Mi rueda de la vida empezó a girar.
Los engranajes dejaron de encajar.
Ya no eres el rompecabezas perfecto:
faltan piezas,
grumos de tierra han caído.
Todo pierde su color.
El abismo se hace más profundo,
pasan los días
y yo escalo aquel muro de contención
que construí... que construimos.
¿Dónde está el piso bajo mis pies?
Cuando el viento hiela,
las paredes se derrumban.
¿Dónde está la luz que alguna vez vi?
Si es mi propia luz la que guía mis pasos...
¿por qué ahora solo veo rojo y gris?
Mi tormenta empieza a ahogarme,
y tú, mi bote salvavidas,
decides aparecer fuera de reloj.
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