Cada día un respiro se desvanece.
Siento el cansancio pesar,
pero la ilusión con la que nací me sostiene.
Sé que no soy fácil,
pero admítelo:
tampoco quieres que lo sea.
Aunque el sueño te pesa
y las trabas aparecen,
sigo viviendo
porque aún crees en mí.
Dejé de ser un sueño hace mucho:
soy tu meta, soy tu destino,
tu inicio y tu final.
Así que sigue alimentándome,
que cada paso me hace más grande.