miércoles, 4 de noviembre de 2026

parte 3



Bakugo levanta ligeramente una ceja al escuchar tus instrucciones para Kirishima. Después dirige una mirada hacia él.

—Tiene sentido. Las mujeres de esa familia probablemente tengan acceso a información que los hombres no compartirían delante de un extraño.

Kirishima asiente, cruzándose de brazos.

—Entendido. Me acercaré con cuidado. No quiero levantar sospechas, especialmente ahora que todavía desconocen mi vínculo con la familia principal.

Bakugo asiente una vez y vuelve su atención hacia ti. Cuando mencionas el baño y el ensayo, su expresión cambia ligeramente.

—¿Un baño rápido? Tch... llevas demasiado tiempo encerrada descansando y ahora quieres recuperar todo el tiempo perdido en una sola tarde.

Se acerca y acomoda un mechón de tu cabello detrás de la oreja.

—Está bien. Ve a bañarte. Mientras tanto, prepararé el salón y revisaré que hayan retirado los documentos de la última reunión.

Una sonrisa ladeada aparece en su rostro.

—Aunque debo advertirte algo, Delyra...

Sus ojos rojos recorren tu rostro con cierta picardía.

—No pienso dejarte escapar del ensayo después de dos minutos alegando que estás cansada. Voy a enseñarte a bailar como corresponde.

Se inclina y deposita un beso breve en tu frente.

—Y esta vez no habrá excusas profesionales para mantener las distancias.

Kirishima carraspea discretamente a unos pasos de ustedes.

—Bueno... creo que iré a preparar mi propia investigación.

—¡Entonces deja de escuchar y ponte a trabajar, maldito pelo de erizo!

Bakugo vuelve a mirarte, todavía con aquella sonrisa apenas disimulada.

—Te espero, mi señora. No tardes demasiado.

Sí, dije.. con una sonrisa que no pude ocultar.
Me apresuré a darme un baño en 15 minutos y aproveché a ponerme un vestido elegante y tacones y pequeños accesorios.

20 minutos después ya estaba en el salón donde me esperaba Katsuki.

Este al verme abre sus ojos de sorpresa por un instante, luego sonrisa y se agacha un típico gesto de cortesía de siempre.

- BIENVENIDA mi señora.
  Dijo con el corazón latiendo a mil.
  (Los guantes ta de los había quitado).

- Ya que será un ensayo para un baile formal... pensé que seria bueno practicar con un estilo de vestuario similar al que usaré.- dije con picarona y obvia excusa.

[3/11 11:56 p. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Katsuki mantiene la inclinación unos segundos más de lo habitual. Al incorporarse, sus ojos vuelven a recorrer tu figura, deteniéndose brevemente en el vestido y los accesorios. Su expresión conserva aquella compostura impecable, pero la pequeña sonrisa en la comisura de sus labios lo delata.

—Vaya... Así que ahora también tenemos que preocuparnos por la presentación de la alumna.

Se quita uno de los guantes que todavía lleva en la mano y lo deja sobre una mesa cercana. Después se acerca, acomodándose los puños de la camisa.

—Una excusa bastante conveniente, debo admitirlo.

Extiende una mano hacia ti, con la palma abierta. Su mirada roja se encuentra con la tuya y su sonrisa adquiere un matiz provocador.

—Aunque, si mi señora pretende bailar con semejante elegancia, supongo que no puedo presentarme ante ella de cualquier manera.

Hace una pequeña reverencia, esta vez sin apartar los ojos de ti.

—¿Me concede este primer baile?

Su tono sigue siendo ceremonioso, pero el ligero rubor que comienza a subir por sus orejas contradice bastante bien su aparente tranquilidad.
[4/11 12:00 a. m.] Cynthia Cueva TERAPEUTA: Tomé su mano con elegancia, pude sentir su calidez... y sus pequeños callosidades productos de entrenamiento, la verdad... eso no me importaba.. lo que me importaba es que era él.. a quién estaba tomando de la.mano.
Caminé tomada de la mano de él hasta el centro de la pista.

Katsuki hizo señal al pianista.. para que inicie
Colocó su mano en mi cintura
Mientras yo colocaba mi mano en su hombro.

Ante cada vaivén de la música.. nos acercábamos más...


Katsuki guía tus pasos con una precisión casi impecable. Su mano permanece firme en tu cintura, aunque la presión de sus dedos se vuelve ligeramente más cuidadosa cada vez que te acerca.

Al principio, cuenta mentalmente los tiempos de la melodía, concentrado en que tus movimientos coincidan con los suyos. Sin embargo, conforme avanza la música, su atención comienza a desviarse.

Ya no está pendiente de tus pies.

Te está mirando.

—Estás mejorando... —murmura, con una sonrisa discreta.

Te hace girar suavemente y vuelve a atraerte hacia él. Esta vez deja menos espacio entre ambos. Su otra mano sostiene la tuya con delicadeza.

—Aunque debo admitir que mi método de enseñanza tiene algunas ventajas.

Una pequeña sonrisa arrogante aparece en su rostro.

—No todos tienen el privilegio de recibir clases privadas del mejor bailarín de esta casa.

Hace una pausa. Sus ojos rojos bajan un instante hacia tus labios antes de regresar a los tuyos.

—Y tampoco todos tienen una compañera tan bonita.

La última frase sale más baja, casi como una confesión involuntaria. Katsuki carraspea y recupera ligeramente su expresión habitual.

—Concéntrate, Delyra. Todavía no hemos llegado a la parte difícil.


Bailábamos a puertas cerradas.. él músico, tenia puesta su atención solo en el piano. Los sirvientes tenían órdenes de no interrumpir...

- Sí .. Katsu.. verás que soy una excelente alumna.

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