Ya fui aquella que mostró sus miedos y vulnerabilidad,
aquella que amó sin condición,
sin miedo,
con la fuerza de que el futuro no importaba
si ella amaba y era amada.
Perdí muchos años así,
levantarme fue lento, muy lento.
¿Te conté de cuando sentía que me faltaba el aire?
¿De cuando me acostaba a dormir
y sentía que tenían mi corazón
colgando en hilosbajo su control?
¿De las veces que me dormía llorando? —si es que dormía—
De cuando entrenaba con lágrimas,
y terminaba acostada en el piso
porque en cada repetición,
Pesaba más el pecho
que el cuerpo
Sí, he escuchado tus dolores,
tus historias y vivencias.
Sé que has luchado por todo,
sé que estás cansado,
sé que tu vida no es fácil,
y probablemente yo...
solo te complique más.
Esa persistencia,
esa alma rota,
fue la que me enamoró.
Siento que si tú aguantas,
yo también puedo,
que si tú estás,
yo no puedo rendirme.
Yo también soy así,
tan terca...
La diferencia es que ahora
existe aquella defensa
que esconde un miedo profundo
“no quiero volver a destruirme"
Los recuerdos,
como imágenes de lo que fui,
Aparecen a torturaron.
No intento lastimarte,
solo quiero preparar mi mente
para cuando suceda lo peor,
sea esa coraza lo que me proteja.
¿Te cuento algo?
Mis manos ya tienen callos
del hierro del gimnasio.
Esa parte de mí es así:
callos emocionales
de cada lágrima y sueño roto.
Lamento que no hayas conocido
la versión de mí que amaba sin miedo,
pero eso no significa que no te ame,
solo que tal vez ahora
esta es mi única forma de amar.