoche.

Con cuidado, retiró uno de sus brazos de tu cintura y se incorporó lo suficiente para no despertarte. Se acercó a la puerta y la abrió apenas.

Kirishima estaba al otro lado, vestido con el uniforme de guardia.

—Bakugo. Vengo por el cambio de turno.

Katsuki salió al corredor y cerró la puerta detrás de sí, procurando no hacer ruido.

—Habla más bajo. Delyra está dormida.

—¿Te quedaste aquí toda la noche?

—¿Ves a alguien más ocupando mi puesto?

Kirishima soltó una risita, pero enseguida adoptó una expresión más seria.

—Todo está tranquilo. No hemos registrado movimientos extraños en los alrededores.

—Bien. Mantén la vigilancia habitual. Y presta atención a cualquier persona que intente acercarse a las habitaciones sin autorización.

—Entendido.

Katsuki le dirigió una última mirada.

—Y Kirishima...

—¿Sí?

—Mañana quiero hablar contigo sobre las damas de la familia Wolf. Hay algunas precauciones que debemos establecer antes de que sigas con esa tarea.

Kirishima asintió.

—Claro. Descansa un poco, hombre. Yo me encargo.

Katsuki regresó a la habitación, cerró suavemente la puerta y se acercó a la cama. Al comprobar que seguías dormida, dejó escapar un suspiro.

—Por fin una noche tranquila... —murmuró.

Volvió a acomodarse a tu lado.

- ... am hombre..


Vas a dormir aquí con ella?

Katsuki se detuvo junto a la puerta y miró a Kirishima por encima del hombro.

—¿Y qué otra cosa crees que estoy haciendo?

Kirishima abrió un poco los ojos y después miró discretamente hacia la puerta cerrada.

—No, bueno... es que nunca te había visto quedarte toda la noche en su habitación.

Katsuki frunció el ceño.

—¿Vas a interrogarme o vas a cubrir mi turno?

—¡No, no! Solo preguntaba.

El pelirrojo sonrió, comprendiendo más de lo que Katsuki estaba dispuesto a admitir.

—Me alegra por ustedes, hermano.

Katsuki apartó la mirada, algo incómodo, y se cruzó de brazos.

—Ocúpate de la guardia, idiota. Y no vayas contando cosas que no te corresponden.

—¡Entendido!

Antes de entrar, Katsuki añadió en voz baja:

—Y si alguien pregunta, estoy aquí porque ella necesita descansar. ¿Quedó claro?

—Clarísimo.

Kirishima se alejó con una sonrisa que no consiguió disimular.

Katsuki: ahora.. donde me ubico yo?

Katsuki cerró la puerta y se quedó unos segundos contemplando la cama. Luego miró el espacio que habías dejado libre a tu lado.

—Magnífico... —murmuró para sí—. Puedo enfrentarme a una docena de soldados, pero no sé dónde demonios acomodarme sin despertarla.

Se quitó las botas y dejó el uniforme exterior cuidadosamente sobre una silla. Después se acercó al colchón y se sentó en el borde.

Te observó dormir. Finalmente, levantó con cuidado una esquina de las mantas y se deslizó a tu lado, procurando no mover demasiado el colchón.

—Como te despiertes y me des una patada, voy a recordártelo mañana...

Se acomodó de espaldas, dejando un brazo cerca de ti. Pasaron unos segundos antes de que soltara un suspiro y girara ligeramente hacia tu lado.

—Buenas noches, Delyra.

Y, por primera vez, se permitió dormir en aquella habitación sin estar pendiente de la puerta cada pocos minutos.

Durmieron juntos toda la noche.. hasta que se hizo las 5:30 am


Donde Katsuki se levantaba para iniciar el día.  


Kirishima seguía vigilando la habitación y los alrededores

El reloj marcaba las cinco y treinta cuando Katsuki abrió los ojos. La claridad del amanecer apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas.

Permaneció unos segundos inmóvil, orientándose. Luego miró hacia su lado y encontró a Delyra todavía dormida.

—Hmph... cinco minutos más no habrían estado mal.

Con cuidado, apartó la manta y se incorporó. Se vistió en silencio, ajustándose la camisa y las botas sin hacer ruido.

Antes de salir, se acercó a la cama y acomodó la manta sobre ti. Se inclinó y depositó un beso breve en tu frente.

—Sigue durmiendo. No tienes que levantarte conmigo.

Abrió la puerta despacio.

Kirishima estaba apostado en el corredor, atento a los alrededores. Al verlo salir, enderezó la espalda.

—Buenos días, Bakugo. Todo tranquilo durante la noche.

—Bien. ¿Algún movimiento?

—Ninguno. Los relevos se hicieron sin incidentes.

Katsuki asintió y cerró la puerta con cuidado.

—Continúa con la vigilancia. Y procura que nadie entre a despertarla antes de la hora habitual.

—Entendido.

Katsuki comenzó a caminar por el corredor, pero Kirishima lo llamó en voz baja.

—Oye, hermano...

El rubio se detuvo y lo miró por encima del hombro.

—¿Qué?

—Tienes mejor cara que ayer.

Katsuki frunció el ceño.

—Será porque por fin dormí unas horas. No inventes estupideces.

Sin embargo, no pudo ocultar del todo la pequeña sonrisa que apareció antes de alejarse.

Katsuki comenzó a asearse..cambiar de vestuario e iniciar sus actividades

Después de dejar las habitaciones, Katsuki se dirigió a sus aposentos privados. Se aseó, se cambió la camisa por una limpia y ajustó las correas de su uniforme. Recogió sus documentos y revisó brevemente la agenda del día.

Su primera tarea sería reunirse con Nobiki para organizar la revisión de seguridad interna. Después tendría que revisar los informes financieros y preparar las instrucciones para la gala del jueves.

Kirishima apareció poco después.

—¿Ya tienes el día organizado, Bakugo?

—Más o menos. Primero quiero hablar con Nobiki. Necesitamos revisar quién ha tenido acceso a nuestros archivos y comunicaciones.

—¿Y después?

—Después voy a ocuparme del asistente que necesitamos contratar. No pienso seguir acumulando informes hasta cometer un error por agotamiento.

Kirishima sonrió.

—Delyra tenía razón, entonces.

Katsuki le lanzó una mirada de advertencia.

—No empieces.

Tomó su carpeta y se dirigió hacia el despacho. Sin embargo, antes de alejarse, miró brevemente hacia el corredor que conducía a las habitaciones de Delyra.

—Y que nadie la despierte. Ha descansado muy poco estos días.

—Descuida. La guardia está cubierta.

—Bien. Vamos a trabajar.

A las 6:10 de la mañana ya estaba en una reunión privada con Nobiki.

El despacho privado estaba iluminado por varias lámparas. Sobre la mesa se encontraban los registros de acceso, informes financieros y una lista de las personas que habían intervenido en las comunicaciones recientes con Ravencrest y Thornfield.

Nobiki esperaba frente a Katsuki con una carpeta abierta.

—He preparado una primera revisión, Bakugo. Pero antes de comenzar, debo señalar algo: si tenemos un infiltrado, no necesariamente será alguien con acceso directo a los documentos confidenciales.

Katsuki se sentó y dejó su propia carpeta sobre la mesa.

—Explícate.

—Alguien podría estar obteniendo información a través de terceros. Personal administrativo, mensajeros, asistentes, comerciantes e incluso empleados que no tienen acceso a los informes principales.

Katsuki entrecerró los ojos.

—Entonces no vamos a limitarnos a revisar las autorizaciones de acceso. Quiero conocer quién solicitó cada documento, quién lo recibió y quién tuvo contacto con esas personas.

—Eso llevará tiempo.

—Tómate el tiempo necesario. Prefiero una investigación lenta a acusar a un inocente.

Nobiki asintió y deslizó una segunda carpeta hacia él.

—También he encontrado algo que merece atención. Durante las últimas semanas hubo varias solicitudes de información sobre los movimientos del Grupo Neón. No todas procedían de las personas autorizadas.

Katsuki dejó de pasar las páginas.

—¿Nombres?

—Tengo tres solicitudes identificadas. Estoy verificando quién las realizó realmente.

El rubio apoyó los antebrazos sobre la mesa.

—No confrontes a nadie todavía. Necesito saber si esas solicitudes fueron auténticas, si alguien utilizó identidades ajenas o si se trata de simples irregularidades administrativas.

Su mirada se endureció.

—Y Nobiki, esta conversación no sale de este despacho. Ni siquiera Kirishima necesita conocer los detalles hasta que tengamos algo concreto.

—Entendido.

La reunión continuó con la revisión de los primeros registros.

Y tienes alguna actualización sobre las actividades de los wolfs en el.exttamjero? 

Haz logrado comunicarte con tus hombre?

Nobiki abrió una segunda carpeta. Había varios informes con anotaciones en los márgenes y un mapa comercial con rutas marcadas.

—Sí. He conseguido comunicarme con dos de nuestros hombres en el extranjero. El tercero todavía no ha respondido a los mensajes.

Katsuki tomó el mapa y lo extendió sobre la mesa.

—Empieza por lo confirmado.

—Las actividades de los Wolfs continúan en el extranjero. Hemos detectado movimientos comerciales vinculados a tres compañías intermediarias. Una opera desde Europa oriental y las otras dos aparecen relacionadas con rutas marítimas hacia Sudamérica.

Nobiki señaló dos puntos del mapa.

—En los registros comerciales figuran como empresas de transporte y distribución. Sin embargo, nuestros hombres han observado reuniones entre representantes de esas compañías y personas vinculadas a Viktor Sokolov.

Katsuki levantó la mirada.

—¿Sokolov está fuera del país?

—No podemos confirmarlo. Uno de nuestros contactos asegura haber visto a un hombre que coincide con su descripción, pero no tenemos identificación suficiente.

—Entonces no lo registres como un hecho.

—Por supuesto.

Nobiki pasó otra hoja.

—Hay algo más preocupante. Uno de nuestros hombres informa que los Wolfs están buscando nuevos socios para ampliar sus operaciones portuarias. No sabemos si pretenden utilizar las rutas de Ravencrest o si ya tienen acuerdos con otras familias.

Katsuki apoyó un dedo sobre el mapa.

—¿Y el tráfico de personas?

Nobiki hizo una pausa antes de responder.

—Tenemos indicios de que las mismas compañías intermediarias podrían estar facilitando traslados de personas bajo documentación laboral. Todavía necesitamos pruebas que relacionen directamente esas operaciones con los Wolfs.

Katsuki cerró la carpeta lentamente.

—Quiero que mantengas comunicación con los dos hombres. Que no intenten acercarse demasiado ni comprometan sus identidades. Y encuentra al tercero.

Su mirada se volvió particularmente severa.

—Si alguien ha descubierto nuestra investigación, no quiero que nuestros informantes terminen pagando las consecuencias.

—Me ocuparé de ello.

—Bien. Y Nobiki... quiero un informe antes de la gala del jueves. Aunque sea parcial. No vamos a entrar a esa reunión a ciegas.

Katuski: Necesito comunicarme con kabuya espera aquí.  Tal vez ella tenga algo que darnos, que pueda alimentar tu información.  


Posteriormente se levantó para tomar el teléfono y pedir que kabuya se acerque con urgencia

Katsuki se levantó de la mesa y se dirigió al teléfono del despacho. Solicitó comunicación con Kabuya y, cuando consiguió que atendieran, habló sin rodeos.

—Necesito que Kabuya venga al despacho. Es urgente. Dile que la espero personalmente.

Colgó y regresó junto a Nobiki.

—Kabuya ha tenido acceso a información que nosotros todavía no hemos podido contrastar. Si sus datos coinciden con los de nuestros hombres en el extranjero, podremos establecer conexiones que hasta ahora son solamente sospechas.

Nobiki cerró parcialmente su carpeta.

—¿Crees que conoce las operaciones de los Wolfs fuera del país?

—Creo que puede saber más de lo que nos ha contado hasta ahora.

Katsuki se sentó nuevamente, aunque esta vez no abrió los documentos.

—Mientras esperamos, quiero que compares las tres compañías intermediarias con los registros de Sokolov. No compartas esa información con nadie más.

—Entendido.

El rubio miró brevemente el reloj.

—Y cuando Kabuya llegue, primero escucharemos lo que tenga que decir. No quiero adelantarle nuestras conclusiones.

Nobiki: Mientras esperamos te brindaré información sobre lo que tengo de sokolov.

Katsuki se acomodó en su silla y extendió una mano hacia Nobiki.

—Adelante. Quiero todos los detalles, incluso aquellos que parezcan insignificantes.

Nobiki abrió una carpeta más delgada y extrajo varios documentos.

—Viktor Sokolov. Intermediario comercial de origen extranjero. Durante los últimos cuatro años ha aparecido vinculado a adquisiciones de propiedades y participaciones empresariales en distintos territorios. No figura como propietario directo en la mayoría de las operaciones.

—¿Utiliza testaferros?

—Es una de las hipótesis. Hemos identificado tres sociedades cuyos representantes legales cambian con frecuencia. Sin embargo, los beneficiarios finales parecen conducir a un mismo grupo de inversores.

Nobiki colocó tres fotografías sobre la mesa.

—Su nombre aparece en las negociaciones que precedieron a la absorción de dos familias menores. En ambos casos, las deudas fueron renegociadas mediante sociedades acreedoras diferentes. Después, Sokolov intervino en la compra de sus propiedades.

Katsuki examinó las fotografías.

—Un procedimiento bastante conveniente. Primero los endeudan y luego aparecen compradores dispuestos a quedarse con lo que ya no pueden pagar.

—Exactamente. También hemos encontrado correspondencia indirecta entre una de sus sociedades y una empresa relacionada con Rapso.

Los ojos de Katsuki se estrecharon.

—¿Rapso otra vez?

—Sí. Pero todavía no podemos demostrar que exista una relación directa entre Sokolov y el patriarca Wolf.

Katsuki dejó una de las fotografías sobre la mesa.

—Quiero saber quién financia realmente esas sociedades. Y, sobre todo, quién les da instrucciones.

Levantó la mirada hacia Nobiki.

—Sokolov puede ser un intermediario importante, pero no voy a confundir al hombre que ejecuta las operaciones con quien las dirige. Continúa. ¿Qué más encontraste?

Sabes quienes son los Rapso? Y cómo se formó esa familia? Con quienes trabaja? De donde nació su dinero? Como consiguieron tu título de noble...

Nobiki acomodó los documentos y buscó una carpeta que tenía una marca roja en el extremo superior.

—He comenzado a investigar a los Rapso desde que apareció su nombre en los registros de Ravencrest. Es una familia relativamente nueva dentro de la aristocracia, pero su crecimiento ha sido demasiado rápido para pasar inadvertido.

Katsuki apoyó los brazos sobre la mesa.

—Quiero saber de dónde salieron. No solamente dónde están ahora.

—Por supuesto. Esto es lo que tenemos hasta el momento.

Nobiki abrió la carpeta.

—1. Origen de la familia. Los Rapso no pertenecían a las antiguas casas nobles. Hace aproximadamente tres años comenzaron a aparecer en círculos comerciales y reuniones privadas de familias aristocráticas. Su ascenso fue gradual, pero muy bien calculado.

—¿Quién fundó la familia?

—El actual patriarca. Su nombre aparece vinculado a varias empresas mercantiles anteriores a su reconocimiento nobiliario. Todavía no he conseguido reconstruir completamente su trayectoria.

Pasó una página.

—2. Origen de su fortuna. Oficialmente, su riqueza procede de inversiones comerciales, transporte, almacenamiento y adquisición de propiedades. Sin embargo, no hemos encontrado documentación suficiente que explique el capital inicial que permitió semejante expansión.

—¿Y sus socios?

—Trabajan con diferentes comerciantes y sociedades de distribución. Algunas aparecen relacionadas indirectamente con empresas utilizadas por los Wolfs. No sabemos si se trata de alianzas comerciales legítimas o de una estructura diseñada para ocultar a los verdaderos beneficiarios.

—Continúa.

—3. Reconocimiento nobiliario. Obtuvieron su título mediante una concesión formal de la Corona, después de presentar una importante contribución económica y comercial al territorio. Pero hay una irregularidad: los documentos públicos no detallan con claridad quién recomendó su candidatura ni qué familias respaldaron su ascenso.

Katsuki entrecerró los ojos.

—Así que compraron influencia antes de conseguir un título.

—No puedo afirmarlo todavía. Pero su reconocimiento parece haber llegado en un momento particularmente conveniente para sus negocios.

Nobiki colocó otra hoja frente a él.

—4. Relaciones actuales. Hemos identificado contactos con comerciantes extranjeros, empresas de transporte y representantes de los Wolfs. También aparecen en las instalaciones donde Ravencrest recibió tres cargas no declaradas correctamente.

Katsuki permaneció unos segundos en silencio, examinando los documentos.

—Quiero los nombres de quienes respaldaron su título. Quién presentó su candidatura, quién la aprobó y quién estuvo presente en las negociaciones.

Levantó la mirada.

—Y averigua si los Rapso ya tenían relaciones con los Wolfs antes de convertirse en nobles.

—Eso podría llevarnos hasta el origen de su fortuna.

—Exactamente.

Katsuki cerró la carpeta con firmeza.

—Una familia puede conseguir un título mediante dinero, méritos o favores políticos. Pero quiero saber cuál de esas tres cosas compraron los Rapso... y a quién tuvieron que pagarle.

Mientras tanto kabuya ya había llegado y estaba tocando la.puerta.

Los tres golpes en la puerta interrumpieron la conversación.

Katsuki levantó la mirada hacia Nobiki.

—Debe ser Kabuya. Adelante.

La puerta se abrió y Kabuya entró en el despacho. Llevaba una carpeta pequeña bajo el brazo y una expresión seria.

—General Bakugo. Me informaron que necesitaba verme con urgencia.

—Así es. Toma asiento.

Kabuya saludó brevemente a Nobiki antes de ocupar la silla frente a ellos.

—¿Ha ocurrido algo?

Katsuki entrelazó los dedos sobre la mesa.

—Estamos investigando las operaciones de los Wolfs en el extranjero. Han aparecido varias compañías intermediarias, movimientos financieros sospechosos y posibles conexiones con la familia Rapso.

Hizo una pausa para observar su reacción.

—Nobiki está reuniendo información, pero necesito saber qué has descubierto tú. Cualquier dato sobre sus socios, rutas comerciales, intermediarios o movimientos fuera del territorio puede ser importante.

Nobiki abrió su carpeta y añadió:

—Especialmente si has tenido contacto con alguna de las compañías vinculadas a Viktor Sokolov.

Katsuki se recostó ligeramente en su silla.

—Bien, Kabuya. Te escuchamos. ¿Qué tienes para nosotros?

Katsuki: también quiero saber si haz conseguido información sobre las familias fe los niños.

 O si conoces a dónde fueron llevados. 


¿Qué Jan dicho la gente del lugar.. sobre los productos ilícitos de ventas?

Etc etc


Kabuya dejó la carpeta que llevaba sobre sus rodillas y su expresión se volvió considerablemente más seria. Miró primero a Katsuki y después a Nobiki.

—He conseguido algunos datos. No todos están confirmados, pero creo que debemos prestarles atención.

Katsuki se inclinó hacia delante.

—Empieza por los niños.

—He localizado referencias a varias familias que denunciaron la desaparición de sus hijos en los últimos meses. En dos casos, los registros oficiales indican que los menores fueron trasladados bajo la tutela de instituciones privadas. Sin embargo, las familias aseguran que nunca autorizaron esos traslados.

Nobiki dejó de escribir.

—¿Instituciones privadas? ¿Tienes nombres?

—Dos nombres comerciales. Estoy intentando comprobar si ambas instituciones pertenecen a la misma red. Hay testimonios que mencionan vehículos de transporte sin distintivos y documentos de traslado firmados por representantes que las familias no reconocen.

Katsuki apretó la mandíbula.

—¿Y sabes dónde están ahora?

—Todavía no. Pero uno de mis contactos escuchó que algunos menores fueron llevados fuera de la región. No puedo asegurar que sigan allí ni que todos hayan sido trasladados al mismo lugar.

—Necesito ubicaciones, Kabuya. No rumores.

—Lo sé. Estoy trabajando en ello.

Kabuya abrió su carpeta y sacó unas anotaciones.

—Sobre los productos ilícitos, he recogido testimonios de comerciantes y habitantes de las zonas cercanas a los almacenes. Hablan de mercancías que llegan mezcladas con productos legales. Algunas cajas se registran como suministros médicos, otras como productos químicos y materiales industriales.

Nobiki intervino:

—Eso coincide con las discrepancias que encontramos en las cargas recibidas por Ravencrest.

—Hay algo más —añadió Kabuya—. Algunos comerciantes dicen que ciertos productos se venden a través de establecimientos aparentemente legales. No conocen a los proveedores reales. Solo reciben instrucciones de intermediarios.

Katsuki apoyó ambas manos sobre el escritorio.

—¿Alguien mencionó a los Wolfs?

—No directamente. Pero dos personas hablaron de un hombre que se presenta como representante de una compañía de distribución. Una de ellas describió a alguien que podría coincidir con Sokolov.

El silencio se hizo más pesado.

—¿Podrías conseguir que esos comerciantes hablen con nosotros? —preguntó Katsuki.

—Con discreción, sí. Pero algunos tienen miedo. No quieren que sus nombres aparezcan en ninguna investigación.

—No aparecerán sin su consentimiento.

Katsuki miró a Nobiki.

—Cruza los nombres de esas instituciones con las sociedades intermediarias. Quiero saber si existe alguna conexión financiera.

Después volvió a Kabuya.

—Y necesito que priorices la localización de esos niños. Sus familias deben saber qué ocurrió con ellos. No vamos a perderlos de vista mientras investigamos las operaciones comerciales.

Kabuya asintió solemnemente.

—Entendido, general.

Katsuki se recostó apenas en su silla, pensativo.

—Una última cosa, Kabuya. ¿Has escuchado algo sobre la familia Rapso? ¿Su nombre aparece en esos testimonios?

El gobierno de Brasil... está al tanto de las desapariciones misteriosas?

Kabuya intercambió una mirada breve con Nobiki antes de responder. Después volvió los ojos hacia Katsuki.

—No puedo asegurarlo, señor. Las desapariciones figuran en denuncias locales y algunos traslados aparecen registrados por instituciones privadas. Pero no he encontrado indicios de que el gobierno brasileño haya iniciado una investigación conjunta ni de que exista una alerta nacional relacionada con todos estos casos.

Nobiki intervino, señalando uno de los documentos.

—Eso no significa que las autoridades desconozcan cada desaparición. Podrían existir denuncias independientes en distintas jurisdicciones, sin que nadie haya conectado los casos.

Katsuki apoyó ambas manos sobre el escritorio. Su expresión se endureció.

—Entonces averiguaremos si las familias denunciaron ante la policía, si intervino alguna autoridad de protección de menores y quién autorizó esos traslados. Quiero saber si las instituciones tienen respaldo legal o si alguien está utilizando documentos oficiales para encubrir algo.

Miró a Kabuya.

—Y averigua si las autoridades brasileñas han recibido denuncias sobre vehículos, rutas o intermediarios relacionados con esas instituciones. No vamos a asumir que todo forma parte de la misma operación sin pruebas. Pero tampoco vamos a dejar que esos niños desaparezcan entre papeles administrativos.


Kabuya:


He escuchado algunos rumores también , sobre niños huérfanos que vivían en las calles. 

Dicen que ya no se les ha visto y que  muchos de ellos desaparecieron en los parques cercanos a las fábricas de los wolfs.


Los lugareños.. vieron algunos caminando con policía de la zona llamado Noix.

El despacho quedó en silencio.

Katsuki levantó lentamente la mirada hacia Kabuya. La mención de un policía cambió el tono de la reunión: ya no se trataba únicamente de instituciones privadas y documentos de traslado.

—¿Noix? —repitió, con voz seca—. ¿Es un agente identificado? ¿Sabemos su rango, a qué comisaría pertenece y desde cuándo trabaja en esa zona?

Kabuya asintió con cautela.

—Eso es lo que intento averiguar, señor. Los lugareños lo reconocen como policía de la zona. Algunos aseguran haberlo visto caminando con varios de esos niños cerca de los parques próximos a las fábricas Wolf. No puedo confirmar todavía que fueran los mismos menores desaparecidos.

—¿Y los niños parecían estar bajo custodia?

—Algunos testigos dicen que caminaban con él voluntariamente. Otros aseguran que los llevaba hacia vehículos estacionados cerca de las instalaciones. No hay una versión uniforme.

Katsuki apartó uno de los informes y miró a Nobiki.

—Quiero que cruces el nombre de Noix con los registros policiales y las comunicaciones relacionadas con las instituciones privadas. También averigua si ha tenido contacto con representantes de las compañías intermediarias.

—Lo haré —respondió Nobiki.

Katsuki:. ¿Has escuchado algo sobre la familia Rapso? ¿Su nombre aparece en esos testimonios?

—Kabuya, localiza a los testigos. Por separado. Nada de interrogatorios colectivos y, sobre todo, no los pongas en peligro. Necesitamos saber qué vieron, cuándo ocurrió y si pueden identificar a los niños.

Hizo una pausa. Sus dedos se cerraron sobre el borde del escritorio.

—Y una cosa más: no contacten a Noix todavía. Si está involucrado, alertarlo podría hacer que desaparezcan las pruebas. Si es inocente, tampoco vamos a convertirlo en sospechoso por un rumor.

Su mirada se volvió especialmente fría.

—Quiero saber qué ocurrió con esos niños. Y quiero saber por qué nadie parece estar buscándolos.

Kabuya revisó las notas que llevaba consigo antes de responder.

—Sí, señor. El apellido Rapso ha aparecido en dos testimonios, aunque todavía no puedo establecer una conexión directa con las desapariciones.

Abrió su cuaderno y señaló un par de anotaciones.

—Un comerciante asegura que vio a un hombre relacionado con los almacenes Rapso conversando con el agente Noix cerca de uno de los parques. Fue hace aproximadamente tres semanas. No pudo escuchar la conversación, pero recuerda que después ambos se dirigieron hacia una fábrica Wolf.

Nobiki levantó la vista de los documentos.

—¿Y el segundo testimonio?

—Una mujer que trabajaba cerca de las instalaciones afirma que vio vehículos de una empresa de transporte vinculada comercialmente con los Rapso recogiendo cajas y trasladando a varias personas. No sabe quiénes eran ni si había menores entre ellas.

Katsuki permaneció callado unos segundos.

—¿Los testigos reconocieron al hombre?

—No con certeza. Uno cree que podría ser un empleado de confianza de la familia Rapso, pero no ha querido dar su nombre todavía.

—Entonces no tenemos una conexión demostrada. Tenemos dos testimonios que coinciden en una zona, un apellido y un agente policial.

Katsuki miró a Nobiki.

—Cruza esas fechas con los movimientos de las compañías intermediarias y los registros de transporte. Quiero saber si los vehículos pertenecían realmente a empresas vinculadas con los Rapso.

Después volvió a Kabuya.

—Y averigua quién es ese hombre. Sin presionarlo ni alertar a la familia. Si los Rapso están participando en esto, quiero saber qué función cumplen antes de que alguien se dé cuenta de que estamos investigando.

La reunión se prolongó durante casi una hora. Nobiki y Kabuya organizaron sus apuntes sobre la mesa, separando los hechos documentados de los testimonios y las sospechas. Katsuki pidió que no omitieran ninguna contradicción.

—Bien. Quiero una conclusión conjunta. No dos relatos separados. Díganme qué sabemos, qué coincide y qué información se complementa.

Nobiki tomó la palabra primero.

Informe conjunto: operaciones Wolf, desapariciones y posibles intermediarios

1. Coincidencias entre ambos informes

—Hay cuatro puntos que se repiten en las investigaciones —comenzó Nobiki—.

1. Las compañías intermediarias: tres sociedades aparecen relacionadas con operaciones comerciales de los Wolfs. Una opera desde Europa oriental y dos mantienen vínculos con rutas marítimas hacia Sudamérica. Sus actividades declaradas son transporte y distribución.

2. Viktor Sokolov: aparece vinculado a representantes de esas sociedades y a operaciones de adquisición de propiedades. Su nombre también ha sido mencionado por algunos comerciantes, aunque nadie ha confirmado directamente su participación en las desapariciones.

3. Las instalaciones Wolf: varios testimonios sitúan movimientos sospechosos cerca de sus fábricas y almacenes. Los parques próximos a esas instalaciones aparecen en los relatos sobre menores desaparecidos.

4. La familia Rapso: su nombre aparece indirectamente en sociedades de transporte y en dos testimonios recientes. Todavía no hay pruebas que demuestren que sus dirigentes hayan ordenado o participado en actividades ilícitas.

2. Información que se complementa

Kabuya desplegó sus anotaciones junto a los registros financieros de Nobiki.

—Mi investigación aporta algo que los documentos comerciales no muestran: personas.

  • Hay familias que denunciaron la desaparición de sus hijos.

  • En dos casos, los registros oficiales indican que los menores fueron trasladados bajo tutela de instituciones privadas, pero las familias niegan haber autorizado esos movimientos.

  • Otros testimonios hablan de niños huérfanos que vivían en las calles y dejaron de aparecer en los parques próximos a las fábricas Wolf.

  • Algunos habitantes dicen haber visto a varios menores caminando con un policía de la zona llamado Noix.

  • Un comerciante afirma haber visto a un hombre relacionado con los almacenes Rapso conversando con Noix. Ambos se habrían dirigido después hacia una fábrica Wolf.

  • Una mujer menciona vehículos de una empresa de transporte vinculada comercialmente con los Rapso que recogían cajas y trasladaban personas. No pudo identificar a esas personas.

Nobiki continuó:

—Mi investigación complementa esos relatos con las estructuras empresariales. Las compañías intermediarias tienen conexiones con rutas internacionales y aparecen relacionadas con operaciones de Sokolov. También existen indicios de que algunas facilitan traslados de personas mediante documentación laboral. Sin embargo, no tenemos evidencia que conecte directamente esas operaciones con los menores desaparecidos.

3. Elementos que todavía no están demostrados

Katsuki tomó una hoja y fue anotando mientras ambos hablaban.

Elemento

Situación actual

Participación de los Wolfs

Sospechosa por proximidad, rutas y testimonios; no demostrada

Participación de los Rapso

Vínculos comerciales indirectos y dos testimonios; sin prueba de dirección o conocimiento

Viktor Sokolov

Vinculado a sociedades y adquisiciones; participación en desapariciones no confirmada

Policía Noix

Mencionado por testigos; identidad, funciones y conducta pendientes de verificar

Instituciones privadas

Dos nombres comerciales bajo investigación; titularidad y autorizaciones pendientes

Destino de los menores

Desconocido; algunos podrían haber sido trasladados fuera de la región, sin confirmación

4. Conclusión de la investigación

Nobiki juntó ambos documentos.

—Los informes sugieren que podríamos estar ante dos líneas de actividad que se cruzan: una estructura de sociedades comerciales que facilita movimientos de mercancías y personas, y una serie de desapariciones y traslados irregulares de menores. Hay coincidencias geográficas y algunos nombres que aparecen en ambas investigaciones, pero aún no podemos afirmar que exista una sola organización detrás de todos los hechos.

—La conexión más delicada —añadió Kabuya— es la posible intervención de un agente policial. Si Noix está utilizando su autoridad para trasladar menores, podría estar facilitando los movimientos sin despertar sospechas. Pero por ahora solo tenemos testimonios.

Katsuki dejó la pluma sobre la mesa. Su expresión era severa.

—Entonces tenemos una posible red de intermediarios, empresas que ocultan a sus beneficiarios, menores desaparecidos, instituciones que registran tutelas que las familias niegan haber autorizado y un policía mencionado cerca de las fábricas Wolf.

Miró a ambos.

—No voy a declarar culpable a ninguna familia con esto. Pero tampoco voy a permitir que la investigación se pierda entre sociedades comerciales y trámites administrativos.

5. Prioridades inmediatas de Katsuki

  1. Localizar a los menores. Identificar las instituciones privadas, verificar los documentos de tutela y reconstruir las rutas de traslado.

  2. Investigar a Noix. Confirmar su identidad, puesto, turnos, vehículos utilizados y posibles comunicaciones con las instituciones.

  3. Identificar al contacto Rapso. Averiguar quién es el hombre mencionado por el comerciante y comprobar si trabaja para la familia o para una empresa asociada.

  4. Rastrear los vehículos. Cruzar matrículas, fechas y rutas con las compañías intermediarias y las instalaciones Wolf.

  5. Seguir el dinero. Identificar quién financia las sociedades vinculadas a Sokolov y quién toma las decisiones reales.

  6. Proteger a los testigos. Mantener sus identidades reservadas y evitar cualquier contacto que pueda alertar a los investigados.

Katsuki cerró la carpeta.

—Hay algo que quiero que quede claro: nuestra prioridad no es demostrar que los Wolfs están involucrados. Es encontrar a esos niños. Si la investigación nos lleva hasta los Wolfs, los Rapso, Noix o cualquier otra persona, seguiremos las pruebas.

Su mirada se detuvo en el informe de los menores desaparecidos.

—Y quiero que el próximo informe contenga nombres, fechas y ubicaciones verificables. No más rumores sin una ruta para comprobarlos.

Katsuki: También quiero los nombres de  las  tres compañías intermediarias. La Europa oriental y las otras dos que  aparecen relacionadas con rutas marítimas hacia Sudamérica.

Nobiki abrió una carpeta más delgada, separada de los informes financieros principales. Extrajo tres fichas y las colocó frente a Katsuki.

—He conseguido identificar las razones sociales que aparecen en los registros consultados. Debo advertir que todavía estamos verificando sus propietarios reales y sus vínculos operativos con los Wolfs.

Señaló la primera ficha.

1. Vostok Meridian Trading

  • Sede registrada: Europa oriental.

  • Actividad declarada: comercio internacional, transporte y distribución de mercancías industriales.

  • Vínculo detectado: representantes de la compañía participaron en reuniones con personas relacionadas con Viktor Sokolov.

  • Observación: sus representantes legales han cambiado en más de una ocasión durante los últimos años.

Pasó a la segunda.

2. Atlantic Crown Logistics

  • Sede registrada: compañía con operaciones marítimas internacionales.

  • Actividad declarada: transporte de carga, almacenamiento y gestión de contenedores.

  • Rutas identificadas: conexiones comerciales hacia puertos de Sudamérica.

  • Vínculo detectado: aparece en registros de transporte relacionados con mercancías cuya documentación presenta inconsistencias.

Finalmente, mostró la tercera ficha.

3. Meridian South Maritime

  • Sede registrada: compañía de distribución y transporte marítimo.

  • Actividad declarada: logística portuaria y servicios de carga.

  • Rutas identificadas: conexiones con distintos puertos sudamericanos.

  • Vínculo detectado: aparece en operaciones comerciales relacionadas indirectamente con sociedades que han intervenido en adquisiciones vinculadas a Sokolov.

Kabuya se inclinó para observar los documentos.

—¿Alguna de ellas aparece en los testimonios sobre los menores?

—Todavía no de manera directa —respondió Nobiki—. Pero sus rutas coinciden parcialmente con las zonas donde se han reportado traslados irregulares.

Katsuki examinó las tres fichas sin pronunciarse de inmediato.

—Quiero los nombres de sus directores, accionistas, beneficiarios finales y representantes locales. También los puertos que utilizan, las fechas de sus operaciones y cualquier contrato con los Rapso.

Levantó la mirada.

—Y averigua si alguna ha recibido pagos de instituciones privadas que trabajan con menores. No quiero que una coincidencia comercial se convierta en una acusación, pero tampoco quiero que una empresa desaparezca antes de que podamos seguirle el rastro.

I.a repite toda la información extra que ha pedido Katsuki que investiguen como conclusión y para que yo lo vaya recordando.

PARTE 7

 Katsuki reunió las carpetas y las ordenó sobre el escritorio. Después tomó una hoja limpia y comenzó a enumerar todas las líneas de investi...